Capítulo 2

Harry.

Está condenada mujer es tan hermosa ese vestido rojo la hace ver como una diosa, pero es mi competencia, pero me encanta ver sus fotografías. “pienso mientras miro las redes sociales y todos hablan del desfile de anoche siempre nos asocian como los grandes rivales, pero es tan arisca que ni siquiera un baile me concede, para el baile de las joyas no llevaré pareja ella siempre asiste sola así que podría buscar una manera de bailar con ella, espero que está vez no me diga que no.

— ¿Otra vez pensado en Anggi de la Vega?

— Claro que no, yo tengo cosas que hacer.

— Hermano, crees que no me doy cuenta de cómo miras Anggi y no te culpo es una mujer muy hermosa.

— Esa mujer es mi mayor competencia y la tuya también.

— En eso te equivocas, yo no tengo nada que ver en el mundo de la moda y ella no tiene nada que ver en el mundo de bienes raíces.

— Eres un pesado.

— Te imaginas lo que pensaría papá si se entera que una de la Vega te roba el sueño.

— A mí no me roban el sueño, yo les robo el sueño a todas las mujeres.

— Eso es una fachada.

Odio lo bien que me conoce mi hermano , Marcos siempre me ha animado a que hable con ella pero siempre le he negado lo que siento y lo voy a seguir haciendo , la verdad es que esa mujer es muy orgullosa y yo también lo soy así que solo aspiro un baile con ella , seguro después de eso el capricho por ella pasará y podré seguir adelante haciéndole la vida imposible en los negocios , y sacarla de mi cabeza de una vez por todas y recuerdo que mi hermano no asistió al baile el año pasado así que se lo preguntaré .

— ¿Irás este año al baile?

— Aún lo estoy pensando, creo que invitaré a Sofía.

— ¿Sofia?

— La amiga y abogada de tu amor platónico.

— ¡Así que te gustan mayores!

— La edad es solo un número, y esa mujer me encanta, hace unos días coincidimos en un restaurante y comimos juntos.

— No me habías contado nada.

— Harry, tu no tomas en serio el amor y nada que tenga que ver con el romance, es por eso que siempre estás en ojo del huracán porqué a todos los eventos llegas con una mujer diferente.

— Eso es por qué no tengo una mujer que me acompañe, y mientras eso no suceda no hay nada de malo que salga con las demás chicas. Pero eso no quiere decir que no piense algún día tener una familia.

— Si sabes que tienes treinta años, ya deberías estar casado.

— Eres muy antiguo, aún hay tiempo de sobra.

— ¿Por qué no aprovechas que Anggi, está sola y la invitas al baile?

— Estás loco, no estoy acostumbrado a que me digan que no, y esa azaña que me estás proponiendo es un no rotundo, le pasó hace un año Camilo y aún todos hablan de eso así que no hermanito mejor iré solo a ese baile, seguro allá encuentro compañía.

— Bueno veremos tu suerte.

— ¿A qué te refieres?

— Vives metido en las redes sociales y no te has enterado de que el baile principal será por medio de una rifa y estará compuesto por tres canciones.

— Seguro tendré que bailar con las más ancianas, pero eso me dará popularidad, así como cada año Anggi es las más nombrada porqué año tras año llega sola y son los abuelos los que la sacan a bailar.

— Eso es algo que no entiendo, como una mujer como ella nadie la invita una canción.

— Bueno se ha creado una fama de que nadie es suficiente para ella y ningún caballero se expondrá a un no, ese evento tan importante.

— Y tú eres uno de ellos.

— Yo no tengo necesidad de invitarla a bailar, ya que llevo acompañante.

— Bueno ya llegará el hombre que se decida a conquistar su amor.

Esa idea no me gusto, verla de la mano de otro hombre ni siquiera me gusta verla con ese chófer que no la deja en ningún momento, debe estar enamorado de ella porqué es extremista con todo lo que tiene que ver con ella, pero no hay manera en que ese hombre sea yo.

— ¿Te parece si salimos a cenar? Hace tiempo que no salimos.

— Me parece bien, una salida relajada con mi hermano un domingo en la noche, o sea que no hay una chica esperándote esta noche.

— No, Lucia se molestó porqué le dije que no la llevaría al baile.

— ¿Que estás planeando?

— Nada, solo publicidad. No me mires así, es bueno para la marca.

— Bueno salimos a las nueve.

