Capítulo 2

La confusión de Kendra

Kendra, se termina de duchar, se cambia, hoy lleva puesta una camisa ceñida al cuerpo y un jean negro, baja apresurada la escalera.

- Mi amor, ¿estás bien? - su madre se acerca y apoya sus labios en su frente - Estás muy pálida, ojerosa, seguro te encuentras bien; tal vez deberías ir a ver a la doctora, no estarás anémica de nuevo, comes muy poco Kendra.

- Mamá, ahora estoy con mis exámenes en cuanto terminan, ya me repongo, comeré más lo prometo - ella saluda a su madre con un beso, le da el último sorbo al café, toma un panecillo y sale de su casa apresurada, se sube al auto, enciende su música y se va porque ya está llegando tarde a la Universidad.

Estaciona el auto y corre por el pasillo para llegar puntual a la clase.

Su profesor viene detrás de ella, no hizo más que acomodarse en su banco y él entra al aula.

-Buenos días alumnos - saluda observando a todos -Y buenas tardes a los que recién llegan - dice mirando a Kendra.

Any que esta junto a ella, se contiene para no reír y Kendra se enfurece por la mirada de burla de su profesor. El comienza la clase, mientras escribe en el pizarrón.

-Te lo dije, le gustas, siempre dice algo en la clase para poder mirarte fijamente - dice sonriendo al notar que al profesor le gusta su amiga Kendra.

-Deja que se entere Eliot y verás cómo queda el pobre, hecho un rompecabezas de mil piezas -Ellas sonríen mientras él se gira y comienza con su clase, que es casi una lección personal para Kendra.

Toca el timbre y se van a almorzar; ellas comparten sus viandas mientras conversan, sentadas al pie de uno de los árboles.

- Any sabes que otra vez soñé con ese joven tan atractivo y sexy que me lleva al cielo y al infierno a la vez, me hace sentir cosas maravillosas que nunca antes sentí. - mientras le relata, se ve en sus ojos una expresión de amor, se le ilumina el rostro. - Ay amiga, creo que me estoy enamorando - comenta feliz, alegre.

- Qué suerte, ¡Kendra! a ti te sobran amores, tienes a Eliot, al profesor Stuart y ahora al joven de tus sueños, y yo amo a.... - Any se sorprende; se da cuenta de que hablo de más.

- ¿Estas enamorada y no me lo habías dicho? - Kendra se acerca a su rostro - ¿Desde cuándo tienes secretos conmigo? - la mira entrecerrando los ojos, con desconfianza, porque antes nunca entre ellas había secretos.

- Es que no sé si me gusta o no, solo lo vi una vez y me pareció lindo, nada más. -Any hace silencio y levanta los hombros, no puede confesarle a su mejor amiga que se enamoró de Eliot, sabiendo que es su novio.

- ¿Quién es?, muéstramelo, quiero conocerlo. - Kendra comienza a ponerse ansiosa por descubrir al amor de Any; qué dirá cuando descubra quién es en realidad.

-Bueno luego cuando lo veo te lo señalo, porque no sé ni su nombre, pero dejemos de hablar de mí y cuéntame de tu amor nocturno. -ellas sonríen cómplices.

-Es lo de siempre, él llega y me despierta a besos, siempre en lugares diferentes, me acaricia y sus manos son tan suaves, sus besos son tan dulces que logra que me moje por él, me hace sentir amada, deseada y lujuriosa, muy lujuriosa, ¿sabes?, tengo los mejores orgasmos con él y pensando en él -le susurra Kendra.

- ¿Te acostaste con él? - dice Any sin notar que Eliot está llegando donde están ellas.

- Hola chicas, buenos días - ellas se giran sorprendidas; no se esperaban a Eliot en ese momento junto a ellas. Él sonríe con esa sonrisa que enloquece a las chicas y hace que Any se incomode.

- ¿De qué hablan, que me miran como si vieran a un fantasma? - Eliot sonriendo se burla de ellas.

-De ropa -dice Any rápidamente, para ocultar su comentario.

-De la clase - responde Kendra.

Eliot levanta una ceja sorprendido y las mira a ambas. - ¿Me están ocultando algo?

- Yo me voy, mejor los dejo solos. - Any nerviosa, toma sus cosas y sale huyendo del lugar para no ocasionar más problemas.

Eliot se sienta junto a Kendra, le toma la mano y le da un suave beso. - ¿Que sucede, mi amor? - dice mientras analiza la respuesta de ella y su expresión -¿Acaso hablaban de chicos? -y mira fijo.

