Capítulo 2
-Oh, dios! Kara! Soy tu tía Rose, la hermana de Bob- exclama ella feliz. Un recuerdo viene a mi mente mientras me abraza.
Recuerdo.....
Quedaba poco para que empezara a entrenar con papá y el tío Bob. Voy corriendo con mamá detrás de mi y llego donde la tía Rose, está me abraza y me separa del suelo dándome algunas vueltas en el aire haciéndome reír .
-Hola tía Rose- le correspondo el abrazo. Cuando nos separamos ésta me da unos caramelos a escondidas y me guiña un ojo cómplice.
Fin del recuerdo...
-Que grande estás hija- responde cuando se separa de mi sonriente. -Te hemos echado mucho de menos- dice con los ojos cristalinos.
-Yo también os he echado de menos pero Eleanor(mi madre) nunca me dejó volver.
-Y como esta ella?
-Ha cambiado mucho desde papá, ya no tiene esa felicidad en los ojos. Ahora es mucho más seria y no me deja hacer nada relacionado con el boxeo.
-Y como es que habéis vuelto?- pregunta extrañada.
-La han trasladado durante un año a la nueva sucursal aquí en Nueva York y si todo sale bien la ascenderán en Los Angeles- explico.
-Ah, ahora tiene sentido, pero me alegro de que estés aquí- me vuelve a abrazar y cuando se separa me da un sonoro beso en el cachete. Reímos. - Tu tío estará en su despacho o entrenando a alguno de los chicos- señala puerta de entrada al gimnasio, asiento y entro en el gimnasio. Nada más entrar lo veo encima del cuadrilátero entrenando a un chico rubio. Algunos de los que estaban entrenando paran y me miran.
-QUIÉN LES DIJO QUE PARARAN?!- grita Bob y busca con la mirada el causante de ello que soy yo- Kara?- pregunta, asiento feliz y veo como se le dibuja una gran sonrisa. Baja del cuadrilátero y corro a abracarle.
-Hola- digo cuando nos separamos.
-Seguid entrenando- exclama y me dirige al despacho.
-Hola ya no tan pequeña Kara- dice feliz.
- Si, hace mucho, tu también has crecido-señalo su barriga y ambos reímos. Me pregunta el motivo de que nos hayamos mudado, se lo explico todo y el asiente.
-Me alegra oír esto pequeña Kara- dice sonriente- como vas con el boxeo? Recuerdo que eras muy buena.
-Practico un poco a escondidas de mi madre, estoy un poco oxidada- respondo.
-Pues tienes las puertas abiertas de esta gimnasio cuando quieras.
-Te tomo la palabra eh- digo y ambos reímos.
- Y estás estudiando o algo?
-Sí, estoy estudiando derecho, me he trasladado a una de aquí- respondo.
-Eso está muy bien pequeña
-Y como van las competiciones?- pregunto entusiasmada y el sonríe.
-Bien, aunque hay un chico que es muy bueno pero se niega a las legales-dice.
-Es bueno?
-El mejor, pero no cambia de opinión el cojonudo.
-El se lo pierde
-Mañana vente a entrenar-dice ilusionado.
-mmmm, okey, a que hora?
-A las seis aquí, como llegues tarde te enteras- dice señalándome acusador. Alzo las manos divertida.
-Okey okey- respondo y ambos reímos, intercambiamos números y nos abrazamos.
-Te hemos echado mucho de menos- dice cuando nos separamos.
Salgo del gimnasio tras despedirme de ambos. Camino de nuevo al apartamento. Cuando llego veo a mi madre sentada "correctamente" en el sillón. Me mira acusadora.
-Se puede saber donde estabas?
-Dando un paseo- respondo y me esfuerzo por no rodar los ojos.
-Deberías estar estudiando, tienes la cena en la cocina, buenas noches- se levanta del sillón y desaparece por el pasillo, lo único que escucho es el sonido de sus tacones alejándose. Me dirijo a la cocina donde ceno tranquilamente. Lavo mi plato y voy a mi cuarto donde me lavo los dientes, me pongo el pijama y me dejo caer en los brazos de Morfeo.
Capítulo 3
Miro el reloj que marca las diez de la mañana, me levanto de la cama estirándome voy hacia el baño donde hago mis necesidades y luego me ducho tranquilamente. Menos mal que entro mañana a la universidad, sino ya hubiera llegado tarde. Salgo en toalla y rebusco en mi armario lo que me pondré hoy. Me decido por ropa deportiva, que consiste en, unas mayas negras nike, un top deportivo negro, una sudadera blanca y mis deportivas blancas. Peino mi pelo y me hago unas trenzas boxeadoras.
