Capítulo 2

Dante llegó a la oficina y Sofía ya estaba allí. No sabía que haría sin ella, llevaban muchos años juntos, y antes de ser su secretaria, lo fue de su padre. En el trabajo era muy organizado, ellos dos ya tenían una dinámica, alguien nuevo vendría a romper todo eso. No quería que se fuera, pero la entendía.

—Buenos días Sofía. —saludó mientras se dirige a su oficina.

—Bueno días Dante. Si no es mucha molestia quería comentarte algo.

Dante se detiene y va hasta donde está ella.

—Te escucho.

—Cómo sabes ya me retiro, y aun no has encontrado una secretaria a tu gusto.

—Sí, lo sé, lo entiendo, aunque no quiera. Y las secretarias que han venido no me convencen.

—Te tengo la ideal, a ella no podrás decirle que no.

—¿Es así como tú?

—Es muy competente. Y lo mejor, es secretaria jurídica. Mejor que ella no encontrarás. ¿Puedo decirle que venga para una entrevista contigo?

—Creo que aceptaré a cualquiera, no puedo retenerte indefinidamente. Confío en ti al juzgar su trabajo. Que pase por Recursos Humanos, y le hagan un contrato de prueba.

—Gracias, estoy segura que les irá muy bien juntos. Igual yo estaré con ella tres semanas adiestrándola, enseñándole como te gusta todo.

—Yo también espero que nos vaya bien. —Y con estas palabras fue hasta su despacho.

Sofía no podía esperar a llegar a la casa y comunicar la noticia a Eva, así que la llama. Después de varios timbres responde.

—Dígame Sofía, ¿cómo puedo ayudarla?

—Mi jefe me ha dicho que sí, así que ven lo antes posible, porque mañana se va de viaje por una semana.

—¡¡Qué bien!! Sofía gracias, para el mediodía estaré allí.

—Aquí te esperamos

Se despiden las dos muy felices, Eva porque encontró un trabajo y Sofía por un bien que hizo a los tres, a Eva, a Dante y a ella misma porque por fin podrá viajar con sus amigos, sin pensar en regresar antes por el trabajo.

♥♥♥♥

Dante entra a su oficina y antes de sentarse se sirve un whisky, pensando en lo que acaba de hablar con Sofía. Confía en que traiga a alguien competente. Solo espera que no sea como la última que entrevistó. Él no tiene escrúpulos en cuanto a mujeres, pero esa rebasó los límites, estaba coqueteando con él, en medio de la entrevista entró su hermano y también empezó a coquetearle a él. Parecía que le daba lo mismo mientras fuera uno de los dueños.

»Su hermano es muy atractivo, no tenía problemas con él y nunca le envidió, estaba seguro de su atractivo, sólo le molestaban estas mujeres, que saltaban de uno a otro viendo cuál agarraban. Por suerte su hermano, piensa como él y no le hizo mucho caso. Ella se fue muy ofendida al no conseguir el trabajo y más porque no consiguió nada de ellos.

Iba a dejar el vaso sobre la mesa cuando entró su hermano Lucas.

—Qué bueno que estás aquí. Necesito que firmes unos papeles. —dice Lucas sin saludar.

—Buen día a ti también. ¿Tu secretaria no podía venir y entregarle los papeles a Sofía?

—Buenos días –repite Lucas y pone los ojos en blanco—. Le di el día a mi secretaria, lo necesitaba para algo con su hijo. Y quería verte, estos últimos días solo te veo en alguna reunión.

—¿Verme? ¿Para qué? Si a veces no te aguanto en el trabajo, ¿crees que lo haré fuera? —dice Dante con una sonrisa irónica, Lucas sonríe también sentándose.

—Como sea, firma aquí.

—¿Qué hay que firmar? Yo soy el abogado de la empresa, debería ser yo quien te lleve papeles para alguna firma.

—No tiene nada que ver con la empresa, es sobre el terreno que habíamos visto para la casa de campo, y Henry hizo todo el papeleo.

—¿Henry? Es muy buen abogado inmobiliario, buena elección.

—¿Cuándo no lo hago? Por algo soy tu jefe. —Se regodea Lucas con burla.

—Sí, claro, es por eso que eres el jefe. —ríe Dante.

—¿Y cuándo piensas dejar ir a la pobre Sofía? —pregunta Lucas cambiando de tema.

—Ya encontró a alguien, así que será pronto.

—¿Está buena?

—No lo sé, no la he visto.

—Muy, pero muy mal, siempre hay que ver primero.

—¿Tú viste a tu secretaria primero?

