Capítulo 2
-Ni siquiera brillan tus ojos ¿no estas feliz? -yo asentí una y otra vez.
Realmente estaba feliz por ella, tener una oportunidad como esa le abriría muchas puertas por el renombre de las familias de aquellos cuatro chicos, pero sabía a la perfección que eso le interesaba muy poco, ella quería brillar y tener a uno de ellos en su cama, por supuesto, porque se sabía perfectamente como acababa todo esto.
Si eras una chica tímida comenzarían a conocerte el primero de octubre, semanas de citas, charlas y fidelidad absoluta por ese mes completo, hasta que llegaba el treinta y uno de octubre y luego de aquella fiesta cogías hasta el amanecer el uno de noviembre.
Si resultabas interesante un par de semanas más de interés y cuando llegaran las vacaciones se olvidarían de ti por completo y cuando el nuevo semestre llagara, nuevas vivencias y chicas por conocer de nuevo ingreso.
Pero si por casualidad no eras una chica tímida como la rubia frente a mí, cogerías con quien te eligió por todas esas semanas en donde te profesaba fidelidad solo a ti y una vez pasara aquella noche de brujas, todo volvería a ser como antes para él, pero para ti, habría cambiado tu mundo por completo.
-Oh Dios mío, ahí vienen -la escuché susurrar emocionada y miré hacia donde ella lo hacía para ver como los cuatro entraban con pasos lentos, sonrisas comemierda y una seguridad que todo el mundo podía sentir.
Los cuatro se sentaron en la mesa del centro sobre la mesa apoyando sus pies en las sillas y observando a todos en el lugar.
-Es uno de octubre, chicas, y no hemos elegido a nadie, por lo que saben perfectamente que significa esto ¿no? -un griterío se expandió por el lugar y pude sentir la emoción vibrar en las paredes.
Hasta los hombres estaban interesados en esto, porque ahora las chicas se contornearían para obtener la atención de ellos hasta que completaran el cuarteto de chicas con las que pasarían el resto de este mes.
Si, me gustaba este ajetreo después de todo, porque pasaba semanas en absoluto silencio y un poco de emoción después de todo era maravilloso, aunque yo no pudiese expresarme del todo bien para que se notara la emoción que vibraba en mi pecho.
Solo me desinflé ahí en mi silla viendo como la primera chica se levantaba.
Era hermosa, demasiado. Alta, algún metro setenta y tres, un poco más baja que ellos que rozaban el metro ochenta y cinco.
La chica tenía curvas sutiles y muy bonitas, senos un poco grandes, pero cintura pequeña, trasero pequeño y piernas largas enfundadas en una falda de tubo roja y un top blanco.
Sus pies estaban calzados por unas botas estilo militar y no pude negar que ella podría ser una de las elegidas.
Observé a la chica frente a mi y ladeé mi cabeza para apreciar su figura, al menos lo que sobresalía por encima de la mesa. Ella tenía senos pronunciados, si, su cabello era hermoso al igual que su rostro y medía metro setenta, ella también podría ser una de las elegidas si se armaba de valor.
-Me postulo -dijo con voz firme y todos aplaudieron su gallardía.
Hasta yo me vi tentada a hacerlo.
Y antes de que alguna otra se levantara mi amiga se puso de pie captando la mirada de todos.
Rubia de ojos verdes, cubierta por un vestido de tirantes de color blanco ajustado a su cuerpo y unas converses blancas que combinaban a la perfección con su blanca piel.
Ella era preciosa también y nuevamente apostaría porque sería elegida.
El campo de visión para mi estaba libre y pude notar como ellos la repasaron lentamente, así como yo los reparaba a ellos.
West al igual que los demás era muy alto, su cabello era castaño y rizado, con rulos cayendo sobre su frente que llevaba hacia atrás constantemente, sus ojos eran verdes jade y su piel era bronceada, sus músculos eran muy marcados por practicar futbol americano al igual que sus otros amigos y se veía amigable, nunca tan lejos de la realidad, West podría ser uno de los más crueles y lo sabía por los rumores de pasillo.
