Capítulo 3
"Me han secuestrado". La simpleza de sus palabras no disminuía gravedad de la situación que estaba atravesando.
Malcolm aflojó el agarre del bolígrafo que tenía en la mano, pero se recuperó de inmediato y rápidamente ocultó la expresión de angustia que había aparecido en su rostro un instante antes.
"¿Necesitas que llame a la policía?". La apatía y la fría indiferencia en su voz hizo trizas toda la esperanza del corazón de Janice, mientras que su semblante decayó a causa de la decepción.
Sin embargo, respiró hondo para enterrar su frustración y dijo: "¿Podrías venir a rescatarme?".
Lo único que Janice quería era que Malcolm acudiera a salvarla, no su padre y mucho menos la policía.
Pero para su desgracia, a ese hombre de corazón frío no le importaban sus deseos.
"Estoy ocupado en este momento. Tengo mucho trabajo por hacer y de verdad no tengo tiempo que perder contigo". La actitud despiadada de Malcolm se debía a que creía la chica le estaba mintiendo, que ese era solo otro de los trucos para llamar su atención.
Janice apretaba con fuerza el teléfono contra su rostro, sintió que el corazón se le rompía en pedazos cuando escuchó sus palabras, pero se negó a perder la fe tan fácilmente.
"Malc, no estoy bromeando". Alivia notó la desesperación en la voz temblorosa de Janice y tuvo que apartar la mirada porque no tenía el valor suficiente para ver cómo su amiga perdía la esperanza poco a poco.
Malcolm apretó los labios y entrecerró los ojos debido a la luz que se colaba por la rendija de una de las cortinas. Después, soltó un profundo suspiro que denotaba agotamiento, miró hacia otro lado y dijo: "Janice, ¿no recuerdas lo que te dije antes de casarnos?".
Janice se quedó sin aliento, y tan pronto como se acordó a lo que se refería, su visión se nubló y los recuerdos comenzaron a surgir en su mente.
¿Cómo no acordarse? Nunca olvidaría lo que Malcolm le había dicho ese día frente a la Oficina de Asuntos Civiles.
"Janice, no te amo. No me casé contigo por amor, no esperes que sea feliz por estar contigo. No voy a interferir en tu vida y espero que tampoco me molestes, ya que soy un hombre muy ocupado y no tengo ganas de lidiar con tus tonterías".
Esas palabras todavía continuaban frescas en su mente. No pudo evitar que las lágrimas comenzaran a brotar de sus ojos y se derramaran sobre la colcha que estaba a su lado.
Janice sollozó y se secó las mejillas húmedas con el dorso de la mano. "Sí, lo recuerdo. Está bien, sigue con tu trabajo, Malc. Tengo que colgar ahora".
Cuando colgó el teléfono, Janice se sintió invadida por una especie de tristeza con la que no tenía forma de lidiar y de la que no sabía cómo deshacerse.
Alivia abrazó a su amiga mientras se preguntaba si ese hombre tenía corazón.
Después de todo, debería haber mostrado un poco de compasión, aunque no la quisiese como esposa, al menos por el bien de un ser humano que necesitaba ayuda. ¿Cómo puede una persona ser tan despiadada?
Alivia apretó los dientes con rabia y se levantó, pero Janice la sujetó por la muñeca y la detuvo.
"Alivia, no hagas nada por favor. ¡Te lo ruego!". Janice rompió a llorar desconsoladamente, supo que no había cura para su corazón. Por su parte, Alivia, como era de esperarse, no podía soportar ver a su amiga en ese estado.
"¿En serio vas a dejar que ese desalmado se quede de brazos cruzados? De verdad, no lo entiendo. ¿Por qué lo quieres? De todos los hombres del mundo, ¿por qué tienes que enamorarte de un hombre como Malcolm?". A Alivia ya no le importaba la rudeza de sus palabras y se juró a sí misma que haría que Malcolm se arrepintiera por tratar a Janice como una tonta sin valor.
Todo lo que ese hombre había hecho en los últimos dos años fue destrozar el corazón de su pobre amiga hasta no dejar nada más que un enorme vacío. Alivia siempre intentó no meterse en sus asuntos porque no quería herir los sentimientos de Janice, pero después de ver cómo el amor propio de su amiga se reducía a nada ante sus propios ojos, ya no podía sentarse y mirar sin hacer nada al respecto.
La ira se apoderó de todo su cuerpo y cada centímetro de su ser la impulsaba a salir corriendo de allí, pero Janice la sujetó por el dobladillo de su ropa.
"¡Por favor! No quiero que sepa lo destrozada que me siento".
La desesperación en su voz golpeó el corazón de Alivia con fuerza, sin embargo, para los dos vándalos que las observaban, era mero teatro.
"¿Sabes cuántos hombres desearían tener a su lado una mujer como tú? ¿Por qué te arrastras tanto frente a una hombre que no te quiere?", le dijo el hombre alto. Luego, se acercó a Janice, se paró frente a ella y extendió la mano para tocarle la cabeza.
Sin embargo, en lugar de resistirse, Janice levantó la cabeza y lo miró con tristeza.
"¿En serio? Entonces, ¿por qué Malc no me quiere? ¿Por qué no me tiene ni un poco de cariño?". Cuando Janice habló, la expresión del hombre se tornó seria de repente, pues no sabía qué contestarle.
