Capítulo 2
Estaba sumida en mis recuerdos, cuando llegó Arthur muy molesto y con sus gritos logró sacarme de ellos.
—Estás loca, L-J. ¿Cómo me vas a decir que te largaras a la universidad? ¿Y tu carrera? —dice este mientras niega con su cabeza en señal de desacuerdo.
—¿Y a ti quién te dijo que voy a dejar mi carrera? —inquiero mientras lo miro fijamente—. Seguiré cumpliendo el puto contrato al pie de la letra si eso es lo que te preocupa —digo entre dientes—, no puedo creer que se molesten porqué quiero ir a la universidad —agrego frunciendo mis cejas y lo mire con frialdad.
—¿Para que quieres ir a una universidad, si tienes todo lo que una chica de tu edad quisiera tener? —replica—. Tienes dinero, fama, ropa, zapatos e infinidades de cosas que ninguna mujer a tu edad lograría tener ni en mil años—dice este con indiferencia.
—¿Ya lo vez? —hago una pausa por el enojo que me causa que él piense así y luego continúo—. Exactamente ese es el tipo de pensamientos que odio que tenga una persona. ¡Tú no sabes nada! —grito comenzando a perder la paciencia—. Crees saber lo que necesito, pero en realidad no sabes absolutamente nada y detesto rotundamente ese tipo de pensamientos, tantos años que llevamos trabajando juntos y aún no me conoces —él solo se queda en silencio y me mira con cierta tristeza en sus ojos.
—No quiero que pienses que no estoy de tu lado —confiesa más calmado—. Es solo que me preocupo por ti, es cierto lo que dices, aún no te conozco del todo y siento mucho haberte tratado de esa forma —agrega, guardo silencio y sus ojos me miran expectantes, buscando una respuesta a su disculpa.
—Entonces apoyame —suelto de inmediato—. Sé que toda la vida no seré una artista, tu sabes que en este mundo "un día encantas y al otro días espantas". La fama no es duradera y el dinero se esfuma, a menos que lo sepas invertir y manejar bien, ahí es donde entro yo con el tema de la universidad —le aclaro y el me es mucha atento—. ¿Ahora si me entiendes? Quiero asegurar mi futuro —pronuncio mirándolo directamente a los ojos, él solo me mira en silencio analizando cual serán sus siguientes palabras.
—¡Esta bien! Digamos que te vas a la universidad. ¿Cómo vas a hacer con los fans desenfrenados acosandote todo el tiempo, pidiéndote autógrafos y selfies? —me cuestuona Arthur un tanto preocupado por mi seguridad—. No podrás dar un paso en el maldito campus, sin que la gente deje de acosarte —agrega.
—Ya eso lo tengo cubierto —digo segura—. Usaré mi verdadero nombre y ocultare mi identidad de súper estrella, cambiare mi apariencia por una más sencilla, sabes muy bien que casi nadie conoce mi verdadero nombre —le respondo posando una sonrisa ladina en mis labios.
Las razones por las que habíamos ocultado mi verdadero nombre era para mantener mi seguridad y porque a Arthur no le parecía que fuese un nombre adecuado para una súper estrella, así que decidimos armar mi nombre artístico con las iniciales de mi nombre verdadero "Lluvia Johana Thomson" no era muy común, pero en el país de origen de mis padres, mi nombre tenía muchos significados y uno de ellos es que "Lluvia" es señal de vida y de bendición.
—Muy astuta L-J no se me hubiera pasado por la mente esa idea. ¿Y ha que universidad piensas ir? —pregunta de nuevo este empezado a mostrar aprobación, yo solo sonrío entusiasmada y comienzo a responder a cada una de sus preguntas.
—A la universidad de champan en Orange California, es una de las universidades más exclusivas de USA —le informo—. Sabías que es tan exclusiva que solo el 5% de los estudiantes que aplican pueden entrar, es decir, que de cada Cien estudiantes nada más ingresan Cinco. ¿Y ha que no te imaginas quien es una de esos Cinco? —le manifiesto ampliando aún más mi sonrisa y bato mis cejas.
—¿Tú? —suelta el tan incrédulo que me hiere un poco, jamás pensé que dudara de mi inteligente y de mis capacidades intelectuales.
—¡Pues si! No se por que lo dudas, te recuerdo que antes de ser famosa yo era la mejor en mi escuela, con el promedio más alto de toda la secundaria. Además, me gradué con honores —levento mi frente bien en alto y mis palabras salen con gran orgullo de mi boca, él solo levantó las manos en señal de disculpas y dice:
—Yo nada más decía —me mira nuevamente serio y sabiendo como es, de seguro sacará todas las excusas del mundo para convencerme de no ir—. Además, ¿cómo harás para cumplir tu contrato?
—Eso también ya lo tengo resuelto —digo y el me mira enarcando una de sus cejas—. Hablé con el decano por video llamada y le conté toda mi situación, en la universidad solo él y los profesores sabrán mi identidad, así que cuando me toque ausentarme por algunos días, ellos sabrán el motivo y mandaran mis actividades de manera virtual —agrego encogiendome de hombros.
