Logo
El matrimonio a Salario
El matrimonio a Salario

El matrimonio a Salario

53 Capítulos
Completadas
En El matrimonio a Salario, Clara inicia un matrimonio por contrato sin saber que su esposo es un ex-CEO. Este romance novel destaca en el género modern novel, ofreciendo una trama de billionaire romance books donde la identidad oculta de Héctor cambiará las reglas del juego.

Resumen de El matrimonio a Salario

Héctor, un multimillonario retirado de 55 años, vive en el anonimato hasta que Clara, una ejecutiva de 34, lo confunde con un acompañante a sueldo. Ella le ofrece un matrimonio por contrato y un salario para evadir presiones familiares. Divertido, él oculta su fortuna y acepta el trato. Mientras ella lo cree un humilde pintor, Héctor la protege en secreto usando su poder. El engaño colapsa cuando Clara descubre que su esposo es un legendario magnate.
Leer más

Capítulo 1 de El matrimonio a Salario

Héctor Alarcón llevaba cinco años practicando el arte de la invisibilidad. A sus cincuenta y cinco años, no había gozado de tanta paz desde su juventud. Quince años después de la muerte de su esposa, y cinco años después de ceder las riendas de su vasto imperio financiero a su hijo, Daniel, su vida se había reducido a una rutina de una simplicidad monacal: despertar temprano, pintar en su estudio privado, y almorzar en el mismo rincón apartado del restaurante Le Brise, un lugar lo suficientemente elegante para asegurar la calidad y lo suficientemente discreto para ahuyentar a los cazadores de fortunas y a los antiguos socios de Wall Street.

Ese día, la luz de otoño se filtraba por el ventanal, tiñendo de oro pálido la punta de su lápiz. Estaba absorto, esbozando los pliegues de la cortina con una concentración que pocos imaginaban en el hombre que una vez había manejado el flujo de efectivo de medio continente. Vestía una camisa de lino azul cielo, desabrochada en el cuello, con una pequeña mancha de ocre en el codo, el uniforme casual que había adoptado para su retiro. No parecía un hombre cuyo valor neto superaba la capacidad de cálculo de la mayoría de los presentes. Parecía, simplemente, un viudo con buen gusto que había encontrado un hobby tardío. Y esa, precisamente, era su identidad más preciada.

Había pedido un café, pero no lo había tocado. Su alma, sin embargo, estaba tocada por una sensación menos agradable: el tedio. Su último proyecto de abstracción estaba estancado. Su calma era perfecta, inmaculada, y en cierto modo, sofocante. La paz, pensó, era la forma más lenta de la muerte. Estaba a punto de rendirse a la perfección del boceto cuando una sombra se cernió sobre su mesa, densa y cargada de prisa, como un frente frío en un día soleado.

Una mujer joven, vestida con un traje de pantalón de lana gris tan impecable que parecía recién salido de una pasarela, se detuvo abruptamente frente a él. Tenía el cabello recogido en un moño estricto, ojos grandes y ansiosos que barrían la sala con una intensidad nerviosa, y un maletín de cuero italiano que sostenía como si fuera un escudo. Su rostro era hermoso, sí, pero marcado por la tensión crónica, el tipo de tensión que solo da el poder o el miedo a perderlo.

Clara Montero, de treinta y cuatro años, no parecía ver a Héctor, el hombre, sino a un obstáculo, o peor aún, a una solución.

-¿Roberto?- preguntó Clara, con la voz baja y rápida, casi como un susurro conspirativo.

Héctor levantó la mirada, dejando el lápiz a un lado. La luz del sol atrapó un destello de diversión en sus ojos grises. Reconoció el patrón de inmediato: la eficiencia brutal que sacrifica los modales por el tiempo. La había practicado durante treinta años.

-Adelante- dijo Héctor, inclinando levemente la cabeza, invitándola a continuar con esa extraña ópera que acababa de comenzar.