Al ver que no decía nada, su compañero le reclamó por haberle dirigido la palabra.
"Hermano, ¿por qué tienes que hablar con ellas? ¡Date prisa! ¡Ya no puedo esperar más!". Estaba parado con la camisa abierta, y mientras hablaba se iba desabrochando el cinturón para bajarse los pantalones.
Alivia se acercó a Janice y se paró frente a ella.
La mirada del hombre alto se intensificó mientras miraba con lujuria a las dos mujeres indefensas.
"No sé por qué no le agradas a 'Malc', pero tampoco me interesa saberlo. Señorita, usted dijo que si la dejábamos hacer esa llamada telefónica, no se resistiría a nada de lo que quisiéramos hacerle", el hombre alto continuó hablando mientras se desabrochaba la camisa a toda prisa.
Alivia apretó los puños y miró desafiante a los hombres, pero Janice le tomó la mano y negó con la cabeza.
"¡Un millón!", dijo, de repente, Janice con un aire de arrogancia. Luego, volvió a abrir sus labios rosados y continuó: "Y no tendrán que enfrentar ningún cargo criminal si nos dejan ir ahora".
El hombre bajo soltó una carcajada histérica y dijo:
"¿Piensas que somos estúpidos? Si ni siquiera puedes hacer que tu esposo confíe en ti, ¿cómo esperas que creamos que tienes un millón de dólares? ¡Deja de hacernos perder el tiempo y danos lo que prometiste!". Después, se dirigió hacia Alivia con pasos apresurados y trató de sujetarla.
Sin embargo, con un movimiento rápido, Alivia logró posicionarse a su espalda y le torció el brazo detrás del cuello provocando que él gritase de dolor.
Janice apartó la mirada y gritó tan fuerte como pudo. "Mi padre es Jill Jian. Si no confían en mí, ¡pídanle el dinero a él!".
Luego tomó la mano de Alivia y caminó hacia la puerta como si nada hubiera pasado mientras sus captores permanecían allí sintiéndose aturdidos.
Cuando los dos hombres recobraron sus sentidos, Janice y Alivia ya estaban en la puerta. El hombre alto estiró sus piernas y se paró frente a ellas con una expresión de incredulidad en el rostro.
"¿Me estás tomando el pelo? ¡Cariño, todos en Lane City saben que Jill Jian solo tiene una hija!". La miró con una expresión llena de arrogancia en su rostro para darle a entender que era demasiado inteligente como para creer en sus mentiras.
Janice se sintió frustrada por las palabras del hombre, pero mantuvo una expresión seria y ocultó sus emociones.
"Todos en Lane City también saben que Jill Jian tiene una hija fuera del matrimonio". Janice no dijo nada más porque el hombre parecía haber entendido lo que ella quiso decir.
El hombre no quiso darle importancia a lo que le decía la chica, pero había algo que llamaba su atención. Se quedó pensativo, ya que todo parecía encajar.
De repente, sus ojos se abrieron con horror al darse cuenta de algo y tartamudeó: "Entonces... Entonces ese 'Malc'... ¿Es el señor Rong, ?".
"¿Es él, verdad?", preguntó con voz temblorosa. Janice lo miró confundida, pero luego, asintió con la cabeza tan pronto como se dio cuenta a quién se refería. "Sí, Malcolm Rong".
Cuando Janice mencionó su nombre, el hombre alto sintió que sus rodillas se debilitaban como si fueran a ceder en cualquier momento.
Malcolm Rong... Era el hombre más poderoso de toda Lane City.
Era el hombre que después de perder a sus padres a temprana edad, se hizo cargo de la empresa de su padre y le mostró al mundo de qué estaba hecho en realidad. Uno por uno, echó de la empresa a todos sus familiares desleales y a los altos ejecutivos que intentaron aprovecharse de él y de su desgracia. Después de eso, las personas que trabajaban para él le juraron lealtad y nadie se atrevió a traicionarlo. Fue su pragmatismo despiadado lo que le permitió a Malcolm sacar a SY Company de la cuneta y llevarla a la historia como una de las empresas más exitosas de toda la ciudad.
Sin embargo, lo que asustó al vándalo no era el éxito de Malcolm en los negocios, sino su temperamento. Los rumores sobre el mal genio del hombre comenzaron a circular poco después de la muerte de sus padres. Al parecer, perdía los estribos cada vez que se veía envuelto en una situación en contra de su propia voluntad, y además, los rumores también decían que la hija ilegítima de la familia Jian era su pareja.
Lo que significaba que quienquiera que se metiera con Janice tendría que lidiar con Malcolm. El hombre alto ni siquiera se atrevió a pensar en las consecuencias que le traería molestar a Malcolm y casi de inmediato el tono de su voz cambió.
"Señorita Jian, lamento lo que pasó, no queremos tu dinero. Solo esperamos que cumpla su palabra de no denunciarnos a la policía". El hombre alto fue lo suficientemente sensato como para no pedir dinero después de lo que le había hecho a la mujer de Malcolm, ya que lo único que le quería era salir vivo de allí.
Janice no dijo ni una palabra más. Ella no tenía por qué hacerlo, así que simplemente tomó la mano de Alivia y salió por la puerta sin siquiera mirar atrás. Ambas lucían completamente ilesas, casi como si nunca hubiesen sido secuestradas.