—¿Cómo estas tan segura de que te guardaran el secreto y no lo utilizaran para darle más publicidad a su universidad? —pregunta Arthur mirándome de forma dubitativa y sé que busca encontrar cualquier falla en mi plan, pero no le daré el gusto.
Si algo he aprendido en el mundo del espectáculo, es a estar a un paso más adelante que los demás.
—Pues le mandé una cláusula de confidencialidad al decano en donde él y los profesores tienen que firmarla y en caso de incumplimiento los demandaré —respondo.
—Ya veo que tienes todo fríamente calculado y todo eso lo harás en el segundo semestre de este año. ¿Cierto? —me mira un poco impaciente esperando una respuesta que le confirme lo que él acababa de decir, pero yo desvío mi mirada hacia el suelo y le digo:
—En realidad esa es otra cosa que te quería comentar —lo vuelvo a mirar y noto su impaciencia, el es muy inteligente y ya debe saber lo que voy a decir—. Me iré en un mes —confieso—. Apliqué para quedarme en la fraternidad "beautiful girls" y me aceptaro —sonrío de manera forzada para tratar de apaciguar lo tenso que se está colocando el ambiente.
—¡¿Qué?! —grita este con sorpresa, niega con la cabeza en señal de desaprobación y suelta enojado—. ¿Cuándo pretendías contármelo? —no me deja ni responderle—. ¿Cuando ya te hubieses ido? —escupe furioso—. ¿Acaso tienes idea de las consecuencias que esto traerá para nosotros? Tenemos eventos a que asistir y contratos que cumplir, tu torpe decisión nos meterá en muchos líos legales —sisea.
—Pues la decisión está tomada —me mantengo firme—. Me iré a la puta universidad y punto —reitero y con mi mano le doy un fuerte manotazo a la mesa de madera que se encuentra en la habitación.
Él se sobresalta un poco y opta por no decir nada, lo miro muy enojada y continuo.
—Sabes que ese no es el verdadero problema aquí —lo señalo con mi dedo indice—. El problema es que tu no quieres que tome decisiones por mi misma, porque sientes que tu mina de oro se te escapa de las manos, ¿o vas a negar que soy la artista con la que más dinero has ganado? —su silencio dice mucho—. Además, lo de los contratos esta solucionado, si te lo preguntas, yo me tomé la libertad de hablar con la disquera y llegar a un acuerdo con ellos respecto a los tiempos, en este mes grabaré el resto del disco que tengo pendiente, después de haberme ido vendré algunos fines de semana para resolver los asuntos que tenga pendientes, los conciertos los cubriremos los fines de semanas y las giras las haremos en las vacaciones de verano. ¿Está todo entendido? —digo llena de ira, siento mi cara arder de lo enfadada que estoy, Arthur solo se limita a asentir con su cabeza y por su expresión seria sé que todavía no aprueba mi decisión, pero no me interesa, ya es hora de que empiece a tomar las riendas de mi vida y no dejar que los demás tomen decisiones por mi.
—Y tu madre, ¿ya se lo dijiste? —dice él con cierto desinterés.
—A ella no le va ha importar que yo me vaya, mientras mi padre permanezca a su lado y no le falte el dinero mensual que le envío, a ella no le importará una mierda —no puedo evitar sentir cierta tristeza.
Mi madre siempre me apoyó en todo lo de mi carrera artística, pero a la hora de la verdad al que más le da importancia es a mi padre, así sea que la mayoría de veces este la trate como basura; ella siempre está para él, por más que le he suplicado que lo deje, ella aún sigue cegada por el amor que siente por ese hombre, en el pasado hubiese pagado lo que fuera con tal de que ella me hubiera prestado así hubiese sido un poco de esa atención, pero ya es demasiado tarde, ya no me importa lo que ella llegue a pensar en estos momentos, solo me importaba el aquí y el ahora que yo misma estoy forjando en mi vida, jamás me había sentido tan feliz al tomar una decisión como lo hice, me siento libre.
Capítulo 3
Ya había pasado un mes y me estaba preparada para partir a la universidad, aún no empezaban las clases pero era una regla de la fraternidad que los miembros nuevos se presentaran antes para poder organizar todo con anticipación, no cabía en mí de tanta felicidad, sin duda era la mejor decisión que había tomado en mi vida, pero desafortunadamente había personas que estaban empeñados a destruir mi felicidad.
—Señorita Thomson —pronuncia mientras toca la puerta de mi habitación Fany, la mujer encargada del servicio—. Su madre ha venido a verla —agrega y yo detengo lo que hago.
Puedo negarme y decirle que le diga que no puedo atenderla, pero me iré por mucho tiempo y no sé cuándo nos volveremos a ver, es costumbre para las dos estar separadas, pero en esta ocasión es diferente, nunca me he ausentado de casa más de dos meses y esta vez serán seis meses en los cuales no la veré.
