Capítulo 2

-¡Aaahh! ¡Ahhh! -gime mientras que ve como su semen se esparce por el cuerpo de ella, aprieta desde abajo hacia arriba para exprimir los restos de esperma de su cuerpo hasta que deja de salir -. Joder, que alivio siento.

Inclina la cabeza hacia atrás, en eso siente como su secretaria acaricia su mejilla lo que lo lleva a abrir los ojos e instarla a levantarse.

-Gracias por esto, has sido increíble como siempre, pero ambos necesitamos seguir trabajando.

-¡Claro!

La joven se pone en pie y camina rápido hasta la puerta, Noa se dirige hasta su baño para limpiarse y continuar trabajando con aquella puta demanda de mierda.

[...]

Al caer la noche, la oficina de Noa queda en penumbra, pero el sigue leyendo aquel caso detenidamente, no era por nada, pero era el mejor abogado de Nueva York, no podía dejar mal a su cliente.

Tenía que ganar ese maldito caso, o de lo contrario su reputación se iría a la mierda. Frunce el ceño e inclina el cuerpo hacia atrás mientras sigue leyendo. En eso la puerta de su oficina se abre y entra su secretaria.

-Señor, ya me retiro, ¿necesita algo antes de que me vaya?

-Mañana necesito que llegues más temprano, voy a necesitar algunos documentos de los archivos que ya fueron registrados hace un tiempo.

-Por supuesto, señor Coleman. Buenas noches.

Él regresa la vista a sus papeles y continúa leyendo y subrayando temas importantes que le servirían para la defensa de su estúpido cliente.

Después de varias horas de estudio, sonríe al darse cuenta que tenía mucho material para ganar aquel caso. Solo era cuestión de paciencia, lanza los documentos sobre el escritorio en eso su teléfono de escritorio suena.

-Diga.

-Señor Coleman, un cliente suyo se encuentra aquí abajo, ¿lo hago subir?

-Si.

Tenía que ser ese hijo de puta, siempre debía de estar encima de él jodiéndole la puta paciencia. Por supuesto, lo hacía ya que estaba muerto del miedo por caer preso.

Cuando la puerta de su oficina se abre, Noa sonríe y se pone en pie para tender la mano de su cliente quien no se mostraba nada tranquilo.

-¿Qué te trae por aquí? Ya es muy tarde para las visitas.

-Quería saber cómo vas con todo esto, el juicio es mañana y estoy realmente preocupado, no he podido dormir nada.

-Deberías de dormir -le dice recogiendo los documentos -. Para eso me pagas una fortuna, para que sea yo quien se preocupe por todo, ¿no es así?

-Si, pero este caso es muy importante, Noa.

Noa acomoda todo en carpetas, con eso que tenía recopilado era suficiente para ganar ese caso multimillonario, iba a ser un gran día cuando ganara.

-No debes angustiarte por nada, ganaremos, ¿Cuándo he perdido un caso en mis años de trabajo? -el CEO recoge sus partencias mientras que su cliente comienza a dar vueltas en su oficina, estaba muy nervioso y no era para menos si el puto era culpable de todo.

-Nunca, por eso te contrate, aunque me estes quitando una fortuna.

-Pero te ahorraras una fortuna y evitaras la cárcel, ¿Qué tanto puedes lamentarlo?

El CEO se encamina hasta la salida seguido por su cliente, por el camino Noa enciende un cigarro y le ofrece uno a su cliente, pero este se niega.

-Noa, si no ganas yo...

-No perderás, además, a mí no me conviene que pierdas ya que luego no tendrás como pagarme nada de lo que me debes, ten un poco de fe en mí -le da una calada a su cigarro y luego expulsa el humo.

-El caso es complicado, lo se.

-El caso es una mierda total, el más difícil que he tratado, pero no será nada imposible para mí. Le ganare a esa maldita abogada de porquería.

El cliente asiente mientras que junta sus manos en modo nervios, ya no podía con más angustia, si no ganaba mañana mismo terminaría en la cárcel.

-No hagas ninguna estupidez esta noche -Noa le dice para luego sonar la alarma de seguridad de su coche -. Deja que yo me ocupe de todo y llega temprano al juicio, ¿lo entiendes? -añade antes de subirse al coche.