Clara no perdió el ritmo. Asumió el "adelante" como una confirmación y deslizó la carpeta que llevaba sobre el borde de la mesa de Héctor. El movimiento fue brusco, el sonido fue un recordatorio de que ese lugar, para ella, no era un oasis, sino un punto de encuentro logístico.

-Bien. No tenemos tiempo, así que seré concisa- continuó Clara. Su respiración era superficial. -Mi asistente le explicó la situación general. La cláusula legal es innegociable. Necesito un marido legal inmediatamente. El acuerdo es puramente transaccional.

Héctor observó cómo el sol jugaba en su impecable gemelo de plata. Esperaba el siguiente punto, fascinado por la audacia.

-El contrato prenupcial garantiza mi total independencia financiera. Usted no tiene derechos sobre mis activos ni yo sobre los suyos- explicó Clara con un tono que sugería que él, "Roberto", no tenía activos significativos de todos modos. -Mi familia solo necesita la formalidad. El matrimonio es de fachada, de un año, con una opción de salida si mis objetivos se cumplen antes.

Héctor sonrió por dentro. ¡Qué maravilla! Una crisis existencial convertida en un plan de negocios de tres puntos.

-A cambio de su cooperación, usted mantendrá su perfil bajo y recibirá un anticipo de diez mil dólares hoy, en efectivo o transferencia, y un salario mensual fijo de cuatro mil dólares- Clara ni siquiera parpadeó al pronunciar la cifra. Para ella, era el coste de un trámite. Para Héctor, la tarifa por su tiempo era una absoluta, deliciosa burla. -Debe estar presente en los eventos sociales que yo designe, y solo responderá a las preguntas sobre nuestra 'historia de amor' que yo le provea. Una vez que sea oficial, recibirá su primera transferencia. Mi abogado nos espera a veinte minutos. ¿Vamos?

Clara ya estaba dando media vuelta, esperando la obediencia silenciosa del hombre que había aceptado un pago por vender su nombre.

Fue ese gesto-el girarse, asumiendo la sumisión-lo que incitó a Héctor. Había pasado décadas mandando, dirigiendo y negociando; la idea de ser un accesorio pagado lo encendió.

-Permítame detenerla ahí- dijo Héctor, con una voz profunda que cortó la tensión en el aire. Su tono no era de debate, sino de autoridad indiscutible.

Clara se detuvo en seco, visiblemente molesta. El tiempo era su enemigo y cualquier retraso era una ofensa personal. -No tenemos tiempo para más detalles, señor. ¿Acepta o no? Las condiciones no cambiarán.

Héctor se puso de pie lentamente, revelando su estatura. Se ajustó el puño de lino con el gemelo de plata. -No. No acepto.

El alivio y la frustración se mezclaron en el rostro de Clara. Estaba a punto de emitir una disculpa fría y de llamar a su asistente para la "Opción B," cuando Héctor continuó.

-Lo siento, señorita- dijo él, con una sonrisa ligera y genuina. -No soy Roberto.

El shock la paralizó. Clara entrecerró los ojos y finalmente vio a Héctor por primera vez: la camisa cara, el aire de confianza que nada tenía que ver con la necesidad. El hombre en su radar era un pintor de poca monta, no esta figura tranquila y dominante.

-Dios mío- murmuró Clara, sintiéndose mortificada. -Mis más sinceras disculpas. Mi asistente me dio una descripción vaga y asumí que...

-No asuma- le interrumpió Héctor suavemente. -Nunca asuma en un negocio, o en la vida. Es un error costoso. Sin embargo...

Clara lo miró fijamente. Se estaba yendo, pero la curiosidad la retenía.

-...sin embargo, usted me ha dado una idea fascinante- Los ojos de Héctor se posaron en la carpeta. -Veo el nivel de estrés que maneja, el calibre de la presión que la obliga a contratar a un extraño. Y a mí, francamente, me vendría bien un proyecto. Un poco de caos organizado para sacarme de mi aburrimiento existencial como pintor.

Clara se recompuso, su mente profesional volviendo a tomar el control. -¿Un proyecto? ¿Está sugiriendo...?

