Capítulo 2

5 años después en Florencia, Italia.

Angelina despertó lentamente, escuchó una respiración suave a su lado y miró al hombre desnudo que estaba acostado.

Ángelo era muy guapo, lo conoció dos semanas antes, en una exposición en la que había participado Fran.

Era un excelente amante y no le pedía más de lo que ella podía dar. Conversaron de sus familias, él era un buen amigo y, lo que agradecía, un soltero empedernido. A pesar de haber intimado con varios hombres a lo largo de los años, aún anhelaba sentir esa pasión irrefrenable y amor que había sentido por Ryan.

Ryan, quien había roto su corazón sin pensárselo dos veces.

Luego de haberlo visto con aquella chica, besándolo; se fue inmediatamente a su casa. Su madre estaba allí y preocupada le había preguntado que le había sucedido. Gina le contó lo que había presenciado y luego de escucharla llorar largo rato, su madre la consoló diciendo que todo era aprendizaje. Primero le preguntó si estaba segura de lo que vio, que tal vez había interpretado mal las cosas. Gina le relató con lujo de detalle lo que había escuchado el día anterior y Olivia se quedó anonadada. De todas formas, le dijo que él se lo perdía, que nada sucedía porque si, que Ryan constituía tan solo su primer escalón al verdadero amor.

Horas después de haberlo visto con su nueva conquista, Ryan fue a verla, Gina le pidió a su madre que no lo dejara pasar, que nada le haría cambiar de opinión. Dylan y su padre no se enteraron de nada ya que ambos habían ido a pescar y generalmente llegaban tarde.

Ella le había dicho a su madre que luego de pensarlo mucho, pediría una plaza en la universidad de Bellas Artes en Italia. No le sería difícil entrar, ya que sus notas eran muy buenas.

Sin embargo, Ryan la abordó en la universidad y le pidió que dejara explicarse. Ella lo ignoró y dejó de hablarle. Cada vez que trataba de acercarse ella se iba o hacía como que no estaba. No le contó lo que pasó a Dylan, no sería justo que terminaran su amistad por haberle fallado a ella.

Luego de un mes, para sorpresa de todos, a excepción de su madre, Gina se estaba yendo a Italia a cumplir sus sueños. Sus amigas le hicieron una fiesta de despedida y luego de prometer que se mantendría en contacto fue rumbo a su destino.

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En puntillas de pie, se bajó de la cama y se dirigió al baño, hizo sus necesidades y luego busco su ropa que estaba desperdigada por el piso. Se la colocó y se fue, cerrando muy despacio la puerta para no despertarlo. Así le gustaba a ella, no quería mantener sexo en su departamento, prefería hacerlo en el de su amante, así podía escapar cuando quisiera.

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Llegó a su departamento y fue a su estudio. Allí tenía todo su material, debía empaquetarlo todo, ya que lo enviaría a chicago. Volvería en dos días a Estados Unidos. Allí la esperaban sus padres, su hermano y sus amigos.

Las veces que regresó lo hizo por no más de dos o tres días. Ignoraba a Ryan, aunque el siempre intentaba sacarle conversación y charlar como antaño, pero ella le huía ya que aún le dolía.

Sus padres le insistían en que ya era hora de volver y ella también estaba de acuerdo. Había pasado los últimos cinco años en Italia, hizo varios amigos y aprendió muchísimo de arte. Sus cuadros se vendían muy bien. Tendría que hablar de los pormenores de las ventas con el representante de su madre.

Su madre... Bueno, su otra madre. Francesca era muy dulce con ella, cuando se conocieron, ella sintió un cosquilleo especial. La veía tan hermosa, perfecta, talentosa.

Conoció a Francesca, durante una master class que realizó en su instituto. Francesca se acercó a ella y a otros chicos a observar su trabajo, cuando llegó su turno; Gina se sorprendió que la mujer la miraba a ella y a su obra con emoción. Cuando finalizó la clase Francesca se dirigió a ella y le pidió para hablar. Gina la admiraba, durante la clase, la mujer contó su historia, como había llegado a ser una artista tan reputada. Niccola y Alina la animaron a ir, le dijeron que conocer y relacionarse a Francesca era muy bueno para su carrera.