—No, pero fue algo casi obligado. Si no la contrato mi madre me hubiera hecho la vida imposible.

—¿Tu madre? —interroga Dante alzando una ceja.

—Es prácticamente solo mía, ha estado dado la lata con que no la visitas.

—Pronto lo haré, ahora vete, tengo que trabajar.

Lucas va a su oficina y Dante se queda pensando en lo que acaba de hablar con su hermano. Tenía que ir a ver a su madre, llevaba mucho tiempo sin hacerlo y luego no había quien escuchara sus lamentos. Antes la visitaba casi a diario, pero desde que solo le pregunta cuando tendrá una esposa, se lo piensa antes de ir. Ya está llegando a los cuarenta, pero no se ve casado, con hijos, y la valla blanca.

Pensando en su madre, la esposa y los hijos que no tendrá se sumerge en el trabajo.

♥♥♥♥

Era casi la hora de comida cuando Dante recibe una llamada de su madre, luego del saludo, ella le informa: —Estoy en la cafetería que está cerca de la empresa, por favor ven hasta aquí, quiero verte y hablar algunas cosas contigo.

—¿Puede ser en otro momento? Tengo mucho trabajo. Quería visitarte el fin de semana.

—No Dante, no puede pasar de hoy. Aquí te espero. —Y colgó antes de que él pudiera negarse otra vez.

Suspirando se pone de pie y se arregla la chaqueta del traje.

«¿Qué querrá mi madre ahora?» —Piensa mientras se dirige a la puerta.

—Sofía, voy a comer con mi madre. Seguro que tardaremos mucho. Por favor, cancela lo que tenga para la tarde.

—Muy bien, solo tenía una reunión con su Gael, y la chica de la cual le hablé viene para la entrevista.

—¿Tan pronto? Pensé que vendría mañana.

—Pensé que sería mejor hoy, quería que la vieras antes del viaje que harás mañana. En Recursos humanos la están esperando. Lástima que no la pueda ver.

—Es una lástima, pero es mejor así. Cuando regrese ya estará adiestrada por usted y no cometerá errores que me molesten. Recuerde avisarle a mi hermano, dígale porqué.

Dante va para su cita con su madre y en la puerta de salida choca con una mujer joven, de unos 30 años.

—Camine con cuidado, vea por donde va, así no irá chocando con la gente. —dice con malos modos a la mujer.

—Lo mismo le digo, si me vio ¿por qué no se apartó?

—Es el colmo, no ve por donde va y también es mal educada.

—¿Yo, mal educada? Revise su forma de hablar señor. Quizás necesite ir a la escuela de educación formal.

Se miran con mala cara, ninguno queriendo perder el round. Al final pierde Eva, va para su cita y no quiere llegar tarde, pero antes de irse comenta:

—Tenga cuidado en la calle, no vaya a ser que choque con alguien más, inocente, así como yo.

Dante la mira con asombro, viendo el descaro de aquella mujer. Se acerca a ella, la señala con el dedo y enfadado responde: —Cuidado usted, que va caminando como un vendaval y no mira por donde va.

«Vaya día de mierda» —Piensa Dante mientras sigue su camino.

En la mañana la mujer de turno no quería irse de su casa, tendrá que buscar otro lugar, un hotel tal vez, así si no quieren irse pueden quedarse hasta que quieran o las saquen.

Llega a la cafetería y allí está su madre, tan hermosa como siempre, con la elegancia que la caracteriza.

«Viéndola así nadie sospecharía lo alocada que es la mayoría del tiempo, muy parecida a la mujer con la que acabo de chocar» —Piensa dante mientras se acerca a la mesa.

Se dan un beso y Dante va directo al grano:

—¿Qué era con tanta urgencia que no podías esperar madre?

—Tomemos un café mientras, también quería verte y saber cómo estás.

—Estoy muy bien. Ahora dime ¿Qué es tan urgente?

—Tu padre.

—¿Qué pasa con él?

—Quiere divorciarse, creo que está con otra mujer.

—Él te ama mucho, ¿No tendrá otra cosa?

—No sé, ¿Hablarás con él? A mí no quiere decirme nada.

—Lo haré, pero madre, esto podía esperar hasta el fin de semana.

—Estaba cerca y aproveché.

Dante no lo podría creer, ¿Qué más podía pasar hoy?

Capítulo 3

«Lo que me pasa a mí, no le pasa a nadie. Venirme a chocar con un desagradable. Espero no trabaje en el mismo edificio, para no tenerlo que ver otra vez.» —Eva va tan ofuscada que casi olvida presionar el número del piso al que va.

