Capítulo 3
Lucrecia no logro darse cuenta del sufrimiento de Anie. Así que con todo el ánimo que pudo darle.
-"Anie, no te preocupes, mi hijo es muy testarudo y no sabe demostrar su cariño, pero con la paciencia y amor que has tenido lograrás que te ame con todo su corazón".
-"Gracias mamá, gracias por su cariño, para mí es como si fuera mi madre". Aún sin ánimos, se forzó a darle una gran sonrisa.
A la distancia Anie logro ver a su gran amor platicando con Rosa, quienes parecían conversar muy a gusto. Pareciera como si fueran la pareja ideal, el corazón le dolía al verlos.
Rosa se veía espectacular, con su apariencia inosente, vestía un vestido entallado rojo, mostrando la perfección de su cuerpo, con el que cualquier hombre desearía estar.
Con una gran sonrisa, lo tomo del hombro y le dijo;
-"Jorge no imaginé que te casarías con ella,
por eso no te insistí con mis sentimientos, pensé que algún día me darías una oportunidad, sabes que puedo darte más de lo que ella te puede ofrecer, te amo incondicionalmente".
Sabiendo que los estaba viendo pensó 'Anie si no logro tenerlo, te alejaré de él, es mío y no sabrás que fue una trampa de inicio a fin, conozco tu orgullo y se que no le confesaras lo que paso'.
Él se veía espectacular con su presencia dominante y la fríaldad que lo caracterizaban perfectamente, la vio a los ojos y pensó, 'no imaginé serías capaz de hacerle eso a tu amiga'.
"Se perfectamente lo que hago, no necesitas descifrar mis emociones".
Él aún no lograba entender como la niña que un día defendió se convertiría en una mujer caprichosa por su amor. Y aunque eran mayores que Anie, era conciente de que Anie tenía una personalidad única y diferente a la de Rosa. Por sus ojos se asomo un brillo que nadie podría decifrar.