Logo
Al ritmo de tus besos
Al ritmo de tus besos

Al ritmo de tus besos

62 Capítulos
Completadas
Madison, una fan fiel, arriesga todo en esta historia de Al ritmo de tus besos. Decidida a conocer a Liam Davis, el guitarrista de Squids, enfrentará las consecuencias de su obsesión en este romance modern. Disfruta de esta young adult fiction romance books y descubre su plan.

Resumen de Al ritmo de tus besos

Madison ha dedicado el último año de su vida a seguir fervientemente a Squids, su banda de rock predilecta. Su devoción tiene un motivo claro: el guitarrista Liam Davis. Como una de sus seguidoras más leales, la joven está decidida a cruzar cualquier límite y enfrentar las consecuencias necesarias con tal de conocerlo finalmente en persona. ¿Hasta dónde llegará para alcanzar su objetivo? Descubre los extremos que Madison está dispuesta a tocar.
Leer más

Capítulo 1 de Al ritmo de tus besos

El día había llegado. Estaba dispuesta a tomar el riesgo que fuese necesario para lograr que Liam Davis, mi músico favorito en el mundo, supiera de mi existencia.

Un año atrás, cuando lo vi por primera vez sobre el escenario del bar Perla Negra desgarrando temas en su guitarra, quedé flechada. El sonido melancólico y a la vez agresivo que imprimía a sus canciones me rompía en pedazos.

Era como si expulsara de su alma los sentimientos de dolor y rabia que lo embargaban, liberándose de ellos, y liberándome a mí. Su música destilaba las frustraciones que me oprimían y me dejaba tan ligera como una pluma.

Relataban experiencias similares a las que yo había vivido, como el acoso y las burlas en la escuela por mi baja estatura, o la tristeza, la ira y la confusión que me produjo el rechazo y el abandono de mi padre. Era como si él se hubiese metido dentro de mi cabeza y, con toda la basura allí encontrada, escribiera las más conmovedoras canciones.

Me entendía, sin conocerme, dándole alivio a mi alma. Por eso lo amaba y debía lograr que supiera de mí esta misma noche, antes de que la fama, que estaba a punto de tocar a su puerta, lo alejara hasta volverlo inalcanzable.

—No sé, Madison. Sé que es viernes y no te niego que disfrutar de los pectorales definidos y del estómago con forma de tableta de chocolate de Oliver Jones sea gratificante, pero creo que deberíamos quedarnos a estudiar más sobre ética periodística. Es poco lo que hemos repasado de esa materia y la profesora nos advirtió que el examen del lunes estará difícil.

La queja de mi amigo Rogers me hizo resoplar por el hastío. No había parado de lamentarse mientras yo me preparaba para el concierto de mi vida, escuchando uno de los temas de los Squids, la banda de rock alternativo de Liam, en la habitación estudiantil que ocupaba en las afueras de la Universidad de Rhode Island.

—Todos los profesores dicen eso para obligarnos a estudiar como posesos.

—¡Todas las materias de este semestre están como poseídas!

Sus exclamaciones dramáticas me incomodaron. Dejé de verme en el espejo que se hallaba sobre mi cómoda mientras me maquillaba, para girarme y mirarlo con odio. Él me ignoró por juguetear con la foca de peluche que yo abrazaba cuando dormía.

—¿De qué te quejas, Rogers? Eres el estudiante con el mayor índice académico del curso —rebatí aireada.

Y era cierto. Mi amigo era una lumbrera, no había materia en la que no se destacara. En los dos años que llevaba estudiando con él la carrera de periodismo siempre lo veía sacar notas altas.

—Lo soy porque repaso más de una vez los contenidos para un examen. No me confío al creer que me las sé todas más una.

Me torció los ojos con altanería, eso hizo hervir mi sangre.

—Ya, polluelos, dejen la discusión —intervino Cleo al salir del baño. Era una chica robusta y de actitud varonil con la que compartía habitación y se había convertido en mi mejor amiga. Los tres estudiábamos la misma carrera y cursábamos el mismo semestre—. Rogers, no hemos repasado una sola vez los temas de ética, llevamos una semana leyendo las guías que nos facilitó la profesora y hablamos de su contenido en cada almuerzo y cada noche por videollamada antes de irnos a la cama. Estamos preparados para lo que sea. Además, aún tenemos el fin de semana para seguir estudiando, ¡nos merecemos un descanso! —reclamó hacia el chico. Él volvió a torcer los ojos mostrándose altivo—. Y tú, Maddi, hazme el favor de calmarte —me regañó—, pareces un ampere.

