Capítulo 3

Martín no dijo nada, pero el resto de la velada estuvo observándome demasiado y Bryan, pues, digamos que se veía intimidado, avergonzado por lo ocurrido.

Horas después llegamos a casa. Mientras la familia pasaba al interior, aprovecho para despedirme de mi amado.

—¿Estarás bien? — interroga apenado.

—No te preocupes por nada— sonrío—. Hable con Martín y todo está bien, sabe que fue un malentendido.

—De todos modos, él y yo nos debemos una charla, no quiero que esta mala relación empeore. ¡Ay! — se lamenta—. Nunca debí llevarte ahí.

—Olvida lo sucedido, fue especial y diferente. Estoy seguro de que ese momento mágico hubiese sido inolvidable— intento calmarlo.

—No me calientes la cabeza, pequeña traviesa —se acerca para dejar un nuevo beso en mis labios— porque romperé las reglas y te haré el amor aquí mismo.

Con un fuerte abrazo y uno de besos que me quitan el aliento, fui directo al mismo cielo. Sin embargo, no fue suficiente esta vez para quitarme esta sensación de asco que me provocó Martín.

—No quiero que te vayas —digo apartándome de sus labios.

—Tampoco quisiera irme, pero tengo que estar mañana súper temprano en el hospital.

—Quisiera que no te fueras.

—Cuando seas mi esposa, estaré las 24 horas del día a tu lado, te aburriré tanto de que suplicaras que te deje sola — sonríe.

—Jamás me aburriré de tu compañía. Te amo tanto.

—Yo muchísimo más — sonríe con ternura—¿Sabes? Te debo una cena especial.

—Lo sé —Digo besándolo otra vez —. Gracias por estar aquí.

—La pasé genial esta noche. Soñaré con esa travesura frustrada por mucho tiempo.

—Creo que seguirá en mi cabeza por siempre.

Tiiiiiiiii —tiiiiiiiiiiii sus padres rompen el encanto. Me deja un abrazo más para luego subirse al auto casi corriendo. Lo vi alejarse y al dar la vuelta, Celina estaba con la mano levantada despidiéndose de Joshiel; hermano de Bryan.

— ¡Ay, qué suerte tienes hermana! —Dice dejando un largo suspiro —Bryan es un amor. Tan lindo, guapo, inteligente, con un cuerpo de esos que te acalambran toda y… ¡Dios! — se estremece—. Un hombre de chocolate que cualquier mujer quisiera tener en su cama. Eres una maldita afortunada.

Celina seguía hablando y lo que dijera no llega a mis oídos, quizás porque solo analizaba esa pequeña escena sospechosa, y en un rápido análisis, tuve la respuesta.

— ¿Desde cuándo te gusta Joshiel?

— ¿Qué? ¡No! Como… es que… Bueno —Tartamudeo nerviosa — ¿Cómo crees?... yo no podría… ¿Se nota demasiado?

—Tranquila, no se lo diré a nadie. —Le susurré al oído antes de entrar.

Se carcajea nerviosa y entra detrás, aseguro la puerta y subimos las escaleras riéndonos bajito, hasta que Martín nos sorprende saliendo de improvisto de su habitación ¡Carajo! Pegué un pequeño sobresalto mirándolo atónita.

—Me adelantaré— dice Celina alejándose a sus aposentos dejándome sola con él.

Tiene los brazos para atrás, como ocultando algo y no deja de mirarme de esa manera tan incómoda y cuando mi corazón está por estallar… ¡Sorpresa! Me extiende una pequeña caja.

—Espero que te guste — dice con dulzura—No quise entregarlo frente a todos.

Ahora me mira con dulzura y dando la media vuelta entra a su habitación cerrando la puerta con suavidad. Me quedo paralizada unos segundos, miro el regalo y camino lentamente hacia mi cuarto. Entonces Celina se asoma por su puerta y me jala al interior de su recámara.

—¡Necesito hablar contigo, es urgente! — balbucea cerrando la puerta.

Aún sigo sorprendida por el inesperado regalo, que camino a la cama y me siento. Sin poder reaccionar.