Por otro lado, junto a él Jayden, de cabello negro totalmente lacio y ojos de un azul profundo, su piel era de un color canela muy llamativo que lo hacía destacar, alto y musculoso y de sonrisa moja-bragas
A su lado Anakin, de piel clara, cejas pobladas, cabello negro igual que Jayden, solo que el suyo era levemente ondulado. Con una cicatriz en su ceja derecha y ojos grises muy profundos que asemejaban al metal fundido.
Y, por último, Maverick, de cabello rubio, largo hasta los hombros que siempre llevaba amarrado en un moño bajo, ojos color avellana muy hermosos, rasgos muy masculinos y cejas más oscuras que su cabello, alto, musculoso y con un aspecto de seriedad que te gritaba peligro cada dos instantes, muy lejos de la realidad también, porque, aunque parecía frío, era el que mejor trataba a las chicas, según palabras de la rubia parada a un lado de mi mesa.
Su atención estaba en ella, pero luego de la escaneada que dieron a su cuerpo sus miradas pasaron hacia detrás de ella. Directamente hacia mi persona.
Me mantuve serena, como si mi corazón no se hubiese saltado un latido y ese era mi mayor problema, que era un mar de emociones por dentro y por fuera parecía un cadáver sin ningún tipo de vida.
-¿Y tú? ¿No te postulas? -cuestionó Jayden observándome con ojos curiosos.
Negué lentamente sabiendo que nada volvería a ser igual para mí.
Porque justo ahora todo el mundo me observaba.
-¿Cómo te llamas?
Y por primera vez no me forcé a decir las palabras, ya que estas escaparon de mis labios sin siquiera poder detenerlas.
-Tiara -dije no tan alto, pero lo suficiente para que fuera escuchado gracias al absoluto silencio del lugar.
-¿Segura de que no te quieres postular? -cuestionó esta vez West levantándose de su lugar.
Asentí dejando saber lo segura que estaba de no querer ser parte de eso.
Y aunque ya había salido de mi zona de confort recibiendo tantas miradas no quería adentrarme más en esto. No sabiendo que no había vuelta atrás.
Pero al ver su sonrisa maliciosa entendí que no tenía elección, porque los cuatro me estaban observando.
-Entonces yo te elijo -soltó sin pensárselo dos veces.
-Yo iba a hacer eso -graznó Jayden y West se dio la vuelta para observar a su amigo.
Anakin y Maverick uno al lado del otro me repasaron en absoluto silencio y solo pude optar por una cosa.
Tomar mi mochila y levantarme de mi lugar para intentar caminar hacia la salida que se encontraba considerablemente alejada de mi lugar.
Y mientras lo hacía sentí la mirada de todos sobre mí.
-Se cancela la postulación -escuché decir la voz grave de Anakin que había escuchado pocas veces.
Y al levantar mi mirada lo vi levantarse de su lugar y comenzar a caminar detrás de mí.
Y toda mi piel se erizó al notar que West siguió a Anakin y a él lo siguió Jayden.
¿Esto estaba realmente pasando?
Capítulo 3
-Ey, Tiara, espera -pero no me detuve.
Ignoré la voz de Jayden y continué con pasos seguros hasta salir completamente de la cafetería con aquellos chicos siguiéndome.
Ni siquiera sabía por qué huía, si sabía que ahora que estaba en su radar no saldría de él, pero al recordar toda la atención que recibí ahí dentro entendía que salir de ese lugar era lo mejor.
Mis pies se aproximaron al camino de piedra que me conectaba con el primer edificio, pero antes de poder llegar a él una mano se aferró a mi antebrazo deteniendo mi veloz andar para darme la vuelta y que pudiese enfrentarlo.
Pasé saliva de forma nerviosa, pero siendo incapaz de expresarlo a través de mi rostro.
