Capítulo 2
No estaba soñando, en verdad estaba ahí, y al parecer ignoraba que estos momentos eran los peores de su vida.
“¿Por qué tuvo que aparecer justo ahora? ¡Mierda!” se dice saliendo aún con el jabón en el cuerpo, mientras ella se ponía roja como tomate recorriéndolo con su mirada.
No sabía si sentirme halagado o enojarse por tu atrevimiento. Pero volver a observar esos hoyitos en sus mejillas le aceleraron el corazón de una manera extraña.
— ¿sabes? Adoro cuando me llamas Dani.
— No deberías estar aquí—Insiste acercándose sin escuchar lo que dice.
Daniela retrocede un paso. Apegándose a la puerta.
— ¿Vas seguido al gimnasio? Porque, en verdad, esos abdominales marcados están de miedo— Intenta tocarlo y retrocede por impulso.
— ¿Cómo es que me encontraste, como entraste aquí? ¿Quién te dejo pasar? ¡Dios! Ahora, si estoy muerto—se rasca la cabeza —Pero primero, salgamos de aquí.
Extiende su mano para tomarla del brazo y Dani, sonriendo, retrocede atravesando la puerta cerrada. Eso lo hizo congelarse antes de que pegue un grito aterrador.
“¡Santo cielo!”
Ahora si todo el alcohol que tenía en la sangre desapareció de su cabeza y el corazón por poco se detiene, por unos segundos se queda petrificado.
¿Qué estaba pasando? ¿Acaso soñaba? Golpea sus mejillas para despertar del sueño. Pero, se encontraba bien despierto, escuchando su risa tras la puerta.
— ¿Dani? —Expresa un poco temeroso, abriendo lentamente la puerta.
¿Qué estaba esperado? Qué apareciera otra vez ¿Quería que realmente lo hiciera? Aún seguía temblando. No era normal ver a las personas m-muertas ¿Acaso Dani había muerto? Era lo más probable y ahora lo atormentaría por dejarla y nunca buscarla.
Temeroso la sigue buscando por la estancia, recorre cada rincón de su departamento con la toalla envuelta en su cintura y no hay nadie.
No volvió a saber de ella desde que dejó el país para estudiar en la prestigiosa universidad que deseaba su padre. Trató de localizarla, pero fue en vano, como si nunca hubiese existido. Y ahora aparece de repente para cobra venganza, quizás…
Vuelve a llamarla, recorriendo el departamento, pero, no estaba.
Se mira en el espejo del pasadizo, tenía jabón en el cuerpo y menos ganas de meterse bajo la regadera. Pero debía terminar con el baño. Con cautela vuelve a ponerse bajo la regadera.
“Creo que beber demasiado me está haciendo ver apariciones, ¡ya no volveré a tomar una sola gota de alcohol! Lo juro, de ahora en adelante mis juergas no tendrán licor”
Observa cada rincón, deja abierta un poco la cortina y sin cerrar los ojos deja correr el agua sobre su cuerpo.
Minutos después camina de vuelta a la habitación, más sobrio y no conforme con su búsqueda anterior, vuelve a recorrer cada rincón del departamento y se asegura que la puerta siga cerrada. Aun con esa extraña sensación de miedo y angustia, se sienta en su cama mirando a su alrededor, sin saber qué esperar. Piensa en mil cosas antes de darse cuenta de que ya es tardísimo.
“¡Diablos!” gruñe corriendo al ropero.
Se quita la toalla, cuando una voz enfadada explota a su espalda, poniendo sus pelos de punta.
—¡Muy bonito, Leo!, me dejas preocupada todo el día, no te dignas a contestar mis llamadas y ni siquiera me envías un maldito mensaje ¿Qué diablos te sucede?
—No eres real, ¡Ya basta! —grita girándose, sin recordar que está desnudo con el bóxer en las manos—¿Quieres dejar de aparecer así?
Arrastra la última palabra al darse cuenta de que es Amber, la que lo mira furiosa y camina hasta él.
— ¿Qué te sucede? Espero que solo sea producto de la borrachera que traes encima, el que me mires como un demente mostrándome las pelotas.
—Lo siento —se cubre, la entrepierna al instante, aun sin reaccionar del todo.
—¿Y quién pensabas que era? —Expresa furiosa —. ¿Acaso sigues metiendo a esas mujerzuelas mientras no estoy?—termina gritando haciéndolo reaccionar.
