Capítulo 2
La aventura con ese hombre ese día no trascendió como de verdad lo hizo el ángel endemoniado que conocí esa noche en el bar por fuera de la universidad.
Después de mi primera terapia de ¡Muchas! A las que me había agendado en numerosas oportunidades, esta había sido nuevamente un fracaso. ¡No digo que la Psicóloga que me atendió en esta ocasión haya sido totalmente un fracaso! Pero por más que con antelación lo solicite, no me dieron más de la hora de terapia que en verdad necesitaba.
¡No una vez ni dos por semana! En mi caso en específico necesitaba por lo menos de cuatro a cinco sesiones de terapia, algo que al parecer no lo podía obtener de nadie en la ciudad, lo que me llevo a buscar más allá de la ciudad en donde vivía ¡Pero nada funcionó de igual forma! por lo que recordé una vez más, ¿Por qué me había vuelto una Ninfómana? Después de haber probado a ese hombre que fue ¿Quién? En verdad fue el culpable de mi adicción.
Al instante que escuché esa voz sensual y con de sobra atracción, me tomé la molestia de rechazar la incitación que me extendió el hermoso caballero que por demás estaba dicho que era lo que necesitaba después de esa reunión con la Psicóloga, sin embargo, deseaba darme un espacio ese día en el que necesitaba algo más relajado y no compartir mi noche con un hombre ¡Por más que así lo deseara!
Llegando a mi departamento, el único recuerdo que llego a mi mente tras haber rechazado la invitación del incitante joven que dejé al salir de la Psicóloga, fue esa noche en el bar en que nos encontrábamos reunidos con mis compañeras de clases y después de ese fiasco con el joven de lucha olímpica estaba muy necesitada de un verdadero hombre en mi vida para saciar ese fuego que se había quedado prendido dentro de mí, después de haber sentido por primera vez un cavernoso cuerpo de hombre por dentro, pero al no haber recibido la excitación o placer esperada. ¡Necesitaba más que un juguete para apagar ese fuego por dentro!
Todo comenzó con una copa que me ofrecieron esa noche en el bar y que de alguna manera llegue a dudar de aceptar. —¿Deseas un trago de tequila? ¿Si consumes alcohol verdad?
Fue muy directo desde el inicio y eso me dejo impactada, por lo que respondí. —¡Si claro! En mi residencia a escondidas de mi padre me bebía un trago todos los fines de semana.
Después de haber dado mi respuesta, supe que esa respuesta no era la adecuada, porque incluí a mi familia o algo personal en una conversación que no estaba ni cerca de ser personal, pero que, a pesar de mi absurda respuesta, intento hacerme sentir bien, aunque en verdad no fuera de esa manera.
—¡Wow! Eres atrevida entonces. ¡Así debe de ser chica!
Entonces le pregunté con timidez por mi inexperiencia. —¿Cómo es que me has dicho que era tu nombre disculpa?
Antes de responderme, tomó de su copa y de un solo sorbo se bebió el contenido de la misma, para luego responder. —Acaso ¿eso interesa? Lo único que interesa es lo que puedo llegar a hacerte sentir, siempre y cuando te sientas preparada para experimentar una experiencia inolvidable.
¡Sin duda me sorprendí en la forma que me hablo en ese momento! me dejo helada, al menos estaba haciendo que mi cuerpo sintiera un escalofrió por dentro que me erizara la piel ¡Eso ya era un buen comienzo!
Todo parecía ser que a ninguna de las chicas les importaba lo que hiciera o pasara conmigo esa noche, ya que solo se quedaron observando y de pronto volteaba la mirada para ver si ellas seguían ahí detrás de mí. ¡Pero ellas solo estaban al pendiente si me iba o no con el hombre fornido y de buen físico!
La verdad no podía resistirme a su encanto, por lo que después de haber dado esa respuesta le pregunte su edad, ¡Al menos quería conocer su edad! No se veía tan joven como cualquiera de la universidad, pero ¡Un encanto y maravilla de hombre que estaba por delante de mis pupilas!
