Capítulo 2
—¿Estás loca? No te creo, debe ser una broma, vamos es momento de que te rías y me digas que es una broma, ustedes son la pareja de oro, no te creo .
—No es una broma, simplemente ya no lo amo, ya no siento nada por él, acabo de terminar una relación de años y eso es lo que menos me importa en estos momentos, no te mentiré duele, pero lo superaré, superaré el hecho de haber sido un accesorio durante años .
—Mmm…supongo que tienes un punto a favor, ¿Qué pasará con tus cosas? Si es definitivo, te corresponde la mitad de todo lo que han comprado .
—No me importa nada, quiero que se quede con todo, no es como que estemos casados o algo por el estilo .
—No se trata de orgullo, no seas idiota, ¿Ya olvidaste cuánto invertiste en esa casa, tu estudio, tus autos, todo? Es inversión, no es basura, no seas tonta .
—No me interesa nada Débora, con tal de no volver a verlo, simplemente no puedo seguir con él .
—¿Y qué harás?
—No lo sé, ¿Puedo quedarme hoy contigo? No es como que pueda regresar a Australia e ir a casa de mis padres, mi mamá se pondría a llorar y mi padre querría golpear a Nicolás, lo cual, no me molestaría pero no quiero que el drama se expanda .— Débora me sonríe asintiendo y dándome una palmada en el hombro, las horas se pasan entre bromas de la ocurrente Débora intentando hacerme sentir mejor hasta que sus hijos regresan y comemos juntos, para luego jugar un largo rato, ayudarlos con sus tareas hasta que nuevamente la hora de la cena llega y después de eso los más pequeños se tienen que ir a dormir .
Mi estadía se extiende, los días se pasan vacíos en mi mente y en mi corazón hasta que llega el día en que regresa Leonel, y como mi habitación está cerca de la suya le pido a Débora que si va a follar con él no lo haga muy fuerte, Débora se ríe dándome un golpe en el brazo para luego decirme que bajará a esperar a su marido y que si necesito algo que le llame, asiento yéndome a mi habitación para tomar un baño caliente, una vez fuera colocarme una bata, tirarme a la enorme cama y ver en mi celular nuevamente varias llamadas perdidas de Nicolás .
Simplemente ignoro aquellas llamadas a excepción de un mensaje de mi hermana Teresa la cual me dice que debería tomarme unas vacaciones del trabajo aprovechando que soy mi propia jefe y visitarla en Bali con su odioso marido y sus hijos, ya que, hace más de tres años que no nos vemos, verle la cara a Alan definitivamente no es algo que quiera hacer por más bonito que sea el lugar y por mucho que extrañe a mi hermana y sobrinos, suspiro hasta que escucho voces provenientes de algún lugar cercano, debe ser Débora platicando con su esposo que ya llegó .
—¿Entonces, por qué me dices que está aquí?—están hablando de mí y sospecho que ya debería de irme .
—Ya te lo dije, Leonel, está pensando las cosas, se separó de Nicolás, por lo cual, es un momento difícil para ella, estuvo con el tipo cuatro años y no tiene a donde ir y aunque le sugerí que se emborrachara y tuviera sexo con alguien en un antro cualquiera no me escuchó, ella simplemente no sabe cómo reemplazar un amor por mucho sexo salvaje .
—¿Qué clase de estupidez le sugeriste?
—Pues, yo lo haría si nos separáramos, es la ley de la vida .— ella simplemente es muy boba pero se ve muy tierna al pensar que es la mejor opción .
—¿Perdón?
—Es broma tesoro, quita esa cara de estirado, el punto es que necesita apoyo emocional y yo soy su mejor opción y soporte .
—Debe estar desesperada para haber venido a escuchar tus consejos .
Simplemente me cubro el rostro con un cojín y apago las luces para por fin quedarme dormida, si supieran que yo también me detesto en este momento, nuevamente las horas pasan sin que yo pueda dormir hasta que me levanto y enciendo el pequeño computador portátil que me prestó Débora, por fin, después de pensarlo mucho tomo la decisión que tal vez no me cambie la vida pero si me ayude, por lo menos, a avanzar un poco .