Mi hermano me deja solo en la sala y mi mente queda en blanco y me alegra que sea así, es como un pequeño descanso para mí, todo el tiempo estoy con una mujer a mi lado y eso es agotador el matrimonio debe ser agotador y es por eso que amo y disfruto mi soltería. Una notificación en mi teléfono me regresa a la realidad, un mensaje de Lucia ¡¿Qué tan pronto se le pasó el enojo?!

- No me gusta que estemos peleados. Vienes a mi casa está noche.

Ni pensarlo, ya quedé con mi hermano y no pienso suspender un plan que yo mismo propuse. Guardo mi teléfono y me sigo admirando la vista desde el ventanal de la sala, una casa tan grande para tres hombres solos, Nadia ha sido nuestra compañía amo a esa adorable viejita, mi madre decía que era parte de la familia es de verdad lo creo.

La tarde avanzar tan deprisa que cuando me doy cuenta son casi las ocho de la noche , seguro mi hermano está concentrado en su trabajo por qué no ha venido a apurarme para que me aliste , le voy a evitar el disgusto y subo a mi habitación me dirijo al baño y me doy una larga ducha , me baño con agua fría para mantener la salud de la piel además que me parece relajante, aunque no lo parezca siempre estoy estresado , el mundo de la moda lo llevan mejor las mujeres , ya que parece que nada les estresa. Salgo del baño y empiezo a buscar un atuendo, me decido por un traje azul oscuro, pero no llevaré corbata el día de hoy, un poco de perfume peino mi cabello, y mi guardo mi secreto mejor guardado, mi billetera es de la marca de la competencia, es algo gracioso, pero me encanto así que la adquirí, aunque soy muy cuidadoso para que nadie la vea.

— ¿Está listo? — Dice mi hermano asomado en la puerta, vestido con un traje gris y usando corbata a juego, decido molestarlo.

— Parece que, en vez de salir con tu hermano, vas a ver a Sofía.

— Bueno hay que estar preparado para cualquier eventualidad.

— En eso tienes razón. — Digo escondiendo mi secreto en el bolsillo trasero de mi pantalón y salimos, hoy estamos decididos a pasarla bien así que iremos a comer comida italiana hace tiempo que no lo hacemos, la noche esta espectacular una luna para enamorados o sea como para mí hermano, llegamos el restaurante y cuando el joven se acerca a buscar las llaves de nuestro auto, otro se estaciona y vaya sorpresa Anggi y Sofía bajan y otro joven va a su encuentro, y los ojos de mi hermano se iluminan.

— De haberlo planeado no, nos sale tan bien. — Le dice cuando ella baja del auto, y mis ojos se desvían hacia dónde está Anggi, el joven que le recibe las llaves se la come con la mirada, nada profesionales me molesta un poco, pero me controlo, tengo el presentimiento que está noche no será para nada como la imaginé.

— Bueno es que la noche está muy hermosa para quedarse en casa.

— Tienes razón.

No puede ser, mi hermano se ha olvidado de que vino conmigo y Sofía que vino con Anggi, quién está esperando pacientemente que su amiga termine de coquetear con Marcos.

— Sofía, creo que regresaré a la casa.

— Anggi, sé que entre nuestras familias existe cierta rivalidad, pero concédenos está cena.

La miro esperando su rotundo no, pero Sofía le da una mirada de súplica y ella mira a mi hermano y con una sonrisa dice.

— Está bien señor Lombardo.

— A mi dime Marcos, tu rivalidad es con mi hermano.

— Bueno entremos. — Digo porqué ya mi hermano empezó hablar de más. Marcos y Sofía se adelantan dejándonos solos, la miro al mismo tiempo que le hago un gesto para que pase primero y hace un pequeño contoneo de sus caderas ¿Me está provocando? Si quiere demostrar lo bella que es hace tiempo que lo sé solo que nuestro orgullo no nos permite estar cerca. — Lombardo. — Le digo a la señorita y busca en su libreta.

— Señor ya esa mesa está ocupada.

— Es mi hermano.

— Señor la reservación es para dos personas.

No puedo creer esto, eso me pasa por querer salir con mi hermano el cual me dejo tirado por una mujer debí decirle que yo cancelé una cita solo para no quedarle mal y él se olvida de mi fácilmente, estoy molesto y Anggi se para a mi lado.

— Señorita tengo una reservación para dos personas.

