Logo
El secreto de la sumisa
El secreto de la sumisa

El secreto de la sumisa

38 Capítulos
Completadas
En El secreto de la sumisa, una ama de casa común transforma su realidad tras un encuentro fortuito. Esta modern novel narra cómo un hombre misterioso despierta en ella ambiciones y deseos antes prohibidos. Descubre este romance novel sobre el poder de la transformación personal.

Resumen de El secreto de la sumisa

La vida de una mujer dedicada por completo a su hogar da un giro inesperado tras un encuentro fortuito. Al conocer a un hombre con un estilo de vida ajeno a su realidad, queda profundamente cautivada por su presencia. Esta relación la empujará a explorar facetas desconocidas de su propia personalidad, permitiéndole descubrir y alcanzar deseos que nunca antes se había atrevido a imaginar, transformando su existencia para siempre.
Leer más

Capítulo 1 de El secreto de la sumisa

CAPITULO I

UN AMA DE CASA CORRIENTE

Cuando me decidí a escribir esta historia, pensé que no me creería nadie, y es que cuando se cuentan cosas que se salen de los límites de la realidad cotidiana, nunca nadie se lo cree. Yo soy un ama de casa corriente, o lo era…de esas que tienen dos niños, un marido y una hipoteca que cuidar, porque si no, ellos solos nada de nada…¡ay!, cuantas cosas tenemos que hacer las mujeres, para luego escuchar barbaridades. Pero eso es otra historia que de sobra conocéis todas y no necesitáis que os la cuente yo.

Me llamo Teresa, sí, un nombre corriente, como el de casi todas, ¡qué le voy a hacer!, vivo en un barrio de Madrid, donde también viven encima, debajo y a cada costado otros cien vecinos, con sus niños, sus maridos, y sus problemas. Tengo treinta y nueve años, me aterraba entrar en la cuarentena y lo hice, ¡vaya que si lo hice! Y por una puerta…no sé si grande o pequeña, pero extraña sí que fue.

Madrid, 2012.

Me desperté estirando los brazos y comprobando, que mi marido ya se había levantado. Estaba en la ducha, podía oír el ruido del agua en el baño del pasillo. Lo siguiente era que Alex y María saliesen a la carrera, dispuestos a pelearse por los cereales del otro y me sacasen de ese mundo personal que es el sueño. En él no tengo niños, ni marido, ni hipoteca, vivo errante por un mundo maravilloso, de la mano de un hombre inteligente, sensible y atento, que derrocha atractivo y me mima como a una reina, mis amigas dicen que es de novela rosa, yo creo que también, pero si no se sueña, ¡hija, se muere una!

-Antonioooo, hijo, sal ya del baño, que te vas a arrugar! -¡Este hombre o no se ducha en una semana, o se queda bajo el agua dos horas!, ¡Alex, María!, ¡ufff, estos dos monstruos me van a matar!

Me fui para la habitación que compartían los dos enanos y les vi dormiditos, tan quietecitos, tan angelicales ellos, ¡cualquiera diría que eran dos terremotos!, levanté la persiana y dejé que entrase el sol. Les dio en la cara a los dos y se pasaron las manos por los ojos, perezosos.

-¡Joooo, mamà, déjame un ratito máaassss! –me recriminó Alex, que odiaba la luz para dormir, al contrario que su hermana María que necesitaba una luz de noche para conciliar el sueño.

-¡Vamos, vamos que tenéis que desayunar y ducharos y la escuela os espera! ¡Antonioooo, ¿sales ya de la duchaaaaa?, me vais a volver medio loca, aquí no colabora nadie conmigo y estoy…que ya no puedo más.