Un par de minutos después en compañía de mi tarjeta de crédito y demás pareciera que el sueño por fin me llega, espero haber tomado una buena decisión, en cuanto me despierto miro que ya es bastante tarde y ya no hay alboroto, lo cual, indica que Leonel al igual que sus hijos ya salieron, me levanto y arreglo a prisa para bajar y encontrarme con Débora en la cocina, la cual me espera para desayunar .
—Ya era hora .
—Lo siento, dormí de más .— Mi amiga me sonríe indicándome que me siente, lo cual hago vagamente, aún tengo un poco de sueño .
—¿Lloraste toda la noche por él?
—Ni una sola lágrima . – no doy mi brazo a torcer en cuanto a mi decisión .
—¿Eso es bueno o malo?—me pregunta y la verdad es que ni yo misma sé la respuesta .
—No lo sé…— respondo vagamente .
—En ese caso, ¿Ya sabes qué hacer?
—Sí, creo que sí .
—¡Genial! ¿Qué harás?
Termino de masticar solo para darle un trago a mi jugo y aclararme la voz .— Iré a Bali a ver a Teresa .
—Vaya…¿De vacaciones?¿Cuánto tiempo?
—No lo sé, tal vez para siempre, indefinidamente es lo más probable .
—¿Ah? ¡¿Estás loca?! ¡¿Qué hay de tu trabajo?! ¡De tu vida aquí! No puedes irte y dejarlo todo así como así, piensa en la vida que vas a dejar aquí .
—Débora, ¿Sabes lo que sentí esta mañana cuando desperté?
—No, no logro adivinar qué pasa en esa cabeza tan loquita .
—¡Nada! Absolutamente nada, ni una chispa de vitalidad, ni ganas de hacer nada, ni siquiera calor en mi cuerpo y eso solo empeora Débora, me aterra, es peor que la muerte perder las ganas de vivir, de sentir, pensar que siempre seré esta persona me aterra, ¡Me asusta! —Débora niega con el cabeza cansado y mirándome fijamente .
—Laura tranquilo, mucha gente pasa por esto, se enamoran torpemente cuando son adolescentes como en tu caso, inicia, una relación seria, se van a vivir juntos, arreglan su hogar, echan raíces y cuando las cosas se ponen difíciles un día se dicen “Esto ya no es para mí” . Entonces se caen, se hieren, pero se vuelven a levantar y vas a una jodida terapia con un psicólogo o yo que sé, no simplemente te retiras de la vida .
—No me estoy retirando . Débora necesito cambiar, necesito un cambio en mi vida .
—Laura nos tienes a todos nosotros, tus amigos, tu familia, no estás solo ya que nosotros te apoyamos y sobre todo te amamos .
Aprieto los puños negando rápidamente con la cabeza . — Dime Débora, ¿Tú sientes mi amor por ti? ¿Mi apoyo? ¡No, no hay nada! ¡No tengo nada dentro de mí! ¡Estoy vacío! ¡Como muerte en vida! ¡Prácticamente no tengo pulso, soy inerte, invisible, inservible! — Débora se queda callado mientras yo me tranquilizo inhalando con fuerza . — Me iré a Bali, ya te lo dije .
—¿Por qué a Bali? Puedes ir a un lugar más cerca, no lo sé, he visto que en dos cuadras están arrendando departamentos .
—No lo sé, porque me atrae, suena hermoso, lindo, excitante, y quiero eso Débora, quiero eso en mi vida, necesito sentirme libre nuevamente, quiero reírme, comer algo delicioso, tener deseo de disfrutar, de vivir el cual ha desaparecido, quiero ir a algún lado donde pueda maravillarme con algo, sonreír hasta que me duela el rostro, reírme hasta las lágrimas, yo que sé, tal vez seguir tu consejo, beber, embriagarme y tener sexo con un hombre atractivo al cual, por lo menos, le interese seducirme .
—¡Laura, por dios, estás comportándote como una maldita adolescente! ¡Reacciona, por favor!
—¡Entonces seré una adolescente! No me interesa, porque desde que tenía quince putos años he estado en relaciones estúpidas que no hacen más que hundirme, saliendo de una solo para meterme a otra por tantos años de mi vida, ¡Y mírame, mírame ahora! ¡No tengo nada! ¡Nunca he tenido tiempo para mí en mis malditos veinticinco años! No tengo nada de tiempo, ni siquiera para tirarme un pedo cuando se me plazca . – Débora me mira fijamente solo para suspirar .
—¿Cuándo te vas?