Sonreí divertida mientras ella miraba con preocupación su parte de la habitación, sin saber por dónde comenzar a ordenarla.

—Pasas tanto tiempo con tu novia, la estudiante de electrónica, que ya hablas como ella.

Cleo me observó con los ojos entrecerrados.

—Rosita, cariño. No olvides su nombre —advirtió y me señaló con un dedo, pero enseguida perdió su actitud desafiante. Parecía bipolar—. Tienes que calmarte, estás hermosa y radiante, eres una diosa. Liam Davis va a verte a kilómetros de distancia.

—Ni la cabeza se le verá entre el público que asistirá al concierto —masculló Rogers en voz baja, aunque pude oírlo bien.

—¡No te burles de mi tamaño! —grité.

Odiaba que hicieran alguna referencia sobre mi corta estatura. Apenas medía 1,52 centímetros, por eso siempre era la más pequeña de cualquier grupo en el que estuviera, siendo el blanco perfecto para las burlas.

De niña me acosaron en la escuela por ese motivo. Se reían y me tildaban de «enana» hasta hacerme llorar. Llegue a sentir asco de mí misma por culpa de mi tamaño, teniendo que asistir a costosos psicólogos.

Para no causarle tantos gastos a mi madre, que muchos sacrificios había tenido que soportar al criarme como madre soltera rechazada por su familia, me volví una fiera. Logré que dejaran de humillarme asumiendo maneras violentas.

De mi padre ausente heredé una fuerza superior a mi tamaño y contextura, me aproveché de ese rasgo para defenderme del acoso y darme a respetar. Nadie se metía conmigo porque terminaban con una pierna hinchada, con el estómago adolorido o con los pies aplastados por mis botas. Dejaron de decirme «enana» para no sufrir mis ataques, así había logrado superar toda la preparatoria.

No permitiría que en la universidad eso continuara, aunque sabía que Rogers no lo decía con mala intención, solo para fastidiarme.

Él era un sujeto altísimo, delgado y de piel tan negra como el carbón, además de ser gay. Nadie como él me entendía. El acoso que había vivido en su infancia duplicaba el mío, pero ahora aceptaba por completo su realidad, sin ocultarla a nadie y sin sentir vergüenza. Le daba igual si alguien se ofendía con su presencia o no, e ignoraba la mayoría de las chanzas en su contra. A algunas las respondía con duros sarcasmos.

Mientras yo endurecí mis puños para defenderme, él lo hizo con su actitud.

—Tranquila, Maddi. Nos ubicaremos en un sitio alto y despejado para que Liam te vea —aportó Cleo para evitar que me sintiera mal por la referencia a mi estatura y recogiendo su ropa regada por el suelo.

—Sí, colgados de las lámparas del bar —insistió Rogers.

Rugí de rabia. Sabía que sus provocaciones no se debían a una burla por mi tamaño, sino a su frustración de no quedarnos en la habitación con la cara hundida en los libros. Él no podía vivir sin estar estudiando.

—Sigues burlándote de mí y te daré una patada en una pierna.

—¡No, bruja! La última que me diste me dolió por días.

Se acarició la pierna derecha manteniendo una mueca de sufrimiento en el rostro. Recordaba el castigo que le había propinado por comerse una de las cuatro galletas de mantequilla que me habían dado de postre en el comedor de la universidad, sin pedirme permiso. Odiaba que tocaran mi comida.

—Te desmayarás por el dolor con la próxima si me sigues provocando.

Mi advertencia lo hizo reír. Él miserable disfrutaba al molestarme.

—Ey, calma, polluela —pidió Cleo buscando sosegar de nuevo las aguas y ya resignada a no lograr poner en orden su lado de la habitación antes de que nos fuéramos al bar. Era mucho lo que tenía que acomodar—. Dejemos las agresiones para los borrachos patosos con los que siempre nos topamos en el Perla Negra. Paz y amor entre nosotros —exigió, y se acercó a mí—. Escucha, ya te lo dije, estás hermosa. Si Liam es inteligente alzará su pesada cabeza y notará tu brillo.