Nos sentamos y lo primero que mira Celina es el regalo en mis manos. Siempre le gana la curiosidad, así que insistió en que abriera el obsequio, aún más sabiendo que era de Martín.

—¡Ábrelo! Muero por ver que te regaló el malhumorado y mi hermano.

—No creo que debas verlo.

—¿Por qué no?

—Pues… — Es complicado, que tal si es algo que haga notar que está interesado en mí. ¿Qué decirle luego? —Quizás…

—Ya déjate de pretextos y ábrelo ¡vamos, hermanita! No me dejes en ascuas. ¡Ábrelo! ¡Ábrelo!

—Ok.

Ante tanta insistencia no me queda de otra que quitar el papel regalo con cuidado, más bien con temor. El corazón se acelera más y más hasta que estoy abriendo la pequeña caja y ¡Vaya sorpresa! Es un perfume y un juego de aretes con cadena y pulsera.

—¡Dios mío! — grita Celina —. Están hermosos te juro que jamás pensé que Martín tuviese un gusto tan exquisito—. Expresa Celina contentísima—. ¿Qué te sucede? Estás pálida. No te gusta el obsequio.

—Es que no me esperaba esto.

—Quizás creíste que te regalaría una tanga o un gran consolador— suelta la carcajada.

—Que cosas dices, loca—. Expreso, sintiendo que el rubor se apodera de mi cara.

—Diría que, por esa cara roja, es lo que esperabas ¿O me equivoco?

—Pues, te equivocas —le tiro una almohada en la cara—. Aun no entiendo en qué momento te volviste tan mente sucia.

—Culpa a los libros de literatura — se tira sobre la cama abriendo los brazos.

—O diría que las novelas adultas que lees y escuchas cuando piensas que nadie te ve.

—De alguna manera se debe aprender de la vida sexual. Y diría que son candentes, te transportan a un mundo diferente, perfecto, donde todo puede ser posible — suspira—. Puedes pensar que los hombres perfectos la tienen de 25 cm.

—¡Por dios Santo! Eso ya es actor porno y ellos que se lo agrandan.

—esos la tienen más grande— se carcajea.

—Bueno, no voy a hablar de tamaños de pene. No soy una experta en eso.

—Tú no la necesitas, pues ya tienes a Bryan. Ese moreno debe tenerla enorme y no es que me sea curiosa, pero se le nota a simple vista.

—¡Ya! Dejemos los penes para otro momento. Estás hablando de mi novio.

—Pero no vas a negar que la tiene más grande de lo normal. Y por esa cara de perversa que acabas de poner, estoy segura de que ya metiste en tu boca ese enorme chocolate.

Solo cubro mi cara con las manos. Y me carcajeo. No voy a negra que la polla de Bryan pasa los 16 cm, pero tampoco quiero hablar de esto con Celina.

—¡Dios! Podríamos dejar a Bryan fuera de esta absurda conversación—. Vuelvo a sentir que mi cara arde.

—No sientas pena por ser tan afortunada—expresa tomando los aretes y corre hasta el espejo para colocárselos— ¿No te importa, ¿verdad?

—Para nada, úsalos si gustas. Se te ve genial — me pongo de pie y camino hacia ella.

—Pero no tanto como a ti, hermana —dice poniéndolos cerca de mi oreja —¡No puede ser!, estos aretes fueron hechos para ti, se te ven divinos. ¡Por favor póntelos! —pide uniendo sus manos y con esa carita se suplica no puedo negarme.

Me coloqué todo el juego y me envolví en ese exquisito perfume.

—No tanto, me estoy ahogando— le digo.

— ¡Dios! Este perfume es tan delicioso— aspira a mi alrededor—. Le pediré a Martín uno para mi cumpleaños.

—Cambiando de tema, Celina ¿Qué era eso tan importante que querías tratar?

—bueno — me lleva de vuelta a sentarme sobre la cama —. Me gusta Joshiel, en verdad me trae de un ala. Estoy locamente enamorada de ese hermoso moreno.

—Entiendo— esquivo la mirada.

—Como comprenderás el problema es enorme. Sé que Martín odia a Bryan y no sé cómo reaccionará al enterarse de que su hermana de sangre, tiene una relación con el hermano del hombre que más odia.