—Hoy en la noche .— Mi amiga abre los ojos de la impresión solo para terminar sonriendo .
—Estás loca, ¿Lo sabes, verdad?
—Créeme que lo sé, pero tengo fe con que estoy tomando una buena decisión .
—Ni siquiera cuándo íbamos en la universidad se te ocurrieron semejantes hazañas .
—Ni a ti, casado y con tantos hijos, esa sí que es una locura, mira que tener cinco, eres una máquina de hacer bebés, tú que decías que no tendrías hijos .
—La gente cambia .
—Sí, la gente cambia, tienes mucha razón . – Ambos nos sonreímos y volvemos a comer, por la tarde Débora le encarga sus hijos a las empleadas solo para acompañarme a comprar un par de cosas para el viaje y demás, también me aseguro de contactar a mi hermana y decirle que iré a verlo, lo cual le sorprende y se alegra en exceso, por último le aviso a mis padres justo antes de ir rumbo al aeropuerto cuando ya no pueden detenerme, después de todo ya no soy una niñita .
—Seguramente regresaré como en una semana, harta, llorando y con una jodida malaria, no entiendo como es que mi hermana ha decidido vivir en un lugar tan paradisiaco como Bali .— ambos nos reímos mientras Débora termina de estacionar su auto para luego ayudarme con mi maleta mientras yo me coloco mi mochila para ingresar al aeropuerto rumbo a la sala donde tengo que abordar .— Ya me dio miedo sabes y lo más gracioso es que esta vez no tengo a nadie que me espere en casa, de hecho ni siquiera tengo una maldita casa a la que volver, a la mierda todos, me voy de aquí .
—Está bien, ya harás amigos o yo que sé, te hará bien alejarte de todo esto, de hecho Leonel y yo hemos estado pensando en irnos un mes entero a la enorme villa que tiene su familia, tal vez dentro de quince años cuando los niños sean más grandes nos volvamos a ver .
Apenas escucho su voz extraña y sus palabras cortadas ambos nos miramos con la mirada algo quebrada . — ¿Qué? — Nos detenemos y Débora me sonríe algo tembloroso para luego colocar su mano en mi hombro .
—¿Sabes por qué te molesté tanto hoy en la mañana? —Nos miramos fijamente mientras ella suspira mirando por todos lados para luego enfocarse en mí .
—Dios sabe que amo mi vida, mi trabajo, a mi marido y sobre toda a mis hijos, pero… quisiera poder ir contigo .
Ambas nos miramos con los ojos llorosos por lo que rápidamente nos abrazamos, Débora frota mi espalda para luego despegarse y sonreírme enormemente .
—Te quiero y estoy sumamente orgullosa de ti, ahora vete y sé tan feliz como puedas, prométemelo, vuelve a sonreír como solamente tú sabes hacerlo .
Me aguanto las estúpidas emociones y las ganas de llorar abrazando con fuerza a Débora, la cual me sonríe, una vez lista me voy y tomo mi vuelo, en cuanto el avión despega no me queda más que suspirar, digamos que será un largo descanso y que me inspiraré, ya sé, soy una periodista y como tal podría escribir sobre una mujer que se va a Bali a aprender el idioma nativo y titularlo “Playa azul, chicos sexys y más”, sonrío sabiendo que soy una estúpida y no sé lo que hago pero todo es mejor que quedarse en un lugar que solo me causa dolor .
Capítulo 3
Primera anotación del país, ¿Cómo describes Bali en una sola y única palabra? ¡Caliente, muy jodidamente caliente! ¡Mortalmente caliente y asquerosamente húmedo! Oh, carajo, ¿En qué momento pensé que la playa era un lugar para mí? Hace tanto calor que la ropa se ha adherido a mi piel totalmente y ahora, pues ahora, soy lentamente asesinada por esa sensación chiclosa, pegajosa, ardiente, asfixiante y pegajosa debido al sudor que recorre mi cuerpo, según Teresa ya estaba cerca, por lo que, salí de la linda y hermosa área con cálido aire acondicionado del aeropuerto para esperarla afuera y ya llevo los quince minutos más intensos de mi vida parada aquí como una idiota bien jodido.
