Capítulo 3

Me quedé congelada unos segundos sin saber bien que responder, hasta que por fin pude hablar.

—Para nada, como no te vi venir con los chicos y pensé que te habías ido, entonces quise volver a la mesa a tomar algo. —Hable demasiado de prisa. Idiota. ¿O quieres bailar?

Me saca casi dos cabezas, debe medir casi dos metros de altura.

—Te advierto que no soy muy bueno bailando… lo que sea que este sonando. —Sonrió, porque ya somos dos. — Vamos.

Nos acercamos a donde estaban mis amigas bailando con sus chicos e hice el intento de bailar sin pisar a nadie. Iván se acercó un poco más a mí y me dio muy cerca de mi oído:

—¿Por qué esa cara tan seria?

No tiene ni idea de lo que le está haciendo a mis hormonas esa voz y el cálido aliento que sale de su boca.

—Es que esta es mi cara, es así cuando no sé muy bien lo que estoy haciendo en realidad. No salgo hace mucho.

Ambos hacemos el intento de bailar pero es inútil, ni él ni yo conectamos en un solo paso.

—¿Tenías novio y no te dejaban salir?, yo estoy igual que tú, hacía años no salía con los chicos, y Marcelo insistió mucho en encontrarnos aquí. —Suelta una risita. —Y cuando te vi… entendí todo y apuesto que tú también lo hiciste. Nos quieren emparejar.

Me causó gracia y me reí, no somos niños, él y yo mirábamos a nuestros amigos, que también nos estaban viendo.

—No tengo novio y el último que tuve fue hace dos años, asique no, no tengo que pedir permiso. No salía porque siempre estaba ocupada con trabajo o simplemente me quedaba en casa. —Dejo de bailar y el también. — Sobre el intento de emparejarnos esta noche, mira, nos están mirando como ratitas de laboratorio que están usando como experimento.

Señale a las parejitas.

—Bueno, si quieren vernos tendrán que acercarse más. Vayamos tomar algo ¿Te parece?

Asentí aceptando su invitación y el volvió a agarrarme de la mano para llevarme a la barra del bar.

—Creo que aquí vamos a poder hablar más tranquilos, me miro y me mostró una hermosa y pícara sonrisa. ¿Qué quieres beber?

Mejor no le digo lo que me gustaría beber. Me siento en uno de los bancos altos de madera.

—Lo que sea que vayas a tomar tú.

Me da igual.

Se acercó más a la tabla y silbo bastante fuerte para que el chico que atiende le ponga atención.

—Dos Blue, por favor.

Nos sirven y cada uno se queda en completo silencio. Ni el avanza ni yo salgo del caos hormonal.

—Ok, me siento un poco desanimado. —Dice por fin acabando con el silencio. — Siento que no quieres estar conmigo. ¿Te hago sentir incómoda?

Joder, ¡que dice este hombre! Si es el sueño de todas las chicas con mis gustos.

—¡No! es que es la primera vez que nos vemos y no soy muy buena conociendo gente. Pero, tranquilo estoy bien y no me haces sentir incomoda.

Pero, si cachonda.

Respondí haciendo uso de todo mi autocontrol para no demostrarle nada, cuando en realidad quería hablar hasta por los codos y llenarlo de preguntas. Es demasiado, deberá ser ilegal ser tan hermoso.

—Ok, Emma. Yo si soy bueno conociendo personas, me gusta preguntar cosas para ver que tenemos en común y poder hablar de esos temas. ¿Te gustaría probar mi método? —Dijo mientras levantaba su vaso y tomaba un trago.

Que miedo, espero que no me pregunte cosas muy íntimas.

—Está bien, probemos tu método. — y bebí de mi vaso un trago largo para juntar coraje.

¡No seas cobarde! Me reprendo.

—Está bien, empecemos. Yo pregunto primero, después te toca a ti y si no queremos responder, solo bebemos un trago. ¿Bien?

Vamos a terminar muy borrachas, dijo la vocecita de mi subconsciente.

Pidió una botella de whisky y me hizo la primera pregunta.

—¿Cuántos años tienes, Emma?

Tranquilo, sencilla de responder.

—Tengo 22 años, esa fue fácil. — Le respondí.

Me mira con una intensidad que desarma, tiene los ojos más bonitos que jamás había visto en mi vida, sin mencionar lo que es su rostro. No, no puede ser tan perfecto.

—¿Cuántos años tienes, Iván?- Hice la misma pregunta y volví a sonreírle.

No demora en responder.

—Cumplo 25 el próximo viernes ¿tienes planes? Me gustaría volver a verte.

Mi corazón se acelera, quedo perpleja y e idiotizada. De repente volví a sentir calor en mi rostro, señal de que me puse roja como una manzana.-Otra vez.- Entonces y solo por nervios tomé lo que quedaba de mi vaso de whisky en dos tragos.

—Guau, con calma que esto recién empieza. Está bien... Está bien, pero no entiendo si no quisiste responder o solo querías bajarte el vaso de un tirón. —Dijo levantando una ceja.

Entonces mi vocecita hablo por mí y respondió.

—Quería bajarme el vaso. No tengo planes para el viernes y también me gustaría volver a verte, me pareces lindo.

Alza una ceja y sonríe, bebe también y se queda mirándome, poniéndome más nerviosa de lo que ya estoy.

Me puse más roja, y mi vaso seguía vacío. No puedo creer que respondí de esa manera, y cuando lo vi a la cara, él se veía sorprendido y volvió a sonreír, solo que esta vez mostrando todos sus lindos y perfectos dientes.

—Bueno, tú también eres preciosa y me hará feliz verte el día de mi cumpleaños, lo cual que me hace preguntarte ¿Por qué no tienes novio? Desde que nos sentamos varios hombres aquí te están mirando. Incluso los que están acompañados lo hacen con disimulo, y el que atiende el bar no te quita los ojos de encima, aunque yo lo mire mal, no le importa, lo hace y ya.

No me había dado cuenta de que había otros chicos mirándome, tampoco estaba atenta al chico de la barra. Me había sentado con él e ignoré a todo el mundo, toda mi atención era para Iván.

—Si no los miro, no existen. —Soy sincera. — Mi última relación duró dos años y de eso, como te dije antes, pasaron otros dos. No termino bien. El motivo por el que no tengo novio es porque pase por una relación tóxica, demandante y llena de celos y violencia. No quiero nunca más, algo así en mi vida, por lo que prefiero estar tranquila viviendo mi libertad. —Hago silencio después de eso. — Me toca preguntar.

Las preguntas se están volviendo personales así que voy a preguntar lo mismo.

—¿Cuánto hace que terminaste tu última relación?

Me quedó viendo por unos segundos y llenó nuestros vasos. Así que espere a que responda.

—No voy a mentirte, termine con mi ex novia hace unos meses, seis para ser exactos. Por eso Marcelo quería que salga un poco de mi casa y evidentemente, para que nos conociéramos.

Nuestra relación duró cuatro años, con muchas idas y venidas, pero esta vez es definitivo. Nos desgastamos y nos estábamos destruyendo los dos, por eso decidí terminar nuestra relación y estoy bien con eso, cuando un amor está muerto lo mejor es dejarlo así.

Como si estuviéramos pensando en lo mismo los dos tomamos un trago de nuestros vasos. Ya no sabía más que preguntar.

Lee la historia completa ahora
Apoya al autor e inspíralo a crear más historias increíbles en Moboreader
Desbloquear todos los capítulos

Yo no queria enamorarme.

Capítulo 3
Capítulos
Personalizar
Siguiente capítulo