Capítulo 2
(Horas después)
No entrar al perfil de Instagram de Haizel para saber qué hace se ha convertido en un reto para mí y la única manera de no tentarme en hacerlo, ha sido trabajar o de lo contrario ocuparme en cualquier tipo de tarea que pueda llegar a ocupar mi cabeza. Un golpe en la puerta irrumpe la concentración que tenia en la hoja de balance y respiro profundo —Adelante— Digo y al levantar mi mirada una vez que se abre la puerta, veo a Alenka.
No le había prestado atención esta mañana, pero el vestido color azul que trae puesto le queda muy bien —Señor Gauthier, solo quería dejarle saber que la reserva en el restaurante es en 20 minutos— Anuncia de manera muy formal.
—Gerrard, que me llamo Gerrard.— Le recuerdo y se sonríe.
—Perdón, no me acostumbro. — Explica tímida y sonrió.
—No te preocupes — Le respondo mientras cierro el programa en la computadora y me levanto de la silla. —¿Dónde has reservado?— Pregunto con curiosidad y se sonríe.
—Su asistente me ha dicho que uno de sus restaurantes favoritos es “Ferro”, supuse que sería una buena manera de no fallar— Me dice simpática.
Sé que ella no tiene la culpa de nada, pero ese restaurante solo me recuerda a ella y los viajes que hice aquí para verla y honestamente es a quien trato de olvidar. —No me lo tomes a mal, pero prefiero ir a otro sitio, ¿te parece? — Propongo y su mirada azul me mira extrañada.
—¿Hay algo malo con ese lugar?— Me pregunta algo preocupada y niego.
—No, solo recuerdos que prefiero olvidar.— Le informo intentando no dar muchos detalles y ella se sonríe.
—¿Cancelo la reserva entonces?— Se asegura y asiento.
—Por favor, escoge cualquier otro sitio que quieras, pero no ese.— Le pido amablemente y de inmediato ella llama de su móvil al restaurante.
[…]
Después de hacerle cambiar de sitio rápidamente, Alenka ha elegido el restaurante “Les Meilleurs.” Honestamente su gusto es exquisito —Buena elección. — Comento y me mira sonriente.
—Qué bueno que te guste, tenía miedo de que no fuera de tu agrado — Confiesa y ahora soy yo quien se sonríe.
El mesero nos lleva rápidamente a nuestra mesa, y Alenka y yo caminamos a la par —No soy tan complicado como la gente cree. Mis gustos son bastantes sencillos.— Explico y antes que el mesero lo haga, yo aparto la silla para que ella se siente.
—Gracias.— Me dice tomando asiento.
Yo hago lo mismo en el puesto que esta justo enfrente al suyo y luego pedimos nuestras bebidas para después comenzar a hojear el menú —Entonces Alenka Zie…— Intento decir, pero no recuerdo su apellido.
—Zielinski.— Intercede y ríe levemente.
—¿Polaca?— Cuestiono dejando mi menú a un lado ya que sé lo que almorzare.
—Mis padres lo son, se mudaron aquí cuando mi madre estaba embarazada de mí, técnicamente soy un poco polaca y americana de nacimiento. — Me explica.
—Es una historia interesante y ¿Qué has estudiado? Porque por lo que he visto has llevado todo muy bien durante mi ausencia — Comento.
—¿Es otra entrevista de trabajo?— Me pregunta un poco nerviosa haciéndome reír.
—¡No! ¡¿Cómo crees?! Solo quiero saber con quién trabajo. Normalmente formo parte del panel de entrevistas, pero he tenido una mala racha en algunas cosas personales y no la he pasado muy bien que digamos. Sinceramente, me siento muy avergonzado por esto, sobretodo porque te haz hecho cargo de cosas muy importantes — Me justifico.
—Entiendo, he pasado por esas rachas también. En cuanto a lo que he estudiado… bueno, tengo una maestría en Finanzas de la Universidad de San Francisco.— Me dice tomándome por sorpresa.