El ascensor abre las puertas en un recibidor muy elegante. Camina hasta la recepcionista, saluda y pregunta por Sofía. Le dicen que espere y a los cinco minutos le dicen que pase —esto asombra a Eva, por la rapidez— tiene que ir hasta una oficina que fuera dice «Dante Lombardi, Director Jurídico». Lo poco que ha visto de la empresa le gusta, la decoración del lugar es excelente.

Sigue las indicaciones que le dieron y cuando llega a la oficina en cuestión bromea pensando:

«¿La última oficina? Está muy lejos de recepción, espero no me envíen mucho allí.»

Entra a la oficina de la secretaria y Sofía se pone de pie cuando la ve, la invita a sentarse en el sofá que hay para que los visitantes esperen por Dante, hablan un poco de lo que tiene que hacer y que el jefe no va a estar para su entrevista.

Luego de ir a Recursos Humanos y firmar el contrato de prueba, regresan a la oficina. Eva está loca por iniciar, no tendrá problemas con el código de vestimenta, en el bufete tenían el mismo. Es miércoles y le dieron hasta el lunes para incorporarse a trabajar, pero ella decide iniciar al día siguiente, aunque no le paguen esos dos días serán buenos para familiarizarse con el trabajo.

Al final del día Eva y Sofía se van juntas a casa.

—Lo bueno es que somos vecinas, si tienes dudas con algo podemos terminar de verlo en casa. —señala Sofía.

—Sí, es muy conveniente, creo que te irás pronto de vacaciones. En el bufete lo que llevaba era inmobiliaria, pero puedo con esto también.

—El problema no será el trabajo en sí, si no llevarlo como a Dante le gusta.

—Aah ya, espero nos llevemos bien.

Siguen hablando de las peculiaridades de Dante en el trabajo hasta que llegan a casa. Allí se despiden y quedan en irse juntas al día siguiente.

♥♥♥♥

Lleva casi media mañana viendo documentos tras documentos, Eva piensa que está en el cielo. Cada uno que ve hace que le guste más el trabajo. Está tan concentrada que no vio acercarse al hombre que se sentó en la mesa junto a ella.

—Hola Sofía, ¿qué tomaste ayer?, hoy estás muy joven. —Eva levanta la vista sobresaltada, y ve a un hombre muy guapo de unos 35 años. Está mirándola con una ceja levantada y cara de pícaro—. ¿Así que tú eres la nueva?

—Hola, sí soy yo. Mucho gusto, me llamo Eva, ¿y usted es?

—Lucas. Soy tu jefe. —le dice en forma juguetona.

«¿Así que este es uno de los hermanos?, ¡¡es guapísimo!!» —Piensa Eva, deseando no estar con la boca abierta, se pasa la mano para asegurarse—. «Si, todo en su lugar»

—¿Y qué te parece lo que has visto hasta ahora?

—Todo muy bien. Me va a encantar trabajar aquí.

—Sip, todo está muy bien. —repite Lucas pasándose la mano por la barbilla y mirando a Eva. Ella cree que no está refiriéndose a la empresa. Y para que no haya dudas de que ella "sí" se refería a eso, destaca:

—La empresa está muy bien, y los pocos compañeros que he visto también, me han hecho sentir muy bien aquí.

Lucas capta la indirecta, se levanta y sonriendo le dice: —Te dejo trabajar, ya nos veremos... Eva. —Y ya más serio indica—. Si Dante llama le informan que me llame, lo olvida muy seguido.

Sofía va entrando en ese momento, estaba en el archivo, al escuchar lo último que dice Lucas menciona:

—A mí tampoco me ha llamado, si lo hace, le daré tu recado.

Lucas vuelve a despedirse y se va.

—Ya conociste a Lucas, es el menor de los dos hermanos, es muy juguetón pero buen jefe.

—¿El menor? Casi siempre es el mayor el que lleva una empresa.

—A Dante le gusta más lo jurídico, no me lo imagino en la dirección. Ya verás cómo es cuando entre, es un amor.

«Eso espero, quizás sea así con Sofía por los años que lleva trabajando aquí. Aunque si es como el hermano, nos irá muy bien.» —Es el pensamiento de Eva cuando Sofía termina de hablar.

♥♥♥♥

Ya ha pasado una semana, cinco días desde que inició su período de prueba. En este tiempo Eva ha hecho amigos. Las más cercanas han sido Laura la secretaria de Lucas, que tiene un hijo pequeño, y ha estado también ayudándola cuando ha podido. De Recursos Humanos está Lea, que es un poco extravagante y vive hablando del novio que es músico.