Me fui a la cocina me puse el delantal y comencé a sacar los cereales, la leche fría de la nevera, y los cubiertos de los nenes. A Antonio le puse un buen tazón de café y metí dos tostadas de pan de molde en la tostadora. Su mermelada…su mantequilla…y claro, faltaba su periódico. Yo ya desayunaré como siempre, cuando se vayan todos. Me quité el delantal, y cogí las llaves de casa de la bandejita de la consola de la entrada. Me di cuenta de que estaba en camisón, me eché una bata por encima y toque la tecla del ascensor. Estaba nerviosa, nada fuera de lo normal. Si cuando Antonio salía de la ducha no tenía el periódico en la mesa al lado de su tazón de café, me la montaba buena…así que…cuando se abrieron las puertas del ascensor, salió la petulante vecinita del B, que lucía piernas ultralargas y melena rubia de peluquería de barrio, claro, aunque ella creía que era la reina de Saba.

-Buenos días…¿aún en camisón reina?

-Pues sí, ya ves, algunas tenemos mucho trabajo en casa…

-Claro, claro…que tengas buen día hija.

-Que tengas un buen día tú también nena…-y a ver si te caes por el hueco del ascensor desgraciada, que me tienes…pensé para arrepentirme al instante.- Que trae mal rollo eso de desear mal a alguien. Bajé abrochándome la bata con el cinturón y al salir del portal crucé la acera, y le pedí a Chechu el del quiosco, que me diese “El Mundo”. Me contestó con un piropo facilón.

-Te daba yo dos mundos si te venías conmigo preciosaaaa.

-¡Ay Chechu, como eres…me sacas la sonrisa nada más empezar el día.

-Bueno habré de conformarme si no hay más ja ja ja.

Una vez en casa, le puse bien cuadradito el periódico al ladito de su tazoncito de cafetito al nene, y llené los de los niños con cereales de chocolate el de María y de copos de avena el de Alex. Este niño era soso hasta para comer cereales. ¡Mira que no saben a nada!, ¿eh? Antonio, llegó en calzoncillos a la cocina se sentó, soltó un eructo y le regañé. Sabía perfectamente que no me gustaban esos comportamientos delante de los niños, que solo tenían seis años. Pero nada él a lo suyo, ni me contestó. Se limitó a preguntarme:

-Tere, ¿Ha llamado alguien preguntando por mí?

-¡Ay sí, ha llamado el mayordomo de la reina de Inglaterra que quiere que le lleves yogures a la reina!

-¡No me jodas Tere!

-¡Huy no, descuida si para lo que jo…bueno eso, que ni para eso.

-Mamá ¿Qué es joder? –preguntó Alex que siempre estaba más a lo de los demás que a lo suyo.

-Pues mira hijo es una palabrota y no debes decirla ¿vale?

-¿Y por qué papá la dice?

-Porque es mayor y puede, eso, porque puede…¡quién pudiera…!

-¿Quién pudiera qué?,-preguntó ahora Antonio, que se había perdido.

-Nada nada, tú desayúnate el café, que ahora te pongo las tostadas y vete a trabajar que tu jefe te echará la charla si no. Y vosotros, ¡no os sigáis peleando por los putos cereales!, ¡que ni siquiera os gustan los mismos!, ya me hacéis jurar hasta en chino.

Antonio masticó sus dos tostadas y las engulló a bocados, que ni le cabían en la boca. Alex tiró la mitad de la leche en la mesa y María no paró de gritar y protestar, hasta que el tiempo se terminó y les tuve que vestir a toda prisa para bajarles abajo, y que se los llevase el autobús escolar. De ducharles ni pensar…cuando volví a subir a casa, aquello parecía un campo de batalla y limpiarlo todo me llevó media hora larga, y es que estaba perezosa, cansada de tanto pelear y ¿para qué? Hojeé el periódico, que ya tenía manchas de mermelada y mantequilla, y pasé las hojas pensando en que la vida es tan corta para desperdiciarla…una mujer se había suicidado porque la habían desahuciado y el ministro anunciaba una subida del IVA. Mejor no leer más. Me fui al baño y me desnudé, me metí bajo el agua y dejé que la mala uva se marchase por el sumidero. Me enjaboné bien y pensé: “aún tengo unas buenas tetas”, ¿Qué no?, ya le encandilaba yo a más de uno…y me vino Chechu a la mente. ¡No!, para eso mejor Antonio. Pero si surgiese un hombre…guapo…de esos Prety Woman…como Richar Gere, ¡ay, qué maravilla tiene que ser eso!, pero no esas cosas no pasan a mujeres como yo. Cerré el grifo y me sequé enrollándome la toalla sobre los pechos para ir al dormitorio. A elegir la ropa que ponerme, ¡como si tuviera el armario de la Obregón!