—Entonces ya que no quieres decirme tu nombre, por lo menos desearía saber tu edad. ¿Cuál es tu edad?
Sonrió ante mi pregunta y acomodándose el pantalón me respondió con certeza que ya estaba asegurada su noche conmigo. —¿Quieres saber si lo harás esta noche con un jovencito o con un caballero? ¡Está bien te lo diré! Treinta cuatro años ¿Complacida? ¿Tu edad cual es jovencita?
Era suficiente como para complacerme con haberme dicho su edad, por lo que era más que evidente que mi edad no importaba, pero, así como el no accedió a darme su nombre, entonces le devolví la moneda.
—¿Acaso importa mi edad? ¡Si de igual manera te revolcaras con alguien menor que tú, eso que te quede muy claro y no creas que soy menor, tengo la edad suficiente para hacerme cargo de mis actos!
Sin más remedio me acercó su cuerpo que estaba más que excitado tras estar cerca de mí en ese momento, para luego rodear mi cintura con sus gruesos y enormes brazos para someterme a su deseo con un beso con toda la lujuria que podía llegar a sentir en ese instante.
Experimente sus manos gruesas y fuertes en mi cintura, estaba que goteaba de lo excitada que me había hecho sentir solo por haberme tocado de esa forma tan natural y ruda a la vez.
Me acercó a su cintura dejándome sentir que lo que había entre sus piernas no era precisamente unos rellenos o un protector de lucha olímpica. Lo que en verdad había por dentro y en medio de esas piernas era una herramienta dispuesta a introducirse hasta en mis pensamientos y así quitarme el recuerdo de ese fiasco con el que me había tocado la primera vez.
Mis amigas o más bien debo decir mis compañeras solo dieron unos cuantos gritos tras observarme que ese tipo misterioso al que me estaba entregando me devoraba con su boca en esos labios gruesos y llenos de lujuria.
Antes de marcharnos del lugar, me pregunto tras dejarme sumamente mojada y más que deseosa de estar entre su cuerpo cavernoso y seguramente con unas enormes venas quese sobresalían.
—¿No hay problema si te vienes conmigo a mi departamento? ¡Porque no quiero encontrarme con sorpresas más adelante!
No me sorprendió su pregunta, pero aun así le respondí con incertidumbre. —¿Sorpresas en qué sentido? Soy completamente independiente y lo que haga o deje de hacer es solo mi asunto y de nadie más, así que, si deseas marcharte ahora mismo, bien puedes hacerlo, pero por lo contrario deseas que me marche de tu lado, así mismo lo haré también.
Estaba vestido de traje negro, sus músculos se le marcaban en esa camisa rojo carmesí que llevaba puesta, mis compañeras y las cámaras del lugar habían visto con el tipo que me estaba marchando, así que no tenía nada que temer.
Aparte que estaba dispuesta a entregarme esa noche al demonio de la lujuria, ¡Porque ese hombre parecía un demonio y no un ángel! De seguro me iba hacer cosas muy malas de las que no me iba a arrepentir, ¡Mas bien al contrario me podría quedar con ganas de más de ese demonio!
Llegamos a la entrada de su departamento que no quedaba a más de treinta minutos de la universidad, lo que considerando estaba bastante cerca y accesible ¡No tenía nada que temer al respecto! Pero nuevamente ante de ingresar me pregunto. —¿Estas realmente segura de entrar? ¿Por qué si entras? ¡No dejare que te vayas hasta que te hayas convertido en toda una mujer saciada y llena de insuperable placer!
¿Segura? Más segura no habría estado en años, así que con determinación respondí de inmediato. —¡Más segura no puedo estar de lo que estoy! Entremos porque hace frio acá afuera, ¿Espero tengas calefacción en tu departamento?