Seguro que también me dejara tirado aquí, que pretenden que pida una hamburguesa y la coma en la calle mientras él lo pasa de lo lindo con su conquista.

— Adelante.

— Bueno vamos. — Me dice la miro sorprendido y luego aclara. — Es una manera de que cada uno regrese con su acompañante.

— No creo que funcione, Marcos está idiotizado con su amiga. — Llegamos a la mesa que casualmente no está alejada de la de Marcos y Sofía, abro la silla para ella, toma asiento y luego me siento, no sé qué decir o de qué hablar, te odio Marcos, como me haces esto sabiendo lo que está mujer provoca en mí.

— Señor Lombardo, no sabía que era de pocas palabras.

— Para serle sincero, señorita de la Vega usted tiene una fama un poco terrorífica y no quiero que vaya a marchar mi camisa con vino tinto solo por decirle algo.

— ¿O sea que me tiene miedo?

— No, no conozco el significado de esa palabra. Seguro cuando por fin decidan qué empresa se quedará con el primer lugar lo conozca.

— Mmm. Ese día no es tan esperado.

— Pensé que, si lo sería, por lo menos por usted.

— Para nada, además si pudiera evitar los eventos lo haría.

— Los eventos son la vida de nuestro negocio.

— Así es, para mí es solo trabajo.

— Bueno, pero se le ve muy animada bailando con hombres mayores que usted.

— ¿Hay algo de malo en eso? — Su voz es fría y creo que ya cometí un error imperdonable y en eso me doy cuenta de que mi billetera es de su creación, mi secreto está en peligro, espero que después de comer vaya al tocador, esa es una fiel costumbre de las mujeres.

— No hay nada de malo en eso, solo que deja a muchos anhelando bailar con usted.

Ella desvía la mirada y en la otra mesa está llena de risas y se ve que entre ellos hay química, y creo que estoy conociendo la envidia estoy frente a la mujer que me gusta y no se lo puedo decir, el mesero nos entrega la carta y no tengo ni idea de lo que le gusta, antes solía saberlo, pero todo cambia.

— ¿Puede elegir la bebida? — Ella me mira asombrada y luego sonríe pide vino blanco y el joven asiente, y va por nuestras bebidas. — ¡Vino blanco!

— ¿No le gusta?

— Si, solo que pensé que pediría champagne.

— El champagne, es para celebrar.

— ¿Y no tiene motivos por los cuál pueda celebrar?

— Claro que los tengo, pero no son para compartirlos con la competencia.

—¿Tanto me odias? — Mi pregunta la toma por sorpresa, creo y me preparo para su respuesta sé que va a doler.

— ¿Que le hace pensar que lo odio?

— Siempre me mira como si fuera la última persona a la que desea ver.

— ¿No hace usted lo mismo?

— No señorita, yo aprecio la belleza. — Un ligero rubor cumbre sus mejillas y me pregunto por qué.

— De eso no hay dudas por eso siempre se le ve muy bien acompañado.

— Si, tengo muchas amigas.

— ¡Amigas! — Su tono es incrédulo mezclado con sarcasmo.

Termine cenando con una mujer hermosa, con carácter fuerte y que me trae loco y que está a punto de descubrir un secreto que llevo años guardando, pero no puedo dejar que ella pague la cena, ella toma su cartera y sus intenciones son evidentes, le tomo la mano y la detengo.

— Señoría, pese a lo que se dice de mí, yo soy un caballero y no permitiré que pague la cena, solo le pido que guarde un secreto que está a punto de descubrir.

— ¿Un secreto?

— ¿Tengo su palabra? — Me mira sin entender, pero accede.

— Está bien, tiene mi palabra de que no revelaré su secreto.

Saco mi billetera y su rostro se llena de asombro cuando la ve, la miro y tiene una sonrisa ¿Se está burlando?

— Vaya secreto, esa fue la primera billetera para hombres que diseñé, hace tres años.

— Lo sé, pero me encanta. Por favor no lo vaya a revelar.

— No lo haré, tiene mi palabra. Yo una vez quise su edición limitada de joyas.

— Señorita se exactamente quién tiene un ejemplar así que no quiera mentirme.

— No dije que la tuviera, el día que quise comprar una, ya estaban agotados.

— Fueron diseñados para una persona en específico.

— Ahora entiendo la felicidad de su novia cuando le dio uno.

— Yo no tengo novia señorita, solo amigas.