—¡Claro que no! Solo que…
—¿Qué?
—Es que tuve una pesadilla…
—¿Y a tu pesadilla le dices que no vuelva aparecer? ¿Me crees idiota o qué?
—No tengo ganas discutir —empieza a vestirse —. Me duele horrible la cabeza.
—¡Cómo no va a dolerte si te has madrugado bebiendo! Hasta cuanto vas a seguir con esa vida clandestina.
—¡Por favor, cálmate! No exageres.
—Como no quieres que me altere, si no contestas mis llamadas desde hace horas y cuando llego lo primero que veo son tus pelotas al aire y tu cara de demente. ¿Acaso fumaste hierba?
No era fácil dar explicaciones de una alucinación y aunque la cabeza está por estallar, intenta mantener la calma. Los regaños de Amber solo entran y salen de su cabeza.
—No me drogué, solo me pasé de copas.
—Y eso te hace alucinar ¡Por favor! Necesito una explicación.
“¿Por qué tienes que darle explicaciones a esta tipa, Leni?”
Esa dulce voz vuelve a poner de punta sus cabellos, no puede evitar pegar un grito aterrador al mirar a Dani sentada en su cama un tanto molesta.
—¡Maldito idiota! —grita Amber— ¿Qué te sucede? Me asustaste.
—Lo siento es que m-me agarré con el cierre, p-pero ya salió —Dice nervioso mirado a Daniela. Obvio que Amber lo tomó como algo de locura, estaba mirando el vacío, no a ella.
— ¿Cuánto tomaste a noche? Estás actuando muy extraño —manifiesta mirando hacia la cama, con curiosidad—a menos que tengas a esa perra escondida bajo la cama. ¿Es eso?
—¡Claro que no!
“No creo que hayas bebido demasiado, es la presencia de esta mujer la que te desquicia, ¿No entiendo por qué está aquí en primer lugar?” expresa la angelical voz de Daniela.
—No tomé tanto… —Grita manteniendo la mirada en la cama, silenciando la voz desesperante de Dani, mientras se coloca los calcetines.
— ¿Por qué gritas? No estoy sorda —Añade Amber enfadándose más.
“¿Estás con ella? No puedo creer que el sensato Leonardo García, este con una loca como esta, gruñona, controladora, tóxica…” se me acerca Dani muy alterada.
—¡Ya basta! —Grita apartándose, como si huyera de algo. —Bueno, sí… es que es difícil de explicar.
—¡Explicar que estás drogado! —grita Amber tomándolo del brazo, obligándolo a mirarla. —¡Estoy aquí! Y estás ignorándome, hablándole al vacío, ¿Qué es lo que sigue? ¡¿Para eso me pediste que viviera contigo?!
“¿Están viviendo juntos? ¡No puedo creerlo! Pero, si es tan patética. Para nada son el uno para el otro”
—¡Ya basta! —Grita desesperado. No sabe si está volviéndose loco, pero tener a las dos mujeres gritándole sin poder entender una sola palabra, lo hace perder los papeles.
Toma sus zapatos y la chaqueta y sale a toda prisa de la habitación seguida por ellas, que seguían hablando y pidiendo explicaciones.
—¡Leonardo! ¿A dónde crees que vas?
—Lejos de ustedes, me están volviendo loco.
—¿Cómo que ustedes?
—Digo… lejos de ti. —Corrige colocándose los zapatos.
“Me estás ignorando ahora Leni”
La repentina voz de Dani, vuelve a sobresaltarlo, y por poco pierde el equilibrio.
—¿Sigues bajo los efectos del alcohol? —Se enoja Amber.
—Pueden dejar de hablar, por favor—Grita sosteniendo la cabeza con sus manos —. Estoy volviéndome loco.
—Pues, si debes estarlo. —Lo empuja Amber adelantándose— Sigues hablándole al vacío y gritando como un demente.
“Definitivamente, actúas extraño Leni, quizás sea por la presencia de esta desquiciada incomprensible, que te trata como si fueras de su propiedad. Sin duda es la clase de novia, que tu familia aprobaría, no tú” insiste Daniela. Rebasando su paciencia.
— ¡Por Dios! —Grita más fuerte —En verdad necesito que dejes de decir tonterías.
—¡Ahora digo tonterías! —responde Amber, creyendo que es a ella quien se lo dice —Esto ya es demasiado, me voy. Si querías estar a solas, solo debiste tomar el maldito teléfono y decírmelo. No fingir este grado de demencia para echarme.
