Logo
¿Embrujo o Locura?
¿Embrujo o Locura?

¿Embrujo o Locura?

32 Capítulos
Completadas
En ¿Embrujo o Locura?, Abel intenta superar su duelo hasta que un retrato antiguo lo cautiva. Esta fantasy novel narra su obsesión con un lienzo que su prometida considera maldito. Una mystery story donde el terror y el romance se entrelazan en este webnovel imperdible.
Capítulo 1 de ¿Embrujo o Locura?

Aquel retrato lleno de polvo había aparecido justo después de ese fatídico día, en el que Abel había llorado desconsolado al recibir la llamada devastadora. Sus padres habían fallecido y nada en este mundo los traería de vuelta con vida. Ese hallazgo había marcado un antes y un después, por esa razón no podía ignorarlo.

Desde que la noticia llegó hasta sus oídos, Abel lloraba desconsolado entre los brazos de su prometida Karina. Nada alivianaba la noticia. El dolor era insoportable y las lágrimas parecían dos caudales de agua interminables.

-Ya, cariño, está bien. Llora todo lo que necesites -Esas eran las únicas palabras que a ella se le ocurría decirle, sin recibir ninguna respuesta por parte de Abel.

El día anterior, aquel accidente había sido brutal. En el suelo yacían trozos de los dos vehículos; habían quedado casi pulverizados. Incluso fue demasiado difícil para las autoridades de rescate, llegar a reconocer los cuerpos y contactar a los familiares. Lo único que ayudó fueron los documentos de identificación, que de milagro encontraron entre los escombros.

El tiempo pasaba como un río apresurado para Abel, porque, en cuanto se dio cuenta, los protocolos de luto habían terminado y ya llevaban a sus padres hacia el cementerio. No había nada más que hacer a esperar el justo momento del entierro.

Luego, en un abrir y cerrar de ojos ya todo el mundo le había terminado de dar el pésame y se despedían de él, dejándolo para que él terminara de asimilar aquello que aún le parecía irreal. Ya sus padres "descansaban en paz", decía la gente.

«¿Cómo es que afirman eso? ¿Acaso ya han comprobado que sea así, o es solo una manera de alivianar la carga del dolor?». Abel había dejado de creer en muchas cosas desde ya hacía varios años, así que, algunas palabras no tenían mucho o nada de sentido para él, pero las aceptaba con respeto.

Lo único que quería creer era que ellos ya no sentían dolor ni angustia en sus cuerpos y en nombre de ellos no se daría por vencido. Él con toda devoción seguiría trabajando en esa agencia de bienes raíces, continuaría practicando box, el deporte que más le gustaba y contraería matrimonio con su prometida, como ya desde seis meses la presentaba a la sociedad.

«Pero primero lo primero -dijo Abel para sus adentros-. Me mudaré de regreso a la casa que ellos habitaron por tantos años y que con tanto amor me heredaron. Ese será el hogar donde veré a mis hijos y nietos crecer. Ya lo he decidido».

La decisión ya estaba tomada y en un par de semanas se mudaría de su apartamento de soltero en el centro. Los días transcurrían como agua en un río, pero antes debía ir a echar una revisión a cada resquicio de la antigua casona. Por supuesto que Karina iba con él en el auto y ambos iban haciendo muchos planes a futuro.

-¿Te imaginas lo bien que estaremos con nuestros diez bebés en ese lugar? -dijo una sonriente Karina y Abel casi sale disparado del carro al escuchar semejante cantidad.

-¿Tan poquitos? -inquirió Abel divertido y ella abrió los ojos como platos.

-¿Crees que somos conejos o qué? -regañó Karina en broma.

-Tú comenzaste a decir cifras de conejos.

Ambos reían y bromeaban como la feliz pareja que eran desde que se conocieron. Pronto estacionaron en la entrada de la casa. Su estructura siempre había sido muy llamativa. No cabe duda que sus padres habían cuidado bastante bien de ella. Ahora le tocaba a él poner de su parte con tal estructura.

-Podría darme el lujo de poner un bello jardín justo aquí -señaló con ambas manos-, para que adorne con sus flores el frente, ¿qué te parece, amor? -dijo Karina como una niña con juguete nuevo.

-Cariño, tú podrás adornar esta casa como se te antoje -musitó Abel y ella lo apretó en sus brazos.

Abel sacó las llaves del bolsillo de su pantalón negro y por fin abrió la puerta principal de la casa.

-He venido aquí un par de veces y para los días festivos por dos años consecutivos. Definitivamente aún guarda la esencia de tus padres -dijo Karina, pero luego volteó a ver a Abel, para ver si no había sido inoportuno su comentario.

-Ellos seguirán viviendo en nuestras memorias -respondió secamente Abel mientras veía el tapete rectangular que decía "Bienvenidos".

Ambos jóvenes entraron a la casa que tenía un amplio salón para recibir visitas. Todo debidamente amueblado y colocado en su lugar. A sus padres les encantaba decorar con jarrones, figuritas de porcelana y muñequitos de plástico. También les encantaba tener tapizadas las paredes de retratos de la familia.