Recordó que para ingresar al instituto de bellas artes tuvo que presentar un book con sus mejores trabajos y fue aceptada de inmediato. Hizo varios amigos, pero con quien más se relacionó fue con Niccola y Alina, quienes tenían su misma edad. Conversaban todo el tiempo y salían a tomar y bailar frecuentemente. Luego de meses, Niccola se mudó con ella para reducir gastos. Sus estilos eran totalmente diferentes, pero ellas se entendían de maravilla. Niccola era una chica bajita, rubia, ojos oscuros y un humor bastante particular, solo tenía unos tíos, que no la apoyaban en su decisión de ser artista. Por eso mismo, trabajaba a medio tiempo en una cafetería. Y Alina, por el contrario, tenía unos rizos rubios y ojos claros que volvían locos a los chicos. Sin embargo, ella no les hacía caso, era la más romántica de las tres y vivía con su novio, Dante. Amaba la historia de ellos dos, se habían conocido de niños y él había esperado por ella. Eran el primer y único amante, uno de otro. Dante pasó a convertirse en un miembro más de ellos, eran amigos y se cuidaban siempre.

Luego de varias veces de comer y cenar juntas Francesca le comentó.

—Mi marido quiere conocerte, le he hablado mucho de ti y me encantaría que lo conocieras. ¿Puedo recogerte después de clases?

—Claro, ¿puedo llevar a mis amigas? Ellas también te admiran mucho.

—Mmm… claro, por qué no? ¿Eres muy amiga de ellas?

—Si. Son mis mejores amigas. Somos como hermanas.

—Hermanas… bien. Está bien.

Cuando las chicas llegaron a la casa de la artista, se quedaron sorprendidas. Era hermosa, con un gran jardín y una fuente esplendorosa. Tenían dos perros que apenas ellas cruzaron las rejas, se subieron encima de ellas y las lamieron.

A partir de ese momento, Gina los invitaba al departamento con frecuencia. Sus amigas se sorprendían por el interés que la mujer tenía en ella, pero estaban muy contentas porque Francesca solía hacerles recomendaciones o tips para sus pinturas. Aunque había una diferencia considerable de edad, se convirtieron en confidentes. El marido de Francesca, Dominic, era un hombre muy guapo. Se veía como se amaban y se admiraban. El miraba a su esposa como si no quisiera perderla de vista un momento. El hombre era un doctor muy conocido en Florencia y era director de su clínica. Tenían un hijo de doce años que era una hermosura y también bastante travieso.

Un día, cuando estaba charlando con Fran, Nicola y Alina sobre unos trazos de sus pinturas, comenzó a sentirse mal, a latirle muy fuerte el corazón y a nublársele la vista. No supo que ocurrió ya que perdió el conocimiento.

Capítulo 3

Cuando abrió los ojos nuevamente estaba en un cuarto de paredes blancas y varios monitores. El matrimonio italiano, y sus dos amigas estaban a su lado, estas últimas, tenían los ojos rojos y la pareja tenía una mirada de desdicha.

—Qué sucedió? ¿Dónde estoy? — preguntó ella confundida, mirando hacia los lados.

—Estás en la clínica, te desmayaste. Estuviste inconsciente horas. — dijo entre sollozos Niccola.

—Pero ya estoy bien verdad? ¿Ya vino el médico a hacer su ronda? — preguntó asustada frente al semblante tan pálido que llevaban.

—Si… Gina… por qué no nos dijiste que estabas enferma?

—Porque… no quería que me miraran con lástima. Mis padres y mi hermano me cuidan sobre manera desde que supieron de mi enfermedad. Y mis amigos… cuando les conté a algunos de ellos, me empezaron a tratar como si fuese cristal. No quiero que ustedes me traten de manera diferente ahora que se enteraron de lo que me pasa.

—Una de tus válvulas no funciona nada bien Gina, es grave. Te hicieron unos estudios y tienes que operarte. Deben colocarte una válvula protésica, ¿Estás tomando la medicación? ¿Vas a tus controles regulares? — declaró Dominic.

—Sí, nunca falto, cuando llegué aquí busqué un médico de cabecera y comencé a ir todos los meses.

—Bueno, debemos hacer la operación lo más pronto posible, has empeorado.

A Gina se le saltaron unas lágrimas, no quería morir, tenía tanto por experimentar, tantos lugares a los que ir, pinturas que realizar y personas que conocer.

—Está bien. — dijo entre hipidos— Tengo que firmar algo?

—Si… y … ¿llamarás a tus padres? ¿A algún familiar? — habló Alina

—Yo… no, no puedo. Vendrían inmediatamente y… no, quiero hacerles esto.

—Bueno… nosotros te queremos mucho, después de la operación queremos hablar contigo, es algo muy importante. Te harán unos cuantos estudios y luego de revisarlos te operarán. Estaremos todo el tiempo aquí, esperando por ti. — comentó Fran

—Gracias— lagrimeo ella— sé que no tienen ninguna responsabilidad para conmigo, pero les agradezco mucho que no me dejen sola. Tengo mucho miedo.

—Debemos estar aquí, te queremos mucho Gina. Eres mi mejor amiga y no soportaría que te sucediese algo. — sollozó Niccola.