—Con razón te has desenvuelto tan bien, es uno de los mejores programas del país— La halago —Aunque siendo sincero merecerías algo mejor que ser mi mano derecha en la empresa— Admito.
Ella simplemente encoje sus hombros —La verdad es que está muy difícil encontrar trabajo, en algunos sitios dicen que estoy muy calificada y en otros que no tengo experiencia. Pensé que trabajar en su… tu empresa, sería una buena oportunidad, y aprecio muchísimo haber podido ayudar durante su ausencia, aunque ahora no sé que es que pasara con tu regreso — Me explica y sé que lo que me dice es muy cierto.
—Comprendo, es muy triste esa situación para la gente que se esfuerza tanto, pero déjame decirte que ahora que sé que tienes una maestría en finanzas y que me has suplido muy bien, utilizare tu conocimiento de una mejor manera, obviamente con un mejor salario. — Le aseguro y su mirada de abre de par en par.
—¿De verdad?— Me pregunta sorprendida y asiento sin dudarlo.
—Claro, si eres buena, créeme que seré el primero en darte una oportunidad. — Digo un poco más animado.
—Ya verás que sí, no le… te defraudare.— Me responde haciendo que toda mi depresión desaparezca por un momento.
—Entonces, es hora de hacerte conocer el sitio donde trabajas. —
—Soy toda oídos. — Me responde enderezándose un poco más en su silla y sonrió ante su entusiasmo.
[…]
(Esa misma noche)
El almuerzo con Alenka ha cambiado el pésimo humor que tuve durante todo el día, quizás porque ella me hizo olvidar todo mientras conversábamos de trabajo o tal vez porque me di cuenta de que aun soy capaz de hacer algo bueno por alguien, pero como siempre, eso dura muy poco. No hace falta más que pisar esta enorme casa y darme cuenta de la soledad que hay en ella. La ausencia de Haizel se siente en cada rincón de aquí y no sé si pueda resistir esto mucho más.
Me dejo caer sentado en el sofá que está ubicado en el salón y desde aquí miro este gran vacío que antes lo llenaba ella bailando mientras ordenaba o cocinaba, la extraño cada día más y sé que no puedo continuar de esta manera.
—Quizás Juan tiene razón…— Busco mi móvil, abro mi cuenta de Instagram y voy a los mensajes que me ha enviado.
@JuanMoncada: Este es el enlace para el sitio de citas que te decía el otro día. Créate un perfil, hay chicas muy guapas aquí que te podrán hacer olvidarla.
«No pierdo nada con intentarlo, ¿no?» Me convenzo y pulso en el enlace para luego seguir las instrucciones de los datos que necesito ingresar para crearme un perfil.
—Aquí vamos…— Me digo a mi mismo cuando ya termino de crear el perfil y pulso el botón de “publicar.”
Capítulo 3
Madrugada del 20 de abril
Resulta ser que esto de los sitios web de citas puede resultar ser un poco adictivo. Ya son las 3am y yo aun sigo mirando los perfiles de las diferentes mujeres que hay aquí y, a decir verdad, me siento todo un novato en esta materia.
¿Qué es lo que estoy buscando? ¿Una mujer para pasarla bien un rato? ¿Una amiga con beneficios? ¿Una novia? ¿Un prospecto de esposa?
Realmente encontrar la respuesta se me hace muy difícil. Antes de conocer a Haizel, yo no tenía ningún interés en el amor. A mis cuarenta años, creía que el amor era una perdida de tiempo y estaba sobrevalorado por la gente, por eso simplemente pasaba mis noches bien acompañado cuando me era posible, y si no, los libros, las películas y mi perfecto mundo era todo lo que existía.
Conocí decenas de mujeres, he estado con muchísimas de ellas, pero lo que nunca imagine es que justo cuando quería tomarme a una de ellas en serio, ella terminaría huyendo de mi vida. Con Haizel imagine no solo esa boda que íbamos a tener, también imagine hijos, viajar por todo el mundo, envejecer juntos e incluso convertirnos en abuelos, pero lo que yo no sabía es que su corazón ya había sido conquistado por otro y que por más que yo quise ser parte de su presente y futuro, el pasado le peso más.