-Es una casa hermosa -comentó Karina.

-Sí que lo es -dijo Abel con la voz entrecortada. Pensaba que la fase de luto había acabado, pero se dio cuenta que no era así.

-¿Abel, estás llorando? -inquirió a su prometido que se había volteado para no dejar ver su rostro.

-No me veas más, Karina -espetó Abel tratando de endurecer sus palabras.

Karina sintió que sus ojos se aguaron también y por inercia puso su mano en el hombro de su prometido.

-Amor, sólo quiero que sepas...

-¡Ya, Karina, déjame un rato a solas por favor! -regañó Abel con un tono pesado mientras le daba la espalda.

Karina no supo reaccionar, posó una mano en su boca y sin proponérselo sus ojos se comenzaron a llenar de lágrimas. Él jamás le había hablado de esa manera tan ruda en los dos años que llevaba de conocerlo. Entendía su dolor, pero que le hablara así le pareció extremo.

Sin duda esas palabras mezcladas con el tono de voz le dolieron mucho más que una bofetada en la cara. Karina comenzó a sollozar y Abel no le daba la cara. Ella se dio la vuelta y comenzó a caminar ligero para desaparecer en los adentros de la casa quizá hacia la cocina o a alguna otra habitación, o probablemente había subido una de las dos gradas de caracol que llevaban al segundo nivel.

Cuando Abel escuchó los sollozos y los pasos de su prometida alejándose, se sintió como el hombre más imbécil de toda la galaxia. En efecto, sus mejillas estaban llenas de lágrimas, estaba muy dolido por su pérdida. Sentía que ya había llorado demasiado y le avergonzaba que ella lo viera llorar como una niñita a cada segundo.

«Un hombre nunca debe mostrar debilidad ante nadie», esas eran las palabras de su padre. Pero intentó aplicar aquello y solo terminó lastimando los sentimientos de Karina.

Abel tuvo el impulso de ir a buscarla y se dirigió a la cocina; no había nadie. Fue al cuarto de lavado y... nada. Buscó en el baño, en los cuartos de lectura y gimnasio. Incluso en el patio trasero, pero no había rastro de Karina.

Se dirigió entonces al segundo nivel. Subió las gradas y hasta sintió un poco de vértigo con esa vuelta cuesta arriba. Revisó cada una de las habitaciones pero ella no estaba. Esto comenzaba a exasperarlo. En el camino se dio cuenta que ya no recordaba cuan grande aquella casa podía ser; se sentiría como un frijol saltarín bailando de un lado a otro, pero tendría que acostumbrarse.

Cuando volteó a ver se dio cuenta que la escalera del ático estaba abajo, al parecer alguien la había jalado para subir; Karina por supuesto, ¿quién más? Con paso presuroso se dirigió hacia allí y vio hacia arriba para detenerse a escuchar si Karina hacía algún ruido pero... nada.

-¿Karina? -llamó Abel sin obtener respuesta alguna.

Sabía que ella no le iba a responder, luego de semejante grito que le propinó. Así que decidió subir las escaleras para buscar a su amada y pedirle perdón. Los zapatos de vestir casi provocan que se caiga de espaldas gracias a sus suelas lisas, pero logró subir sin mayor dificultad.

Cuando logró ponerse de pie, se dio cuenta que el lugar estaba más que polvoriento. Rápido se sacudió toda la suciedad que se había impregnado con la velocidad de la luz. El lugar estaba un poco oscuro a pesar de que eran a penas las dos de la tarde.

Sacó su celular y activó la linterna y se dio cuenta que Karina no mostraba rastros de estar allí. Algo en su corazón se oprimió y un escalofrío se hizo presente en su cuerpo. Pronto buscó el interruptor y al encontrarlo encendió la luz y apagó su linterna.

Aquel lugar estaba lleno de objetos olvidados y amontonados ¡Cuánta basura podía albergar una casa, cielo santo! Abel dio unos pasos para chequear el lugar. Este sería el primer lugar que se pondría a limpiar el día de mañana que llegara específicamente listo para ese labor.

Sus pupilas se movían de un lado a otro. Eran demasiadas cosas viejas que en definitiva no quería en su nuevo hogar. Dio unos cuantos pasos más y de pronto sus ojos marrones se quedaron fijos en un cuadro que jamás había observado colgado dentro de la casa. Era la pintura de una mujer trigueña de cabellos castaños y sedosos.

Le pareció curioso que no fuera de algún familiar que conociera. Era un retrato pintado en lienzo, pero se veía muy bien dibujado. Los trazos eran delicados y finos; además la belleza del rostro de la mujer era excepcional. Abel se quedó embelesado cuando vio los ojos de la chica. Eran lo más hermoso que había visto en su vida.