—Martín no lo odia— dije intentando desviar ese evidente rencor — solo es muy…

—Odioso, celoso y no le agrada nadie que no sea igual a él. No le veo nada de malo a Bryan, a todos nos cae superbién.

— ¿Y él que siente por ti?

—El sentimiento es mutuo ¡Ay, Laura! Te juro que ese chico me derrite, no somos novios oficiales, pero, ya nos hemos besado. —Dice mordiéndose el labio inferior y dejando un gran suspiro se tira en la cama mirando el techo —tengo miedo de lo que pueda pasar cuando me decida a dar ese paso decisivo en mi vida.

— ¿Están saliendo o solo son amigos con derecho?

—Pues, por el momento creo que somos amigos cariñosos, no hemos llegado más lejos que unos besos de fuego— cambia a su voz perversa—. Es tan ardiente que… ufff.

—¿Qué opina Joshiel de esto?

—Me ha confesado que me ama, pero no quiere insistir en una relación formal, hasta que yo esté lista para eso. Piensa que aún soy inmadura y temerosa de pasar al siguiente nivel. Y no puedo decidírselo que es por miedo a mi hermano. Cuando estoy con él estoy con el Jesús en la boca porque pienso que puede aparecer en cualquier momento y golpearme.

—Jamás lo haría, ya eres mayor de edad y puedes decidir a quién amar.

—Pero mientras viva bajo este techo él se considerará con el poder de tomar decisiones en mi vida. Ya quiero irme de aquí, lo juro. No quiero que me separe de él.

—Habla con tu madre y Ramiro sobre lo que sientes, estoy seguro de que mi padre apoyará lo que decidas. ¿Y Martín? Que se vaya a la mierda con sus prejuicios sociales.

Volvimos a reír. Y entonces ese consejo me atravesó el alma. Qué pasaría si yo decido exponer a Martín y su enfermizo amor. ¿Me apoyarían o simplemente aceptarían un romance con él? Para todos él es un partidazo, un modelo de hijo y hermano, Un hombre inteligente, respetuoso, lleno de valores y virtudes. Es prácticamente perfecto y minimizan su fastidio hacia Bryan.

—Hermana! ¿Estás bien? De repente te quedaste perdida en el espacio.

—No es nada, solo que… No sé. Pensé en Martin y en lo molestoso que es con mi relación.

—Te confieso algo tonto hermana, sin que te burles, pero desde hace algunos años he estado celosa de ti. No solo porque puedes estar con el hombre que amas, sino porque Martín te quiere más a ti. Al principio fue duro saber que ya no era la hermana preferida y me sentí hasta apartada. Pero luego me di cuenta de que el amor se puede compartir y que Martín sigue siendo mi hermano y nos quiere por igual— dice un poco melancólica—. Quizás si hablo con él como solía hacerlo hace algunos años, acepte mi relación con Joshiel.

—Jamás lo dudes Celina, todos te amamos —la abrazo —y cuentas con nuestro apoyo incondicional siempre. Más si se trata de dar ese paso decisivo en el amor.

—Te cuento algo aún más loco — me aparta con una sonrisa— Si no tuvieras novio, tú y Martín serian la pareja perfecta, se ven tan lindos juntos.

—¡Ni de broma lo digas! — me aparto— nunca podría, somos familia.

—En serio, unos años atrás llegué a pensar que estaba enamorado de ti. Al principio no toleraba esa idea, pero suponiéndolo bien, parecen hechos el uno para el otro.

Le tiré un almohazo en la cara y ella respondió con uno igual, Celina seguía riendo como si lo que dijo fuera lo más tierno del mundo ¿Quiso lo sea? Solo existe un enorme problema, no lo amo. Mis sentimientos están revueltos, siento temor cuando lo tengo cerca. No puedo apartar de mi cabeza esa mirada en el baño, su manera de acercarse a mí y el que se contuviera, me deja mucho que reflexionar. No hizo una gran escena, como si tramara algo.

Lee la historia completa ahora
Apoya al autor e inspíralo a crear más historias increíbles en Moboreader
Desbloquear todos los capítulos

Su Obsesión

Capítulo 3
Capítulos
Personalizar
Siguiente capítulo