—Bueno tienes que empezar por algo.— Me digo intentando convencerme de que es hora de seguir adelante.
Miro uno a uno los perfiles y ninguna de las hermosas mujeres que hay aqui llama mi atención. Todas las que he visto hasta ahora se ven muy superficiales, exuberantes, y por supuesto que poco naturales.
—Hay de todo aquí…— Murmuro mientras paso el perfil de algunas mujeres de origen ruso, otras italianas, y hasta de Dinamarca. —No estas buscando una modelo…— Me recuerdo hasta que de repente veo la foto de una chica que llama muchísimo mi atención.
Nombre: Jazmín Franco
Edad: 32 años
Profesión: Entrenadora Personal
Hobbies: La moda y las compras
Nacionalidad: Argentina y Mexicana
Leo un poco la descripción que ha puesto de ella y de inmediato sonrió.
—Creo que eres una de esas mujeres que me hará sonreír mucho. — Le digo a la foto y le envió la solicitud. —¿Serás tú quien me haga olvidar a Haizel?— Le pregunto a la foto que aparece en la pantalla y jugando todas las fichas en esta chica, cierro la página, apago el portátil y me decido por ir a la cama antes de quedarme aquí hasta el amanecer.
[…]
Horas más tarde
Cuatro horas de sueño parecen haber sido muchas y es que ya dormir parece haberse convertido en un lujo desde que ella no está. Nuevamente la rutina de entrar a la oficina, saludar a todos, pretender ser el jefe feliz que regreso de cumplir su meta de terminar su doctorado, y hacer que todo este imperio que me he esforzado en construir siga en pie y no se destruya por culpa de mi mal de amores. No puedo fallar, miles de familias dependen de sus trabajos aquí, eso es lo que me recuerdo cada día para seguir viniendo y no optar por la opción de irme de viaje por un largo tiempo una vez más por más tentadora que parezca.
No hago más que bajar del elevador y encontrarme con Alenka quien me sonríe amablemente —Buenos días, señor… eh… Gerrard.— Se corrige haciéndome sonreír.
—Buenos días Alenka.— La saludo amablemente — Perdona que te lo pregunte a ti, pero ya ves que no tengo secretaria ¿Tengo alguna reunión el día de hoy?— Pregunto sin ni siquiera saber en que día vivo.
Ella asiente y busca mi agenda en su ordenador —No se preocupe, yo llevo la agenda suya y mía sin ningún problema. Tiene una reunión a las 11am con el señor Aristizábal del departamento de finanzas, otra reunión a la 1PM con la señora Sáenz para el presupuesto del lanzamiento de la aplicación nueva y otra reunión a las 2:30PM con los dueños de LookOut Enterprises para discutir la adquisición de la empresa.— Me explica amablemente.
—Muchas gracias. Hazte un espacio para la reunión con Sáenz y LookOut Enterprises, quiero que estés presente, quiero que sigas a cargo de algunos proyectos como hasta ahora ¿sí?— Le dejo saber y le sonrió antes de ir a mi oficina.
—Por supuesto.— Me responde antes de llegar a mi oficina y me sonrió al darme cuenta de que ella es demasiado eficiente.
¿Quién dice y Alenka no se convierte en mi mano derecha en la empresa? Creo que realmente necesito a alguien con quien pueda seguir haciendo un buen equipo aun estando aquí, a veces tengo la sensación de que todo el peso de este imperio ha quedado sobre mis hombros y la carga es demasiada para una persona que esta como estoy yo, decaído y sin rumbo en su vida personal.
Tomo asiento en la enorme silla ubicada detrás de mi escritorio, y cuando a punto de encender mi computadora, escucho que llega una notificación a mi celular. Lo saco del bolsillo miro la pantalla y sonrió al ver que es un mensaje de la aplicación de citas.
Jazmín:
Parece que somos un match… hola ¿Qué tal?
«Llego la hora de demostrar tu destreza en esta materia Gerrard…» Me aliento aun sabiendo que soy un novato y puedo quedar como el idiota más grande