—¡Te puedo asegurar que no la necesitaras! ¡Porque te voy a hacer sudar y sentirás un fuego en todo tu cuerpo que el único extintor que tendrás delante de ti para apagar ese fuego será con el de mi manguera!
¿Era en serio lo que me acababa de decir? en verdad ese hombre, sabia encender el fuego que tenía por dentro. De seguro haría arder todo mi interior. ¡Porque solo con sus frases y su voz gruesa y muy varonil estaba logrando que estuviera más mojada que en mi mejor sueño húmedo!
Lo primero que pude ver cuando ingresamos fue un potro del amor en medio de la sala, unas cadenas atadas a una tubería y unas cuerdas de cuero amarradas a cada esquina del departamento ¡Por Dios este hombre es un sádico! Dije en mi mente aturdida, pero deseosa de querer probar cada uno de esos artefactos que tenía ahí frente a mí y que sin ningún pudor había dejado que lo viera.
Pero se percató de mi “Inocencia” tras no lograr ocultar mis miradas hacia esas cosas que aparentemente utilizaba muy seguido ¡Con lo que tampoco creí que los usara con una sola persona!
Tomándome de los hombros con sus manos gruesas, exclamó. —¡No creas que la acción comenzará ahí! eso será solo si tu así lo quieres experimentar. ¡Primero quiero que te tiemblen las piernas de tanto que te haré pedirme mas, hasta que tu cuerpo no aguante más ¡Entonces me pedirás que repose tu cuerpo sobre el potro o encadene tu cuerpo a cualquiera de esos juguetes que están hechos para satisfacer tu cuerpo!
En verdad y de seguro ese hombre me haría pedirle más, de eso no me cabía la menor duda posible.
Tras haber ingresado a su departamento y observado lo anterior, solo apreciaba la enorme cama frente a su cocina. Entonces mostrando siempre su seguridad y tranquilidad mencionó de prisa. —¡Acomódate o vete a dar una ducha! Porque después no tendrás tiempo para hacerlo, mientras tanto déjame prepararte un coctel que te relajará y te hará sentir mejor antes de la acción.
Posiblemente eran los nervios o la excitación, pero con timidez respondí. —¡Gracias! Creo que, si necesito el baño para relajarme un poco, porque de pronto hay un calor sofocante en tu departamento.
Así que me enseño la ducha, no podía dejar de ver que por donde caminaba, había más de algún juguete para adultos ¡Para nada desordenado! Todo debidamente en su lugar, pero no dejaba de sorprenderme lo bien que se veía todo y más ese hombre que estaba a punto de entrar a mi cuerpo esa noche en la que el deseo y la lujuria se apoderó de mi ser por completo.
Corroboré que no se encontrara cerca de la ducha y comencé a desnudarme para entrar a la ducha, que dentro de ella el ambiente era aún más misterioso y candente. Las sensaciones eran diferentes a cualquier ducha común, pero me encantó el ambiente.
Me duché muy tranquilamente esperando el momento de salir, pero no sin antes observar tras el vidrio templado y empañado desvistiéndose y ver como se dirigía hacia mí con el coctel que me había preparado, directo a la ducha donde me encontraba desnuda a merced de su deseo y de su cuerpo.
Encontrándose en la puerta de su ducha, tocó dos veces y me preguntó muy amablemente. —¿Puedo ingresar hermosa? Este coctel te relajará y condicionará tu cuerpo para que no puedas dejar de sentirte bien toda la noche.
Entonces mi mente comenzó a volar e imaginarse situaciones inesperadas y drásticas, creyendo que después de todo era una persona con malas intenciones, por lo que me pregunté. —¡Hay no! Este tipo quiere darme un tranquilizante. ¿Ahora qué hago? ¿cómo le digo que no lo necesito?