— Ya me tengo que ir, gracias por la cena y su secreto está a salvo.

La veo avanzar hacia la mesa de nuestros traidores acompañantes y le dice algo a Sofía y salen mi hermano se une a mi mesa y lo miro de la mala gana y el estúpido se ríe.

— Lo siento.

— Solo eso vas a decir, hiciste que cenará con mi competencia las personas no dejaban de mirarnos.

— Bueno no estabas con cualquier mujer.

— Yo tampoco soy un cualquiera, y te recuerdo que está noche era de hermanos.

— Lo sé, pero no pudo haber estado tan mal es más no te veías molesto y ella tampoco.

— Deja de decir tonterías y vámonos.

— Tienes razón, mañana hay mucho por hacer.

— Solo espero que los presentes no expandan la noticia que cene con esa mujer.

— Tengo una duda ¿Quien pagó la cena?

Lo miro de mala gana y salimos del restaurante cuando salimos veo a Lucia con otro hombre ,mi hermano me mira y ríe subimos al auto y mientras mi hermano piensa que me molestaré yo solo veo una chica menos en mi lista una que me ha costado mucho quitarme de encima , claro que muy bella y siempre está dispuesta a ser mi acompañante en esos eventos que resultan ser muy aburridos , ya que la que quiero no puede estar conmigo , sí que fue un deleite cenar con ella , y sin duda es mejor mirarla de frente que en una fotografía. Llegamos poco más de las diez treinta a la casa y mi padre nos está esperando como cuando éramos unos adolescentes.

— Yo me voy a dormir.

— Nada de eso, vengan acá los dos.

Y aquí viene un largo sermón, mi padre siempre nos está sermoneando y ahora no está mi madre para que decir que ya nos deje tranquilos. Pero está vez papá tiene una expresión diferente está ... Sonriendo.

— Tu dirás. — Dice Marcos a la vez que nos acomodamos en sofá que está frente cruzo las piernas para escuchar lo que tiene que decir.

— ¿Que están tramando? — Creo que Marcos tampoco entendió la pregunta y ninguno dice nada solo nos quedamos mirándolo frunciendo el ceño. — No se hagan los que no entienden, estaban cenando con dos mujeres muy hermosas, pero que son nuestra competencia.

— Papá Sofía y Anggi, no son mi competencia. — dice mi hermano rápidamente. — Y sabes que me gusta Sofía, aunque no era el plan cenar con ella solo se dieron las cosas.

— Si saben que hay fotografías ¿Verdad? O tú también me vas a decir que no son tu competencia. — Dice mi padre mirándome.

— Papá yo solo cene con de la Vega, porqué el ingrato este se volvió loco por su amada y Sofía no se resistió a los encantos de mi hermano nos mintieron y luego nos dejaron solos.

— Si papá eso fue lo que ocurrió, cuando las vi dije bueno podemos cenar los cuatro, pero Sofía y yo entramos antes y bueno todo lo demás solo sucedió.

— No los culpo, esas señoritas son muy hermosas, están solteras, pero saben que tener una relación con la competencia no es nada fácil, el tema de los diseños cosas que no se pueden ver, eventos y muchas otras cosas más, hijos nos estamos debatiendo el primer lugar con los de la Vega desde hace muchos años y creo que estamos cerca de conseguirlo.

— ¿A qué te refieres? — Pregunto impaciente por qué no quiero quitarle ese lugar a Anggi, una mujer en el mundo de la moda sueña con ser el número uno y lo que deseo es que esa junta de la moda nunca llegue a un consenso sobre quien debe estar en el primer lugar. Eso sería catastrófico bajaría la venta y el prestigio de la que quede en segundo lugar.

— Al parecer la joven de la Vega, no tuvo un buen desfile.

— No sé de qué estás hablando, vi sus piezas y me di cuenta de que tenemos que hacer algo sorprendente para no dejarnos aplastar por ella, esa mujer hace magia con sus diseños es mujer sabe exactamente lo que una mujer quiere usar en cada época del año por algo nunca hemos podido tomar la delantera.

— No sé si estoy escuchando a un Lombardo o a un de la Vega. Se que te gusta desde que estaban en el colegio, pero debes tener cuidado esa mujer es de armas tomar.

— Lo tengo muy claro, no me lo tienes que recordar ella y yo no tenemos ningún tipo de comunicación lo de hoy fue solo un accidente.