—Si es que la cortina de cabellos que le cubre la cara lo deja ver algo.

—¡¿Qué dijiste?! —pregunté con advertencia hacia Rogers.

—¡Nada! —respondió él con fingida inocencia.

Ahora fui yo la que puso los ojos en blanco e intenté retomar mi tarea de maquillarme.

—Es mi última oportunidad —dije cansada de la discusión. Los obligaba a acompañarme porque ellos se habían convertido en mis más grandes soportes.

Había quedado sola en el mundo. Mi madre había muerto un año y medio atrás, mi padre no quería saber nada de mí y el resto de mi familia me ignoraba para no verse en la obligación de socorrerme ahora que era casi una huérfana, solo mis amigos se mantenían a mi lado. No podía llevar a cabo la locura que deseaba hacer si ellos no me acompañaban.

Aunque ansiaba con todas mis ganas una mirada de Liam Davis, quemarme con el fuego que emitían sus ojos, tenía miedo. Temía no lograr hacerme visible para él, o peor aún, que me viera y sintiera aversión por mi tamaño. Eso jamás lo superaría.

—Los Squids consiguieron manager —expliqué evitando que me embargara la tristeza—, en menos de una semana firmarán un contrato discográfico y dejarán de tocar en bares de mala muerte como el Perla Negra. Nunca más tendré a Liam tan cerca de mí. Es hoy o nunca.

El Perla Negra era el bar más cercano a la universidad, parada habitual de los estudiantes cuando querían despejarse de los estudios y tomar una cerveza. Allí vi por primera vez a los Squids y quedé fascinada con su música. Por un año los seguí por todos los clubes de Kingston donde se presentaban, conociendo más de ellos, de la historia de su formación, de sus integrantes y de sus canciones. Así me enamoré de Liam.

Él tan solo era el guitarrista, siempre estaba a un lado, apartado y semioculto tras la cortina que creaban sus cabellos, que eran cortos en la parte de atrás y muy largos adelante. Tocaba concentrado en la guitarra, poco veía al público, y cuando lo hacía era de forma tímida, como si le temiera. Amaba ese aire misterioso y perturbado que poseía, despertaba mi curiosidad y hacía palpitar mi corazón con fuerza.

Quien protagonizaba los conciertos era Oliver Jones, la voz líder de la banda, un rubio de cuerpo exquisito, voz enérgica y rasgada y carisma inagotable. Oliver era quien se robaba todas las miradas y los suspiros, tanto de mujeres como de hombres, sobre todo, porque siempre se presentaba sin camisa, mostrando sin pudor su torso esculpido por ángeles —o por demonios de la lujuria—. Pero Liam me los robaba a mí, hasta el punto de convertirse en mi obsesión. Para mí, él era la estrella más brillante del escenario.

—El mundo musical no es tan sencillo, cariño. Lee las biografías de los músicos más famosos y te darás cuenta que pasan años y sufren muchísimo antes de que puedan lograr un contrato discográfico —porfió Rogers.

—Los Squids llevan mucho tiempo trabajando para ser reconocidos —insistí con pedantería—, tienen todo: un grupo de músicos unido y muy talentoso, un cantante con una fuerza vocal única y al mejor guitarrista del mundo, que además, compone las canciones más apasionadas y enérgicas jamás escuchadas.

—¿Sabes que el fanatismo es una enfermedad? —soltó Rogers para fastidiarme.

—¡Cállate! —impugné viéndolo con ojos encendidos.

—¡Dejen la pelea, he dicho! —ordenó Cleo al llegar a su límite—. Bien, Madison. ¿Tú quieres que sea hoy el día en que Liam se fije en ti? Pues, así será. La paz mental de este grupo de amigos lo necesita —dijo señalándonos a los tres—. No podremos dedicarnos a otra cosa hasta que tú no cumplas con ese sueño. Así que, Liam Davis hoy te dedicará esa mirada que tanto anhelas, lo prometo.

—Y una sonrisa. También quiero una sonrisa —agregué ilusionada, y me miré en el espejo notando como la determinación brillaba en mi piel y en mis pupilas—. Tiene que verme. Tiene que saber que existo antes de que su fama suba como la espuma, que soy su más grande admiradora y que sus canciones han sido mi vitamina todo este tiempo.