Camina furiosa hasta donde está su bolso y sale a toda prisa del departamento.
“Ahora se hace la ofendida, ¡Déjala! Que se vaya"
Leonardo se gira y colocándose un dedo en los labios le pide que guarde silencio.
“¡Está bien!, ve por la princesa, aunque te digo que no vale la pena”
Le grita al verlo apresurar el paso para ir por su nueva novia.
Capítulo 3
En definitiva, Leonardo tenía un gran problema, sus sentimientos estaban revueltos, hace tres años estaba seguro de lo que quería, ahora no entendía lo que sucedía en su corazón, Amber había salido del departamento, enojada y él, seguía pensando en lo que debía hacer. Se suponía que era la mujer que amaba.
“¡Maldición!” se dice colocándose la chaqueta y tomando las llaves del auto para ir tras ella antes de que llegue al ascensor, mientras Dani lo observa sorprendida, cruzada de brazos, causándole un dolor en el pecho.
—¡Amber! ¡Por favor, detente! —Grita, haciendo que se detenga justo en la puerta del ascensor.
Ella lo observa un poco molesta, pero con esa media sonrisa en sus labios de satisfacción, quizás porque esperaba que hiciera eso.
—¿Qué es lo quieres?
—Lo siento, yo…
No lo deja terminar y se lanza a sus brazos. Lo estruja con fuerza y deja oír ese “Te amo” que lo estremece aumentando su angustia. Se supone que debe sentirse feliz porque ella no lo mandó al diablo, pero no es así, está muriendo, su corazón está descontrolado y no sabe qué sentir.
—Me asustaste, mucho —Dice ella— ¿Qué es lo que está pasando, por qué no confías en mí y me cuentas la verdad? —Se oye angustiada.
No supo qué decirle de inmediato, pero cuando vuelve a ver a Dani junto al ascensor tuvo la respuesta. Abre la puerta y la lleva dentro, mientras presiona el botón de bajar.
—Creo que necesito ayuda. No me he sentido bien y quizás tengas razón en lo que dijiste, tal vez inconscientemente tomara drogas, ¿no sé?… es que anoche bebí demás en el bar de Richard y sé que no debo frecuentarlo—Se apresura a aclarar antes de que su boca se abriera. Eso le da una ligera ventaja. —Pero conseguí el proyecto de mi vida y me invito a celebrar. Tengo recuerdos confusos—Miente tocándose la cabeza, si en algo era bueno, era en engañarla. — y desde que desperté he escuchado voces, tengo la visión nublada y… supongo que todo esto se me pasará en unas horas… Nunca quise que…
—¡Tranquilo, mi vida! —Le acaricia la mejilla. — Solo me molesta que frecuentes esos lugares a mis espaldas. Y me dejas muerta de angustia sin saber de ti por muchas horas. Luego me trates como una desconocida mientras te comportas como un lunático. ¡Eso es lo me jode!
Vuelve a abrazarla por impulso, pero sin realmente desearlo, quizás solo quería que se olvide del mal momento. Luego Amber lo besa, siente sus labios cálidos y sus manos recorrer su espalda, pero algo ha cambiado, se siente diferente. En eso la puerta se abre “¡Gracias, Dios mío!” se dijo con una gran sonrisa de alivio.
Está a tiempo de llegar a su cita de negocios y llevarla a tomar un café para disculparse. Amber es doctora y los cambios de turnos en el hospital no han sido un impedimento para llevar una relación estable desde hace tres años. Hace seis meses le pidió que se mudara a su departamento después de pedirle matrimonio, el primero en oponerse a esa unión fue su padre, pero no insistió más.
“Ya eres mayor de edad y sabes lo que te conviene, pero quiero que sepas que el que acepte tu romance con Amber, no quiere decir que esté de acuerdo con su absurda boda”.
Fueron las duras palabras de su padre esa tarde que le contara de su próximo matrimonio, para él no existe nadie perfecto para estar a su lado; primero fue con Daniela.
