Capítulo 2
Después de varios segundos de silencio, el hombre por fin murmuró: "Sí".
Esa simple palabra fue como una daga que se clavó directamente en el corazón de Cheryl.
Una ráfaga de aire frío la atravesó y no pudo evitar que un escalofrío recorriera todo su cuerpo y le obligara soltar un grito ahogado.
No esperaba esa respuesta. En ese momento, su mente estaba en blanco, mientras que el dolor la consumía. Todo lo que Cheryl pudo hacer fue asimilar el dolor que estaba partiendo su corazón en dos.
Antes de que se casaran, la mujer sabía que Jarred había estado en una relación con una chica llamada Ines Sampson.
Entonces, cuando el abuelo del joven les propuso que se casaran, aunque Cheryl lo deseaba con toda su alma, se negó, pues no quería que Jarred dejara a su novia por ella.
Sin embargo, para su sorpresa, este último se había acercado a ella sin aparente motivo. Él le había pedido que se casara con él y le había prometido que sería un esposo cariñoso.
A decir verdad, Cheryl no podía creer lo que escuchaba. Ese era su mayor deseo hecho realidad. A pesar de que no entendía el motivo por el que Jarred había decidido casarse con ella, aceptó sin dudar porque había estado enamorada de él desde que solo era una adolescente.
Después de la ceremonia, el hombre se convirtió en la persona que le prometió ser. Él había dejado caer su máscara de indiferencia y le había mostrado su lado cariñoso.
Cheryl estaba tan inmersa en aquella ternura irreal que olvidó que él nunca había estado realmente enamorado de ella.
Nunca.
Con las puntas de sus dedos temblando, la joven hizo todo lo posible por reprimir su dolor.
Entonces, bajó la cabeza y no pronunció palabra alguna. Para Jarred, el silencio de ella la hacía impasible y tranquila.
Cosa que le recordó lo que había ocurrido el día anterior.
Ines había regresado del extranjero de manera inesperada y Jarred decidió volver a casa más temprano de lo habitual para asegurarle a su esposa que el regreso de la mujer no iba a cambiar absolutamente nada entre ellos. Lo que el hombre no se esperó jamás fue encontrar a la chica en medio de una conversación telefónica con su mejor amiga, Sheila Goodwin.
Estaba puesto el altavoz del celular y Jarred había escuchado la voz burlona de Sheila que decía: "Cheryl, ya han pasado más de diez años. ¿De verdad lo sigues amando tanto todavía?".
"Sí, por supuesto que todavía lo amo. ¿Cómo podría no hacerlo? Si es posible, realmente quiero amarlo por el resto de mi vida".
Jarred escuchó con mucha claridad a su esposa responder con una voz totalmente llena de sinceridad.
Él se quedó escondido en las sombras, sintiéndose incapaz de entrar a su casa.
La luz del sol estaba iluminando sus zapatos en ese momento, pero él no sentía calor en absoluto.
¿Ella estaba enamorada de otro hombre desde hacía más de diez años? Desde que ellos se conocieron había pasado apenas cinco años, pero ella había amado a otro hombre durante más de diez años.
Dado que ese era el caso, entonces, ¿no sería mejor si la dejaba ir?
Mirando a la mujer que se encontraba frente a él, esperó a que ella dijera algo. Cuando se dio cuenta de que ella no tenía intención alguna de responder, sus ojos se llenaron de decepción.
"¿Qué es esto?
¿Acaso no te encuentras bien?".
Justo cuando el joven hizo la pregunta, extendió la mano para tomar el expediente del hospital que se encontraba sobre la mesa.
En ese instante, Cheryl contuvo la respiración. Ella miró la mano del hombre acercándose al archivo. Dentro de este se encontraba el informe de su prueba de embarazo.
¿Quizás el hecho de que estuviera esperando un bebé pudiera ser la salvación de su matrimonio?
Capítulo 3
En realidad, Cheryl era consciente de que, a pesar de su apariencia impasible, su esposo estaba lejos de ser despiadado. Siempre daba importancia a sus sentimientos y deseos. Así sea en la vida cotidiana o en la cama.
Cuando Cheryl se dio cuenta de que el hombre estaba a punto de abrir el archivo, la chica apretó los puños. Sus largas uñas se clavaron en sus palmas, sin embargo, estaba demasiado absorta para notar eso.