Saqué una blusita rosa que me regaló mi amiga Mari en mi último cumpleaños y una faldita que aún me valía del año pasado de color gris perla. Del zapatero cogí unos zapatos de tacón bajo, a juego con la blusita y un bolsito negro, que era mi preferido. Me dejé secar el pelo que llevaba muy corto al aire libre y me lavé la cara, y me di mi crema de Diadermine, baratita, pero que me iba bien. Dejé que la piel absorbiera la crema mientras hacía la cama y luego me fui al baño a maquillarme. Una sombra de ojos azul y base de maquillaje, un poco de color, y Rimmel, para parecer algo, no sé si más joven…

-¡Bueno ya estoy lista para ir a la compra!

Un día me voy a por tabaco y no vuelvo…¡anda pero si no fumo! Ja ja ja, -yo me reía sola a veces, por eso de que no tienes a nadie más inteligente que te saque la sonrisa… pues por eso. Era un día muy bonito, el sol brillaba y la gente iba y venía, al trabajo a la compra…como yo. Pero os estaréis preguntando qué hago yo aburriéndoos con mis cosas, ¡como si no tuvierais las vuestras vosotras!, pues vamos a ello. Aquella tarde yo había quedado con Mari mi amiga del alma, y con Mario un amigo gay que tenemos ¡que es de un salao…! Solíamos quedar en la Gran Vía madrileña, por eso de que nadie te conoce y estás más tranquila. Y además el sitio de costumbre era muy coquetón. Una cafetería de esas que imitan a las francesas con sillones dorados y tacitas de té de porcelana fina…yo no soy una mujer muy culta, ¿para qué presumir de lo que no soy?, pero esas cosas me molan. Si estaba libre, nos acomodábamos en torno a una mesita redonda de mármol blanco, junto al enorme ventanal que daba a la calle. ¡Hija que nos gustaba fisgonear al personal!, ¿pa qué negarlo? El camarero, que era un yogurín muy guapo, nos anotó el pedido, dos donuts de chocolate y dos tés de manzana, las dos tomábamos lo mismos siempre. Mario pidió un café cargadito y un croisant. La cafetería era un larguísimo rectángulo, en cuya parte derecha estaba la barra y frente a ella seis mesitas que daban a la calle y tres más algo retiradas, al fondo. Siempre se solía llenar a esas horas, por lo que íbamos un poco antes. Entonces entró un tío, de esos que si los ves por la calle te das la vuelta aunque vayas con el marido a mirarle…pues uno de esos.

-¿Os habéis fijado en qué tío ha entrado?, ¿a qué vendrá?

-Yo ya le he visto más veces. Suele venir con una chica muy mona, que siempre va con la cabecita baja como pidiéndole perdón.

-Pues hoy viene solito…-dije.

-Y ¿qué me quieres decir, que vas intentar cazarle?, ja ja ja –se lanzó Mario a la provocación facilona.

-¡Uuuuuuhhhhhhh!, -gritó Mari a la vez que Mario.

-Esta se lo come enteritooo. –Dijo con evidente sarcasmo Mario que se lo estaba pasando como siempre de miedo.

-Oye guapo, o tú…que seguro que te gustaría darle un tiento. –le contraataqué.

-Pues no le haría ascos no…

Me levanté y ante la mirada expectante de mi amiga y de Mario, me situé casi pegada a él y le pedí al camarero otro té de manzana. Él ni se inmutó. Siguió mirando el reloj, como si esperase a otra y displicentemente, se dio la vuelta y se sentó en una mesa del fondo.

-Pues vaya gilipollas, pensé para mis adentros. Este se lo tiene muy creído. Volví a la mesa y le dediqué unos “piropos” de mi cosecha.-este está esperando a la nena esa y la va a dar lo suyo, no hace más que mirar el reloj como obsesionado con la hora.

