Capítulo 2

8: 10 pm. 

— Disculpe, ¿Dónde se encuentra Fray? — Temlin preguntaba a una de sus guardianes por su esposo esa noche, al encontrarse ella cenando sola en el salón comedor de la mansión principal. 

— Mi señor ha salido hace una hora, dejo dicho que tenía algo importante que hacer, pero volvería antes de las diez de la noche, que cenara en paz y no se preocupara. 

Temlin mostró una expresión pensativa y se levantó sin seguir cenando. 

— ¿Dónde ha ido? — Preguntó a la misma guadiana. 

Sin embargo, la mujer con el traje oficial del Linaje Avarlok desvío su mirada. 

— Dijo que no le dijera nada más. 

Temlin se enojó en ese instante. 

Sabía que no era un matrimonio por amor de parte de ella, sabía que ella no tenía ninguna obligación real para con Fray así como el tampoco con ella. 

¡Pero él sí la amaba! 

No solo le había dicho que la amaba si no que se había confesado varias veces a ella, el que actuará así le hizo sentirse indignada. 

— Saldré a dar una caminata nocturna. — Dijo Temlin a la guardiana quien asintió siguiéndola de inmediato. 

**********

Mientras eso sucedía; en el territorio de la familia Real los Arshbellioth. 

¡BUM! 

El fuerte sonido de la puerta al abrirse y cerrarse casi de inmediato en la oficina del príncipe heredero dentro del palacio principal, le hizo abrir sus ojos alertado, ya que él se encontraba en un sofá cercano en el cual se estaba comenzando a quedar dormido. 

— ¿Que haces aquí?  — Dijo Jashir con su gélida mirada. 

— ¡¿Que le hiciste?! — Preguntó Fray exaltado acercándose rápidamente a él. 

— ¿Es en serio? ¿Has venido hasta aquí solo por eso? Deberías estar gozando de tu noche de bodas con el amor de tu vida. 

Fray se enojó soltando un golpe en dirección del rostro del príncipe heredero, quien al sentirse ligeramente mareado, intento esquivarlo pero termino rozando un poco su mejilla izquierda. 

— Tu… Idiota. — Dijo Fray viendo que le había lastimado. 

Fue entonces que Fray notó que algo no andaba bien, Jashir siempre solía esquivarlo fácilmente, ya que era muy ágil, pero no parecía encontrarse en buen estado. 

— ¿A caso estás enfermo? — Preguntó Fray. 

— No… Estaba durmiendo, solo me mareo el que me despertarás de esa forma. 

Por supuesto, era una excusa del príncipe heredero, él no podía decirle la verdad a nadie, ni siquiera su propio padre lo sabía.  

Fray suspiró para seguidamente sentarse en un sofá cercano al largo en el que se encontraba Jashir. 

— Quiero ayudar a Temlin, quiero que ella sea libre, pero no puedo ayudarla si ella pasa todo el tiempo deprimida y no me dice nada, yo no lo sé todo, no puedo saber que la tiene mal, pero… Comencé a pensarlo y caí en cuenta de que algo debió pasar contigo para que se casará tan rápido conmigo. 

Al Jashir ver la clara expresión de preocupación en ese comandante general que era su mano derecha se sintió un poco culpable. 

— Solo… La dejé ir, ¿No es mejor así? Tu la amas. 

— Si, pero tú también la amas. 

Jashir soltó una leve sonrisa. 

Recordó el momento en el que la madre de Temlin le dijo que cuidará de ella. 

— No diría que es amor, contigo ella está más segura. — Respondió el príncipe heredero. 

— ¿Así que no piensas decirme que fue lo que pasó entre ustedes?… Aún cuando yo fui a su rescate, ella te buscaba a ti para alertarte del Reino enemigo, Zorey… Aunque yo le salve la vida… En su corazón seguías estando tú, incluso ahora, que lleva el anillo de mi Linaje en su mano, incluso ahora que es mi esposa… Piensa solo en ti. 

— Alayka me besó… — Confesó Jashir. — Para ser más exactos, yo la dejé hacerlo, Temlin estaba ahí… Sabía que ella me seguía y sabía que Alayka me esperaba y solo… Jugue un poco con la situación.  

— ¡¿Que?! ¡¿Alayka Zirkan?! — Gritó Fray exaltado. — ¡Jashir ella tiene prometido! En el pasado dijiste que no tenías ni sentías nada por ella… ¡Maldición! Su prometido es alguien MUY importante para el Reino y lo sabes… ella es hija de una de las siete familias del Reino, debe casarse y cumplir su deber. 

— Yo también tengo prometida. 

— Si, pero lo tuyo es falso, es una simple fachada y eso todo el mundo lo sabe. Además, no es excusa, no solo has herido a propósito a Temlin si no que has jugado con los locos sentimientos de esa mujer Alayka. — Decía Fray frunciendo el ceño. 

