Capítulo 3
Como de costumbre la habitación de Sofía era un desastre, debía evitar a toda costa que Antonio diera con ella, pero era lo más probable al no estar en su casa, pensaría que estaba aquí, opto por apagar todas las luces y se aseguró de cerrar la puerta principal con llave.
Al llegar a la habitación de Sofía, acomodo rápidamente algunas cosas para poder acomodarse tranquilamente en la cama, la cual era un desastre, sabía que al despertar al día siguiente tendría un fuerte dolor en la espalda ¡Genial!
No pudo evitar mirar el techo de la habitación, donde yacían las estrellas que habíamos pegado en el techo, de estas que alumbran en la oscuridad.
Se tapó los ojos con su brazo y fue imposible evitar que las lágrimas bajaran por su rostro, estaba cansada, había tenido que huir de su propia casa, su ex novio la dejo por su mejor amiga, sus padres la odiaban y Amapola se había quedado sola.
Se preguntaba si tres días eran suficientes para averiguar algo, no tenía idea de cuál era la rutina de Sofía fuera de su vida, sabía que trabajaba en un restaurante para pagar los gastos de la casa, pero no sabía nada más aparte de eso.
Quizá mañana tendría mejores ideas, había desperdiciado todo un día por la culpa del idiota de Antonio.
Toc Toc nuevamente el sonido de la puerta
Miro el reloj que se hallaba encima de la mesita de noche 2:30 am, no había dormido lo suficiente, pero ¿Quién está tocando la puerta a estas horas?
Esperaba que no fuese Antonio, esperaba que no fuese alguien que quisiera hacerle daño.
Lentamente se asomó por las escaleras y la misma presencia que había sentido en su casa estaba tras la puerta de la casa, sentía los pelos de punta y el corazón a mil ¿Quién diablos le estaba jugando esa broma?
- ¿Quién es? —su voz tembló un poco— Llamare a la policía
Una sombra se podía ver por debajo de la puerta, pero no se veía nadie en la parte de arriba, no se reflejaba nadie.
No le gustaba la sensación de pánico que estaba experimentando, nunca había pasado por algo así, quería salir corriendo a los brazos de su padre y que nada la lastimara, pero debía ser valiente si quería regresar a su antigua vida, era lo menos que podía hacer.
Tomando el pomo de la puerta empezó a girarlo, sentía que su cabeza crecía a tal punto de querer terminar en el suelo, al abrir la puerta no había nadie, una fría brisa le dio la bienvenida y al ver la oscuridad de la madrugada cerro de nuevo la puerta.
¿Esa era la pista que doña Juliana mencionada? Si era así, no había entendido absolutamente nada, subió de nuevo a la habitación decida a buscar una pista real y no intentos de asustarla a morir. Encendió la luz, esperaba que Antonio no apareciera a estas horas de la madrugada, empezó a revisar el tocador de Sofía, su celular debía estar por algún lado, de pronto encontraba las pistas en ese móvil.
Pero no tuvo éxito, había volcado la habitación patas arriba y no había señales del celular, rendida cayó al suelo a descansar, no lograba descifrar donde podría estar, así que pensó que si fuera de verdad Sofía ¿Dónde habría dejado el móvil? Ella siempre fue una desorganizada y perdía su celular siempre, había mucha ropa bajo la cama y un bombillo alumbro su cabeza al pensar en eso.
Ahí debía de estar.
Empezó a sacar toda la ropa y basura debajo de la cama, había maquillaje e incluso una barra de chocolate totalmente derretida ¡iugh! Pudo ver una pequeña luz que alumbraba continuamente ¡Bingo!
El celular de Sofía tenía la pantalla quebrada, como era posible que utilizara eso o que le sirviera, tenía casi 30 mensajes de texto y 10 llamadas perdidas de un mismo número, que por alguna extraña razón se le hacía conocido, era un numero público. Busco en la galería de fotos a ver si encontraba alguna pista, había demasiadas fotos de ella, Sofía había estado tomándole fotos a escondidas e incluso fotos de cuando salía de ducharse, cuando iban a fiestas, fotos de Violet durmiendo, era una locura.
No pudo encontrar ninguno foto que no fuese suya, en todas las posiciones y en cada lugar que estuvieran juntas y en los que no, incluso fotos de lugares en sitios donde había olvidado haber ido.
Sofía la había estado vigilando durante todo este tiempo.
A parte de encontrar sus fotos en aquel móvil no encontró nada más que la hiciera dudar de Sofía, ninguna nota o algún diario que le dijera sus planes. Su única opción realmente era y odiaba pensarlo Antonio, aquel idiota.
