Capítulo 3
Hydes y sus legiones
¡Tal como esperan y temen los custodios del Edén!, en un lugar más al norte del jardín, en las cuencas altas del caudaloso río Buranun; ¡Algo extraño y sorprendente se encuentra sucediendo! Unos extraños e imponentes seres, misteriosamente empiezan a aparecer uno por uno, como caídos del cielo. La llegada o aparición de cada uno de estos seres está precedida por un ensordecedor estruendo, una especie de trueno; tras el cual, al disiparse una especie de humo, se materializa la regia y magnífica figura de cada ser celeste que surge. Las impresionantes apariciones culminan al cabo de varios minutos, dando forma a un poderoso ejército al estar todos materializados y presentes. Si bien, todo es desconocido y nuevo para estos recién llegados. No con temor, aunque si con extrañeza y curiosidad, empiezan a observar detenidamente toda el área.
Lo cierto es que, aunque sin expresarlo abiertamente, todos se encuentran sorprendidos, muy impresionados al observar por primera vez la gran creación como es "la Tierra"; obra magnífica del Supremo.
Es un ejército numeroso en comparación con los guardianes del Edén; está conformado por casi un millar de legionarios. Todos poseen poderes sobrehumanos y están dispuestos a lograr su objetivo a costa de lo que sea. Se reúnen en torno a su líder esperando instrucciones.
Están comandados por el poderoso Hydes, para el cual es esencial y crucial la toma del Edén; ya que así piensa demostrar que es más poderoso que el Supremo. Y de esa forma lograr que los seres de luz, aún fieles al reino, se unan a su rebelión para así poder destronar al Supremo, para coronarse él. "Ese es su objetivo final". Hydes ordena a un grupo explorar la zona, a otros a armar el campamento, mientras el resto monta guardia.
-Ahora que por fin estamos aquí, debemos prepararnos para cumplir nuestra meta, lo primero será reunirnos con los capitanes para que juntos, elaboremos el plan de ataque y toma del edén -le expresa a uno de sus lugartenientes llamado Nehtur.
Está al tanto que al frente se encuentra Zeum, a quien tendrá que vencer. Un líder dotado de extraordinarios poderes y conocimientos en artes de guerra similares a los de él. Además, este tiene a su lado tres caudillos muy poderosos en su ejército de defensa, a los cuales deberá darle la máxima atención para lograr su objetivo, luego de los trabajos necesarios para establecerse en la zona. Por la noche se reúnen todos los comandantes con su líder Hydes. Cromos y Nehtur son sus dos leales comandantes; entre los tres comandan todo el ejército rebelde. Todos se encuentran con mucha confianza en lograr sus propósitos.
-Nunca antes nuestro objetivo por el cual estamos aquí había estado tan cerca; por consiguiente, debemos dar un ataque, el cual deberá estar destinado sobre todo a eliminar a los líderes de la defensa, esa debe ser nuestra principal meta. De manera que el resto no tendrá más remedio que unirse a nuestra causa -afirma Cromos, convencido de conseguir sus propósitos.
-Es posible eliminar a sus líderes obteniendo la menor cantidad de bajas en ambos bandos; me refiero a matar a Zeum, Gera, Tisea y Ageum. Si lo logramos, tendremos la capacidad disuasiva para obtener la rebelión total en el reino; porque los que aún queden con vida, ya sea por temor o ambición, se unirán a nosotros -Nehtur, con más visión y cautela, expone el estratégico plan.
-¿Qué estrategia tienen o sugieren para este cometido? -les pregunta Hydes luego de haberlos escuchado con bastante interés.
-Lo primero y antes de decidir alguna estrategia de ataque, debemos saber cómo está ubicado el enemigo, conocer sus defensas y también sus debilidades; es decir, sus virtudes y defectos. Para que, de esa manera, podamos tomar las decisiones adecuadas. Para ello debemos enviar, si es posible hoy mismo, a un par de buenos vigías a espiar las fortificaciones de esos guardianes. Luego, con los datos que nos proporcionen, definiremos nuestro plan de ataque. Conociendo de antemano qué tanto se podrán defender de nosotros; además, sabremos las zonas más débiles para atacarlos. Espero que aceptes esta incursión de reconocimiento -propone el general Cromos.
El líder rebelde accede convencido ya que el plan es muy bueno. Sin esos cuatro oponentes el resto no podrá hacerles frente. Además, la idea no es descabellada; pues, superan casi cinco a uno a los guardianes del lugar.
-Lo que sugieres es lo más sensato y prudente, debemos enviar a los soldados indicados para dicha tarea ¿Tienes en mente a quiénes enviar? -pregunta Hydes.