Dirigí mi atención hacia un afiche de la banda que tenía pegado en la pared frente a mi cama y había robado en uno de los tantos conciertos que realizaron en el Perla Negra, mientras Rogers y Cleo me tapaban con sus cuerpos enormes.

En esa imagen Liam se hallaba tras Oliver, en segundo plano, a pesar de ser quien más aportaba a la agrupación: era el compositor y productor de las canciones que les daba fama, dirigía a la banda y hacía sonar unos poderosos riffs de guitarra que a todos nos dejaban con la piel erizada. Sin embargo, Oliver era el foco de atención. Su gran atractivo y talento vocal opacaban a cualquiera.

Liam se mantenía atrás, cabizbajo y escondido bajo el manto de sus cabellos, con una expresión serena en el rostro y una mirada sufrida. Aunque muchas veces deseaba que superara sus inseguridades y ocupara el puesto que le correspondía, lo prefería así, sin que resaltara demasiado. De esa forma estaba lejos del interés de las mosconas que siempre los rondaba.

No pude evitar que mis ojos se empañaran con lágrimas al mirar su imagen y mientras cantaba la estrofa que en ese momento sonaba por mi móvil de uno de sus temas más conmovedores. Era una tonta fans enamorada, pero Liam merecía mi estúpido estado de ánimo.

Yo no había tenido una vida fácil desde mi niñez. Sufrí por la falta de interés de mi padre, por las burlas de mis amigos a causa de mi tamaño, por las angustias que le causaba a mi madre y por su repentina muerte cuando apenas iniciaba mi carrera universitaria. Me sentía vacía y maltrecha, y los temas y la música de Liam enderezaban mi espalda para hacerme caminar erguida a pesar de los golpes.

Por eso necesitaba con urgencia que se fijara en mí, quería decirle «gracias por regalarme toda esa fuerza» antes de que me resultara imposible.

Dejé el maquillaje que utilizaba sobre la cómoda y me aproximé al afiche para besar el rostro de Liam, estaba emocionada. Por el rabillo del ojo vi como Rogers me miraba con repugnancia y decidí provocar su paciencia. Saqué la lengua para pasarla sobre la cara de Liam gimiendo de placer.

—¡Deja de lamer el afiche, asquerosa! —rugió y me lanzó la foca de peluche.

Cleo y yo estallamos en risas.

Continuar leyendo
Seleccionar capítulo
CH. 1CH. 2CH. 3
CH. 4
CH. 5
CH. 6
CH. 7
Todo
Lee la novela completa en
moboreader
Ya disponible para lectura gratuita

Te puede gustar

52 Veces Despedida
52 Veces Despedida
Descubre 52 Veces Despedida, una impactante novela moderna donde una mujer decide cancelar su boda tras ser plantada 52 veces por su novio abogado para rescatar a su pasante. Una novela romántica sobre el amor propio y los límites en una relación que puedes leer en esta webnovel.
Cuando éramos jóvenes
Cuando éramos jóvenes
En Cuando éramos jóvenes, Fei busca un nuevo comienzo en Los Ángeles tras sufrir acoso. En esta romance novel, la millonaria Victoria Campbell hará todo por conquistarla, desafiando prejuicios sociales en una historia de superación y valentía disponible para read books online free.
Cuando Madrastra se convierte en Madre
Cuando Madrastra se convierte en Madre
En Cuando Madrastra se convierte en Madre, Carmen finge ser una villana para financiar su tablao. Este romance novel y modern novel muestra cómo su plan de ser odiada se complica cuando los niños la defienden, desatando un mystery story que pondrá a prueba su ambición y su destino.
Dama Embarazada del Jeque
Dama Embarazada del Jeque
Tras la huida de su prometida, el Jeque Nazim obliga a la doncella Zara a ser su reina sustituta. En Dama Embarazada del Jeque, este romance de tipo billionaire romance novels explora un matrimonio por acuerdo que se complica con un embarazo inesperado. Lee esta webnovel llena de pasión y deber.
El destino te trajo a mí
El destino te trajo a mí
En la modern novel El destino te trajo a mí, Miranda se refugia con Leland tras la ruina. Este romance novel narra su lucha contra un matrimonio de control. Al exigir el divorcio, el multimillonario termina suplicando, subvirtiendo las expectativas de los billionaire romance books.
El Vientre Plano: Un Corazón Roto
El Vientre Plano: Un Corazón Roto
Tras años de FIV, la traición de Sofía al interrumpir su embarazo por su ex desata El Vientre Plano: Un Corazón Roto. En esta romance novel de modern mystery y acción, un esposo busca justicia ante un fraude masivo y la pérdida de su hijo. Lee esta fiction fantasy romance books en línea.

