Capítulo 3

"¿Oh?". Nehemiah le sonrió a Cara. "¿Entonces eso era lo que planeabas?".

Él agarró a Cara con una sonrisa siniestra y unió sus cuerpos con violencia. Ella sintió que un dolor insoportable la atravesaba. Al primer contacto sus ojos se humedecieron. Al instante, él se inclinó sobre su oreja y le susurró fríamente: "Quieres denunciarme, ¿no? ¿Demandarme? Te reto a que lo intentes. Me pregunto quién se pondría de tu lado en un juicio". Sus lágrimas continuaron brotando mientras Nehemiah seguía con sus movimientos violentos: "De hecho, también quisiera ver qué sitios web publicarían tu historia".

En este momento, él era peor que el diablo. Cara se negaba a creer que un hombre como él no fuera un demonio.

Nehemia era poderoso, y tenía mucha influencia. Sin importar lo malvado que fuera, podía salir impune moviendo dinero en la dirección correcta. Mientras pensaba en esto, Cara perdió sus fuerzas. Sus piernas se debilitaron y su cuerpo se entumeció cuando Nehemiah se abalanzó sobre ella.

Los sucesos de esa noche serían la fuente de sus pesadillas por muchos años.

Finalmente, ya satisfecho, Nehemiah se durmió. Mientras él dormía después de abusar de ella, Cara apretó los dientes por el dolor que sentía y luchó por salir de la cama.

Puede que él lo haya pasado genial. Pero para Cara, era el recuerdo más horrible que podía imaginar.

Deseaba intensamente que fuera solo una pesadilla. ¡Se suponía que sólo debía entrevistar a una estrella! Nadie podría predecir que esto iba a suceder. Cara se estremeció con sólo recordar lo sucedido.

"No importa lo que quieras o lo que sientas. Me encanta tu cuerpo. De ahora en adelante me perteneces".

La diabólica voz resonó en sus oídos, y se estremeció hasta la médula.

"¡No! ¡Para, por favor! ¡No quiero! ¡Para!".

"¡Nadie puede decirme que no!", respondió Nehemiah enfáticamente. Los recuerdos de lo que sucedió momentos antes se reproducían en su mente una y otra vez.

Cara recogió su ropa esparcida por el suelo y se vistió. Caminó de puntillas hacia la puerta y salió sigilosamente de la habitación. Cuando cerró la puerta de la habitación, corrió rápidamente hacia el ascensor y presionó el botón varias veces. Las puertas del ascensor hicieron un sonido al abrirse. Ella entró rápidamente. Al presionar el botón de la planta baja, recordó lo que Nehemiah le había dicho más temprano

y no lo podía creer.

Alguien debía ponerse de su lado. Se haría justicia sobre él. Si publicaba el caso, encontraría a alguien que creyera su historia.

Pero era su palabra contra la de Nehemiah. Oyó en su mente las palabras que le había dicho. Nadie se atrevería a enfrentarlo, pues influía demasiado sobre otras personas. Pero ella no se iba a rendir tan fácilmente. Con tranquilidad, tomó una decisión: debería intentarlo, al menos.

Llegó el día siguiente, el sol se filtró por la ventana e iluminó el cuerpo dormido de Nehemiah.

Él abrió los ojos con dificultad ante el rayo de luz que lo había despertado.

Miró alrededor y vio que la mujer de la que se había aprovechado la noche anterior se había ido sin que él se diera cuenta. "¡Se fue!", exclamó.

Apretó los dientes y agarró con fuerza las sábanas donde ella había estado la noche anterior, hasta que sus nudillos se volvieron blancos. 'No le permitiré escapar así. Nunca dejaré escapar a mi presa', pensó.

Se levantó lentamente de la cama, se visitó y salió con un aire de confianza y buen humor. Lo opuesto a su presentación de la noche anterior.

"¡Ah, señor Nehemiah! Lamento mucho lo que sucedió anoche. Ayer le di una copia de la llave de su habitación a una mujer llamada Cara Mu. Lo siento, ¡fue mi error! No volverá a pasar". La recepcionista se disculpó con reverencia.

Nehemiah ignoró lo que dijo después.

'Después de todo, resulta que ella no quería acostarse conmigo para ascender. Tampoco la envió otra persona para incriminarme'. Al parecer, sólo fue una coincidencia que ella estuviera allí en ese preciso momento.

Tras conocer la verdad, Nehemiah caminó con ánimo y en su rostro apareció una leve sonrisa. Ella lo hipnotizó con su belleza y su carácter. Aunque hicieron el amor una sola vez, él estaba fascinado por su suave piel y el placer que le produjo su cuerpo. Debió ser el destino. Quizás vino del cielo. Dios le había entregado su alma gemela en sus brazos.

Sacó su teléfono y marcó un número. "George, espérame en la finca".

"Sí, señor. Inmediatamente".

Dos horas después, en una alejada casa con jardín ubicada en Moonlight Bay, había un hombre sentado en el centro de una habitación resplandeciente, fumando elegantemente un habano que sostenía con sus dedos refinados. Parecía envuelto en un aura de fría nobleza. Se escuchó un golpe en la puerta al otro lado de la habitación. Poco después, entró un hombre de mediana edad vestido con un traje negro.

"Señor".

El hombre de mediana edad se acercó e hizo una reverencia.

"Consigue los videos de vigilancia de la entrada de la suite presidencial y encuentra a la mujer que ingresó ayer. Necesito saber quién es. Envía a alguien a vigilarla".

Nehemiah acercó el puro a sus labios y su mirada se tornó oscura. Lucía siniestro cuando habló. Casi se le podría confundir con el diablo.

"Sí, señor", Respondió el hombre de mediana edad mientras se retiraba de esa lujosa habitación. Una sonrisa diabólica y atractiva se dibujó en el rostro de Nehemiah. "Esa mujer fue el platillo más exquisito que he probado hasta hoy. Debe ser mía de nuevo".

En su mirada perdida brillaban la curiosidad y el interés. La suavidad de sus labios... La dulzura de su aroma... Su mirada llena de lágrimas. Se enderezó un poco mientras su cuerpo reaccionaba a sus pensamientos.

En la Agencia de Prensa Fortune...

Una mujer con camisa negra y lentes oscuros entró a la oficina del gerente general. Lucía agotada. Parecía que no tuviera el tiempo ni la energía para lucir lo mejor.

En sus manos, sostenía el informe que había escrito durante la noche. Entró a la oficina y dijo: "Jefe, por favor, lea esta noticia".

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