—Dejala pasar —le ordeno a Fany y en pocos minutos mi madre abre la puerta con tanta violencia como si de un terremoto se tratara.
—¿Cómo puedes ser tan irresponsable jovencita? —dice sin siquiera saludarme, me apunta con su dedo indice en forma de amenaza y luego continúa—. No me cabe en la cabeza que quieras dejar todo lo que has construido con tanto esfuerzo por irte ahora a la universidad —remarca cada sílaba de la última palabra y coloca 1sus dedos en forma de comillas.
—Mamá no voy a dejar mi carrera —le aclaro tratando de no perder la paciencia—. Además, a tí lo único que te preocupa es que no te mande dinero para mantener a mi padre feliz —digo tajante—, sabes que si no les doy dinero el se irá, aunque pensandolo bien —coloco una de mis manos en mi barbilla—. No sería tan mala idea —se lleva sus manos al pecho y coloca su típica expresión falsa como si mis palabras le hubiesen dolido, puedo ver el horror en la cara de mi madre por mis palabras y de cierta manera me divierte—. Pero tranquilízate, no lo haré por piedad a ti —agrego acercandome a ella para palmearle la espaldacon y con eso zanjo la conversación que mantenía con mi madre.
Ella abre su boca para replicar algo, pero sabe que todo lo que le he dicho es cierto y opta por dejarla cerrada, toma su bolso que lo ha puesto sobre mi cama y sale de la habitación asotando la puerta y ni siquiera tiene la desencia de despedirce, me iré por varios meses y a ella eso no le importa, lo único que vino a hacer aquí fue a asegurarse de que le iba a seguir enviando su mensualidad.
Me centro en hacer mi maleta cuando el tono de mi teléfono invade cada rincón de mi habitación, lo tomo y veo que es Arthur, no tengo muchas ganas de contestar, en estás últimas semanas el más que nadie ha tratado de frustrar mis planes, pero la decisión está tomada, algo que si me enseñó mi padre y creo que es lo único que he aprendido de él, es que cuando tomamos una decisión con firmeza, no nos debemos echar para atrás ni para tomar impulso, también él me enseñó a ser orgullosa y no dejarme pisotear de nadie, pero en el mundo del espectáculo a veces el orgullo queda de lado con tal de triunfar y aunque en muchas ocaciones no estuve de acuerdo con eso; me tuve que reprimir muchas veces, pero ya no será más así.
Miro de nuevo mi teléfono y veo que ya son más de treinta la llamadas perdidas, ¿pero quien carajos hace tantas llamadas, si sabes que no quieren hablar contigo? Pienso para mis adentros, doy un suspiro resignada y tomo la llamada para saber que rayos es lo que quiere.
—Estoy un poco ocupada, así que dime lo que me tengas que decir rápido —espeto en un tono frío.
—Solo quería despedirme —pronuncia Arthur al otro lado de la línea y en su voz se puede escuchar la burla.
—No estoy de humor para tus mamadas, di rápido lo que tienes que decir y ya déjame en paz —digo tajante mientras sigo metiendo en la maleta, la ropa que considero que encajará a la perfección con mi nueva personalidad.
—¿Todavía sigues molesta por lo de hace algunos días? —me pregunta el en tono de voz más calmado y suave, pero sobre todo muy cauteloso.
Qué cínico de su parte al preguntarme eso. ¡Gilipollas..!
—¡¿MOLESTA?! —Chillo con ira—. Es poco para describir lo que siento. ¿Cómo pudiste? —le reclamo—. ¿Cómo pudiste autorizar otro contrato para otro disco, si apenas y pudimos terminar este? —inquiero molesta—. Solo te digo una cosa, no me interesa lo que tengas que hacer, ni a quien te tengas que coger, pero si quieres que sigamos trabajando juntos; anula ese maldito contrato —grito histérica y creo que mis gritos se oyen hasta la recepción del edificio de lo fuertes que son.
—Para eso te llamaba —suelta un suspiro y continúa—. Me di cuenta que no darás tu brazo a torcer y por eso tomé la decisión de anularlo, puedes irte tranquila a tu universidad —me informa y tengo que controlarme para no gritar de la emoción—. Pero eso si te advierto, como llegues a fallar a tu contrato lo pagarás muy caro, ¿entendido? —inquiere y yo le respondo un rotundo, si.
No puedo sentirme más aliviada y es tanta la emoción que suelto un chillido que casi lo dejo sordo, escucho a Arthur quejarse del otro lado y se ofrece a llevarme al aeropuerto, pero declino su propuesta, después de dejar el tema zanjado, Arthur se despide de mi y antes de colgar; me recuerda que debo tener mucho cuidado. Reconozco cierta nostalgia en su voz al despedirse, pero el al igual que mi madre, lo único que extrañará de mi es no poder seguir ganando dinero mientras yo me encuentro ausente.
Todo ya está preparado y lo único que me falta, es irme al aeropuerto para comenzar con esta nueva etapa de mi vida.