-¿Tan mala es la idea de ser elegida? -cuestionó Jayden.
Simplemente me pude encoger de hombros.
La idea no era mala ¿Quién se negaría a ser cogida por uno de estos tipos? Nadie, yo me negaba por todo lo que eso significaría, no por el hecho en sí.
-Solo llamaste mi atención -dijo de forma suave repasando mi rostro y mis suaves facciones.
Sus ojos se enfocaron por unos segundo en la cicatriz en mi cien que creí que estaba oculta con mi cabello, pero aparentemente había quedado a la vista ante su fuerte girón.
Pronto descendió la mirada hacia mis ojos y mis labios sin ninguna gota de labial en ellos.
A penas usaba bálsamo para evitar que se cuartearan ante los cambios en el clima.
Guardé silencio analizando su rostro de la misma forma en la que él estaba analizando el mío y me cuestioné si alguna vez alguna chica había huido de él. O de ellos en tal caso.
-Yo la elegí -susurró West junto a nosotros recordando ese hecho a Jayden que me reparaba embelesado.
Podría decir que me molestaba el hecho de que me eligieran como si no tuviese voz en esto, pero realmente no lo hacía, había crecido viendo esta costumbre que aparentemente sus padres habían iniciado y no me molesté en ir en contra de ello, pocas veces iba en contra del orden natural de las cosas.
Las cosas debían pasar tal y como estaban estipuladas, hasta que esas mismas cosas terminaran autodestruyéndose a causa de su propio impacto.
O tal vez solo eran mis pocas ganas de discutir lo que me mantenía en esa creencia.
-Sí, lo sé, pero eso no evita que siga interesado en ella -susurró elevando la mano que mantenía libre para acariciar mi mejilla.
Mis ojos ni siquiera se cerraron ante su toque, pero tampoco hui de él.
-Creo que debemos resolver esta situación -dijo Anakin detrás de nosotros, reconocía su voz por las veces que gritó en medio del pasillo que había partido durante el tiempo que tenía en la universidad.
-Es sencillo, Jayden se aparta y ustedes buscan a sus chicas, eso es todo -soltó West tomando la mano de Jayden y sacándola de mi cuerpo para que me dejara completamente libre.
-Podrían lanzar una moneda para ver quien toma el lugar para intentar ganársela, pero entonces una moneda tiene dos caras y uno de nosotros no tendría como elegir.
Al entender las palabras de Anakin retrocedí un paso y pasé saliva nuevamente.
Estaba entendiendo más bien de lo que quería.
-Joder -susurró Jayden sonriéndome.
-Pero si solo la hemos visto durante cinco minutos.
Quise reír ante la forma en la que lo había dicho, pero nuevamente me vi incapaz de hacer tal cosa.
-Ay carajo -soltó West al ver como Maverick empujaba a Anakin para que saliera de su camino y poder acercarse a mí.
Y por primera vez en todo el día mi ceño se frunció y terminé juntando mis cejas al ver como se detenía frente a mí.
-¿No te gusta hablar? -cuestionó.
Su voz profunda, varonil y tan fuerte. Nunca, jodidamente nunca la había escuchado, ya que él era de muy poco hablar, así como yo.
Sacudí la cabeza de un lado a otro negando y una suave sonrisa surcó sus labios.
-¿Quisieras pasar tu noche de Halloween conmigo? -cuestionó con suavidad y nuevamente sacudí mi cabeza en negación -es una pena -susurró -igual no pienso retroceder.
Mis cejas se elevaron ante tal cosa.
-Deberían resolver su problema antes -dije finalmente para de darme la vuelta y continuar mi camino hacia el edificio.
Mi piel estaba caliente y no pasó desapercibido para mi que la mayoría de los estudiantes se habían aglomerado en las ventanas para ver el espectáculo de afuera.
Y de esa forma los dejé ahí, mientras intentaba entender como había pasado todo esto.
