Capítulo 3
Después de escuchar la patética voz de Lukas por teléfono, Whitney casi podía imaginar lo miserable que debía verse el joven amo de la familia Qin.
Cuando lo vio por primera vez, se quedó sin habla por unos instantes y recordó haber pensado que realmente había hombres tan femeninos que podían competir con las verdaderas mujeres. Lukas tenía la piel suave, los ojos profundos y almendrados, y el cabello suave que le llegaba a los hombros. Además, una delicada cruz de plata colgaba de una de sus orejas. "¿Eres una mujer disfrazada de hombre?", recordó haberle preguntado sin vacilación.
Ella sabía que si Marvin no hubiera estado allí, Lukas lo habría tomado como una ofensa y se habría enojado con ella. En cambio, solo fulminó a Whitney con la mirada.
Sin embargo, de alguna manera, se habían llevado tan bien después de ese incidente que lograron desarrollar una estrecha amistad con el tiempo. Lukas era un hombre atento y sensible, y se preocupaba mucho de ciertas cosas como el cuidado de la piel, lo que significaba que tenían mucho en común. Además, como Whitney no tenía muchos amigos en la ciudad, muy pronto ambos comenzaron a considerarse mejores amigos. Incluso a veces lograba convencerlo de que se pusiera un vestido y fuera de compras con ella tomados de la mano, a lo que él siempre había accedido.
Whitney colgó y lanzó un suspiro. 'Solo tomamos un poco de vino, nos abrazamos y bailamos. ¿Qué tiene eso de malo?'. No le importaba si Marvin no le creía, pero pensar que este no se fiaba ni de su amigo... ¡Qué hombre tan mezquino!
Marvin era distante y arrogante, además que disfrutaba ser admirado, sin importar si obraba bien o mal. No estaría exagerando al decir que realmente se consideraba una especie de monarca. Whitney había decidido no complacerlo esta vez, pero Lukas le suplicó diciendo cosas dramáticas como que estaba tan preocupado que apenas pudo comer bocado durante los últimos tres días. Además, lo habían amenazado con que si volvía a la empresa la gente de Marvin lo golpearía hasta romperle las piernas.
Bueno, Whitney dudaba que eso sucediera, probablemente solo eran amenazas vacías, hechas con mucha ira. Por lo general, ella no se molestaba por esas pequeñeces ya que, después de todo, se había mudado y no tenía motivo alguno para encontrarse con Marvin. Los días seguían pasando, como siempre.
No obstante, supuso que no podía decir lo mismo de Lukas pues él sentía por Marvin un cariño más profundo que el que ella había sentido nunca. No era correcto por parte de ella dejarlo hundirse solo en su dilema.
Whitney estaba tan molesta por cómo estaban saliendo las cosas que tomó una almohada y la golpeó contra la cama repetidas veces hasta que las plumas salieron flotando por toda la habitación. Después de unos minutos, se detuvo y se sentó por un rato a mirarlas balanceándose lentamente en el aire frente a ella. Luego, comenzó a empacar su maleta.
Mientras tanto, Marvin estaba entrando a la propiedad con su auto cuando vio un pequeño vehículo blanco estacionado a un lado del garaje. De inmediato, pisó con fuerza el acelerador dejando una nube de polvo arremolinándose a su paso y, haciendo una maniobra, se estacionó justo al lado de este.
Como si se tratara de una señal, Benson Dong, el mayordomo, bajó corriendo los escalones de la entrada. "Señor, la señorita Whitney ha regresado", le dijo sonriendo al dueño de la casa.
"Mmm". Marvin le arrojó las llaves y dio dos largos pasos antes de detenerse y volverse hacia el mayordomo. "¿Regresó ella sin nada?".
"Trajo su equipaje, señor. La ayudé a llevarlo al dormitorio", respondió Benson con el rostro iluminado. Había estado viviendo un infierno durante los últimos días, y el regreso de Whitney fue como una salvación para todo el personal. Incluso el amo parecía más feliz al escuchar la noticia.
Marvin entró a la sala cuando Whitney estaba bajando las escaleras, y ella esbozó una pequeña sonrisa al verlo. "Regresaste".
"Sí", respondió él. '¿Qué? ¿Viniste aquí corriendo porque no pudiste encontrar a otro hombre?', quiso decirle con sarcasmo pero se quedó callado, aunque no estaba seguro de por qué.
Ella también estaba un poco sorprendida de que no hubiera hecho algún comentario mordaz, por lo que el alivio se apoderó de ella y esta vez sonrió con sinceridad. "Lávate las manos y ven a cenar".
Marvin asintió, la miró por unos breves instantes y subió las escaleras. De repente, y sin comprender lo que estaba haciendo, Whitney se encontró siguiéndolo.
No obstante, se arrepintió apenas entraron en la habitación ya que ella conocía esa mirada que él tenía en ese instante.
No... Whitney giró sobre sus talones para escapar pero Mervin la presionó contra la pared con su cuerpo.