«Si todo sigue como hasta ahora, estaré aquí hasta que me llegue la jubilación.» —reflexiona Eva.

Siente pasos y voces, escucha a Lucas, a Gael el jefe del departamento económico y otra persona. Cuando entran a la oficina ve al hombre que chocó con ella el día que vino a firmar el contrato.

«¿Y éste qué hace aquí?, espero que sea un caso aislado, y no habitual.» —Eva frunce el ceño y fija la vista en él.

Así la ve Dante cuando entra, viendo a la loca de hace una semana, sentada en la silla de Sofía, mirándolo fijamente. Sofía sale al encuentro de ellos y saluda muy efusiva, pero Dante no puede apartar la mirada de la extraña. Sofía se da cuenta como la mira y los presenta:

—Dante, ella es Eva, tu nueva secretaria.

«¿¡Mi secretaria!? ¿Es la loca que es cómo un vendaval?», «¿El mal educado es Dante, mi jefe, que según Sofía es un amor?» —Piensan los dos mientras se miran.

Eva sale de su estupor y se levanta a saludar.

—Hola, es un placer trabajar para su empresa, espero haya olvidado lo del otro día. Venia para la entrevista y no quería llegar tarde. —dice esto mientras extiende la mano, la cual Dante no toma, sigue mirándola muy fijo.

—Hombre te están saludando, no dejes a esta belleza con la mano extendida. —le dice Lucas a Dante.

Dante logra reaccionar y le toma la mano, la retiene un poco más y cuestiona:

—¿Es siempre cómo el otro día? ¿O fue algo aislado?

—¿Chocar con otras personas? Es algo aislado, no se preocupe, espero no chocar más con usted.

—Decía andar como una loca.

Eva se aguanta la respuesta que según ella él se merece, ya tuvo un mal encuentro, no quiere que se repita como jefe-empleada.

—Soy muy normal, y no andaba como loca —replica Eva, pero no se puede aguantar y dice—: Yo también espero que usted no sea el mal educado del otro día, y sea la persona educada que todos me han dicho.

Los demás los miran, viendo el intercambio.

—No sabía que se conocían —habla Lucas nuevamente.

—No tienes que saberlo todo. —le responde Dante—. Mejor sigamos a mi oficina, hay mucho que tenemos que hablar sobre mi viaje.

Y se va sin esperar a los demás.

Eva los mira hasta que cierran la puerta.

—¿Cuándo se conocieron Dante y tú? ¿Y qué pasó? —pregunta Sofía.

Eva le cuenta el incidente que tuvieron y su miedo de que no la quiera como secretaria. Sofía la tranquiliza y le dice que ese día andaba de mal humor, pero es un excelente jefe.

«Eso espero.» —Piensa Eva y sigue en lo que estaba.

♥♥♥♥

Samael lleva varios días sin escribirle, se le hace extraño, ella le escribió y no obtuvo respuesta. No es algo que haga él, a veces demora tres o cuatro días, pero ocho ya es mucho. Trata otra vez, le preocupa.

«—Hola Dios Negro, ¿pasa algo contigo?»

No obtiene respuesta y Eva se va a preparar la cena. Está saliendo del baño cuando escucha que le llega un mensaje.

«—Hola preciosa, tuve mucho trabajo, sin tiempo para nada más. ¿Cómo vas?»

«—Yo muy bien, ¿y tú? Te perdiste mi celebración por mi nuevo trabajo.»

«—Estoy cansado de tanto trabajo, pero bien. Cuanto me alegro por ti. ¿Es el trabajo que esperabas tener o no cumple tus expectativas?»

«—Más de lo que esperaba, me encanta.»

«—Hay que celebrarlo, ¿qué te parece una noche de sexo desenfrenado conmigo.»

«—¿Podrás tener sexo desenfrenado? Si estás cansado del trabajo, no tendrás buen desempeño 😏.»

«—Para eso, siempre estoy listo 😈.»

«—Ok, ok, espero no sean solo palabras.»

«—Solo te pido que me des una segunda oportunidad, si mini Samael no responde a la primera. Llevamos tanto tiempo de juegos, que es posible que se paralice y no se ponga firme cuando te vea.»

«—Jajaja, lo tendré en cuenta.»

Charlan un poco más, y se despiden. Eva riendo sola de las ocurrencias de Samael. Pensado que a veces quisiera conocerlo en persona o al menos, aunque sea una video llamada, luego se lo piensa bien, y cree que mejor no, tiene expectativas tan altas que no quiere decepcionarse.

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El amor está en litigio

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