—Tranquila Nicki, te prometo que no me pasará nada— dijo tratando de convencerse ella también. Necesitaba su apoyo y su amor. La prepararon y luego de varias horas, salió de cirugía.

Cuando despertó, vio a Fran, Dom, tomándola de la mano y Nicki, Alina y Dante mirándola. Estaba conectada a varios tubos y al rato llegó un doctor a hablar con ella, la revisó con el fonendoscopio y anotó varias cosas en una libreta. Sus amigos y ella lo observaban expectantes.

—La operación salió muy bien, tuvimos momentos críticos, pero afortunadamente pudimos estabilizarte— Fran soltó un gemido— te quedará una cicatriz en el pecho, pero puedo recomendarte un cirujano estético si así lo quieres. Tu corazón late normalmente y tus pulmones se ven muy bien. Debes quedarte unos días aquí, te debemos limpiar las cánulas al menos cada dos días. Luego te podrás ir, pero debes venir a revisión frecuentemente. Te abriremos un legajo aquí.

—Y luego nos las podremos llevar? — Preguntó Dominic acariciándola distraídamente.

—Por supuesto. – contestó el doctor— cualquier dolor debes avisarnos, ¿sí?

—Podemos hablar un momento afuera Giovanni?

—Claro, vamos…

***************

Gracias por quedarse junto a mi. No podré pagarles nunca lo que hicieron y lo que van a hacer por mi.

—No tienes nada de lo que agradecernos, cuando regrese Dom, te contaremos algo.

—Pasé tanto miedo Gi! Fueron las horas mas terribles que he pasado en toda la vida. — dijo acariciando su cabello Alina

Luego de unos minutos Dom regresó e hizo un gesto de asentimiento. Se colocaron a cada lado de la cama y el hombre comenzó diciendo.

—Recuerdas que te contamos que Fran y yo nos conocemos desde el instituto?

—Claro, lo recuerdo bien.

—Bueno, mis padres no estaban de acuerdo con nuestra relación, querían que me casara con una mujer que ellos escogieran y pudieran manejar. Y sus padres… también, ya habían arreglado un matrimonio de conveniencia y el hombre que habían escogido era realmente desagradable.

—Pero eso es terrible.! ¿Igual no los pudieron separar no? Llevan casados muchos años.

—Si— intervino Fran— sin embargo, luego de graduamos enviaron a Dom a enlistarse en el ejército. Allí se especializó en medicina. Yo no sabía que me había quedado embarazada hasta tres meses luego de que él se fuera, no pude comunicarme con el y sus padres no me decían nada. Seguí mi embarazo porque apenas me enteré de la existencia de mi bebé lo amé. Mis padres decidieron que lo íbamos a dar en adopción, pero yo no quería hacerlo. El hombre con el que debía casarme solo me aceptaría si dejara a mi hijo— terminó llorando ella.

—Si quieres no me cuenten Fran. No quiero verte llorar, no debes recordar si no quieres.

—Debemos, debemos contártelo. Tuve una hija, era tan bonita con unos ojos hermosos color verdeagua y el cabellito tan finito. Cuando di a luz también lo hizo una mujer norteamericana. Ella tuvo un niño. Yo estaba destrozada porque quería conservarte, no quería perderte. Pero la pareja norteamericana escuchó lo que me estaba pasando y me propuso adoptarla. Adoptarte, tú eres nuestra hija Gina. Eres muy parecida a mi cuando tenía tu edad, solo que tu cabello es como el de tu padre.

—Cómo? ¿Soy… su hija? — miró a sus amigos— sabían algo?

—Te juramos que no. Nos lo dijeron hace unas horas, creyeron que era importante que supiéramos lo que te iban a decir. Te apoyaremos siempre y sea lo que sea que decidas…

—Gracias. No sé porque pregunté eso

Dominic se acercó a ella y le siguió contando.

—Sí, tú eres nuestra hija. Tus… padres adoptivos enviaron fotos a Fran de ti durante los primeros diez años. Yo no sabía que Fran estaba embarazada cuando me fui. Nos reencontramos luego de varios años sin estar juntos. Jamás la dejé de amar, todos los días pensaba en ella, quería tener estudios, ser alguien por mí mismo, no por mis padres y recién ahí buscarla.

Cuando la encontré, primero me huía y me miraba con desprecio. Luego de mucho intento de acercarme a ella me contó lo que sucedió y lloramos mucho. Estábamos muy dolidos, mis padres, tus abuelos ya no viven, así que no les pude reclamar nada. Sus padres se hicieron las víctimas y nos culparon de todo. Al final y por suerte, ella no aceptó casarse con aquel hombre y éste, termino yéndose.