La señora de los periódicos está seriamente pensando si llamar o no a la policía, ya que, me ve con ojos de terrorista, aunque no sería mala idea ser arrestado si en la estación de policía tienen aire acondicionado, ¿Dónde está esa torpe de Teresa?, de solo recordar a mi pequeña hermana con cabello rebelde, la cual fue secuestrada por ese idiota bien jodido depravado de Alan me hierve la sangre, pero ya han pasado casi diez años así que supongo que ya debería empezar a considerarlo como de mi familia.
De repente, escucho un claxon que me hace elevar la vista, es una linda camioneta de lujo y Teresa me saluda desde el asiento del conductor, casi me río pero me muerdo la lengua y me aguanto, ya que, ella solía conducir uno de esos autos de tercera mano que papá se ganó en una apuesta, pero ahora es una gran señora casada con su gran automóvil de juguete, se ve muy adorable, seguro que se lo regaló Alan para seguir lavándole el cerebro, en fin, la hipocresía, en cuanto se baja miro que su estatura sigue relativamente igual pero esa expresión de niña consentida no ha cambiado, ella sigue siendo tal y como la recuerdo, desde que éramos pequeñas.
—¡Ana Laura !
Apenas me abraza la sensación de calor se intensifica, pero no dudo en estrujar a mi hermana por los miles de años que no nos hemos visto, sí, en definitiva, necesitaba de esto, un abrazo reconfortante de alguien que me entiende.
—Te extrañé tanto, no puedo creer que estés aquí, a veces pienso que no es real.
—Mírate, no has cambiado en nada, sigues siendo la misma niña con cara de engreída. — ambas nos reímos.
— ¡Claro que sí, crecí cinco centímetros, mírame, soy más alta que tú, que no se te pase hermana!
Ambas nos reímos mientras yo tomo mis maletas y las subo a su cajuela para luego sentarme en el asiento del copiloto, sonriendo enajenada ante el precioso y bendito aire acondicionado, no es que sea una persona quejumbrosa pero realmente necesitaba esto, en la ciudad no hace mucho calor, así no vale juzgarme, o eso le doy a entender a Teresa con la mirada, sin embargo, mi pequeño placer se va al carajo, ya que, mi hermana lo apaga y abre las ventanas.
—Ana Laura , si viniste aquí debes disfrutar el calor y la magnífica vista que te ofrece Bali, es porque aún estamos en la ciudad, pero apenas vayamos a los extremos para cruzar rumbo a Kuta te arrepentirás por no haber venido antes.
—¿Qué es Kuta?¿Con qué se supone que se come?¿Es una persona acaso? Solo aceptaré que me lo presentes si es guapo, ya estoy cansada de puros feos.
—Tonta, no es una persona, es el área donde yo vivo, tú te quedarás en otra parte cerca de ahí, y sigo insistiendo, ¿Por qué no te quieres quedar con nosotros? No deberías gastar dinero innecesariamente si tu familia, ósea yo, está aquí, me siento insultada.
—Ya sabes el motivo, tú y mis sobrinos son mi familia, tu marido es n alienígeno desconocido para mí, nunca terminaré de entender porqué te gusta ese hombre.
—Qué tonta eres…
Teresa me da un golpe que nos hace reír mientras yo observo las calles de la linda ciudad hasta que nos desviamos por un camino rocoso como para rodear una inmensa montaña, en cuanto salimos de un túNorma abro la boca hasta el piso al ver el paisaje de mi lado, es maravilloso, nunca había tenido una vista tan magnífica como ésta.
—¿Te gusta? ¿Hermoso no?
—Todo es tan… azul, es de un hermoso azul. — ¿Se han imaginado alguna vez como luce el paraíso? Yo lo hago todo el tiempo y me acabo de dar cuenta que se encuentra en la tierra y que acabo de llegar a él, un inmenso mar azul cristalino se extiende en la parte baja, con un oleaje con tenue espuma como perlas brillantes y preciosas acumulándose en las orillas, mientras que la arena es blanca, tan blanca como la nieve, pero a la vez sumamente resplandeciente como la misma luna.
Y el hace el amorje verde, tan lúcido, tropical y exótico con inmensas palmetas que se alzan decorando todo a su paso junto a montones de rocas más, el aroma a sal cálida y húmeda te inunda las fosas nasales hasta impregnarse en el rincón más oculto del cuerpo y de la mente, el sol más candente que nunca besa la superficie del mar, se refleja en todo su esplendor en compañía de las pocas nubes que hay.— Sin duda, es el paraíso sea que lo veas por dónde lo veas.