— Tenía que encontrar un modo de que Temlin se enojara conmigo lo suficiente para volver a querer irse, sabía que Lleins está vez aceptaría y antes de que ella llegará a hablar con él, yo le dije que si se retiraba y dejaba a Temlin con nosotros la volvería la Reina; no era cierto, pero sabía que Lleins se enojaría lo suficiente y eso ayudaría a qué no la quiera con los Arshbellioth. 

Fray estaba sorprendido sin poder asimilar todo lo que le estaba diciendo el príncipe heredero. 

En otras palabras Jashir inclusive jugo con el Rey Lleins, su padre. Todo para que este dejara ir a la ex princesa adoptiva de Vierash, Temlin. 

— Ja, Tu… Estás loco Jashir… — Rió Fray. — Definitivamente eres un maldito Arshbellioth igual que tú padre Lleins, con razón siempre se ha dicho que son Reyes tan destructores e hirientes. 

Jashir en ese instante volvió a recostarse en el largo sofá cubriendo su rostro con su ante brazo. 

— Puedes irte, ya te dije lo que querías saber. 

Fray se quedó en silencio observándolo unos minutos con gran molestía.  

"Es todo… ¿Así de simple? Él causa un desastre con los sentimientos de Temlin empujándola a qué quiera huir y simplemente va a dejarme a mi la carga de sus actos…"  

"¿Cómo puede ser tan desconsiderado y cruel? Temlin sigue teniendo solo dieciocho años… Ella es tan joven y no sabe nada del mundo que la rodea" 

— Déjame quedarme en la primera Base. — Dijo Fray con un tono de voz firme. — Se que debo ser sancionado por mis actos de indisciplina en la disputa con Zorey… Pero, quiero cuidar de Temlin yo mismo, después de lo que has hecho, ella no luce nada estable emocionalmente. 

Ante el silencio de Jashir, Fray se puso de pie acercándose al sofá donde estaba ese príncipe pelirrojo. 

— ¡Oye! ¿Te has quedado dormido? — Preguntó Fray posando su verde mirada en él. 

— Vete. — Dijo Jashir. — Te daré un año más en la primera Base, luego serás asignado como encargado general de la tercera. 

— Eso más bien parece un ascenso en lugar de un descenso… 

— Te llevarás a Temlin contigo a la tercera, así que… Encárgate de que aprenda bien.  

Dicho eso último por el príncipe heredero, Frayshleth se marchó de ahí, dirigiéndose nuevamente a su hogar.

Capítulo 3

Eran poco más de las diez de la noche y la bella Temlin caminaba de un lado a otro en medio de la sala principal de la mansión Avarlok. 

Le preocupaba que Fray se haya ido sin decirle nada y aún más el pensar si había ido al territorio Real de los Arshbellioth. 

"¿Por que aún no vuelves?"

Pensaba la jovencita de cabello castaño claro mientras ponía una expresión decaída. 

— Mi señora, el señor ya ha llegado. — Informó una de las sirvientas a cargo del servicio de Temlin. 

Los pasos de la joven se detuvieron cuando vió ingresar a su esposo. 

Fray veía a Temlin sorprendido. 

— ¿Por qué sigues despierta? — Preguntó con una expresión confusa. — Creí que te había dejado dicho de mi ausencia, ¿No te informaron? — Dijo para seguidamente ver a las sirvientas a su alrededor con una seria expresión. 

— No, no es culpa de ellas Fray, yo… Si me dijeron pero, estaba preocupada… No sabía a dónde fuiste o por que saliste, si fue mi culpa en algo o si tiene que ver conmigo o mi actitud…

Ante el nerviosismo de Temlin y el leve sonrojo en su rostro por la vergüenza de dar explicaciones a ese hombre que una vez fue su amor; Fray se sintió feliz. 

Una dulce sonrisa curvó sus labios y se acercó hasta quedar a pocos centímetros de ella.

El cabeza de dicho Linaje hizo un simple gesto con su mano y la servidumbre en el salón salió de inmediato, dejando a solas a la pareja recién casada. 

"¿Cómo podría rendirme a estos sentimientos? Eres tan encantadora… ¿Cómo podría decirte que ese hombre realmente si te quiere cuando puedo intentar recuperar tu amor?"

Pensó Fray extendiendo su mano a Temlin. 

— ¿Me acompañas a dar una caminata nocturna? — Decía él joven de entonces veinticinco años. 

Temlin no lo pensó dos veces para tomar la mano de ese hombre, creyendo que le hablaría del motivo de su salida y ansiando que le dijera que no era culpa de ella.

*****

Los ojos cafés avellana de la bella ex princesa se paseaban por los alrededores del espacioso jardín donde caminaba esa noche, sintiendo la brisa fría nocturna con cada respiración, la mano que le sostenía la suya delicadamente le causaba una sensación de paz y tranquilidad de saber que ya no estaba sola en ese lugar desconocido. 

