Capítulo 2
> PRESENTE Y PASADO <
> EN LA ACTUALIDAD <
JULIA
Me llamo Julia Nelsson, tengo veintiocho años de edad, aparte de ser conocida en el bajo mundo como la Reina Fénix, también soy copropietaria de una empresa experta en seguridad tecnológica empresarial, mi socia y amiga es Miriam Smithers, para llegar hasta aquí ambas tuvimos que pasar por mucho, en mi caso prácticamente me tocó resurgir de las cenizas en la que me dejó envuelta él, el hijo de mi peor enemigo y el hombre del que me creí enamorada.
De a poco les iré contando mi historia y la razón que me trajo hasta este preciso momento, momento que he esperado por diez años.
Tenía casi 16 años cuando lo conocí, a esa edad creí tener mi futuro resuelto ya que mi vida en realidad no había sido muy fácil, debido a que crecí en un hogar sin la guía de un padre y mi madre nunca estuvo en condiciones aptas para criarme, ella no sé por qué razón desde mi nacimiento sufrió de grandes desvaríos emocionales que la llevaron por periodos largos a estar internada en un clínica psiquiátrica, hasta que un día cuando yo apenas cumplía mis cinco años de edad, ella tomó no sé si fue sabia o no la decisión de suicidarse, nunca llegué a enterarme que fue lo que la llevó a ese estado, lo que siempre le agradezco es el haberme dejado al cuidado de mi abuela materna, y aún que mi abuela no disponía de los recursos económicos para sostenernos, ella me enseñó que siempre debo luchar contra lo que sea para lograr mis sueños, una enseñanza que al final de cuentas más adelante me ayudó a soportar todo lo malo que me comenzó a pasar desde muy niña.
Les hablo de todo lo malo, y para empezar es por qué desde muy pequeña sufrí de abuso sexual en mi círculo familiar por parte de uno de mis primos, ese primer abuso sucedió cuando tenía como cuatro años, por eso creo que no le di la mayor importancia es por que cuando venían a mi mente esas imágenes sentía que solo eran recuerdos de alguien que se hallaba muy lejos de mí, y es que en realidad nunca los sentí como míos, más sin embargo después con ocho años de edad lo volví a sufrir pero en casa de una tía lejana, una hermana de mamá por parte mi abuela, eso me convirtió en alguien retraído para forjar amistades, aún así según decía mi abuela nací con un don de percibir como son las personas aún antes de entablar algún tipo de relación con ellas.
Como me fascinaba la lectura ya que ese era mi escape a la realidad en la que vivía, mi abuela siempre me daba las palabras y consejos basados en ese tipo de lectura, una vez me dijo: «“Si te caes en la vida solo te quedan dos opciones y es levantarte y demostrar ser más fuerte o quedarte ahí tirada en el suelo hasta que te hundas totalmente en el fango lamentándolo hasta que ya no puedas resurgir”».
Ella sabía que me encantaban los relatos de seres mitológicos que podían hacer todo aquello que querían lograr en la vida y el relato que más me gustaba era el del Ave Fénix.
Mientras iba creciendo mi delirio por la lectura fue aumentando, así que leía de todo tipo de lectura, desde cultura general hasta historia, en realidad leía toda clase de libros que colmara a mi cerebro con hambre de información, asistía a la escuela con el fin de lograr el objetivo que me había propuesto que era llegar lo más alto posible de la cima del éxito, ya fuera en este bajo mundo de mierda que me tocó vivir, o como una mujer exitosa en el mundo en el qué debía codearme con los más selectos personajes que me ayudarían a alcanzar esa cima del éxito que yo quiera obtener.
Cuando creí que me faltaba poco para lograrlo llegó él, Henry McGregor mi delirio y tormento, él llegó a mi vida para dañar todos mis planes, tanto lo dejé entrar a mi vida, que hasta que me olvidara de los consejos de mi abuela, él con sus hermosas palabras que llegaron hasta mi corazón y me hizo cambiar todo aquello por lo que estaba dispuesta a luchar y conseguir, fue llevándome más, y más a ese bajo mundo donde yo pertenecía, y del cuál en un solo día salí muerta. Ahora él vivirá en carne propia lo que se siente ser utilizado por lo que más amas y que no eres correspondido.
