Capítulo 3
Por primera vez en su vida, Scott veía a una mujer así de deprimida llorando frente a él. Inseguro de lo que debía hacer, se acercó a ella lentamente, tendiéndole la mano para ayudarla a levantarse.
Para su sorpresa, Michelle se paró de golpe y se marchó a toda prisa sin mirar atrás. Fue todo tan rápido que la mano de Scott se quedó colgando en el aire unos segundos más después de que ella se retirara. Tuvo su mirada fija en la dirección hacia la que la chica huyó, pero pasados un par de minutos no pudo hacer nada más que caminar hacia el hotel.
Mientras tanto, sumamente agotada, Michelle no tenía idea de cómo se las arregló para volver a casa. De hecho, lo último que recordaba era haber comprado una botella de vino que se bebió en el camino.
¿Novio y mejor amigo?
Si bien eso generalmente solo sucedía en las telenovelas, resulta que ella corrió con la misma suerte. Esta situación la tenía sintiéndose muy ridícula y molesta consigo misma. Aunque habían estado juntos durante tres largos años, al parecer su relación era tan frágil que se quebró fácilmente por culpa de alguien que se interpuso entre ellos.
Y ahora que se había casado, ¿qué más podría significar ella en su vida? ¿Se habría convertido en simplemente alguien que solía conocer?
Hubo un tiempo en el que estaba segura de que compartirían el resto de sus vidas juntos. No obstante, ese amor solo duró un determinado período de tiempo.
En ese instante, mientras recordaba esos días en los que un par de cálidas manos solían pasar sus dedos por su cabello, se permitió derrumbarse a llorar mientras se sumergía en sus pensamientos. Todo era muy diferente ahora, ya no podía sentir ese cálido consuelo.
A causa de ello, se desplomó junto a la puerta abrazada a sus rodillas, con una evidente expresión de tristeza en su mirada.
La tenue luz del pasillo iluminaba su rostro, pálido como consecuencia de haber bebido de más.
De repente, la puerta de al lado se abrió. Allí, Olivia Wang, que llevaba puesto un delantal, se encontraba sacando la basura. Y cuando estaba a punto de regresar a su departamento, notó una figura acurrucada en el suelo.
En un instante, sus ojos se abrieron de par en par corriendo hacia la chica. "Michelle, ¿qué sucede? ¿Qué te pasó?", le preguntó agarrándola por los hombros, solo para descubrir que la joven no tenía fuerzas para permanecer de pie. En realidad parecía que el menor empujón la haría caer fácilmente.
Pronto, el hedor del alcohol mezclado con otra leve fragancia llegó a su nariz.
Ante esto, Olivia no pudo evitar fruncir el ceño mientras ayudaba a la ebria mujer a entrar a la casa.
Adentro, a pesar de que ya estaba acostada en la cama, la postura de Michelle seguía siendo la misma que cuando estaba sentada junto a la puerta. Luego, una sonrisa amarga apareció en su rostro, para decir: "Me dijeron que cuando me sienta deprimida, todo va a estar bien siempre que me beba mis problemas. ¿Pero, por qué? ¿Por qué me sigue doliendo tanto? ¡Wyn, maldito mentiroso!".
La joven se burlaba de su propia miseria mientras Olivia simplemente escuchaba en silencio. Entonces, viéndola con pesar, sacudió la cabeza impotente y suspiró. "Mi niña tonta, ¿por qué te haces esto a ti misma?".
Dicho esto, busco un balde con agua tibia para limpiar pacientemente el rostro manchado de lágrimas de Michelle.
Al finalizar, la mujer le quitó el cabello despeinado que tenía Michelle en la frente con mucho cariño en sus ojos.
Después de que le limpiaran la cara con la toalla tibia, la chica comenzó a sentirse un poco mejor y pudo dormir bien. Al día siguiente se despertó casi al mediodía, y cuando estaba a punto de levantarse, sintió un repentino dolor de cabeza muy agudo. Al escuchar su quejido, Olivia rápidamente abrió la puerta para ver cómo estaba. En seguida, preguntó muy preocupada: "Michelle, ¿estás bien?".
Entre tanto, no fue hasta que la joven miró a su alrededor que finalmente se dio cuenta de que estaba en su habitación. Sin embargo, no podía recordar cómo llegó a casa la noche anterior.
"Mamá, ¿cómo regresé?", consultó confundida, mientras agarraba con fuerza la mano de Olivia.