Capítulo 2

Sigo sin tener muchas ganas de salir pero ellas dos no entienden lo que significa la palabra NO.

Fui a arreglarme un poco y toe las bolsas con ropa que muy amablemente compraron para mí. ¡Dios mío! Esto debe valer como mínimo un testículo.

Una falda corta y ceñida de cuero, de color negro obviamente. Había también un par de bucaneras de red en el mismo color que llegaban a medio muslo, un top con pequeños bordados de calaveritas y un coqueto gorrito de lana.

Es el estilo que usaba hace tiempo y que deje de usar cuando me era más sencillo comprar la ropa de la pequeña tienda en la que me despidieron. Acompaño las prendas con mi chaqueta de cuero corta de estilo Rockero y… soy una jodida perra sexi.

No me iba a calzar con zapatos ni botas elegantes. Saque de la caja a mis bebes. Unos botines con cordones altos y con plataforma. Me maquille con tonos muy oscuros, los labios en un vino tinto y aplique rímel en mis pestañas.

Morticia 2.0 ha regresado.

Alisé mi largo cabello negro y ya estaba lista. En la sala encontré a Belén bebiendo otra copa y silbo como un obrero de construcción cuando puso sus ojos en mí.

—Nuestro bello cuervo ha vuelto al nido. Es una lástima que solo te guste ese —Señala toda mi vestimenta. — aspecto de chica ruda, serias una hermosa modelo.

—El negro es un tono alegre y que nadie te diga lo contrario. — le respondí con tono burlón y le quite su copa para darle un trago que me quemó hasta el alma. — ¿Dani ya está lista?

—Está encerrada en el baño, no se decide por cuál vestido ponerse.

Me levanto tan rápido como me senté y su gemela me desea suerte.

—Abre, llegamos tarde y si no nos vamos en cinco minutos me iré a la cama. — Amenace desde el lado de afuera.

Salió del baño y la vi con un vestido corto de color rojo, Zapatos altos y finos en color negro y un abrigo delicado a juego. Maquillada con tonos claros y su cabello rubio ondulado suelto.

—Estas preciosa amiga, pero te vas a congelar. No eres de las que soporta mucho el frio.

—Y tú te ves justo como cuando eras la Emma alegre y feliz. Te ves hermosa, amiga, es una pena que sea heterosexual, de lo contrario querría ser tu novia.

Siempre dice lo mismo, pero de lesbiana o bisexual no tiene un gramo.

—Eso no pasara en esta vida, cariño. A Morticia no le gustan las mujeres.

SONRIE, NO SE QUE BRILLA EN SUS OJOS, PERO DICE:

—Tal vez hoy conozcas a tu homero.

—¿Nos vamos o no? — Exclamo Bel, levantándose del sillón. — Quiero un trago!

¿Cuál trago? se la paso bebiendo desde que llego. Ella estaba vestida con una minifalda negra y una camiseta corta de color rosa, botas y chaqueta de cuero color beige. Las hermanitas rubias estaban muy sexis aunque de estilos diferentes. La abogada y la estilista.

—Sí, nos vamos, pero primero una selfie.

Hacía mucho tiempo que no salíamos juntas ni subíamos fotos en nuestras redes sociales.

Nos tomamos las selfies y salimos. Daniela paró un taxi y nos dirigimos al bar de siempre.

Unos minutos después entrábamos por la puerta, Dani buscaba con la mirada a sus amigos y al verlos caminamos con ella hasta su mesa. Todas nos sentamos y Belén me presento a su grupo de amigos.

—Les presento a nuestra amiga Emma, y hoy celebramos haberla sacado de la cueva donde se estuvo escondiendo por largos meses. — Dijo sonriendo. — Emma, ellos son los hermanitos Alejandro y Marcelo, él es Diego y su novia Noelia... y… ¿Dónde está Iván?

—Fue por cerveza. — Respondió quien creo que es Marcelo, Pero ahí viene. — Señaló con el dedo en dirección a la barra.

Me enderezo y veo venir al tal Iván. Una oleada de calor me recorre la espalda, siento que algo me atropella, quedo idiotizada con lo que ven mis ojos. De la nada siento que el pulso se me acelera y dios mío, es hermoso.

El chico que se acerca con una bandeja llena de botellas de cerveza es alto, guapo y candente. Luce pantalones ajustados, camiseta de banda, una chaqueta de cuero abierta y tiene el cabello rubio oscuro, -largo por lo que se ve- en un moño despreocupado, pero al que le puso mucha dedicación.

—Él es homero, deja de babear. — Belén sonríe y su hermana tiene esa picara sonrisita demoniaca.

—¡Al fin! — Dijo Alejandro, tomando una cerveza de la bandeja que fue a parar al centro de la mesa.

Me idiotice viéndolo y apuesto a que mis mejillas están rojas, porque siento un insoportable calor en ellas. Se sienta a mi lado y me sonríe.

—Iván, ella es nuestra amiga, Emma él es Iván el mejor amigo de Marcelo, conózcanse. — Nos presentó Daniela rápidamente y ambos nos saludamos de la mano y deja una cerveza en mi mano después.