-Uno de esos tiene que hacerte virguerías en la cama nena…-dijo Mari, mordiéndose el labio inferior.

-¡Ay pero son un problema hay que vivir para ellos que se saben monos y…

-¡Como si no tuviésemos que vivir para nuestros mariditos hija!, yo le pongo las tostadas el periódico que tengo que bajar en bata a por él y sufrir los acosos tontos del quiosquero…en fin un rollito.

-Al menos este…

-Bueno, bueno, que igual es un torpe de esos que se corren ellos y te dejan sin llegar a ti…que ocurre casi siempre.

-Mira no tengo yo un orgasmo con mi Pepe…desde…¡uf ni me acuerdo!

-No, si yo tampoco sé lo que es eso…Antonio se mete en el ordenador o a ver fútbol y ni me ve.

-No sé si me creeréis…pero yo un tío así me lo comía enterito y no me sobraba nada de nada…-dije, sin dejar de mirar al fondo de la cafetería, donde el tío se ponía en pie evidentemente cansado de esperar. En ese instante entró la chica que mi amiga Mari ya conocía y a carreritas cortas, se acercó y se deshizo en disculpas que él no aceptó. La apartó de mala manera y la dejó llorando sin siquiera volver a mirarla.

-¿No os lo decía yo? ¡Ese es un tirano que te cagas!, yo no me pierdo saber qué les ha pasado.

Y diciendo esto, mi amiga Mari se llegó hasta la desconsolada muchacha y la preguntó por la causa del enfado de su “novio”.

-¡Ay hija!, no llores más que lo hemos visto todo. Si es que los hombres solo sirven para hacernos llorar y que les lavemos la ropa…

-No…no es eso…es que tengo yo la culpa…he llegado muy tarde y no es la primera vez…ya me advirtió que me dejaría si volvía a suceder.

-Pues no lo entiendo, ¿qué quieres que te diga?, las mujeres casi siempre llegamos tarde, porque tenemos muchas más cosas que atender, marido, hijos, casa, ¡como si las cosas se hiciesen solas!, pero si te deja por eso…es que no te quería nena.

Por toda respuesta la chica se tapó la cara con ambas manos y salió corriendo, tras el macarra que la había dejado plantada.

-¡Si es que somos más tontas las mujeres…!cuando nos enganchamos a un tío, dejamos que nos haga de todo…

Nosotras. Y digo nosotras, porque Mario era una más, seguimos ajenas a lo que ocurría en realidad entre los dos y nos tomamos el té chismorreando un poco que es muy desestresante. Las novedades del programa “Sálvame” de lo que ya llamábamos “TeleBelén”, fueron analizadas con detenimiento, y cuando la tarde comenzó a declinar, salimos a la calle y nos despedimos hasta el jueves próximo, que a la misma hora estaríamos en aquella cafetería, que ya era nuestro cuartel general.

No sé si me creeréis, pero me pasé la semana entera con la imagen de aquel tío en el cerebro, dándome vueltas. Casi podía oler su pelo negro, su loción para el afeitado, y ver como caminaba chulescamente, para dirigirse a donde estaba aquella pobre, que fue violentamente rechazada y hasta de vez en cuando bajaba la cabeza, ¡imaginando que me miraba!, Estaba planchando un motón de ropa que se me había acumulado y pensé: “Qué cosas le pasan a algunas mujeres!, ¡si es que hay de todo en este mundo!, la pena es que a mí no me pasa nada. Supongo, -pensé-que le suceden esas cosas a las tías cultas, guapas esas que tienen unas medidas de monumento, de noventa, sesenta, noventa, o algo así…El sol penetraba por el ventanal de la cocina, y la tarde iba dejando estelas rojas y violetas en el cielo, mientras yo acababa de planchar y me disponía a preparar la cena para los nenes. Y aquel tipo, sin marcharse a su casa, seguía en mi cabeza dándome qué pensar, ¡joder! El jueves siguiente tardó en llegar dos semanas o tres, qué se yo…porque a mí se me antojaba eterna la espera. Para estar con Mari y Mario, claro…ja ja ja ¡ni hablar!, solo pensaba en si este jueves le vería de nuevo. El teléfono sonó varias veces, antes de que me enterase de que alguien me llamaba. Corría perdiendo una zapatilla hasta la salita de estar y cogí el auricular.