-Eso no puedo responderlo, porque si mi amiga me cuenta que le gusta un chico, yo no te lo puedo contar -Kendra no puede traicionar a su amiga si le confiesa algo y se lo hace saber.

- ¿A Any le gusta un chico? Qué raro, es tan tímida, que creí que ni los miraba. - Eliot sonríe, no puede creerlo, si supiera que Any lo ama en silencio.

A lo lejos, Rowan observa a Kendra, cómo se recuesta en el pecho de Eliot, y siente ganas de correr a arrancarla de sus brazos, pero aún no puede.

- Rowan, ¿cuándo piensas enfrentarla y contarle toda la verdad?

- Velkran, amigo, aún no puedo, no es fácil toda la situación, no sé cómo manejarlo todavía, solo sé que la amo con toda mi alma y que ella es la indicada y es mi pareja.

- ¿Sabes que si él la marca, la pierdes para siempre?

- Si ya lo sé, pero esto es muy complicado.

En el reino Merkeland, el rey Lucien está furioso.

-Te puedes calmar, amor, no te hace bien estar en este estado -dice la Reina tratando de calmarlo.

-Katrina, ¿cómo me puedo calmar, si tu hijo, teniendo tantas jóvenes bellas, hermosas en el reino, se tuvo que enamorar de una loba? No lo entiendo -está desesperado, no quiere aceptar que su hijo se haya enamorado de Kendra.

-Maldigo el día en que se conocieron, quisiera volver el tiempo atrás y no enviarlo a ese campamento. -caminaba en el estudio como un león furioso, acorralado.

-Si no hubiera sido ese día, sería otro; cuando el destino los une, como lo ha hecho con Rowan y Kendra, sabes que esa unión no se puede separar.

-A no ser que ella lo rechace, y espero que cuando se entere quién es Rowan, no lo acepte.

- ¡Lucien! -grita Katrina molesta -Está hablando de la felicidad de tu hijo, no puedes desear eso, ¿acaso no recuerdas cuánto peleaste tú para que yo te aceptara o ya lo olvidaste?

-Eso era distinto -decía mientras recordaba su lucha por conquistar a Katrina.

- ¿Qué era lo diferente?

-Eres del Reino, eso hace la diferencia.

- ¡Lucien! En el amor no gobierna la mente, gobierna el corazón -dice mientras le sonríe con la dulzura, porque sabe que lo domina y que lo hace rendirse a sus pies.

Capítulo 3

Rowan pelea por su amor

Ver a Kendra en brazos de Eliot era insoportable, Rowan ya no lo resiste más; indignado, se está por acercar y Velkran lo toma del brazo. -Espera ¿dónde vas? -lo frena, impide que haga una locura.

-No vuelvas a tocarme. -se gira bruscamente y choca con una joven muy bella y atractiva que se queda deslumbrada con Rowan, pero él la ignora y se va.

Su beta corre detrás de él. -Espera, Rowan. -corre para alcanzarlo. Se suben al auto y se van rumbo a la discoteca.

Isabella se los queda mirando. - ¡Qué hombre tan atractivo! Hasta su nombre es bello - suspira fascinada

Al llegar, bajan y entre los trabajadores ingresan al lugar buscando al arquitecto y lo encuentran en el sector de la barra.

-Buenos días -saluda por cortesía, porque su humor es pésimo en estos momentos.

-Señor Merkeland, no lo esperaba hoy. -responde sorprendido el arquitecto. -Pero me alegra que esté aquí, así puede ver los progresos de la obra y también podemos terminar de arreglar los últimos detalles de la decoración.

- ¿Para cuándo cree que podemos inaugurar la discoteca? -Rowan, está desesperado, necesita el lugar urgente para conquistar a Kendra.

-Un mes creo yo que es el tiempo estimado, quizás un poco más diría, por las dudas si algo se complica -responde aun calculando el tiempo y mirando lo que falta por finalizar.

-Lo necesito en una semana -responde directo, firme, desesperado.

Sonríe el arquitecto, llevándose las manos al cabello. -Es imposible, estamos haciendo horas extras y aun así tampoco llegaremos.

-Bueno, busque más personal y por el dinero no se preocupe, pero yo necesito tenerlo todo listo para el próximo sábado y no quiero excusas.

-Es que...- el arquitecto se queda paralizado al ver a Rowan alejarse, dejándolo con la palabra en la boca.

-Bueno, necesito más personal y vamos a tener que trabajar al máximo, si no, no llegaremos para el sábado. -el observa el lugar y sabe que es muy complicado terminar todo para el sábado. -Haremos lo más importante, el resto se terminará la otra semana.

- ¿Cómo piensas hacer eso?