Capítulo 3
Ahí se estaba resumiendo mi vida en un instante que llegué a considerar aterrorizante por la manera en que desde ese momento comenzaron a darse las cosas con ese tipo y mi persona que me encontraba literalmente indefensa y desnuda en una ducha a la cual comenzaba a dudar y preguntarme ¿En qué momento se me ocurrió aceptar venir aquí con este tipo?
¡En verdad no deseaba ver a ese hombre venir hacia mí! Me sentía muy nerviosa y hasta llegué a pensar ¿Sera posible que un hombre me pueda tratar como él dice que lo hará? Lo pensé de esa forma por la experiencia anterior en la habitación de la universidad. Pero es que en verdad ver su cuerpo fuerte, fornido y con unos tatuajes que volvían loca a cualquiera, me tenía excitada, pero ¡sumamente asustada!
Ni siquiera existió algún tipo de comentario sobre. ¿Quién era? ¿a qué se dedicaba? Por lo que también fue mi error solo dejarme llevar por el deseo que en ese momento estaba experimentando, aunque debo decir que de no haber sido por ese hombre ¡Tampoco hubiese desarrollado una fuerte atracción por los hombres mayores! Que hasta el momento de mi vida comenzaron a atraerme específicamente los que ya eran casados o divorciados.
Era como una sensación de suma adrenalina que le inyectaba a mi cuerpo, fue así como conocí a Alberto en Holanda tiempo mucho después de esta experiencia con el hombre que estaba a punto de ingresar a la ducha con su “Enorme” personalidad que colgaba entre sus piernas.
El vidrio de la ducha no era muy trasparente, más sin embargo alcance a apreciar que por delante de su cuerpo llevaba una personalidad que era como un brazo extra en su cuerpo. ¿Sera posible esa situación? Me volví a preguntar que, cuando llegó a la puerta de la ducha me sentí nerviosa, el cuerpo literalmente me comenzó a mandar impulsos al cerebro de placer de solo verlo tras es el vidrio con sus otras dos manos con las copas.
¡En verdad no deseaba ese tranquilizante que me estaba ofreciendo! Pero no tuve valor para rechazarlo, por lo que tras estar parado en la entrada de la ducha y esperando mi respuesta no volvió a preguntar y se atrevió directamente a mencionar con interrogante en su voz. —¿Podrías abrir la puerta por favor?
No me dejó alternativa y con la lluvia de la regadera cayendo en mi cuerpo, pronuncie. —¡Si claro! Ahora te abro la puerta.
Le respondí con la voz algo quebrada y nerviosa, pero muy ansiosa de saber que estaba a punto de suceder en la ducha y conocer nuestros cuerpos al ras del agua cayendo por la regadera. No era tan voluptuosa como otras mujeres, por lo que me extraño sinceramente que me prefiriera a mí y no a alguna de las compañeras que estaban conmigo esa noche en que lo conocí.
Tras abrir la puerta corrediza de la ducha, entró ese hombre guapo de piel morena clara, lleno de tatuajes y pecho muy bien formado. ¡Sin duda no cambiaría nada de su cuerpo en ese y ni en ningún otro momento!
Era simplemente perfecto la persona que tenía por delante de mis ojos. ¿Si me hubiese preguntado? ¿Si deseaba estar saliendo, aunque sea solo para disfrutar salvajemente de su cuerpo? Sin pensarlo hubiese aceptado.
Pero supongo que no era de esa forma, ya que ese hombre solo era un coleccionista de mujeres, aparentemente solo deseaba conquistar sus cuerpos para así incrementar su récord como todo un macho Alpha salvaje de tres cuernos. Era un seductor de lo más excitante que había conocido en mi vida.
¿Si me hubiese permitido estar toda la noche prendida a su herramienta como ubre? Lo hubiese hecho sin pensarlo, pero no todos los hombres son iguales en el buen sentido de la palabra. Algunos tienen gustos muy extraños en la cama que logran llegar a satisfacer, mientras que otros solo buscan que una mujer se trague por completo su viril sin importar más nada, pero ellos no lo hacen con nosotras, quitándole así el placer de dar y recibir por igual satisfacción al encuentro sexual.