Necesitaba terminar de procesar lo que había estado sucediendo desde que despertó, seguía creyendo que era una tonta broma llena de ficción, alguien queriendo burlarse de ella.
Casi no le gustaban las bromas, es más las odiaba, ya que su hermano era amante de ellas y desde que era pequeña siempre fue víctima de las pesadas bromas de su querido hermano mayor, agradecía que tuviera que irse al extranjero debido a sus estudios sino no sabía cómo iba a poder aguantarlo.
Dormir fue la única solución que encontró parar detener sus pensamientos, dormir y olvidar por un momento todo lo que estaba sucediendo y así al despertar armarse de valor para afrontar todo lo que estaba por venirse. No quería sentirse cansada después, no quería tener que rendirse porque recuperaría lo que le pertenecía.
***
La luz del sol entraba directamente a su rostro, sin quejarse se sentó en la cama y estiro sus brazos hacia arriba logrando quitar el sueño de su cuerpo.
No quería tener que usar la ducha, pero si quería soportar el día que tendría, debía hacerlo obligatoriamente. Utilizo los productos que trajo de su casa y tomo un buen baño. Decir lo mismo de la cocina era otro cuento diferente, prefería comer fuera y después se idearía algo para ordenar la cocina de manera presentable.
Cuando dio un paso afuera se encontró con el auto de Antonio y este apoyado en la puerta, súper arrogante pensó rodando los ojos.
- Buenos días bonita ¿Debería llevarte al trabajo?
Grrr lo odio
- Supongo que no es mala idea —hablo sin mirarlo— Buenos días, por cierto.
- Amaneciste cariñosa hoy, me agrada —menciono mientras le cerraba la puerta a Violet.
Mientras Antonio corría rodeando el auto, pudo dar una mirada rápida a lo que tenía el espejo retrovisor, algo que hizo su corazón doler, una foto de Sofía y él.
- Te traje esto —mostro unas llaves— Son las llaves del apartamento, prefiero que pases la noche ahí que, en este lugar de mala muerte, es espeluznante.
- ¿Podrías recogerme después del trabajo? —Violet hablo mirando aun la foto— No quiero caminar hoy…
-Por supuesto que lo hare, como desde el inicio —sonrió— Estas mirando mucho la foto, lo sé también es mi favorita.
- ¿Podrías recordarme cuando y donde nos tomamos esa foto?
- Me duele que preguntes eso —suspiro— Es normal después de todo lo que ha pasado, fue nuestra primera cita, hace un año prácticamente.
- Creo que lo recuerdo…
- Fue en nuestro apartamento, después de mostrarte el lugar y quedar fascinada, te pedí oficialmente ser novios —Antonio empezó a golpear el volante con los pulgares— Fue difícil ocultarlo de Violet, aún seguía siendo mi novia —tomo la mano de Violet y la beso— Estoy agradecido que fueras paciente conmigo todo este tiempo.
- Apenas pudiste terminar con Violet hace unos días —hablaba por inercia.
- Le tenía cariño ¿sabes? De verdad nos entendíamos, pero no estamos destinados a estar juntos, así como tú y yo, a la caprichosa solo le importa ella misma y su perro —rio a carcajadas— Eso sueles decir siempre, que estuviera saliendo sin mí me dio la excusa perfecta para la ruptura, siempre fue muy pegajosa.
Aguantando las ganas de llorar, apretaba fuertemente su brazo, no iba a llorar por el bastardo y la traicionera de su amiga, nunca más.
- Toda una caprichosa —Violet sonrió— Ya no hablemos más de ella, me dañara el día.
La conversación termino ahí, Antonio hablaba de otros temas que ella ignoraba totalmente, no le interesaba saber.
Debía de sacarle más información y debía encontrar una forma de hacerlo que no fuese sospechosa, esperaría hasta llegar al apartamento y quizá encontraría pistas.
- Entonces de recojo a las 5 linda —se acercó para besar a Violet— Que te vaya bien.
- Gracias… ¡Antonio!
- ¿Dime?
- No recuerdo donde deje mi móvil, ¿Sabrás tu dónde está?
- Creo haberlo visto en tu mesa de noche, cuando estemos en el apartamento ahí lo encontraras no te preocupes. —finalizo con una sonrisa.
- Entiendo, deberías irte ya tengo que entrar.
- Te veo después.
Ese hombre no dejaba de despedirse, irritante, cuando perdió de vista el auto se dispuso a entrar a la cafetería, era bastante bonita y elegante, era una de sus cafeterías favoritas y agradecía que había reemplazado a Sofía varias veces y sabia como se preparaban las bebidas, sino estaría totalmente perdida.