“Esa muchachita solo te hace perder el tiempo. No es digna de estar contigo, es solo una soñadora. Lo que sientes por ella no es amor verdadero, es solo una ilusión pasajera que se te olvidará cuando la tengas en la cama. En tu camino al éxito, ella es un gran obstáculo”
Más, cuando lo obligó a acompañarlo a España, se encargó de repetirle mil veces que cuando sea exitoso y ya no dependa de él, podría hacer lo que quisiera, y si para entonces quería volver por ella, lo no se lo impediría. Pero pasaron los años y en sus intentos vanos de localizarla por la red, lo llenaron de pensamientos negativos, hasta llegó a odiarla por no dejarse encontrar. Si ella podía vivir sin él, ¿Por qué él no podía hacer lo mismo? Es verdad que nunca pude comprobarlo, pero no hizo falta.
Poco a poco, fue ocultando la necesidad de su amor y buscó reemplazarla por otra, más, los placeres carnales que vivió, no sirvieron para que olvidar esa primera vez con ella.
Ahora no puedo engañarse, nunca logró arrancar de la piel sus caricias, sus besos y esa noche romántica en el lago.
Mientras el pasado regresa, se sube a su auto, seguida por Amber, como tendría una reunión, ella va en su coche para no tener que regresar en taxi. Pasan unos minutos, cuando Dani vuelve aparecer en su auto, ahora sentada en el asiento de junto.
“No puedo creer que estés con esa loca histérica, tan falsa como las uñas que lleva en sus manos”
—¡Joder! —grita Leonardo muy asustado, su corazón se paralizó y ¡literal! Se congeló, sintió un hormigueo en todo el cuerpo mientras un frío intenso lo recorre por completo, por poco pierde el control del auto.
—¡Cuidado! —Expresa nerviosa Daniela —Por poquito y chocas.
—¡Maldición! ¿Otra vez aquí? ¿Por qué no puedes avisar cuando vas a aparecer?, vas a producirme un infarto.
—¡Ay! Ni que estuviera tan fea, sé que no me gusta el maquillaje escandaloso, pero tampoco estoy tan fatal.
Se mira en el espejo.
—Sabes que no me refiero a eso—Dice aún alterado.
Amber se había dado cuenta de su estado y sin perder tiempo le marca.
“No puedes contestar, estás manejando, eso es ser imprudente” Vuelve hablarle Daniela.
—¡Basta! ¿No quiero que hables —Grita nervioso.
“Está bien, guardaré silencio”. Responde con calma, mientras sonríe.
Sí que estaba volviéndose loco, le estaba pidiendo a un fantasma que guarde silencio cuando nadie más puede escucharla.
—¡Amor!, ¿Estás bien? —se escucha a Amber nerviosa.
—Sí, solo fue un… momento de… —Mira a Dani tan feliz mirando por la ventana. —La vista se me nubló. Pero ya estoy bien.
—Eso no es normal —Se preocupa —Después de tu reunión iremos al hospital.
—No creo que sea necesario.
—No aceptaré una negativa. Tu salud es lo más importante.
—Si eso te tranquiliza, iremos.
No se dio cuanta en el momento que Dani se fuera, solo dio un parpadeo y al volver la vista al asiento del junto, ya no estaba. Unos minutos después llegan al restaurante, comen algo ligero y mientras disfrutan de sus alimentos, Amber se comunicó con su amigo y colega, Harry, para que lo atendiera lo antes posible.
—Ya todo está arreglado, a las cuatro te espera en el consultorio.
—Gracias por preocuparte.
—Sabes que te amo con toda mi alma —acaricia su mano.
Salen del restaurante y se despiden, ella regresa al departamento, ya había terminado su turno y necesitaba descansar unas horas. Él se dirige a su oficina para esperar al ingeniero Ramírez. Sube a su auto y llama a sus socios para confirmar si la documentación requerida estaba en orden, no quería dilatar mucho la reunión, pues su cita médica era a las cuatro y no le parecía correcto, molestar de nuevo a Amber por un retraso.
Ella está segura de que sufre de alucinaciones y no puede hacerla cambiar de opinión, aunque sonara estúpido, no podía convencerla de que estaba viendo a un fantasma.
Antes de llegar a su despacho, su socio y amigo Cristián le confirma que la carpeta completa ya estaba en su oficina. Eso lo tranquiliza y le da más confianza para esa tan ansiada cita, el ingeniero Ramírez era uno de los hombres más importante en el mundo empresarial y trabajar para él era todo un privilegio y el que él mismo se haya interesado en su trabajo, le daba un poco más de prestigio.
Minutos antes de las cuatro El ingeniero Salvador Ramírez estaba frente a su oficina, listo para firmar ese gran proyecto.