No tuve otra alternativa más que apagar la regadera de la ducha para que las bebidas no se inundaran, con algo de timidez tape mis senos, ignorante por completo, pues lo de abajo estaba completamente a la orden del señor que tenía por delante.
Mi acción casi que natural lo llevo a preguntarme inmediatamente sorprendido por mi acción. —¿Qué haces? ¿porque te tapas los senos? No deberías de sentirte avergonzada, además eres lo más hermoso que mis ojos han apreciado en años y mira que he visto mujeres en cantidades. No tienes por qué tapar tu belleza.
En verdad hizo que me sintiera aliviada con esas palabras que parecían de barrio bajo, pero que igualmente excitaban y daban confianza. ¡No es que muchos hombres lo hagan de esa forma! Pero pienso desde mi punto de vista que algunos, si no es que todos los hombres en la intimidad deberían de tratarnos como mujeres adultas y no como niñas.
Mi manera de pensarlo de esa forma es porque muchos hombres casados dejan a la mujer, porque en la calle se sienten libres de tratar a las amantes como se les da la gana, pero en la casa son cohibidos y con baja moral o autoestima retrograda. ¡Eso también tiene que ver en uno de mujer! Por permitir que el hombre no sea un salvaje en la cama como lo son con las mujeres que se dedican a la prostitución.
Pero ese hombre no contaba directamente con un sentido de timidez, era muy salvaje en su vocabulario. ¡Pero excitaba al máximo! ¡Hasta podría mencionar que me hizo sentir un orgasmo solo de observar el físico desnudo y su vocabulario!
No lograba evitar ver la herramienta por debajo de ese abdomen bien definido que estaba más que perfecto para cabalgar encima, pero deseaba mantenerme recatada y tímida hasta donde eso fuese posible, porque era más que obvio que ese hombre se percató de mis miradas sobre su virilidad, mencionando en ese momento. —¡No comas ansias! Que el que come antes se llena y no se satisface, por lo que no queda lugar para el plato fuerte.
¡Wow! Hasta sabio me había salido ese hombre que vivía lejos con su mascota, por lo que solo pase a sonreír de momento recibiéndole la copa que llevaba en sus manos. ¡No importaba lo que llevara! ¿Si llevaba algún medicamento? ¡No lo creo! No estaba a la fuerza, ni me tenía secuestrada ¿Entonces porque iba a desconfiar de la bebida? Solo se la recibí y antes de darle el trago me volvió a mencionar. —¡Despacio mamacita que no es carrera de yeguas!
No era para predecibles la manera en que de pronto se atrevía a hablar, pero eso fue una de las cualidades que me encantó. Lo que más me impresionó es que su viril aún no estaba en una situación de erección. ¡Era mi imaginación o sabía controlar sus emociones! Porque de seguro otro hombre ya estuviera muy excitado y me tendría debajo de su abdomen o contra la pared dándome sin piedad por el trasero que es lo que más los vuelve locos a los hombres empedernidos.
Se veía refinado, educado y con deseos de entablar una linda conversación. Pero ¿en verdad deseaba eso, con su cola delantera colgándole? ¿cómo pretendía conversar en la ducha desnudos y con una copa de coctel? Que solo Dios y el sabían que llevaba por dentro, cómo que no cuadraba el asunto, pero de igual forma dejé que me hablara como deseara hacerlo, mientras nos tomábamos las bebidas con paciencia que no duramos más de unos cinco minutos en consumirlas para luego sacar las copas de la ducha.
¡De pronto comenzaba a ponerse más interesante el asunto! deseaba que fuera a toda prisa, pero solo iba lento, lo que luego abrió la llave de la ducha y el agua estaba tibia, suficiente para comenzar una faena dentro de la misma.
Me observó con ojos tenaces y lujuriosos, para mencionar en el instante. —¡Date la vuelta te voy a tallar la espalda!