— Papá mi hermano ha hecho un excelente trabajo en Modas-Lombardo es un genio creando.

— Y no lo pongo en duda, solo que mantener un afecto con la competencia puede ser peligroso tu madre lo entendió y la madre de esa señorita también.

— ¿Qué quieres decir con que lo entendieron? — Pregunta mi hermano con curiosidad y yo también la tengo, mi madre nunca tuvo relación con la señora Madeleine.

— Ellas fueron grandes amigas, pero debieron tomar una decisión por el bien de sus familias.

— ¡¿Papá obligaste a mamá a romper el vínculo de una amistad, solo por qué su amiga es la esposa de, de la Vega!?

— Harry esas mujeres andaban para todos lados juntas, un día la madre de Anggi vio un diseño por accidente.

— ¿Lo copio?

— No, ella dijo que era leal a esa amistad.

— No quiero seguir escuchando, me voy a dormir y no te preocupes no creo que lo de hoy se repita no vaya a ser que me copie un diseño o ella a mí.

Esto va más allá de una simple rivalidad de negocios, esto es algo personal y yo no estoy dispuesto a tener problemas personales con los de la Vega y menos con Anggi, y con lo de hoy comprobaré si ella es tan lean como su madre porqué ahora sabe mi secreto gracias a mi hermano que no se pudo contener me gustaría tener esa fotografía nosotros dos cenando, por qué no se me pasa este bendito capricho por esa mujer, y me encanto verla. Me quito el saco y dejo mi billetera en el primer cajón, tocan mi puerta.

— Pasa. — Mi hermano asoma su cabeza como cuando nos regañaban cuando pequeños, creo que se siente el hermano mayor.

— Solo quería disculparme.

— ¿Por qué?

— No debí cenar con Sofía, no era el momento y te dejé solo con una mujer que odias.

— Yo no la odio, solo me mantengo alejado de ella.

— Sabes por eso no quise nada con la moda, siempre me ha gustado Sofía y no quería los negocios nos separaran.

— Hiciste bien.

— ¿Que vas hacer? — Lo miro sin dar crédito a su pregunta. — Hermano no puedes ser infeliz toda tu vida tratando de alejarte de Anggi.

— Adoro mi soltería, no tengo que rendir cuentas de lo que hago con quién salgo, soy feliz siendo así.

— ¿Entonces por qué no quieres el primer lugar?

— Todos quieren el primer lugar hermano, yo no soy la excepción.

— Bueno me voy a dormir mañana tengo que trabajar.

Soy feliz, claro que soy muy feliz todas las chicas desean salir conmigo, siempre tengo una buena acompañante, si eso no es felicidad entonces creo que no la conozco.

Capítulo 3

Anggi.

No puedo creer lo que hizo Sofia, estoy desconcertada no sabía que a ella le gustará Marcos y que fuera correspondida claro que cenar con Harry no fue para nada desagradable, es un hablador. Un hablador encantador y tiene una billetera de mi marca así no tengo que sentirme culpable de haber querido ese collar. Espero que no haya fotografías de esa cena sería un escándalo garrafal, pero Sofía me debe una explicación la dejé en su apartamento y no deje que hablara. Sabe lo extritas que son mis padres a la hora de mantener una conversación con la competencia, afortunadamente mi padre no me dijo nada, aunque sé que ya le informaron ... Ese desgraciado es guapo, pero es un mujeriego de lo peor, recuerdo que estaba enamorada de él en la secundaria, pero él tenía novia así que me mantuve al margen. Entro a mi habitación y me quito la ropa y busco un pijama, me aplico mis cremas hidratantes y luego de eso estoy lista para ir a la cámara.

La mañana llega y la mañana está hermosa, es un lunes cargado de trabajo y me gusta empezar la semana con energía así que me pongo mi ropa deportiva y me voy al gimnasio este cuerpo no se mantiene solo, disciplina me digo porqué la verdad no soy amante del ejercicio, pero es bueno para la salud. Saludo a mis padres y salgo de casa. Llega un mensaje de Sofía.

— ¿Aún estás molesta?

— No, voy al gimnasio ¿Te unes?

— Ya estoy aquí, te espero.

— Está bien, ya voy en camino.

Adoro mi auto deportivo, es más me encantan los autos tengo unos cuantos de diversas marcas y esté es uno de mis favoritos, coloco algo de música y pronto estoy en el gimnasio. Al entrar veo a Sofía que camina hacia mí y luego veo a Harry Lombardo, levantando pesas, guau es sorprendente disimulo y nuestro entrenador se nos une, él siempre me mira extraño, pero no le hago caso.