Justo en ese momento, el celular de Jarred empezó a sonar.
El tono de llamada interrumpió el silencio de la sala. Aquel era el número personal del hombre, así que solo unas pocas personas lo tenían agendado en sus contactos.
Jarred soltó el archivo y tomó el celular.
En ese instante, Cheryl soltó un suspiro.
"¿Hola?".
"Señor Fuller, lo llamo porque la señorita Sampson se ha negado a abandonar el balcón. Ella ha estado ahí afuera por un largo rato y parece estar enojada".
Una sirvienta que cuidaba a Ines estaba al otro extremo de la línea. A decir verdad, su tono sonaba bastante serio.
"Tengo miedo de que ella piense en suicidarse".
Al escuchar eso, la expresión del joven cambió por completo y se volvió sombría. "Por favor, pásale el teléfono", contestó él.
"Sí, ahora mismo".
Momentos después, una triste voz femenina sonó con claridad al otro lado de la línea.
"Jarred...".
"Está haciendo mucho frío esta noche. Por lo tanto, no deberías pasar mucho tiempo en el balcón".
Aconsejó el hombre en voz baja, a pesar de que estaba frunciendo el ceño.
"Ines, por favor, sé una buena chica y hazme caso".
En ese instante, los ojos de Cheryl se abrieron con asombro.
¿No pensó en lo que sentiría ella al escuchar a su propio esposo tratar a otra mujer como si fuera una niña estando ella presente?
La situación era demasiado ridícula. La chica se sintió atrapada en su asiento, pues no podía mover las piernas. De hecho, era como si una roca extremadamente pesada estuviera sobre ella.
Aunque ellos todavía no se habían divorciado de manera oficial, Jarred ya estaba mostrando despreocupadamente sus sentimientos por otra mujer.
Entonces, ¿qué era lo que pensaba verdaderamente de Cheryl?
La crueldad de su esposo devastó a la mujer hasta el punto en que ya no pudo soportarlo más.
Mientras trataba de cubrirse la cara, su cuerpo comenzó a temblar.
A pesar de ello, el hombre no se dio cuenta en absoluto de su anormalidad, dado que los gritos lastimeros de Ines ocuparon toda su mente.
"De verdad, lo siento mucho, Jarred. Todo esto fue por mi culpa. Fui tan imprudente que tuve un accidente automovilístico.
Pero, ¿y para qué sirve haberme recuperado? ¡Nunca podré tener bebés!
Nunca podré tener un bebé tuyo".
Dicho esto, Ines finalmente se derrumbó, sollozando de manera desolada y temblando incontrolablemente.
Tras ello, el joven se masajeó las sienes palpitantes mientras se quitaba sus lentes de montura dorada. Lo cierto era que él nunca se había planteado tener un hijo con esa mujer, y si optaba por casarse con ella en ese momento, sería tan solo porque ella anteriormente le había salvado la vida.
Con eso en mente, él habló tranquilizadoramente: "Está bien. Yo nunca he tenido la intención de tener hijos, de todos modos".
"Por favor, te pido que no me mientas... Es algo totalmente impensable que el director ejecutivo de Fuller Group se quede sin heredero". Mientras decía eso, la mujer no paraba de llorar, con el rostro contraído por el disgusto y la voz rota por el dolor.
"La verdad no me gustan mucho los niños, así que deja de preocuparte por eso y permite que la sirvienta te lleve a tu habitación a descansar".
Jarred tenía prisa por poner fin a la conversación. Él todavía quería preguntarle a Cheryl por qué había ido al hospital y quería averiguar si ella estaba enferma o no.
Lamentablemente, no fue capaz de ver la desesperación en los ojos de su esposa después de pronunciar esas palabras.
Momentos antes, había pensado en usar el embarazo como una excusa para intentar salvar su matrimonio.
¿Por qué era tan estúpida?
Su esposo podría simplemente obligarla a abortar al día siguiente si se enteraba de que estaba embarazada. Él seguramente haría todo lo posible por evitar que alguien se interpusiera entre él e Ines.
El corazón de la chica se hundió pesadamente tan pronto como pensó en eso. '¡No, de ninguna manera!', dijo ella para sus adentros.