¡Cada vez que hablaba sentía un impulso orgásmico en mi ser! ¿Será que me deseaba tallar la espalda solamente o sus intenciones irían más allá de lo esperado? De cualquier manera, me di la vuelta esperando que depositara su herramienta en mi trasero y así sentirla por fin caer con todo el peso que le sobraba.
¡Aunque estuve muy tentada a tocarla en más de una ocasión! pero no quería adelantarme a lo que él me había mencionado anteriormente, por lo que dejé que eso se fuera dando de la manera en la que estaba haciendo las cosas.
¡En efecto tras darme la vuelta! tomó una goma de esponja llena de espuma de jabón líquido, comenzando a frotar mi espalda y mis glúteos en movimientos circulares, cada vez se aproximaba a la parte baja de mis glúteos. ¡Rogaba que me metiera, aunque sea los dedos en el trasero! ¡De pérdidas que con sus dedos me rozara los labios y algo más! Pero aún no lo hacía de esa manera, en verdad me sentía desconcertada por la forma tan pacifica que estaba actuando.
Con esa misma esponja, se bajó hasta mis piernas llegando a mis pies, entonces no soporté más y le pregunté porque me sentí muy extraña al momento que realizó eso. —Oye, ¿qué haces? ¿Porque me estas tallando como si fuese una vagabunda? ¿oh es que no estoy lo suficientemente limpia para tu gusto?
Mi pregunta fue muy directa y hasta me ofendí tras mencionarlo de esa manera, pero entonces con su voz gruesa y muy varonil me respondió. —¡No pienses eso cariño! Porque claramente podría solo aprovecharme de tu deseo, utilizarte como un consolador para mi deseo, pero quiero sentir tu piel en mis manos, relajar ese cuerpo para que preparare la entrada de mi larga herramienta, que de seguro no la vas a soportar dentro de ti, si la llego a depositar en ti solo así sin preparar tu cuerpo.
¡No pues! El señor creía que eso que colgaba entre sus piernas no iba a poder soportarlo. ¿Pero que me pueden hacer esos veintitrés centímetros? Porque según veo su herramienta es de carne, no de metal por lo que no creo que le crezca más que unos cinco o seis centímetros más del estado en que la mantenía en ese momento, me llegué a preguntar en la mente sin responderle directamente, así que tras mi silencio el tipo mencionó de nuevo.
—Cómo se nota en tu cuerpo que no has estado con un hombre de verdad, bueno de seguro te han tocado jóvenes con una verga de quince a dieciocho centímetros de esas que le llaman de sangre, en cambio conmigo te vas a comer treinta centímetros de carne gruesa y erecta por más de dos horas y no acepto menos que eso, así que te recomiendo que te relajes y solo te dejes llevar por el momento. ¡Preciosa!
¿Cuánto dijo? ¡Treinta centímetros! Me parecía una mentira realmente, no es que no se le notara, porque la verdad, así como la mostraba ¿Quizás? Llegaba a unos veinte tres centímetros lo que, en estado completamente erecto, podría alcanzar los veintiséis centímetros dependiendo de la excitación que puedan tener al final.
¡En verdad era una locura lo que me iba a tragar esa noche! En la ducha o en la cama o donde sea que se diera la situación al final de cuentas porque estaba tardándose mucho en tallarme el cuerpo con esa esponja que sentía que solo quería jugar conmigo de igual forma no tenía prisa y quería experimentar algo maravilloso esa noche.
Tras unas cuantas vueltas más en mi trasero, se dirigió hacia mi oído y me susurró. —¡Vamos hermosa! Voltéate que deseo tallarte el frente de tu cuerpo con algo más que una simple esponja.
Entonces me pregunté. —Sino sería una simple esponja, entonces. ¿Con que me tallaría? —Parecía que el momento de sentir su grueso y enorme miembro en mi interior estaba llegando.