—Encantado de conocerte, Emma. — Dice con voz áspera, sensual y varonil.

Me doy una cachetada mental para obligarme a hacer uso de mi cerebro y no quedarme mirándolo como idiota.

—Un placer.

Un placer visual.

Guau, no me había dado cuenta del tiempo que había pasado sin fijarme en alguien hasta ahora, literalmente no tenía tiempo para estas cosas. Sera una noche interesante.

Cuando salgo de mis pensamientos minutos después, me doy cuenta de algo. Alejandro está tocando las manos a Belén y se ríen de cada cosa que se dicen y Marcelo mira con ojitos brillosos a Daniela ¡Entonces entendí todo! Las muy malditas tienen pareja y yo no lo sabía.

— ¡Vamos a bailar chicas, dejemos a nuestros hombres hablar un rato! — Nos dijo Noelia.

Ellas tres se levantaron enseguida yo medio dudé pero me levanté y las seguí, no me iba a quedar con esos cuatro sola, ni loca.

Las tres bailaban al ritmo de la música, y yo hacia el intento de no hacer el ridículo. No me gusta este tipo de música, de hecho no lo considero música, es solo un ruido infernal que lastima mis oídos. En cuanto pude le dije a Dani que ya me di cuenta de lo que tramaba, a lo que ella respondió.

—No tengo idea de lo que estás hablando amiga. — Respondió riéndose como una loca, y después haciéndose la desentendida.

—Antes de salir de casa me dijiste algo sobre Homero y después me dijiste Morticia, y cuando vi a Iván lo volviste a mencionar, no soy idiota. Lo peor de todo es que nunca me dijiste que salías con alguien, ni Belén, ¿Los tenían escondidos? ¡Es una salida en pareja!

Se acercó más a mí para decirme al oído:

—Si te decíamos que te queríamos presentar a alguien no ibas a querer venir, y es un bombón, los dos tienen los mismos gustos y se verían muy lindos juntos. Conócelo y después agradéceme.

—Ya vamos a hablar en casa, ahora nos están mirando y creo que están por venir con nosotras.

—Sí, ahí vienen Mueve ese cuerpo, amiga, no te lo pierdas.

Marcelo tomo a Dani de la cintura, Alejandro a Belén e modo posesivo, y Diego se pegó a su novia Noelia. Cuando no vi a Iván decidí volver a la mesa, pero después de alejarme unos pocos pasos, sentí que alguien me tomó de la mano y sentí un millón de voltios correr por mi cuerpo.

— ¿Huyendo de mí, Angelito?

Capítulo 3

Me quedé congelada unos segundos sin saber bien que responder, hasta que por fin pude hablar.

—Para nada, como no te vi venir con los chicos y pensé que te habías ido, entonces quise volver a la mesa a tomar algo. —Hable demasiado de prisa. Idiota. ¿O quieres bailar?

Me saca casi dos cabezas, debe medir casi dos metros de altura.

—Te advierto que no soy muy bueno bailando… lo que sea que este sonando. —Sonrió, porque ya somos dos. — Vamos.

Nos acercamos a donde estaban mis amigas bailando con sus chicos e hice el intento de bailar sin pisar a nadie. Iván se acercó un poco más a mí y me dio muy cerca de mi oído:

—¿Por qué esa cara tan seria?

No tiene ni idea de lo que le está haciendo a mis hormonas esa voz y el cálido aliento que sale de su boca.

—Es que esta es mi cara, es así cuando no sé muy bien lo que estoy haciendo en realidad. No salgo hace mucho.

Ambos hacemos el intento de bailar pero es inútil, ni él ni yo conectamos en un solo paso.

—¿Tenías novio y no te dejaban salir?, yo estoy igual que tú, hacía años no salía con los chicos, y Marcelo insistió mucho en encontrarnos aquí. —Suelta una risita. —Y cuando te vi… entendí todo y apuesto que tú también lo hiciste. Nos quieren emparejar.

Me causó gracia y me reí, no somos niños, él y yo mirábamos a nuestros amigos, que también nos estaban viendo.

—No tengo novio y el último que tuve fue hace dos años, asique no, no tengo que pedir permiso. No salía porque siempre estaba ocupada con trabajo o simplemente me quedaba en casa. —Dejo de bailar y el también. — Sobre el intento de emparejarnos esta noche, mira, nos están mirando como ratitas de laboratorio que están usando como experimento.

Señale a las parejitas.

—Bueno, si quieren vernos tendrán que acercarse más. Vayamos tomar algo ¿Te parece?

Asentí aceptando su invitación y el volvió a agarrarme de la mano para llevarme a la barra del bar.

—Creo que aquí vamos a poder hablar más tranquilos, me miro y me mostró una hermosa y pícara sonrisa. ¿Qué quieres beber?

Mejor no le digo lo que me gustaría beber. Me siento en uno de los bancos altos de madera.

—Lo que sea que vayas a tomar tú.

Me da igual.

Se acercó más a la tabla y silbo bastante fuerte para que el chico que atiende le ponga atención.

—Dos Blue, por favor.