Salgo de mi cuarto y voy directa a la cocina. Mi madre trabaja de siete a cinco de la tarde, así que tengo la casa sola. Decido hacerme un jugo de naranja y unas tortitas.
Cuando acabo de desayunar veo que son las once, más que desayunar sería un almuerzo. Regreso a mi cuarto cuando escucho el sonido de notificación de mi móvil. Me acerco a la mesita de noche donde lo tengo cargando, veo que es un mensaje de Aby.
"Puedes hacer videollamada?"
Doy a responder.
"Sip"
Contesto y a los segundos tengo la llamada entrante.
-Hola-digo cuando la veo.
-Hola amor, como va todo por allá?- pregunta. Siempre nos llamamos así, es como mi "mujer". Veo que camina por el campus.
- Bueno, ayer fui a ver al tío Bob y a la tía Rose- veo como deja de caminar.
-Wow, y tu madre lo sabe? Te recordaron? Como son? Siguen en el mismo gimnasio que me contaste? Habían tíos buenos?-Ruedo los ojos divertida.
- Mi madre no lo sabe, cree que no me acuerdo. Dos, si me recordaron; tres, son como mi familia, cuando vengas te los presento. Cuatro, si, si siguen en el mismo gimnasio; y si Aby, si que habían tíos buenos.-Veo como muerde su labio. Vuelvo a rodar los ojos.
-Ahora tengo el triple de ganas de acabar el semestre y poder mudarme allá. Aquí todo es muy aburrido, mis padres no paran de presionarme con los estudios- resopla.
-Hablaste con Nataly de mi puesto?- ella asiente.
-Sip, me ha dicho que como el puesto queda vacante y me conoce pues me ha contratado. Lo compaginaré con la universidad y la cafetería. Todo por poder ir para allá.
-Menos mal que nos dieron las becas a las dos en esta uni- camino hacia el salón y me tiro en el sofá.
-Si, tengo ahorrado bastante dinero y cuando venda el coche ya podré pagar todo de sobras. En cinco entro en clase pffffffff.
-Yo entro mañana, como odio ser la nueva- gruño y ella ríe.
-Te irá genial, ya verás, mañana hablamos y me cuentas como te fue, te quiero
-Yo también te quiero baby, adiós- digo y cuelgo. Suelto un bufido. Miro la hora y frunzo el ceño, los de las mudanzas ya deberían haber llegado. Decido llamar a mi madre.
LLAMADA*
-Sabes que no puedo contestar en el trabajo- gruñe nada más contestar.
- Lo sé, pero los de las mudanzas aún no llegaron- respondo.
-Llegarán a las doce y media, adiós- dice y cuelga. Miro el reloj, las once y cuarenta. Empiezo a recoger y limpiar todo.
Tal y como dijo mi madre a las doce suena el interfono, les dejo subir y dejo la puerta abierta. Entra un chico con una carreta con cajas, me da las llaves del coche.
-Buenos días, el coche está abajo. Donde pongo esto?-Miro las cajas que ponen el nombre de Eleanor.
- Las que ponen Eleanor en la primera habitación a la izquierda y las que ponen Kara la habitación del fondo- respondo y el asiente. Deja las cajas en la habitación y vuelve a bajar. En media hora ya han subido todo ya que son tres chicos. Dejan todas las cajas e los lugares correspondientes y se marchan despidiéndose amables.
Cierro la puerta. Manos a la obra. Empiezo guardando lo de la cocina.
***
Son las cinco y mi madre está a punto de llegar. Estoy en mi habitación estudiando para no perder el ritmo. Escucho la puerta de casa y luego el sonido de los tacones de mi madre, se asoma a mi habitación.
-lo has ordenado todo?
-Todo menos lo tuyo para que lo acomodes como quieras. En un rato me voy- anuncio.
-A donde?
- Voy a ir a buscar trabajo- respondo y ella asiente, sabe que no va a llegar a nada discutirlo, según ella me tengo que centrar en los estudios.
-No llegues muy tarde, mañana tienes universidad y no quiero que manches mi nombre, entendido?
-Si- resoplo y ella se va de mi cuarto. Cojo mi bolsa de deporte donde meto mi equipación de boxeo. Dejo la bolsa encima de la cama y voy al baño donde me lavo la cara y los dientes para despejarme un poco. Cojo las llaves, la bolsa y mi móvil y salgo de casa sin decir nada. Cuando salgo del edificio noto el frío impactar en mi cara. Me pongo la capucha y empiezo a caminar rumbo al gimnasio.