— ¿Cuando podré ver a tu pequeño hijo? — Preguntó Temlin causalmente intentando iniciar la conversación con algo distinto a lo recientemente sucedido. 

Los ojos verdes de Fray se posaron en ella con seriedad. 

— Cuando los consejeros del Linaje lo permitan, normalmente pasa en unos meses cuando consideran que no eres una amenaza para la seguridad del heredero. 

— ¿Amenaza yo? ¿Por qué querría hacerle daño a tu hijo? ¡Me encantaría conocerlo! Debe ser un pequeño bebé encantador. — Decía la bella joven exaltada. 

Fray sonrió ante la alteración de Temlin y la emoción de ella por querer conocer a su hijo. 

— Lo siento pequeña Tem, no es que yo dude de ti, eso jamás podría suceder. Sin embargo, ellos tienen sus dudas, sospechan el por qué los Arshbellioth te dejaron ir tan fácilmente cuando antes te tenían cautiva sin dejarte salir de sus territorios.  

— Oh, ¿Es por eso? Yo… Entiendo, tienen razones para creer que hay algo más; gracias por tu confianza en mi Fray. 

— No tienes que agradecer, es normal que confíe ciegamente en la mujer que amo, ¿No es así? 

Temlin se sonrojo ante la clara señal de coqueteo de ese hombre a ella.  

— Am… Si… Sobre… Sobre lo de hoy… — Titubeo Temlin sintiéndose bastante nerviosa y buscando cambiar de tema rápidamente. 

"Exageré un poco… Le he puesto nerviosa"

Pensó Frayshleth con un poco de culpa. 

— Salí al territorio de los Arshbellioth, tenía algo que hacer. — Confesó él a su esposa. 

— ¿Que cosa? — Preguntaba Temlin casi de inmediato curiosa. 

En ese instante Fray dirigió su mirada a una de las fuentes cercanas en el jardín. 

— Tenía que hablar con Jashir de tu posición en la Base y sobre mi sanción. 

"No puedo decirle el verdadero motivo que me ha impulsado a ir, pero al menos puedo contarle un poco de la verdad" 

Con ese último pensamiento en su mente el hombre de cabello negro, volvió su mirada pacífica nuevamente a Temlin. 

— ¿Que castigo te pusieron? No… No debiste ir en mi ayuda… — Decía Temlin decaída. 

— No hables así Temlin, si no hubiera ido a rescatarte en esa disputa con el Reino de Zorey, ya estarías muerta. ¿Cómo podría permitir que la mujer que amo muera pudiendo hacer algo al respecto?  

Fray decía aquellas palabras sin poder evitar mostrarse un poco molesto. 

— Por supuesto que mi gente no lo tomo para nada bien e incluso este matrimonio… No fue del agrado de nadie, pero… Ellos de todas formas querían que me case pronto con alguien así que también para mí es favorable, por eso no puedo molestarme por qué me utilices. 

— ¡No es lo mismo fray! — Gritó Temlin alterada. — ¡No es igual por qué yo te utilizo por mi propio beneficio! Aunque tú obtengas algo positivo de esto, no es correcto de mi parte por qué… Por qué sé lo que sientes de verdad y me siento terriblemente mal por ello. 

— No deberías sentirte mal… No soy un buen hombre, tu… Me tienes muy en alto. 

— ¡¿Que importa si eres un mal hombre?! ¡Nunca lo has sido conmigo! Fuiste él único que se acercó a mi cuando solo era una niña solitaria en los territorios de los Arshbellioth… Fuiste mi primer amigo… La primera persona por la que sentí algo… Eres quien salvó mi vida y… Ahora mi esposo, aunque sea un matrimonio por beneficios… Ante la ley del Reino lo eres. Así que ya deja de quitarme culpas y buscar hacerme sentir mejor, no quiero ser ignorante. 

El silencio reino entre ambos por algunos instantes mientras sus miradas no se apartaban la una de la otra. 

— Estarás bajo mi cuidado en la Base, pero debido a que mi sección es bastante peligrosa para ti, te dejaré en la de un amigo comandante general, yo… No seré castigado aún, seguirá todo igual al menos un año más, eso fue lo que dijo Jashir, así que no todo ha ido mal para mí, no sigas sintiendo culpa y avanza en tu camino, por qué yo estaré yendo a tu lado. 

Temlin se sorprendió al escuchar que Jashir no iba a castigar a Fray, al menos no por el momento; sintiendo un enorme alivio de la culpa que la había estado atormentando y a la vez una ligera ansiedad por qué el sol saliera y su nueva vida como una soldado en uno de los Reinos más influyentes del continente GAR comenzara.

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Reviviendo Nuestro Amor (Saga GAR libro #1)

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