-Precisamente ya tengo pensado quiénes son los mejores para este cometido -responde el general con total seguridad.
-Entonces, ¿qué estamos esperando? Deben partir esta misma noche; no tenemos tiempo que perder -ordena el líder rebelde, con imponente impaciencia.
Dicho esto, Nehtur llama a uno de sus guardias personales, el cual acude de inmediato.
-Tráeme a Ventos y Cilas ¡de inmediato!
Al cabo de unos instantes regresa con los dos legionarios requeridos, los cuales, firmes y prestos, esperan las instrucciones de su comandante.
-Ustedes son los encargados de cumplir una misión muy importante para nuestra lucha. Se les está confiando esta misión, porque sabemos de su capacidad y confiamos en sus habilidades, ya que han demostrado ser los mejores rastreadores y vigías que tenemos. Esta misma noche partirán a espiar las fortificaciones del enemigo; espero que no me hagan quedar mal y regresen con todos los detalles que estamos esperando.
Los dos soldados vigías aceptan la misión sin contradicciones y parten por la noche a espiar las murallas del jardín. Al cabo de unas horas llegan a las proximidades del jardín; con mucho sigilo y cautela logran acercarse bastante a los muros. Escondidos entre unos matorrales y camuflados por la obscuridad de la noche, observan las grandes murallas defensivas construidas por los guardianes del Edén, así como las profundas zanjas que rodean toda el área que han sido cavadas. Manteniendo la extrema cautela, se trasladan hacia otro lugar para espiar con mayores detalles las fortificaciones. Una vez que han comprobado y averiguado todo lo que desean saber, deciden marcharse con el mismo sigilo y silencio con el que llegaron.
Al siguiente día, ambos regresan con los detalles de las fortificaciones defensivas construidas por los custodios. Explican a sus capitanes cada detalle observado de las defensas enemigas. Los generales, al escucharlos, comprenden que a pesar de su abrumadora mayoría numérica, no será tarea fácil penetrar las defensas; pero tienen a uno de los más hábiles en estrategias de guerra, el cual siempre encuentra una solución.
-¡Así que han cavado fosas y edificado murallas desde las cuales se podrían defender muy bien y nos podrían atacar con bastante ventaja, diezmando nuestras fuerzas! En tal caso, habrá que equiparar nuestros ataques a sus defensas; para lo cual debemos hacer lo mismo que ellos, es decir; construir grandes catapultas para ubicarlas en nuestro lado de la fosa, las cuales deberán ser capaces de lanzar grandes rocas que puedan llegar a destruir sus murallas. Luego del ataque con las catapultas debemos formar pequeñas tropas de soldados muy bien entrenados para esta acción. Se atacará en varios grupos sus áreas de defensa para buscar la desatención en sus filas y así poder atacarlos con el grueso de nuestro ejército, por un frente a definir. Son minoría, por lo tanto, eso hay que aprovecharlo al máximo. Nuestros principales objetivos deben ser sus líderes, los cuales serán atacados por nuestros mejores soldados. Por lo cual he elegido a los guerreros apropiados para ello; estos han sido muy bien entrenados, saben lo que es luchar en coordinación con el compañero, contra rivales más poderosos y han demostrado bastante capacidad para lograr el objetivo -les expone el sagaz Cromos.
-¿Y no crees que ellos también pueden tener esa misma estrategia, ponerte a ti, a Nehtur o a mí como principales objetivos? -pregunta cuestionando el líder rebelde.
-Sabía que lo preguntarías y tienes razón. Pues es más que probable que intenten eso, por lo que he previsto tal situación. No te olvides que los superamos cinco a uno. Tenemos soldados como para disponer de una segunda línea de batalla, en la cual estaremos tú, Nehtur y yo con otra apariencia. Podemos tomar a tres de nuestros soldados de la primera línea de ataque y darles nuestras figuras. De manera que nuestros legionarios nos vean comandando en el frente de batalla; así lucharán con más ánimos. Esta es una de las grandes ventajas que tenemos. Zeum no será capaz de sacrificar a sus soldados para realizar tal acción; porque tiene códigos qué cumplir, reglas que para nosotros ya no existen -expone Cromos, confiado en la aprobación de su líder.
El maquiavélico plan es muy bueno, ya que no se arriesgan para nada. Además, podrían eliminar a todos o, en el peor de los casos, a algunos de los líderes de la defensa; o dejarlos diezmados y debilitados para poder soportar un segundo y definitivo ataque. Toda esta estrategia para una desbastadora lucha se planifica en ambos bandos; sin la menor toma en consideración hacia el ser humano, ya que es considerado un ser inferior, de escaso poder e importancia para ser tomado en cuenta.