A lo que voy es que luego de que ella me haya dicho toda la verdad contratamos un detective para buscarte. Te encontraron, pero vimos en los informes que eras muy feliz. Tenías un hermano y tus padres adoptivos te amaban. Fuimos a conocerte, te vimos desde lejos y estabas abrazada tus padres. Se notaba el amor que se tenían. No quisimos llegar y desmoronar tu vida, lo que habías construido.

Volvimos aquí pero nunca te olvidamos, y habíamos decidido no tener hijos, por lo que pasó contigo. Sin embargo, hace doce años Fran se quedó nuevamente embarazada. Estábamos tristes y felices a la vez. Esa vez yo estaría durante todo el proceso, lo criaríamos juntos. Nos sentimos culpables, porque a este hijo le daríamos todo lo que no pudimos darte a ti

—Entonces… son mis padres biológicos? ¿De verdad?

—Si mi amor. Eres nuestra. Te reconocí cuando expuse mi máster class, le conté a Dom y sugirió que te invitara a casa. Desde que te volvimos a encontrar… nos dimos cuenta de que era una señal. Tu hermano te ama al igual que nosotros, el aún no lo sabe, pero se lo contaremos pronto. Estará feliz con la noticia. Nos gustaría mucho que vinieras a vivir con nosotros, ¿qué dices?

—Mis padres… mis padres adoptivos quiero decir, me dijeron que tú me amabas que no te quedó otra opción que darme en adopción, jamás te odié o sentí un mínimo rencor. Pero debo pedirles algo…

—Claro, lo que quieras— dijeron ambos al mismo tiempo.

—No quiero que mis padres se enteren de lo que me pasó, de la operación y aún no estoy preparada para contarle que son mis verdaderos padres.

—No sé si será posible… deberás quedarte aquí en Italia al menos dos o tres meses. Tenemos que someterte a revisión y ver cómo va tu evolución. Tendrás muchos dolores, pronto pasará la anestesia total y te hará pasar malos ratos. Recuerdo haberte escuchado que irías pronto a ver a tus padres.

—Oh, lo había olvidado. ¡Tengo que inventarme algo! — dijo asustada

—Por qué? Vendrán a apoyarte apenas se enteren, ellos te aman mucho cielo.

—Sufrirán por mi causa, cuando se enteraron de mi enfermedad… lloraron mucho estuvieron pendientes y preocupados por mi tanto tiempo…

—Entonces que les dirás?

—Mmm… no lo sé…— luego de unos minutos habló de nuevo— Si yo no voy a Chicago, ellos vendrán y se enterarán de todo. Les diré que me gané un viaje por varios países, lo que implicará que no sabrán donde estoy. Saben que me gustar pintar paisajes y que me aíslo cuando lo hago. Les prometeré llamar todos los días y espero que sea suficiente. Cuando ya me sienta mejor los invitaré a que vengan. 

—No te parece muy rebuscado piccola? — preguntó Dante

—Es lo único que se me ocurre.

Así lo hicieron, ella habló con sus padres y les explicó de su viaje, se mostraron un poco sorprendidos, pero se pusieron contentos por ella. Le pidieron que les dijera cuando volvería y ellos volarían a visitarla, la extrañaban mucho.

Tomó sus medicinas, tal como debía, fue a sus revisiones. Las primeras semanas lloraba por el dolor de los puntos, no quería tomar siempre las pastillas para no acostumbrarse, pero terminó desistiendo y comenzó a dormir mejor. Sus amigos la iban a visitar todo el tiempo, salían fuera de la casa a tomar aire y a disfrutar del sol. Su hermano, Alessandro, cuando se enteró de que ella era su hermana se puso muy contento y empezó a alardear de ella en la escuela y con sus amigos.

Cuando ya estuvo mucho mejor, volvió a su departamento, aunque Fran y Dominic le insistieron en que se quede con ellos, ella le explicó que necesitaba su espacio, e irse, no significaba que ya no volvería, recuperarían el tiempo perdido, seguirían viéndose, comiendo y estando juntos. Por mucho tiempo En su cabeza si los solía llamar como sus padres, pero cuando estaba con ellos no le salía, les llamaba como siempre, Fran y Dom.

A los pocos meses de su operación, sus padres y Dylan fueron a visitarla. Estuvieron una semana con ella. Nicki fue a pasar esa semana con sus tíos, dijo que ella no podría mentir, que se le escaparía lo de sus padres bilógicos y lo de su operación. Gina entendía, a ella tampoco le gustaba mentir, aunque solo les estaba ocultando información. Dylan trató de sacar a relucir lo que había sucedido con Ryan, pero ella cambió de tema rápidamente.

Pero todo eso ya había pasado, en pocos días volvería a América, y tendría que enfrentarse a muchas cosas. Solo esperaba ser lo suficientemente fuerte para no acobardarse.

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