Capítulo 3

Primera anotación del país, ¿Cómo describes Bali en una sola y única palabra? ¡Caliente, muy jodidamente caliente! ¡Mortalmente caliente y asquerosamente húmedo! Oh, carajo, ¿En qué momento pensé que la playa era un lugar para mí? Hace tanto calor que la ropa se ha adherido a mi piel totalmente y ahora, pues ahora, soy lentamente asesinada por esa sensación chiclosa, pegajosa, ardiente, asfixiante y pegajosa debido al sudor que recorre mi cuerpo, según Teresa ya estaba cerca, por lo que, salí de la linda y hermosa área con cálido aire acondicionado del aeropuerto para esperarla afuera y ya llevo los quince minutos más intensos de mi vida parada aquí como una idiota bien jodido.

La señora de los periódicos está seriamente pensando si llamar o no a la policía, ya que, me ve con ojos de terrorista, aunque no sería mala idea ser arrestado si en la estación de policía tienen aire acondicionado, ¿Dónde está esa torpe de Teresa?, de solo recordar a mi pequeña hermana con cabello rebelde, la cual fue secuestrada por ese idiota bien jodido depravado de Alan me hierve la sangre, pero ya han pasado casi diez años así que supongo que ya debería empezar a considerarlo como de mi familia.

De repente, escucho un claxon que me hace elevar la vista, es una linda camioneta de lujo y Teresa me saluda desde el asiento del conductor, casi me río pero me muerdo la lengua y me aguanto, ya que, ella solía conducir uno de esos autos de tercera mano que papá se ganó en una apuesta, pero ahora es una gran señora casada con su gran automóvil de juguete, se ve muy adorable, seguro que se lo regaló Alan para seguir lavándole el cerebro, en fin, la hipocresía, en cuanto se baja miro que su estatura sigue relativamente igual pero esa expresión de niña consentida no ha cambiado, ella sigue siendo tal y como la recuerdo, desde que éramos pequeñas.

—¡Ana Laura !

Apenas me abraza la sensación de calor se intensifica, pero no dudo en estrujar a mi hermana por los miles de años que no nos hemos visto, sí, en definitiva, necesitaba de esto, un abrazo reconfortante de alguien que me entiende.

—Te extrañé tanto, no puedo creer que estés aquí, a veces pienso que no es real.

—Mírate, no has cambiado en nada, sigues siendo la misma niña con cara de engreída. — ambas nos reímos.

— ¡Claro que sí, crecí cinco centímetros, mírame, soy más alta que tú, que no se te pase hermana!

Ambas nos reímos mientras yo tomo mis maletas y las subo a su cajuela para luego sentarme en el asiento del copiloto, sonriendo enajenada ante el precioso y bendito aire acondicionado, no es que sea una persona quejumbrosa pero realmente necesitaba esto, en la ciudad no hace mucho calor, así no vale juzgarme, o eso le doy a entender a Teresa con la mirada, sin embargo, mi pequeño placer se va al carajo, ya que, mi hermana lo apaga y abre las ventanas.

—Ana Laura , si viniste aquí debes disfrutar el calor y la magnífica vista que te ofrece Bali, es porque aún estamos en la ciudad, pero apenas vayamos a los extremos para cruzar rumbo a Kuta te arrepentirás por no haber venido antes.

—¿Qué es Kuta?¿Con qué se supone que se come?¿Es una persona acaso? Solo aceptaré que me lo presentes si es guapo, ya estoy cansada de puros feos.

—Tonta, no es una persona, es el área donde yo vivo, tú te quedarás en otra parte cerca de ahí, y sigo insistiendo, ¿Por qué no te quieres quedar con nosotros? No deberías gastar dinero innecesariamente si tu familia, ósea yo, está aquí, me siento insultada.

—Ya sabes el motivo, tú y mis sobrinos son mi familia, tu marido es n alienígeno desconocido para mí, nunca terminaré de entender porqué te gusta ese hombre.

—Qué tonta eres…

Teresa me da un golpe que nos hace reír mientras yo observo las calles de la linda ciudad hasta que nos desviamos por un camino rocoso como para rodear una inmensa montaña, en cuanto salimos de un túNorma abro la boca hasta el piso al ver el paisaje de mi lado, es maravilloso, nunca había tenido una vista tan magnífica como ésta.

—¿Te gusta? ¿Hermoso no?

—Todo es tan… azul, es de un hermoso azul. — ¿Se han imaginado alguna vez como luce el paraíso? Yo lo hago todo el tiempo y me acabo de dar cuenta que se encuentra en la tierra y que acabo de llegar a él, un inmenso mar azul cristalino se extiende en la parte baja, con un oleaje con tenue espuma como perlas brillantes y preciosas acumulándose en las orillas, mientras que la arena es blanca, tan blanca como la nieve, pero a la vez sumamente resplandeciente como la misma luna.