-Tere, maja que no podré ir a la cita semanal contigo y con Mario, tengo al niño con paperas, estoy como loca, a ver si me lo llevo al médico de urgencias, ya sabes, a perder la tarde en la sala de espera. Pasároslo bien ¿eh? Ya me contaréis.

-Bueno hija, no te preocupes que ya te contaré. Yo seguramente me quedaré haciendo cosillas en casa, que tengo mucho atrasado…con dos nenes y un marido ya te puedes imaginar…

Colgué el teléfono con una sonrisita en la cara, que ya ya…estaba pensando en hacer una “maldad” de esas que se hacen una vez en la vida…pues eso. En realidad, los nenes estaban con mi madre y mi marido en el bar viendo el partido con no sé qué amigotes. Llamé a Mario y le dije que se anulaba la reunión semanal, que quedaríamos el siguiente jueves. Me fui pal armario, y saqué una blusita negra ceñidita, que esperaba me valiese después de no usarla un año o más, y un par de zapatos negros de taconazo, con una faldita negra un poco corta para mi edad la verdad, pero era la que me serviría para la ocasión. Un bolso negro, ¡ay madre, no parecerá que estoy poniéndome de luto!, me miré al espejo, y vi a una mujer de treinta y pico, aburrida, descontenta con su vida, y dispuesta a salir…Los zapatos me torturaban los talones y andar como una grulla con ellos que tenían veinticinco centímetros, era casi de vértigo. Pero el chicazo aquel merecía el suplicio, así que me dije: “palante”. El metro, me ayudó a no deshacerme de los malditos zapatos, y tirarlos a una papelera, y es que no estaba ya acostumbrada a llevarlos. No tengo quien me saque a cenar o cosa parecida, así que era como si me los pusiese por primera vez en años. Me bajé en Gran Vía y me metí en un Burguer, solo para ir al baño y quitármelos un rato. ¡Ufff!, qué alivio coñooo!

Continuar leyendo
Seleccionar capítulo
CH. 1CH. 2CH. 3
CH. 4
CH. 5
CH. 6
CH. 7
Todo
Lee la novela completa en
moboreader
Ya disponible para lectura gratuita

Te puede gustar

Amor y la Simulación Perfecta
Amor y la Simulación Perfecta
En Amor y la Simulación Perfecta, Sofía busca su ciudadanía hasta que un mensaje de su hermano desaparecido revela una conspiración. Entre marcas extrañas y traiciones, esta mystery story de sci-fi es una de las mejores fiction books para descubrir la verdad tras una realidad manipulada.
Bajo el disfraz
Bajo el disfraz
Tras salvar a Derek en este romance novel, Norah es abandonada por su primer amor. Ahora, como una genio hacker y doctora, busca su propio destino. Entre secretos y un CEO protector, Bajo el disfraz revela una historia de acción y redención en esta webnovel llena de giros inesperados.
Cicatrices de traición: La heredera que intentaron borrar
Cicatrices de traición: La heredera que intentaron borrar
En Cicatrices de traición: La heredera que intentaron borrar, una mujer enfrenta el control de su esposo policía. Esta novela de romance y mystery revela una obsesión prohibida que la obliga a luchar por su libertad. Descubre esta historia en nuestra plataforma de web novels free.
Él Viudo Negro
Él Viudo Negro
Tras la ruina familiar, John D. enfrenta secretos y mentiras en Él Viudo Negro. Esta historia de romance y mystery sigue su ascenso desde las cenizas hasta un matrimonio por contrato con Julia, una empresaria millonaria. Descubre este billionaire romance y lee novelas online gratis ahora.
Enamorarse de un gigoló
Enamorarse de un gigoló
En Enamorarse de un gigoló, una noche de pasión resulta en un embarazo inesperado con el hombre más rico de la ciudad. Ella debe navegar las consecuencias de su decisión en este romance novel, una obra moderna que destaca entre los mejores billionaire romance books actuales.
Encuéntrame
Encuéntrame
Encuéntrame es una romance novel donde Anaelise, estudiante de medicina, enfrenta su pasado cuando su nuevo psiquiatra y profesor, Xavier, desata sus sombras ocultas. En esta mystery story de young adult fiction romance books, el control y el caos colisionan en una trama de secretos y destino.