¿No se suponía que para esta hora debía continuar como esta mañana?
¿Qué tan rápido podían cambiar las cosas de un momento para otro?
Suspiré ofuscada al sentir como mi nuca se erizaba al recordar el contacto de los dedos de Jayden sobre mi piel fría.
También podía recordar mí nombre saliendo de los carnosos labios de West.
Al entrar en mi salón me lancé en el asiento del centro y enterré mi rostro entre mis manos para estrujarlo. El estrés comenzaba a burbujear por todas mis extremidades alojándose en la parte trasera de mi nuca trayendo consigo la tensión en mis hombros y parte de mi espalda.
Cuando la campana sonó anunciando el final del receso los estudiantes comenzaron a entrar en el salón de forma rápida y no pasó desapercibido para mi la forma en la que me miraban, podía sentir sus miradas en mi durante toda la clase.
Y por primera vez me arrepentí de usar la que ropa que solía usar todo el tiempo agradeciendo mi invisibilidad.
Porque cuando nadie te presta atención te pones lo que sea y a nadie le importa. Por ello llevaba jeans ajustados, sandalias deportivas hasta el tobillo y una franela blanca de tirantes, ya que esta mañana tenía un suéter y por el calor que comencé a tener tuve que retirarlo dejándolo en mi mochila.
Con lentitud saqué el suéter y me lo coloqué cubriendo toda la piel expuesta y suspiré pesadamente.
Estaba decidida a ir con una camisa ancha y jeans al día siguiente.
-¿Tu eres Tiara? -cuestionó la chica junto a mi en un susurro y fruncí el ceño en su dirección.
Me quedé mirándola por largos segundos y sin contestar giré mi rostro para seguir prestando atención.
Era obvio que sabía quien era, todos lo sabían ahora.
Ofuscada por la atención, comencé a guardar todas mis cosas sabiendo que el final de la clase estaba al llegar y segundos después el timbre confirmó ese hecho.
Ya podría irme a casa.
Con pasos lentos salí del aula y luego recorrí los pasillos con un paso estable.
Mi rostro continuó sin expresar nada, mis manos sin temblar ni dejar en evidencia ningún tic nervioso. Nada, solo el latir acelerado de mi corazón era lo único que podría dejar en claro como me sentía, pero nadie estaba tan cerca como para notarlo.
Al salir hacia el estacionamiento continué mi camino hacia la puerta, pero cerca de ella vi a los cuatro chicos que causaban absoluto revuelo por todos lados y suspiré sacando todo el aire de mis pulmones.
Los vellos de mi nuca se erizaron al sentir sus miradas sobre mi y como si no existieran hice mi camino hacia la puerta alejándome lo más posible de ellos.
Pero ya estaba en su radar, lo sabía desde esta mañana y escapar de ahí no sería tan fácil.
-Ya resolvimos el problema -le escuché decir a West y mis pasos se detuvieron intentando no prestar atención a mi alrededor y a todas las miradas curiosas que teníamos encima.
-Este año será muy diferente a cualquier otro -aseguró Jayden acercándose para rodearme como si estuviese frente a una presa.
-Si una chica que salga con uno de nosotros se vuelve intocable ¿Qué pasará contigo? -se cuestionó Anakin dando un par de pasos hacia mí.
Decir que entendía lo que estaban diciendo sería una falacia, porque realmente no lo hacía, imaginaba que habían lanzado una moneda para ver quien intentaba conquistar a la chica inexpresiva y ver si se podría meter entre sus piernas antes de la noche del treinta y uno de octubre.
Pero al ver la mirada que los tres frente a mí me estaban dando y sentir el calor del cuerpo de Jayden detrás de mí, entendí que iba más allá que ver quien lo hacía.
-El salir con los cuatro te convertiría en una Diosa -susurró Maverick.
Y esas palabras bastaron para entender la situación.
Los cuatro habían elegido una sola chica para la noche de Halloween y esa chica era yo.