Y el hace el amorje verde, tan lúcido, tropical y exótico con inmensas palmetas que se alzan decorando todo a su paso junto a montones de rocas más, el aroma a sal cálida y húmeda te inunda las fosas nasales hasta impregnarse en el rincón más oculto del cuerpo y de la mente, el sol más candente que nunca besa la superficie del mar, se refleja en todo su esplendor en compañía de las pocas nubes que hay.— Sin duda, es el paraíso sea que lo veas por dónde lo veas.

—Te dije que era muy hermoso, es por eso que ya estoy aquí diez años.

—Es increíble, espectacular. – Y esa palabra se queda corta, pero tampoco quiero sacar a relucir mi reciente adquisición de diccionario de sinónimos, pero sin duda es una imagen superflua, única, maravillosa y la cual de corazón espero no olvidad nunca, hacía tanto que no me sorprendía como idiota bien jodido, avanzamos con rapidez y en un lindo silencio rodeando la montaña y cruzando caminos que simplemente no dejan de sorprenderme.

Azul y verde es el color del paisaje por todos lados, bellas flores coloridas, frutos que jamás había visto cuelgan de los árboles y aromas que no tenía ni idea de que existían todos llegan como flashazos dejándome sin palabras, no dejo de sorprenderme por cualquier pequeñez hasta que descendemos al área de la playa y nos adentramos a lo que si no me equivoco es un residencial al cual llegamos al final ya bastante alejado de las demás casas justo al borde de la playa.

—El dueño de las villas es amigo de Alan así que te conseguimos un buen precio.

Genial, ahora le debo un favor a ese relamido, sin embargo, en cuanto nos detenemos afuera de la que se supone será mi hogar en la playa nuevamente mi quijada se va hasta el piso y así como una mocosa emocionada me bajo admirando la preciosa villa moderna de color blanco con algunos balcones y un techo de teja caribeño más una enorme piscina personal.

Teresa me arroja las llaves, por lo que, entro casi volando viendo los muebles de playa y sobre todo corriendo hasta la enorme terraza, en cuanto abro las puertas transparentes y corredizas más las cortinas una enorme ráfaga de viento me golpea cegándome por un momento, pero apenas mi vista se aclara sonrío, qué bueno es estar viva, mi terraza también es una entrada y tiene unas escaleras que bajan directamente a la preciosa playa que tengo frente a mí.

—¿Te gusta?— me pregunta siendo imposible responder que no porque sería una rotunda mentira.

—¡¿Bromeas?! ¡Me fascina! — Teresa me sonríe para luego aventarme mis maletas como diciendo “De nada por la ayuda y por la hermosa casa que te he conseguido”, a lo cual me río y la abrazo. — Gracias es simple y sencillamente espectacular.

—Lo sé, aunque no es por presumir, pero mi casa está más bonita, ¿En serio, que no quieres quedarte con nosotros? ¡Los niños estarían encantados!

—Lo siento, Teresa, pero si hay niños no puedo pasearme desnuda por la sala mientras bailo y grito obscenidades a los transeúntes. — me río y mi hermana también lo hace junto a mí para luego pellizcarme la nariz, digo, era eso o decirle que ni loca desayuno, almuerzo y meriendo en la misma mesa que Alan y su mirada que me recrimine gritándome “Solterona que huye de los compromisos a propósito”.

—Es hora de irme, los niños saldrán pronto de la escuela, así que te doy indicaciones rápidas, esta playa la ocupan en su mayoría surfistas pero no son tantos como crees y tu villa es la única que da hacia esta playa más otra residencia que se encuentra en el acantilado, así que puedes ser egoísta y creerte dueña del lugar, Oh y si en la noche te sientes en ánimos aquí mismo caminando sobre la playa hacia la parte este, a un par de kilómetros hay un precioso bar que se llana todas las noches llamado “El Edén” hay música en vivo y el ambiente es genial, los dueños son personas sumamente amables, también…

—¡Demasiada información, es suficiente!

—¡Pero si todavía no te digo donde comprar comida ni otras cosas básicas!

—Vamos Teresa no tengo tres años, con que me digas que muchachos guapos nadarán frente a mi rostro y que hay alcohol a un par de kilómetros me basta para sobrevivir estos días.— mi hermanita se vuelve a reír y a abrazarme para ahora si por fin despedirse e irse dejándome sola, por lo cual, apenas se va, grito como una maldita poseída para literalmente quitarme la ropa hasta quedarme en ropa interior y correr hasta la terraza gritándole al mundo en general.— ¡Por fin soy libre! ¡Por fin sola, carajo! ¡Sin trabajo, sin preocupaciones y sin remordimientos! ¡Todos pueden irse al demonio si así es como lo quieren! ¡¿Me oíste, Nicolás?!

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Pasión en Bali

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