Nos sirven y cada uno se queda en completo silencio. Ni el avanza ni yo salgo del caos hormonal.

—Ok, me siento un poco desanimado. —Dice por fin acabando con el silencio. — Siento que no quieres estar conmigo. ¿Te hago sentir incómoda?

Joder, ¡que dice este hombre! Si es el sueño de todas las chicas con mis gustos.

—¡No! es que es la primera vez que nos vemos y no soy muy buena conociendo gente. Pero, tranquilo estoy bien y no me haces sentir incomoda.

Pero, si cachonda.

Respondí haciendo uso de todo mi autocontrol para no demostrarle nada, cuando en realidad quería hablar hasta por los codos y llenarlo de preguntas. Es demasiado, deberá ser ilegal ser tan hermoso.

—Ok, Emma. Yo si soy bueno conociendo personas, me gusta preguntar cosas para ver que tenemos en común y poder hablar de esos temas. ¿Te gustaría probar mi método? —Dijo mientras levantaba su vaso y tomaba un trago.

Que miedo, espero que no me pregunte cosas muy íntimas.

—Está bien, probemos tu método. — y bebí de mi vaso un trago largo para juntar coraje.

¡No seas cobarde! Me reprendo.

—Está bien, empecemos. Yo pregunto primero, después te toca a ti y si no queremos responder, solo bebemos un trago. ¿Bien?

Vamos a terminar muy borrachas, dijo la vocecita de mi subconsciente.

Pidió una botella de whisky y me hizo la primera pregunta.

—¿Cuántos años tienes, Emma?

Tranquilo, sencilla de responder.

—Tengo 22 años, esa fue fácil. — Le respondí.

Me mira con una intensidad que desarma, tiene los ojos más bonitos que jamás había visto en mi vida, sin mencionar lo que es su rostro. No, no puede ser tan perfecto.

—¿Cuántos años tienes, Iván?- Hice la misma pregunta y volví a sonreírle.

No demora en responder.

—Cumplo 25 el próximo viernes ¿tienes planes? Me gustaría volver a verte.

Mi corazón se acelera, quedo perpleja y e idiotizada. De repente volví a sentir calor en mi rostro, señal de que me puse roja como una manzana.-Otra vez.- Entonces y solo por nervios tomé lo que quedaba de mi vaso de whisky en dos tragos.

—Guau, con calma que esto recién empieza. Está bien... Está bien, pero no entiendo si no quisiste responder o solo querías bajarte el vaso de un tirón. —Dijo levantando una ceja.

Entonces mi vocecita hablo por mí y respondió.

—Quería bajarme el vaso. No tengo planes para el viernes y también me gustaría volver a verte, me pareces lindo.

Alza una ceja y sonríe, bebe también y se queda mirándome, poniéndome más nerviosa de lo que ya estoy.

Me puse más roja, y mi vaso seguía vacío. No puedo creer que respondí de esa manera, y cuando lo vi a la cara, él se veía sorprendido y volvió a sonreír, solo que esta vez mostrando todos sus lindos y perfectos dientes.

—Bueno, tú también eres preciosa y me hará feliz verte el día de mi cumpleaños, lo cual que me hace preguntarte ¿Por qué no tienes novio? Desde que nos sentamos varios hombres aquí te están mirando. Incluso los que están acompañados lo hacen con disimulo, y el que atiende el bar no te quita los ojos de encima, aunque yo lo mire mal, no le importa, lo hace y ya.

No me había dado cuenta de que había otros chicos mirándome, tampoco estaba atenta al chico de la barra. Me había sentado con él e ignoré a todo el mundo, toda mi atención era para Iván.

—Si no los miro, no existen. —Soy sincera. — Mi última relación duró dos años y de eso, como te dije antes, pasaron otros dos. No termino bien. El motivo por el que no tengo novio es porque pase por una relación tóxica, demandante y llena de celos y violencia. No quiero nunca más, algo así en mi vida, por lo que prefiero estar tranquila viviendo mi libertad. —Hago silencio después de eso. — Me toca preguntar.

Las preguntas se están volviendo personales así que voy a preguntar lo mismo.

—¿Cuánto hace que terminaste tu última relación?

Me quedó viendo por unos segundos y llenó nuestros vasos. Así que espere a que responda.

—No voy a mentirte, termine con mi ex novia hace unos meses, seis para ser exactos. Por eso Marcelo quería que salga un poco de mi casa y evidentemente, para que nos conociéramos.

Nuestra relación duró cuatro años, con muchas idas y venidas, pero esta vez es definitivo. Nos desgastamos y nos estábamos destruyendo los dos, por eso decidí terminar nuestra relación y estoy bien con eso, cuando un amor está muerto lo mejor es dejarlo así.

Como si estuviéramos pensando en lo mismo los dos tomamos un trago de nuestros vasos. Ya no sabía más que preguntar.

Lee la historia completa ahora
Apoya al autor e inspíralo a crear más historias increíbles en Moboreader
Desbloquear todos los capítulos

Yo no queria enamorarme.

Capítulo 2
Capítulos
Personalizar
Siguiente capítulo