Últimos lanzamientos de novelas web

Popular en MiniShort

Exesposa: La Rosa Negra
Exesposa: La Rosa Negra
Lvy deja su increíble vida como soldado de élite de fuerzas especiales para ser una devota ama de casa. A cambio, solo recibe el desprecio de su esposo y las burlas de sus amigos. Lo que ellos no saben es que su "simple" esposa es en realidad una experta en combate, políglota y líder de un equipo de hackers. Harta de la humillación, Lvy pide el divorcio, lista para recordarles quién es en realidad.
El Juego Peligroso del Amor Prohibido
El Juego Peligroso del Amor Prohibido
Una abogada de la alta sociedad, ahora en la lona, y el hijo renegado de una familia de abolengo que no se tienta el corazón. Ella necesita lana desesperadamente para salvar el pellejo, él, escalar el poder a como dé lugar. Ignacio Navarro le ofrece a Blanca Chávez una millonada a cambio de que se meta de lleno en el vendaval de los pleitos familiares, convirtiéndose en su espía de negocios y su amante secreta. Un trato, cuatro misiones: infiltrarse, envenenar, seducir y tronar al hermano menor. Dos almas que no debían quererse, en el peor momento, encuentran a la persona equivocada. Entre error y error, el amor y el odio se enredan. ¿Podrán apagar el fuego de la maldad y la venganza que amenaza con consumirlos?
El Magnate Oculto: Tu Peor Error
El Magnate Oculto: Tu Peor Error
Simon, un CEO, sacrificó su carrera por su esposa Sloane. Sin embargo, ella le paga con una traición, manteniendo una aventura con su primer amor y poniendo incluso a su propio hijo en su contra. Cuando la paciencia de Simon se agota, decide divorciarse y reclamar todo lo que perdió. Ante su nueva determinación, Sloane finalmente se arrepiente, pero ya podría ser demasiado tarde.
El Sabor Prohibido de la Noche(Doblado)
El Sabor Prohibido de la Noche(Doblado)
La desesperación lleva a Emily Anderson a caer en las redes de Grayson Blackwood, un multimillonario tan frío como magnético, en un acuerdo que podría costarle más que dinero. Una relación que nace por necesidad pronto se incendia con una atracción adictiva, desatando una guerra interna entre lo correcto y una pasión que lo consume todo. Detrás de la fachada de dureza, Grayson descubre la luz y la fuerza de Emily, mientras ella, protegida por este hombre enigmático, florece hacia una nueva vida. ¿Será suficiente el amor para sanar las heridas y vencer las sombras de su pacto?
El Secreto de la Bodega
El Secreto de la Bodega
Miriam Álvarez y César Vargas llevan tres años de “matrimonio perfecto”. Pero detrás de la fachada, César usa el dinero de su esposa para mantener a su amante, Regina León, e incluso le regala una bodega de mil millones que estaba a nombre de Miriam. Un giro del destino revela la traición, y Miriam, lejos de callar, decide desenmascarar a su esposo y a la “amiga” que la apuñaló por la espalda.
Matrimonio a medias, amor a medias
Matrimonio a medias, amor a medias
Emiliano Ríos, un ejecutivo de alto nivel, llevaba un matrimonio bajo el régimen de gastos separados con su esposa, Nora Ayala. La veía viajar en metro con su abultado vientre, comer fideos instantáneos e incluso le cobraba el tiempo que usaba para acompañarla a los controles prenatales. Ella, por su parte, registraba cada gasto en una libreta. El día que nació su hijo, Emiliano recibió una factura de 1.78 millones de pesos por parte de Nora, lo que lo llevó a perderlo todo.