Continuar leyendo
Seleccionar capítulo
CH. 1CH. 2CH. 3
CH. 4
CH. 5
CH. 6
CH. 7
Todo
Lee la novela completa en
moboreader
Ya disponible para lectura gratuita

Te puede gustar

Atada al Alfa: El Contrato de Sangre
Atada al Alfa: El Contrato de Sangre
En Atada al Alfa: El Contrato de Sangre, Luna firma un pacto con el CEO Ian Sterling. Al descubrir que él es un Alfa y ella su compañera destinada, el instinto domina. Esta fantasy novel enfrenta a manadas rivales en una trama que redefine las werewolf romance novels.
El Jardín de los Lamentos
El Jardín de los Lamentos
En El Jardín de los Lamentos, Jonathan Jiménez enfrenta la locura demoníaca que resurge en Chivacoa tras un hallazgo en la montaña Sorte. Esta horror novel explora un oscuro misterio de supervivencia, posicionándose como una mystery story esencial dentro de las fiction fantasy novels.
HOJAS AZULES
HOJAS AZULES
En HOJAS AZULES, Ava enfrenta una carrera contra el tiempo por un trasplante de corazón. Esta romance novel de género young adult explora su lucha por sobrevivir y los secretos mágicos que recibe con su donante. Una de las fiction fantasy novels más intensas sobre destino y nuevos comienzos.
Imposible Atracción
Imposible Atracción
En Imposible Atracción, una joven huye del temible Alpha Axel en una peligrosa adventure. Esta historia de werewolf romance explora la lucha por la supervivencia cuando la presa enfrenta a su cazador. Descubre este emocionante web novel donde el destino y el peligro se cruzan en el bosque.
La primogénita de Lucifer Morningstar.
La primogénita de Lucifer Morningstar.
En La primogénita de Lucifer Morningstar, un fantasy novel de hombres lobo, la protagonista oculta su lado cruel para proteger a su hermano alfa. En este web novel de acción y mystery story, un solo error revelará su secreto, poniendo en riesgo el destino y la vida de toda su familia.
Libertad Robada
Libertad Robada
En Libertad Robada, Darlene es vendida a un rey tirano que busca humillarla. Esta novela de fantasía y romance sigue su transformación en una guerrera sedienta de venganza. Descubre esta historia de aventura en nuestro portal de web novels free y disfruta de la mejor fiction fantasy romance books.

Últimos lanzamientos de novelas web

Popular en MiniShort

El asesinato del señor marcial
El asesinato del señor marcial
Un repartidor cayó en una trampa tendida por la prometida del Señor de la Guerra porque se parecía mucho a él. Afortunadamente, logró escapar, pero descubrió que su novia le había traicionado. Más tarde fue capturado por los hombres de la prometida del Señor de la Guerra. Cuando estaban a punto de matarlo, los subordinados del Señor de la Guerra lo salvaron.
Contra la espía mental
Contra la espía mental
Tras ser falsamente acusada de plagio por su amiga Gabriela y caer desde la azotea, Lorena renace de forma inesperada. Descubre que Gabriela posee una misteriosa habilidad para escuchar los pensamientos ajenos, por lo que decide vincularse a un sistema capaz de modificar esas "voces internas". Armada con esta herramienta y su ingenio, Lorena comienza una meticulosa contraofensiva, desenmascarando paso a paso la verdadera naturaleza de Gabriela. Su camino la llevará no solo a reclamar su lugar en el posgrado y una codiciada invitación a la cena de los Lozano, sino también a encontrar un amor inesperado.
Dos almas, una venganza
Dos almas, una venganza
Estrella Soler murió al salvar a su mejor amiga Luna Suárez. Al renacer en el vientre materno, su espíritu de bebé despertó a Luna, quien estaba a punto de suicidarse saltando de un edificio. Madre e hija unieron fuerzas para enfrentar con astucia al canalla Óscar López y a la falsa heredera Yolanda Suárez, vengándose, humillándolos y recuperando todo lo que les pertenecía.
Enamorada en una Noche
Enamorada en una Noche
Sadie, una actriz humillada públicamente por su novio infiel, decide vengarse pasando la noche con el hermano de este, el poderoso CEO Ryan. Lo que empieza como un despecho se transforma cuando descubre que Ryan la ha amado en secreto desde hace tiempo.
Del Infierno al Cielo: La Redención de un Corazón
Del Infierno al Cielo: La Redención de un Corazón
Lucy fue torturada durante diez años como probadora de venenos, hasta que su madrastra la encontró y la forzó a casarse. Por un inesperado giro del destino, se convirtió en el único antídoto para el General Jonny, lo que la llevó a ser adorada en el hogar de este. Finalmente, se transformó en la respetada señora de la casa, y ya nadie se atrevía a intimidarla.
Príncipe, eres demasiado pegajoso
Príncipe, eres demasiado pegajoso
Valeria Castillo, la hija legítima de un marqués, decidió tener al hijo y deshacerse del padre tras enfrentar dificultades en su matrimonio. Quién diría que el padre del niño resultaría ser el Príncipe Séptimo del imperio, con quien ella ya tenía un compromiso matrimonial. Él, usando una identidad falsa, se dedica a perseguirla con descaro, provocando todo tipo de "encuentros casuales". Al ver a este tipo tan pegajoso y difícil de sacudir, Valeria solo puede cubrirse la frente con la mano y suspirar: "Su Alteza, ¿es que ya no tiene vergüenza?