—Te dije que era muy hermoso, es por eso que ya estoy aquí diez años.
—Es increíble, espectacular. – Y esa palabra se queda corta, pero tampoco quiero sacar a relucir mi reciente adquisición de diccionario de sinónimos, pero sin duda es una imagen superflua, única, maravillosa y la cual de corazón espero no olvidad nunca, hacía tanto que no me sorprendía como idiota bien jodido, avanzamos con rapidez y en un lindo silencio rodeando la montaña y cruzando caminos que simplemente no dejan de sorprenderme.
Azul y verde es el color del paisaje por todos lados, bellas flores coloridas, frutos que jamás había visto cuelgan de los árboles y aromas que no tenía ni idea de que existían todos llegan como flashazos dejándome sin palabras, no dejo de sorprenderme por cualquier pequeñez hasta que descendemos al área de la playa y nos adentramos a lo que si no me equivoco es un residencial al cual llegamos al final ya bastante alejado de las demás casas justo al borde de la playa.
—El dueño de las villas es amigo de Alan así que te conseguimos un buen precio.
Genial, ahora le debo un favor a ese relamido, sin embargo, en cuanto nos detenemos afuera de la que se supone será mi hogar en la playa nuevamente mi quijada se va hasta el piso y así como una mocosa emocionada me bajo admirando la preciosa villa moderna de color blanco con algunos balcones y un techo de teja caribeño más una enorme piscina personal.
Teresa me arroja las llaves, por lo que, entro casi volando viendo los muebles de playa y sobre todo corriendo hasta la enorme terraza, en cuanto abro las puertas transparentes y corredizas más las cortinas una enorme ráfaga de viento me golpea cegándome por un momento, pero apenas mi vista se aclara sonrío, qué bueno es estar viva, mi terraza también es una entrada y tiene unas escaleras que bajan directamente a la preciosa playa que tengo frente a mí.
—¿Te gusta?— me pregunta siendo imposible responder que no porque sería una rotunda mentira.
—¡¿Bromeas?! ¡Me fascina! — Teresa me sonríe para luego aventarme mis maletas como diciendo “De nada por la ayuda y por la hermosa casa que te he conseguido”, a lo cual me río y la abrazo. — Gracias es simple y sencillamente espectacular.
—Lo sé, aunque no es por presumir, pero mi casa está más bonita, ¿En serio, que no quieres quedarte con nosotros? ¡Los niños estarían encantados!
—Lo siento, Teresa, pero si hay niños no puedo pasearme desnuda por la sala mientras bailo y grito obscenidades a los transeúntes. — me río y mi hermana también lo hace junto a mí para luego pellizcarme la nariz, digo, era eso o decirle que ni loca desayuno, almuerzo y meriendo en la misma mesa que Alan y su mirada que me recrimine gritándome “Solterona que huye de los compromisos a propósito”.
—Es hora de irme, los niños saldrán pronto de la escuela, así que te doy indicaciones rápidas, esta playa la ocupan en su mayoría surfistas pero no son tantos como crees y tu villa es la única que da hacia esta playa más otra residencia que se encuentra en el acantilado, así que puedes ser egoísta y creerte dueña del lugar, Oh y si en la noche te sientes en ánimos aquí mismo caminando sobre la playa hacia la parte este, a un par de kilómetros hay un precioso bar que se llana todas las noches llamado “El Edén” hay música en vivo y el ambiente es genial, los dueños son personas sumamente amables, también…
—¡Demasiada información, es suficiente!
—¡Pero si todavía no te digo donde comprar comida ni otras cosas básicas!
—Vamos Teresa no tengo tres años, con que me digas que muchachos guapos nadarán frente a mi rostro y que hay alcohol a un par de kilómetros me basta para sobrevivir estos días.— mi hermanita se vuelve a reír y a abrazarme para ahora si por fin despedirse e irse dejándome sola, por lo cual, apenas se va, grito como una maldita poseída para literalmente quitarme la ropa hasta quedarme en ropa interior y correr hasta la terraza gritándole al mundo en general.— ¡Por fin soy libre! ¡Por fin sola, carajo! ¡Sin trabajo, sin preocupaciones y sin remordimientos! ¡Todos pueden irse al demonio si así es como lo quieren! ¡¿Me oíste, Nicolás?!