Capítulo 1

—Joven Lu Han, ¿Acepta como su legítimo esposo a Kim Minseok?— el ministro le preguntó al chino que no paraba de jugar con su corbata.

—¿Tengo otra opción?—susurró para sí mismo, bueno al menos eso pensaba ya que recibió tremendo pisotón de Minseok que le hizo soltar un potente...—¡SIIIIIIIIIII!

—Kim Minseok...—"Alias bollo tragón" una vez más Luhan murmuró tosiendo ligeramente tratando de ocultar su osadía pero una vez más se ganó tremendo apretón de manos por parte de Minseok.—...¿Acepta a Lu Han como su legítimo esposo?

—Sí, acepto...—...envenenarlo. omitió decir en voz alta.

—Entonces, por los derechos que la ley me confiere, los declaro esposos, pueden besarse.— el ministro dijo lo último con una gran sonrisa pero ambos jóvenes se miraron horrorizados.

—¡Bravo!— aquella efusiva palabra salió de los labios de la abuela de los muchachos, los aplausos y burlas de los amigos de los jóvenes casados llenaron de algarabía el lugar.

Y fue así como una muy fingida sonrisa se esbozó, un fingido matrimonio se realizó y dos jovenes para nada enamorados se unieron en un interesado matrinomio que los sentenció, Han y Minseok saben que será difícil pero es eso mejor a quedarse sin nada, ambos son ambiciosos pero la vida les dará una lección.

Capítulo 2

—¡Beso!¡Beso!¡Beso! —todo el mundo pedía a gritos regocijándose con la alegría que conllevaba el hecho de ver a dos jóvenes uniéndose en sagrado matrimonio, que de sagrado no tiene nada y de matrimonio tampoco.

Ambos mantenían sus falsas sonrisas en sus rostros, tenían sus manos entrelazadas y si fuera verano ambos podrían echarle la culpa a la estación por su sudorosa transpiración.

Sudaban chorros de angustia y temor, tenían que hacerlo, si lograban engañar a todos en la sala con su beso de "amor", lograrían engañar a su abuela, al jardinero y a su primo.

"¡JODER, AHORA, ¿QUÉ HAGO?!" Pensaron ambos muchachos al unísono, porque incluso se odiaban por tener los mismos pensamientos sosos.

—Mira zoquete. — el más bajo es quién habla primero sin borrar su brillante sonrisa de sus labios.— Yo voy por la izquierda y tú por la derecha.— el chino iba a hablar pero el más bajo simuló acariciar su labio inferior aunque lo que realmente hizo fue resentir la herida que horas antes le había ocasionado.

Advertencia: No preguntar que puede herir su susceptibilidad.

—¿Por qué tengo que ir por la derecha? —entrecerró los ojos.— Has comido ají, ¿Verdad?— Minseok se aguantaba las ganas de golpearlo frente a todos porque si lo hacía, adiós abuela, adiós dinero, adiós Ferrari, adiós vida estable y acomodada.

—Sólo bésame, idiota.— Minseok dijo entre dientes apretando la mandíbula pero sin dejar de lado su hermosa sonrisa de ardillita.

—A no, si me vas a besar tienes que ser amable y cariñoso.— esa era la venganza del ciervo por el maltrato recibido con anterioridad.

—¿Algo más quiere la princesita?

—¿Te cepillaste los dientes?— todos a su alrededor no dejaban de presionarlos por ello Luhan preguntó aquello rodeando con sus brazos la cintura de Minseok presionándolo a su cuerpo escuchando en ese momento los felices gritos de sus familiares.

—No, en realidad...— hizo una pausa para entrelazar sus brazos detrás del cuello del ciervo.—...comí mucho encebollado y ajos en tu honor.—Minseok no pudo disfrutar del rostro que puso Luhan ya que rápidamente lo besó. Capítulo anteriorSiguiente capítulo

Capítulo 3

—Si, si, tanto bla, bla, bla y pocas ganas de hacer a lo que hemos venido. — Luhan se cruzó de brazos una vez estando en la habitación de su mansión donde se suponía consumaría su matrimonio con su "esposo".

— Lo mismo digo, ¿Cuándo se supone que obtendré mi dinero? — Minseok lo segundó tomando un trago de su champagne.

—Oye, oye, ese es mi Champagne. — Luhan caminó hasta el más bajo y le arrebató la copa de sus dedos.

—¡Yah! ¡Ridículo de mierda! — Minseok berreó, pataleó y zarandeó todo a su paso, pero no obtuvo absolutamente nada de nada. — ¡Quiero el divorcio! — gritó extremadamente furioso.

—Llevas menos de dos horas casado y ¿Ya quieres divorciarte?

—¿Quién te dio permiso para entrar Oh abogado inepto Sejun?

—Tu marido, Lu Minseok.— el abogado se encargó de resaltar claramente el apellido de su esposo junto a su nombre.

—¡Puaj! ¡Primero muerto antes que llevar el apellido de ese!

—Déjate de estupideces. — Luhan alzó la copa que le quitó y tomó un trago.— Y agradece que no me he vengado del asqueroso sabor a cebolla y ajo que me has dejado en la boca.

—Espera nada más a que te duermas...

—¿Lo escuchas Sejun?— Luhan corrió hasta el más alto y con su dedo acusó al ojos de gato.— ¡Qué esperas!—le gritó indignado.— ¡Ya deberías de estar haciendo una orden de alejamiento!

—¡Ven para acá cabrón que LEJOS mandaré tus huevos!

—Oh Minseok ¿Tan rápido ya quieres tocarme los huevos?

El de mejillas regordetas corrió y sin dar tregua a nada cogió a Luhan de los cabellos y estuvo a punto de tirarlo contra Sejun para hacer un perfecto Strike pero lamentablemente llamaron a la puerta.

Todos guardaron la calma y acomodaron sus prendas, la puerta se abrió y la gran abuela ingresó.

—Pero miren lo que tenemos aquí. — la abuela frotó sus manos y los tres muchachos temblaron.

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¿Y si nos Casamos?

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