-Terminaremos lo que se ve y lo que no se ve quedará; un ejemplo, las barras: ¿quién verá el interior con todas las luces, quién verá las paredes, el techo?

¬¬¬-Buen punto. -el encargado de la obra asiente con la cabeza.

-Vamos a tener que turnarnos para trabajar las veinticuatro horas; si no, no podremos cumplir con el dueño, que es bastante exigente.

-Velkran, ya quiero que comiences a seleccionar al personal y debes traer a quien va a dirigir el lugar; necesitamos gente de nuestra confianza, no podemos poner a cualquiera que dirija el negocio. -Rowan se queda pensando a quién poner.

-Cuando llegamos, pregunto en nuestro grupo a ver quiénes querrán venir a trabajar aquí. -Velkran duda un instante, se queda pensando; sabe que a los vampiros no les gusta estar en la manada y menos rodeados de lobos.

Antes convivían con naturalidad ambos reinos, pero por un enfrentamiento de los reyes de ambos bandos, se formó un odio entre ellos; ya no hay más uniones, ni relaciones entre ellos, el amor de Rowan con Kendra sería algo nuevo luego de miles de años.

Al llegar al Reino, Rowan se va a su alcoba; minutos después alguien golpea su puerta y molesto responde. - ¿Quién es?

-Soy yo, mi amor, ¿puedo pasar? -al ingresar, su madre nota el fastidio de él y lo molesto que se encuentra. -No puedes negar que eres el fiel retrato de tu padre, siempre tan molesto, tan de mal humor. ¿Qué te sucede, es por ella, verdad? -su madre, que lo conoce, ya intuye de dónde puede venir ese malestar.

-A ti no puedo mentirte, sí, madre, es por ella, no resiste verla en los brazos de él, no lo tolero, me molesta enormemente, quiero ir y arrancarla de su lado y gritarle que ella es mía y de nadie más. -su rostro se enfurece, su mandíbula se tensa y se nota en sus puños cerrados, el dolor que siente.

¬-Ven, siéntate aquí conmigo y cuéntame por qué aún no hablas con ella y le dices la verdad.

-Temo su rechazo, madre, no lo soportaría -mientras le cuenta su angustia crece dentro de su pecho y sus ojos se le llenan de lágrimas.

-Rowan, cariño, me sorprende tu inseguridad; siempre fuiste tan firme, seguro en tus decisiones, que no te comprendo en este momento. -Katrina se los queda mirando, analizando sus expresiones y su respuesta.

-Es que debo analizar bien el encuentro, las palabras que vaya a decir, no te olvides madre, que de ese reencuentro depende mi felicidad, ella puede aceptarme o rechazarme y no querer volver a verme. -él analiza cada una de esas palabras, siente el peso de ellas en su mente y la angustia en su pecho, comprende que el rechazo sería su fin.

-Debes confiar en tu instinto, si ese amor es tan grande el que sientes y en verdad dices que ella lo siente también, no debes dudar, sabes que te queda poco tiempo o la perderás para siempre, ¡piénsalo! -le besa suavemente la frente y sale de su habitación.

Rowan se va a duchar y se prepararse para estar con Kendra otra vez, termina y con muchos nervios sale de su habitación, con tanta mala suerte que se cruza a su padre.

-Padre -hace una reverencia como cualquier ciudadano que está frente al rey.

-Dejas esas cortesías para los otros, tú y yo debemos hablar y vienes posponiendo esa conversación siempre con alguna excusa. -Lucien lo mira fijamente a los ojos, esperando la respuesta de Rowan.

-Padre, justo ahora estoy de salida, cuando vuelvo hablamos. -hace otra reverencia y antes de que su padre diga algo más, se va casi huyendo de él.

Se encuentra en el club con sus amigos, saluda a todos y se sienta junto a su amigo. -Velkran, ¿les contaste? -Todos se giran y los observan.

-No, te dejé el privilegio a ti para que les digas las nuevas novedades -sonríe por lo bajo ante la mirada asesina de Rowan.

-Ya me las voy a cobrar -dice sonriendo, pero con el tono de voz firme, porque sabe que así será.

Rowan, comienza a contarles sobre la discoteca y que necesita personal de confianza para atender y cuidar del lugar.

Como era de esperarse, todos se negaron; nadie quiere estar entre los lobos.

-Disculpa Rowan, sabes que todos te debemos lealtad a ti, pero lo que nos pides puede ser nuestra propia muerte si nos descubren. -todos sus amigos se niegan a seguir su locura.

-Tendrán custodios todo el tiempo, de eso yo me encargo, nadie los molestara, el pago es millonario por el empleo. ¿Qué me responden?

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Serás Mia, Aunque te resistas

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