-Si, si, hare lo que me pides.

-Muy bien.

Noa sube al coche, suena el claxon y arranca el mismo dejando a su cliente atrás. Lo mira por el retrovisor y niega.

-Que idiota, mira que venir a caer tan bajo.

Le da otra calada a su cigarro mientras que conduce con una sola mano, en eso su teléfono privado suena y al ver la pantalla pone los ojos en blanco, no sabía que era peor, si su estúpido cliente o una llamada de su madre.

-¡Madre! que sorpresa recibir una llamada tuya.

-Tu ya no llamas y tampoco nos visitas.

-Soy un hombre ocupado, lo sabes, madre. ¿Qué es lo que deseas?

-Lucia cumplirá año, ¿lo recuerdas? -el asiente y sigue poniendo los ojos en blanco.

-Si, si, lo sé, dentro de una semana, no soy idiota.

-Es este fin de semana, Noa. ¿Cómo puedes olvidarlo?

El CEO suelta el aliento y niega, su madre era molesta con eso de la familia, el que su hermana cumpliera 18 años no era un gran acontecimiento, solo era un simple cumpleaños.

-Yo espero que vengas, me ha preguntado mucho por ti, hace cinco años que no te vemos Noa.

-¡Iré! Vale, no te preocupes, allá estaré.

-¿Seguro?

-Te doy mi palabra madre, iré al cumpleaños de Lucia.

El juicio era mañana, después de eso tenía dos días más para viajar a Boston, todo estaba bien. Solo quedaba que ganara el maldito juicio o de lo contrario esa porquería se alargaría y no podría asistir al cumpleaños de su única hermana.

-No debiste tener una bebé 21 años después, sabes que fue un error, madre.

-¡Noa! ¿Cómo dices esas cosas tan horribles? -la madre lo reprende y él sonríe y niega.

-Adiós madre, nos vemos el sábado.

-Noa...

El CEO apaga el móvil y conduce a casa para intentar descansar un poco.

Capítulo 3

Noa aparca el coche frente a la casa de su madre, rasca su nuca mientras que observa la entrada de la residencia, resopla al mismo tiempo que enciende un cigarro, le da una calada y lo expulsa por la ventanilla abierta.

-Joder, que fastidio.

Vuelve a poner la punta del cigarro encendido mientras fuma, afina un poco la mirada entre tanto observa la fuente de agua en medio de la casa. Debería de estar feliz por haber ganado aquel juicio, su cliente no pararía a la cárcel y él recibiría una gran compensación por su arduo trabajo.

Fueron dos largos años en ese maldito asunto que ya lo tenía aburrido, pero todo por la dama y el dinero.

Vuelve a fumar para luego sacar el cigarro por la ventana y palmearlo un poco para tirar la ceniza.

-Mierda, y ahora tengo que estar aquí en casa de mi madre para asistir a una fiesta de niñas -niega y vuelve a fumar dejando casi nada del cigarro -. Sabe que odio las fiestas de niñas.

Lanza el cigarro acabado y abandona su coche, cierra la puerta de mala gana y enfoca la casa donde vio gran parte de su vida. Suspira y se encamina hasta la residencia, ingresa y escucha mucho silencio.

Frunce el ceño y se pregunta si se había equivocado de día, ¿no se supone que la fiesta de su hermanita ese día? Se queda a mitad del recibidor observando hacia la cocina, pero no ve a nadie correr de un lado para el otro.

Conocía bien a su madre, ella era capaz de hacerle un gran cumpleaños a su hija. En eso oye ruido en las escaleras que lo lleva a mirar hacia arriba, pero al hacerlo siente que fue un gran error para su vida.

Noa se queda estupefacto al mirar a una hermosa jovencita bajas casi que, corriendo, muy sonriente, risueña y con una mirada de muerte lenta. El CEO parpadea varias veces y luego la ve andar a mitad de los peldaños justo cuando alza la mirada y lo mira.

La mirada de Noa conecta con la de esa pelinegra de risos esponjado, y es cuando se percata de que sus ojos eran de un color gris plomo, en ese instante se pregunta ¿Quién carajos esa chica? ¿y qué diablos estaba haciendo bajando por las escaleras de su casa?