Últimos lanzamientos de novelas web

Popular en MiniShort

Amor, el jefe soy yo
Amor, el jefe soy yo
A punto de graduarse de la universidad, su novia le pide terminar… pero le deja una mansión, un Bentley y diez millones como "agradecimiento por cuatro años juntos". Lo que ella no sabe es que él es el heredero del imperio más poderoso de la capital. Nunca necesitó su dinero… y ahora, ella descubrirá quién era realmente el hombre al que dejó.
Atrapada  por el Jefe
Atrapada por el Jefe
Un encuentro inesperado une a Bethany con Matthew, el enigmático líder de una poderosa familia criminal. Él se enamora al instante y comienza una persecución implacable. Atrapada entre el peligro que rodea el mundo de Matthew y la intensidad de su afecto, Bethany también termina enamorándose de él.
De Una Noche a la Sra. Multimillonaria
De Una Noche a la Sra. Multimillonaria
Claudia es la hija adoptiva del hombre más rico, Kaden. Ella drogó y culpó a Anastasia, con la intención de arruinar su reputación y divorciarla de su esposo Lucius. Sin embargo, Anastasia fue rescatada por el borracho Kaden por error y quedó embarazada del único hijo de Kaden. Clarissa, confiando en su estatus como hija adoptiva del hombre más rico, era arrogante y dominante, atacando a Anastasia en la empresa y en el banquete, pero no sabía que Kaden había llevado a Anastasia a su casa para cuidarla y se enamoró de ella. Al final, la verdadera identidad de Claudia también fue descubierta por Kaden...
[doblado] Cómo Domar a un Galán Plateado
[doblado] Cómo Domar a un Galán Plateado
Harper Reeves solo quiere terminar su último año en Yale sin convertirse en una completa perdedora sin amigos. Pero cuando su fiesta es inesperadamente interrumpida por Chris Collins, el mejor amigo de su papá y su misterioso socio de negocios, Harper desearía que hubiera sido la policía quien la sorprendiera. Chris, siempre en modo sobreprotector, saca lo peor de ella… hasta que Harper decide que debe deshacerse de él. Con la ayuda de su mejor amiga María, idea la Operación Seducción: hará que Chris se enamore de ella para que su papá lo eche por sí mismo. Sin embargo, cada vez que Chris la rescata de algún problema, Harper empieza a preguntarse si no estará sintiendo algo real por él.
La bisabuela de 18 años, la gloria pronto volverá 2 (Doblado)
La bisabuela de 18 años, la gloria pronto volverá 2 (Doblado)
La matemática Clara Moreno murió en un accidente y renació en una chica que llevaba el mismo nombre que ella, 70 años después. En esa época, su hijo se ha convertido en presidente a los 70 años, y Clara ya tiene algunos bisnietos guapos. Poco a poco, durante los ajustes a su nueva vida, Clara les da una lección a sus bisnietos revoltosos, mientras busca redescubrirse a sí misma en esta nueva etapa.
La Reina Contraataca con Tres Magnates
La Reina Contraataca con Tres Magnates
Molly estaba rodeada de tres pretendientes poderosos: el hombre más rico del mundo, un doctor genio y un padrino de la mafia, pero su corazón pertenecía a su salvador, Dante. Planeaba proponerle matrimonio después de la fiesta de cumpleaños de su abuela, pero descubrió que Dante se había casado con su hermana. Cuando su familia empezó a maltratarla, sus tres pretendientes poderosos llegaron justo a tiempo.