«¡Henry MacGregor te haré conocer el infierno del qué huiste por cobarde, ese infierno que debía ser de ambos, que por tú cobardía me sacaste de él sin mi consentimiento, dejándome frustrada, herida y embarazada, pero lo pagarás, pagarás con lágrimas de sangre por haberme sacado del único lugar al que consideraba mío, mi hogar y del que jamás debí salir!», ese juramento era mi mayor motivación para seguir adelante con mi venganza.
«¡Pero sobretodo pagarás por haberme jugado la peor de las traiciones, conocerás a la verdadera Diabla que se escondía detrás de la máscara de un Ángel, un ángel que alguna vez pensó en cambiar su mundo y hasta dar la vida por ti!», este juramento a cada momento lo tengo presente, y hoy no es la excepción.
Por eso al estar sentada en mi oficina hablando con mi secretaria en lo que pronto se me vendrá, en mi reencuentro con él, en la manera en como lo voy a enfrentar, este asunto me hace recordar ese pasado que quiero y creí olvidar pero la realidad es que al hacerlo me hace sentir como si lo estuviera viviendo nuevamente.
—¡Julia, Julia!, ¿estás bien?—, me llamaba mi amiga y secretaria Caro—, te quedaste en el limbo de repente y me preocupé—, me dijo.
—No es nada—, le dije—, solo recordaba idioteces del pasado, dime pudiste al fin ¿contactar al grupo MacGregor?—, le pregunté.
—Obvio, ¡Es que acaso no sabes a quien le encargaste esa tarea!—, dijo ella en ese tono único de alabanza que sabe usar... y para que negarlo si tiene toda la razón, por algo la tengo a mi lado y es mi mano derecha—, nos fijaron cita para dentro de tres días—, me informó cuando se lo pregunté.
—«"Tres días, solo tres días y nos volveremos a ver las caras"»—, digo en mi pensamiento, sabiendo que pronto lo tendré frente a mí, «¿Será que me reconocerá?», me pregunto, «¡No, no puede ser!, ya que he cambiado mucho"», vuelvo a pensar.
—Muy bien Caro ya deja de darte tanto bombo que para eso se te paga—, le dije con voz despectiva, para bajarle un poco las ínfulas que tiene—, que no se te olvide que además que eso forma parte de tú trabajo también es tú obligación, entonces recuérdame ¿A que horas es que estamos citadas?—, le pregunté.
—Nos esperan a las tres y media de la tarde Julia, debemos ser lo más puntuales posible, por que dicen que el tal Henry es un Demonio que cuando alguien falla así sea por uno cuántos minutos por no decir segundos—, Caro me va informando mientras yo vuelvo a mirar a mi pasado, es que con solo escuchar ese nombre me hace recordar todo lo que viví junto a él desde que lo conocí—, los rumores que corren es que él es capaz de dañar tu nombre, tú reputación y todas las consecuencias que eso derivarían….—, seguía informándome Caro, mientras yo estaba lejos de escucharla por qué mi mente volvió a viajar hacia el pasado, como si lo estuviera viviendo en el presente.
Capítulo 3
UNA MIRADA HACIA EL PASADO
Henry Macgregor
No sé qué me pasa, soy un hombre adulto tengo casi treinta y ocho años, a pesar de aparentar ante el mundo que lo tengo todo, que soy él rey o más bien el príncipe o heredero de una gran Mafia, lo cierto es que aún no he podido realizar mi vida, mis sueños, todo eso lo perdí cuando la perdí a ella, a Julia, mi niña hermosa, mi mujer, todo por culpa de la ambición de una persona, una sola persona que se hace llamar mi padre, el Gran Vittolo Macgregor, él, por querer mantener el poder que le da la Gran Society, la mafia que maneja y que lo hace ser dueño de todo casi un país, me desgracio la vida y me hundió en un infierno del que solo saldré el día que lo desaparezca para siempre, y espero que mi próximo proyecto con la empresaria Angélica Moncada pueda lograrlo.
Mientras reviso cálculos de inversión y los pequeños detalles que de esa empresaria me han llegado, la recuerdo a ella, a mi mujer, a Julia, y es que ella ha sido mi obsesión desde que la vi por primera vez, hace ya unos catorce años atrás, en ese tiempo ella no tendría más de catorce o quince años creo yo, pero la recuerdo tal como si fuera ayer apesar de que han pasado casi diez años de no verla, diez años viviendo en un maldito infierno sin saber que fue lo que pasó con ella, aunque al parecer falleció aquella fatal noche, yo mantengo la esperanza de verla con vida.