-Estoy sugiriendo que, aunque no soy Roberto, y tengo la certeza de que mi tiempo libre es inestimablemente más valioso que su salario mensual, acepto su propuesta de matrimonio.

Clara parpadeó. -¿Usted? Pero, ¿quién es usted?

-Mi nombre es Héctor Alarcón. Soy un viudo que se dedica a la pintura. Tengo cincuenta y cinco años. Y tengo demasiado tiempo libre- explicó, sin mentir, pero escondiendo el 99% de la verdad. -Sus preguntas son precisas, su acuerdo es limpio, y su desesperación es la más interesante que he visto en años. Lo tomaré.

Clara hizo un cálculo mental rápido. Estaba contra el reloj. Este hombre era inusual, pero estaba bien vestido, era inteligente y no parecía un psicópata. Lo mejor de todo: ya estaba allí.

-Aceptado, Héctor- dijo Clara, volviendo a su tono de CEO. -Pero quiero que quede claro: cualquier intento de inmiscuirse en mis negocios o de violar las cláusulas de no injerencia anulará el acuerdo y no recibirá ni un centavo más.

Héctor sonrió ampliamente, una sonrisa que rara vez había usado desde su jubilación. Era la sonrisa de un hombre que acaba de ganar una mano con un par de sietes. -Perfecto. Y para que el trato sea limpio y, más importante, entretenido para mí, exijo que me pague el salario acordado.

-¿De verdad necesita el dinero?- preguntó Clara con un toque de condescendencia, asumiendo que el excéntrico viudo estaba en apuros.

-Necesitar es una palabra fuerte- respondió Héctor, tomando la carpeta y firmando un papel con el bolígrafo de Clara. -Pero quiero el pago. Quiero que la transacción sea clara. Es el precio de mi cooperación. Ahora, si su abogado nos espera, no hagamos esperar a la ley.

Clara Montero lo miró. Su confusión no se había disipado, pero el tiempo se agotaba. Asumió que Héctor era un viudo extraño, quizás un poco snob, que había perdido dinero en el mercado y ahora tenía que recurrir a la vergüenza por un ingreso extra. La idea le causó un leve sentimiento de superioridad que la tranquilizó. Él necesitaba el dinero; ella necesitaba el estatus. Un trato justo.

-Vamos, Héctor- dijo Clara, y por primera vez, hubo un atisbo de alivio en su voz.

Héctor la siguió, dejando el boceto incompleto en la mesa. Mientras salían del restaurante, la mente de Clara ya estaba en la oficina legal y en las transferencias bancarias. La mente de Héctor, sin embargo, estaba calculando la jugada:

El riesgo: Cero. Su fortuna estaba en fideicomisos intocables.

El beneficio: Máximo. Una distracción intensa, un experimento social, y una mujer fascinante que lo trataba con la condescendencia de un empleado, el mejor disfraz que podría haber imaginado.

Se acababa de casar con una mujer a la que le había mentido sobre todo, excepto sobre su nombre. Y ella, la mujer de negocios, se había casado con un hombre que la superaba en valor monetario por cien a uno, creyendo que le estaba haciendo un favor.

El juego había comenzado. Y por fin, Héctor no estaba aburrido.

Continuar leyendo
Seleccionar capítulo
CH. 1CH. 2CH. 3
CH. 4
CH. 5
CH. 6
CH. 7
Todo
Lee la novela completa en
moboreader
Ya disponible para lectura gratuita