La pelinegra se detiene a punto de terminar por bajar los escalones cuando se percató de su presencia, Noa la mira sin decir una palabra. La joven se queda parada al final de las escaleras mirándolo con los ojos bien abiertos.

Noa hace amago de hablar cuando ella no dice una sola palabra.

-¿Violeta? ¿Dónde te has metido? -en eso el CEO escucha la voz de su hermana y al alzar la vista la ve bajar por las escaleras, frunce el ceño y es cuando se da cuenta de que Lucia había crecido mucho.

-¿Lucia? -la joven rubia lo mira y sonríe, ensancha la mirada y corre escaleras abajo.

-¡Noaaaaa! ¡si viniste! -grita desesperada.

Al llegar al final de las escaleras corre hacia él para abrazarlo hasta el punto que Noa la alza un poco y mese su cuerpo, pero los ojos de Noa estaban puestos en esa pelinegra que tenía ante él mirándolo expectante.

-Pensé que no ibas a venir, pero me emociona mucho que si estés aquí.

-Le dije a mamá que, si vendría, pero, no estoy seguro de haber venido el día correcto.

-¿Por qué dices eso? -su hermana se separa de él extrañada.

-Aquí no hay nada, ni globos, ni pastel, no hay alboroto.

Lucia sonríe y niega divertida mientras que oye a su hermano, la joven piensa que era un tonto, así que golpea su pecho a broma.

-¿Estás de broma? Pero si estoy cumpliendo 18 años, ¿Cómo piensas que habrá todo eso que dices? no estoy cumpliendo 5 años, hermano -Lucia sonríe divertida.

-¿No tendrás fiesta de cumpleaños? -ella niega mientras que sonríe.

Noa tensa la mandíbula ya que su madre era muy graciosa, lo hizo viajar a Boston solo para nada porque no pensaba celebrarle cumpleaños a su hermana.

-Entonces...

-Lo celebrare yendo a la discoteca con mis amigos, ya soy mayor de edad, puedo entrar sin problemas.

Aquello sí que no se lo esperaba, su hermana yendo a una discoteca. Eso no era tan agradable de saber.

-¿Mamá está de acuerdo con esto?

-Le dije que no deseaba cumpleaños, quería ir a la discoteca con mis amigos y dijo que sí.

Eso era extraño de su madre, el CEO niega y hace amago de hablar, peor en eso recuerda que alguien de risos rebeldes se encontraba muy callada, alza la mirada y ve como ella se pone algo nerviosa y hasta sus mejillas se tornan coloradas.

-¡Oh! Ella es mi amiga Violeta-Lucia se acerca a su amiga para abrazarla como si fuese su hermana -. Es mi mejor amiga, no sé si la recuerdes, Noa.

-¿Violeta? -observa en una pequeña fracción de segundos como esa chica parpadea cuando él menciona su nombre.

-Violeta Fuller, ¿la recuerdas? -Lucia acerca a su amiga a su hermano -. Viole, ¿recuerdas a mi hermano mayor, Noa?

Ambos se miran a los ojos fijamente, Noa se percata de que ella tenía algunas pecas en su nariz, sus ojos eran un gris muy claro, sus labios regordetes y ese cabello bastante rizado y encantador.

-Si, creo que si-finalmente la oye hablar y su voz era mucho más seductora que todo su cuerpo.

-Violeta...

Ahora que recordaba a la familia Fuller, llevo a su madre al cumpleaños de esa chica tan solo cuando tenía un año de vida, esa pequeñaja que vio en brazos de su madre ahora era esa mujer. Y una muy sexy.

-Si, te recuerdo bien-Lucia no sabía lo que le estaba pasando, pero al ver al hermano de su mejor amiga sintió una especie de hormigueo en todo su cuerpo -. Parece que he pasado fuera mucho tiempo.

-Te has perdido de mucho, hermano -su hermana lo golpea, pero él no aparta la vista de Violeta.

Lee la historia completa ahora
Apoya al autor e inspíralo a crear más historias increíbles en Moboreader
Desbloquear todos los capítulos

Sexo Consensuado con un Mayor

Capítulo 2
Capítulos
Personalizar
Siguiente capítulo