Saludo a sus compañeros, aun no llegaba el dueño del lugar así que decidió cambiarse de una vez e iniciar a limpiar las mesas del lugar. Se sabía el nombre de todos, por suerte no había ningún compañero nuevo en su turno, estaba Elena, Cristobal, Daniel y Angela, su jefe se llamaba Andrés un hombre demasiado guapo, los cocineros eran Salome, Gloria y don Alejandro todos muy amables y buenas personas, por eso le gustaba venir aquí.
- Hey Sofía ¿Qué tal tu fin de semana? —Cristóbal se había acercado a hablarle.
- Bastante bien Cristóbal ¿Qué hay de ti?
- Bien —respondió con una sonrisa— ¿Violet no vendrá por estos lados hoy?
- No estoy segura, creo que no vendrá por un tiempo —menciono con tristeza.
- Es triste escuchar eso —respondió peinando su corto cabello.
Siguiendo con su labor de limpiar y organizar las mesas, realmente no odiaba ese trabajo, Sofía le había enseñado todo lo que debía hacer y por suerte aprendía rápido.
La cafetería servía los mejores pasteles de chocolate de su barrio, siempre se llenaba desde que abrían hasta que cerraban, era agotador, pero la paga valía la pena si quería sobrevivir por un tiempo sin sus padres.
El ultimo cliente esperaba por su tinto, un anciano que se vestía realmente muy elegante, se le hacía tierno, Violet nunca convivio con sus abuelitos y por eso se le hacía tierno ver a los abuelitos que visitaban la cafetería. Recibió la orden y siendo demasiado cuidadosa lo llevo a la mesa de aquel señor, con una sonrisa le dijo que lo disfrutara para dirigirse de nuevo a la caja.
- Hoy estas diferente —Cristóbal llamo su atención.
- ¿De qué hablas? —hablo sin dejar de observar a aquel anciano— Soy la misma de siempre.
- Eso no es cierto, le has dicho a todos los clientes que disfruten su pedido, nunca haces eso —menciono con seguridad— Violet suele decirle eso a los clientes, tu simplemente llevas los pedidos a la mesa, sin decir una palabra.
- No sé de qué hablas Cristóbal —esta vez nerviosa.
- Eh no te pongas así, simplemente era un comentario —finalizo yéndose.
Estuvo de pie esperando a que el anciano terminara su tinto, para limpiar la mesa e irse a cambiar, había sido un día difícil, pero le había servido para distraerse de todos sus problemas. Tendría que ser más cuidadosa de ahora en adelante, es cierto que es raro que actué como de costumbre, debería repasar como era el comportamiento de la verdad Sofía, debía fingir a la perfección.
Mientras se cambiaba, observo pequeñas notas en el casillero de Sofía, eran como cartas de amor firmadas con una A al final, ¿Quién diablos era A? Nunca se imaginó la doble vida que llevaba la que era su amiga, todo era demasiado extraño y sospechoso, nunca conoció a la verdadera Sofía y eso le dolía, su única amistad de toda la vida siempre fue falsa.
Tendría que volver de nuevo el día de mañana, realmente no se quejaba, deseaba volver de nuevo es más deseaba quedarse viviendo ahí si pudiera.
Riendo por su ocurrencia, se despidió de todos sus compañeros y se dispuso a salir de la cafetería, el cielo estaba un poco oscuro, presentía que llovería.
Aun no veía a Antonio por ningún lado, ese idiota de seguro había olvidado recogerla. Pero no sabía la dirección del dichoso apartamento, tendría que esperar a que viniese ¡Maravilloso!
En su bolso había guardado todas las notas del tal A, eran mensajes lindos y cero amenazantes, ¿con quién podría estar Sofía aparte de Antonio? Sabía que ella sería capaz de estar con muchos hombres a la vez, porque así era Sofía, no le pertenecía a nadie.
Me encanta el olor de tu cabello, mi Sofía, no puedo
Esperar a verte de nuevo, siempre estás en mis
pensamientos
Con amor -A
Intrigada siguió leyendo las notas y todas eran similares, que deseaba verla, que la amaba, Sofía era la mujer de su vida, su antigua amiga tenía un amorío con su ex novio y con un extraño. ¿Había sido tan ciega tanto tiempo? Necesitaba llegar ya a ese famoso apartamento y encontrar respuestas, necesitaba saber el rostro del tal A y saber que había sucedido con su cuerpo.