Recordando aquella tarde que la vi, se me vino a la mente como estaba vestida ya que llevaba un uniforme escolar que consistía en una sudadera y un polo ajustado a su diminuto pero atractivo cuerpo, desde la distancia en donde me encontraba la podía apreciar muy bien, ella a pesar de su corta edad se veía que sería ¡una gran belleza, una belleza sin igual!, que me cautivó desde aquel momento en que la observé, estaba en mi auto puesto que acababa de llegar a mi empresa, más bien la empresa que mi padre me permitía manejar dizque para que fuera aprendiendo a moverme en los mundos en el que debía vivir, cuando la vi conversar con el guardia que protegía la puerta de entrada se le veía una sonrisa carismática y hablando con una confianza con Frank, así se llamaba él, la verdad que verla así brindando esa confianza no me gustó para nada, y no sé por qué, es que ella era apenas una niña y yo pronto cumpliría mis 26, así ¿que hacía viendo y no sólo eso, estaba teniendo semejantes pensamientos con una chiquilla, una nena qué apenas comenzaba a vivir?.
>>>FLASHBACK<<<
~~ Hace doce años atrás~~
—¡Hijo la vas a dejar sin brillo!—, un fuerte golpe en mí espalda me hizo reaccionar, era mi padre Vitollo Macgregor, por un instante me había olvidado de su presencia, nos parecíamos mucho, decían que éramos como dos gotas de agua, pero como el me engendró cuando tenía 18 años, así que no aparentaba la edad qué tenía que eran 43 años, es más parecía aún más joven.
—Esta bien linda la chamaca ¿no?, ella es la hija ilegítima de Irving nuestro contador, él se enteró hace poco de su existencia, por eso viene cada viernes a buscar su mesada, creo que se llama ¡July o Julia algo así!—, me informó mi padre sobre ella.
Me quedé sorprendido con la información por qué Irving solo tenía dos hijos y los presumía como un buen padre que era, pero por desgracia no todo lo que brilla es oro, y tarde me di cuenta que no era más que otro miserable que guardaba las apariencias.
Desde ese día que la vi quedé totalmente prendido de ella, cada viernes sin falta, "ya que llevaba casi dos años en esta”, llegaba unos minutos antes para poder observarla desde lejos, y entre más la miraba, más me encandilaba con ella y más se metía dentro de mí, “algún día serás mía, te haré vibrar con todo tu ser, conocerás el placer más maravilloso de tú existencia”; Siempre murmuraba para mí esas palabras cada vez que la veía, lo que jamás pasó por mi mente es que era observado por otro, lo qué trajo mi maldición, perdición y a la vez mi bendición.
Hoy me decidí a darle cara para qué me conociera de una ¡buena vez ya que estaba dispuesto a mostrarle que ella sería mía, solamente mía y de nadie más!, y ¿por qué lo hice?, por qué hoy la muy desvergonzada llegó agarrada de la mano de un chico casi de su edad, un caribonito que me quería quitar lo qué ¡me pertenece, eso jamás lo iba a permitir!, así que me situé detrás de ambos y saludé a Frank con tono serio.
—¡Buenos días Frank!—, le dije—, sucede algo con éste par de ¿niños?, ¿están molestando acaso?, si es así ya sabes que hacer—, le dije con mi tono de acá hay graves problemas, ese tono que al muchos escucharlos se hacían de si mismo por el terror que generaba, pero ¡vaya sorpresa que me llevé por qué ella ni se inmutó!, en cambio el caribonito si lo vi temblar y sonreí para mis adentros, ¡eso que aprenda que no debe meterse con lo mío!.
Cuando ella volteó a verme con cara de molestia no sé que pasó, todo lo que tenía en mi mente para decirle se me borró, fue como si hubiera recibido una descarga eléctrica directamente en mi cerebro y al verme reflejado en sus hermosos ojos me perdí ellos, es qué eran o son tan hermosos que cambian de color según su estado de ánimo, y yo los estoy comprobando de primera mano, ya que al voltear a verme en su iris se denotaba un color violáceo una clara muestra de su mal humor o de su ira, pero al verme cambiaron casi de inmediato a un verde amielados, una muestra clara de la sorpresa que se llevó, pero sobretodo por ¡qué en esa mirada mostraba con un brillo pervertido qué le gusté y mucho!, creo que esto será un juego muy interesante, me había dicho, un juego del cuál creí que saldría vencedor, pero fue totalmente contrario a lo que había pensado y al final terminó hundiéndome en el lodo del cuál quería salir.