Te puede gustar

De esposa descuidada a heredera empoderada
De esposa descuidada a heredera empoderada
Tras ser traicionada por César, la protagonista de De esposa descuidada a heredera empoderada decide ejecutar su venganza. En esta novela de romance y billionaire, ella usará un acuerdo de divorcio para dejarlo en la ruina. Lee esta mystery story y descubre cómo recupera su poder.
Descubrí su testamento, fingí mi muerte
Descubrí su testamento, fingí mi muerte
En Descubrí su testamento, fingí mi muerte, Elisa descubre que su vida es una mentira. Para salvar a su hijo de su esposo multimillonario, finge morir y huye. Esta romance novel y mystery story de traición es una pieza clave entre los billionaire romance books actuales.
El Castigo del CEO
El Castigo del CEO
Un dark romance donde la tímida Hanah despierta en un hospital tras ser drogada y perder su inocencia. El arrogante CEO Ares Prokopis, su amor secreto de siempre, guarda la clave de esa noche. Romance oscuro, secretos y deseo prohibido.
El corazón por el que me casé
El corazón por el que me casé
Tras descubrir que el corazón de su prometido no está en su esposo, la protagonista de El corazón por el que me casé, una emocionante romance novel, viaja a Monterrey para hallar al CEO C.J. Cantú. En esta billionaire romance novel de misterio, ella busca la verdad tras años de mentiras.
El Insensible Ceo
El Insensible Ceo
Tras perderlo todo, Camila busca estabilidad en una gran empresa. En esta cautivadora romance novel, enfrentará al arrogante hijo del dueño en El Insensible Ceo. Descubre esta historia en nuestra plataforma de web novels free, donde la ambición laboral choca con un jefe implacable.
El verdadero amor tarda, pero llega
El verdadero amor tarda, pero llega
Tras ser abandonada en el altar, Camilla busca venganza en El verdadero amor tarda, pero llega. Lo que inició como una aventura con un extraño se transforma en una persecución implacable. Descubre esta apasionante romance novel y lee esta billionaire romance story en línea.

Últimos lanzamientos de novelas web

Popular en MiniShort

El despertar de la divinidad
El despertar de la divinidad
En un accidente inesperado, Dylan, una deidad, entró en el cuerpo de un hombre que solía golpear a su esposa e hija. Al ver lo asustadas que estaban, poco a poco comprendió la situación y decidió cuidarlos bien para compensar lo que ese cuerpo había hecho.
Fichas de la Redención
Fichas de la Redención
Cuando su esposa apuesta y pierde el dinero destinado a la cirugía de corazón de su hija, Dylan, un antiguo maestro del póker, decide volver a las mesas. Ocultando su identidad, se infiltra en una red de juego ilegal, decidido a usar su increíble habilidad para destruir a los responsables y recuperar la oportunidad de salvar la vida de su hija.
Hazme el stripper sexy
Hazme el stripper sexy
Vanessa sorprendió a su novio Blaine en la cama con su hermanastra, así que decidió ir a un club de acompañantes, pero terminó teniendo una aventura con Jason. Jason reconoció a Vanessa como la persona que lo salvó en su infancia por su cicatriz. Luego, ocultó su verdadera identidad, permaneció a su lado y la ayudó en secreto a salir de varios problemas. Una vez aclarados todos los malentendidos, terminaron juntos y felices.
Contrato del Bebé de mi CEO
Contrato del Bebé de mi CEO
Amelia Cantu tiene un objetivo: salvar la vida de su hermana Adriana. La unica forma es pagar un tratamiento que es sumamente costos, su mundo parece derrumbarse, la desesperación lleva a Amelia con Madam X, la dueña del servicio de acompañantes más grande de Latino America. La solución está en hacer un contrato de alto riesgo con el director ejecutivo multimillonario Santiago Villareal. Para poder pagar los gastos medicos de su hermana, Adriana Cantu . ¡Necesita casarse con Santiago Villareal y darle un bebé!
La Pena en Sus Ojos
La Pena en Sus Ojos
Nicolas dejó su futuro por la carrera de su esposa Mina y fue amo de casa, sufriendo desprecio. Al regresar a un famoso Grupo, su estatus cambió. Solo entonces Mina vio su valor, pero él ya había decidido empezar una nueva vida, dejándola arrepentida.
Lo Siento, Querida Hija
Lo Siento, Querida Hija
A los seis años, la secuestraron. Doce años después, se casó con un multimillonario aparentemente tonto para financiar el trasplante de su madre adoptiva.