Estuvo esperando al menos 15 minutos a que apareciera Antonio y cuando estuvo dispuesta a regresar a la casa de los padres de su antigua amiga, escucho el claxon de un auto que conocía muy bien.
Con el rostro serio se giró a ver al idiota, tenía una sonrisa pegada en su estúpido rostro que le empezaba a irritar.
- Lo siento bebé, tuve demasiado trabajo —hablo abriendo la puerta del auto— Mi padre no me quería soltar, debo regresar a la oficina después de dejarte en el apartamento.
Perfecto
- Está bien.
Tendría tiempo de sobra de revisar todo el apartamento a su gusto, emocionada por la idea empezó a sonreír.
- Te noto muy contenta, ¿Te fue bien hoy?
- De maravilla.
- ¿Solo eso me responderás?
- Si —alzo los hombros— ¿Qué más quieres que te responda?
- ¿Cuéntame cómo fue tu día? ¿Viste al padre de Violet hoy?
- No —respondió sorprendida— Había olvidado todo el asunto.
Violet llevo sus manos a la cabeza, mañana se cumpliría el tercer día, su padre prometió meterla a la cárcel si no le daba respuestas
- Oh por Dios ¿Qué hare? ¡Me meterán a la cárcel! —hablo con nerviosismo.
- Déjamelo a mí —menciono acariciándole el rostro— Hablare con el padre de Violet ya verás que te dejaran tranquila mientras aparezca.
- ¿Estás seguro? ¿Qué le dirás?
- Alguna excusa me inventare, sabes que ellos siempre han confiado en mí —dijo burlón— No será difícil convencerlos.
- Está bien, supongo que confiare en ti.
- ¡Por supuesto!
Dado como finalizada su conversación, todo el viaje se la paso mirando por la ventana, agradecía que Antonio no volviese a dirigirle la palabra en todo el camino.
Cuando llegaron al sitio, se sorprendió bastante, era uno de los conjuntos más caros que conocía, junto a Sofía solían quedarse ahí en ocasiones después de alguna fiesta. Nunca se imaginó que tuviera su propio lugar junto a su ex.
Apartamento número 202, la misma habitación donde se habían quedado miles de veces.
Entro despacio como si fuese un campo minado, la habitación era preciosa y estaba bien limpia, todo ordenado y olía delicioso. Había extrañado eso, dormiría como bebé en ese sitio. Busco con la mirada el móvil de Sofía, estaba apagado, de seguro la carga estaba agotada, mientras lo conectaba a cargar se decidió a tomar una ducha.
Debía prepararse para lo que estaba por ver, se puso la toalla en el cabello y se dispuso a salir del baño, le había sentado muy bien esa ducha, era como si hubiesen pasado días sin hacerlo. Tomo el móvil de la mesa de noche y lo encendió, al hacerlo miles de mensajes y notificaciones empezaron a llegar.
Tenía un patrón, el cual no sabía, he aquí otro dilema pensó Violet.
Podría ser cualquier letra o cualquier figura, intento todas las que conocía incluso la típica estrella mega difícil y nada.
Estuvo alrededor de media hora tratando de averiguar el bendito patrón sin tener ningún éxito.
Hasta que por un momento por inercia empezó a trazar la letra V, la inicial de su nombre, sintiendo su corazón palpitar no quería creer que era cierto, pero el celular se desbloqueó a penas toco el último punto, el patrón era la inicial de su nombre.
Entro a los mensajes, que sobrepasaban los 100, números desconocidos, pero había uno que sobresalía de todos, uno que conocía muy bien.
3546……: Sofía por favor dime como estas…
3546……: ¡Responde mis mensajes, necesito saber que estas bien!
3546……: Lo siento por la discusión de la última vez, mi esposa podía sospechar algo, está demasiado preocupada por Violet
3546……: ¡Necesito que nos veamos hoy mismo! ¿Dime donde te recojo?
3546……: No ignores mis mensajes, te llamare si no me respondes
3546…. llamada entrante
**: Sofía por fin me respondes, necesitaba escuchar tu voz, perdóname por hablarte así la última vez, no quería ser muy obvio, háblame por favor… no vuelvo a gritarte de esa forma, por favor perdóname… te llevare de crucero, así como la última vez, tan solo háblame…
**: Sofía mi amor, háblame…
¿Qué hacia mi padre llamando a Sofía?
A lo lejos podía seguir escuchando la voz de su padre, rogando para que le respondiera, su padre tenía un amorío con la que creía era su mejor amiga, a quien conoce de toda la vida, dos personas que son importantes en su vida en un amorío ¿Qué estaba sucediendo?