— Que bueno verlas, Anggi cada día estás más hermosa.

— Gracias Steven. ¿Qué haremos hoy?

— Hoy trabajaremos glúteos.

— Ese mi favorito. — Dice Sofía. — así que deja de babear por Anggi y vayamos a la acción.

—Sí vamos.

Nos dice como hacer correctamente los ejercicios y luego nos deja solas un rato cuando siento que ya no puedo más descanso y veo a la modelo que se le pasa con Harry.

— Tu cara cambio en cuanto viste a Lucia.

— Para nada estoy cansada, sabes que no me gusta hacer ejercicio.

— Pero lo haces perfecto además los resultados tienen loco a más de uno incluyendo a Steven.

— No estoy buscando pareja, así que no me la busques tú ... ¿Cuándo pensabas decirme que te gusta Marcos?

— Bueno es que es un Lombardo y ...

— Esa es tu privacidad, y la empresa no se relaciona con eso, tú eres abogada y sabes que no puedes hablar de nuestras cosas, por lo demás me alegra que una de nosotras ya dejé la lista de las solteras.

— Feliz día señoritas. — Nos dice Harry cuando pasa frente a nosotras yo no le respondo me gusta que todos piensen que no estoy al alcance de ningún hombre y menos de un mujeriego como él.

— Bueno aún no tenemos nada en concreto, apenas nos estamos haciendo la idea de que podemos estar juntos sin perjudicar a nadie.

— Hacen bonita pareja.

— Eso no es suficiente, tú te ves bien con Harry y aun así lo odias.

— Eso mismo me dijo el ... Pero yo no lo odio solo es mi rival, y uno fuerte del cual no me puedo deshacer siempre está pisándome los talones.

— Te diste cuenta que no salió con su modelito.

— Bueno quizá se aburrió de ella.

— Esa mujer es de armas tomar, dicen que cuando no está con él está con otro.

— Sofía deja de hablar, y más si es de ellos.

— Está bien.

Después de una hora de entrenamiento nos dirigimos hacia los baños para quitarnos todo el sudor y escuchamos una discusión, pero no hacemos caso y seguimos nuestro camino, pero al mirar a un pasillo vemos a Lombardo con su modelito, y lo único que alcanzamos a oír fue cuando le dijo que él no era su juguete y que se alejara de él, y lo mejor del chisme es que la despidió. Sofia y yo hacemos como si no escuchamos nada nos apresuramos a bañarnos y a arreglarnos para ir a trabajar, eso día de hoy usaré un traje de shorts, color negro y blanco el saco un poco holgado rizo mi cabello me aplico un poco de maquillaje y estoy listas, Sofía lleva una falda negra con una blusa rosa.

— Me encanta cuando te usas esos trajes.

— Bueno quería algo formal pero cómodo y nada mejor que un short además sé que me queda bien ya llegará el momento en el que no me queden así de espectacular, oye por cierto con respecto a lo que escuchamos si esa se atreve a ir a la empresa no hay vacantes para modelos.

— Pensé que la querías en tu equipo.

— Ahora no, así que estás advertida.

-Como digas jefa.

Y creo que ahora tengo facultades de adivina porqué cuando salimos ella nos está esperando elogia nuestros atuendos y empieza hablar, no tiene vergüenza.

— Iré directo al grano, quiero ser parte de tu equipo, una vez me lo ofreciste.

— Así es, pero te fuiste con la competencia y ahora no eres de mi confianza.

— Soy una excelente modelo.

— No lo dudo y eso es lo que te ayudará a encontrar trabajo con alguien que no sea yo. Nos vemos y suerte cariño.

Caminamos y Sofía va muerta de la risa y yo trato de mantenerme serena pero la risa es contagiosa. Pero luego pienso en las cosas de esa mujer ¿Como puedo confiar en alguien que no duda en buscar trabajo con la competencia de tu ex jefe? Para mí eso no está bien, y además de que ella necesita un escarmiento y saber que no todo le caerá del cielo. Dejo de pensar en sus tonterías y me concentro en todo lo que tengo que hacer hoy, gimnasio tachado y cumplido ahora mi fabuloso trabajo, subimos al auto y nos dirigimos a la empresa.

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