Capítulo 3

LLANTO FEMENINO.

Ella: ¡¿Por qué mi vida tiene que ser tan miserable?!

Él: ¡Calma, calma! No llores... Contame, ¿Qué es lo que te pasó?

Ella: ¡No tengo nada! ¡Mi vida no tiene sentido!

ELLA LLORA.

Él: ¡Ya está, ya está...! Shhh... shhh... No le preocupes, ya está. Contame; contame que te pasa.

Ella: ¡No tengo nada por que vivir!

ELLA LLORA.

Él: ¡Eso no puede ser cierto! ¿Por qué no me contás? ¡Habláme!

ELLA GIMOTEA.

Ella: Bueno... Es que... ¡Estoy sola!

ELLA LLORA.

Él: Bueno... ¡Calma, calma! ¿Desde hace mucho que estás sola?

Ella: ¡¿Y a vos qué te importa?!

ELLA LLORA.

Él: ¡Bueno, ya está! ¡No quise ser chusma, me voy!

Ella: ¡¿Me vas a dejar?! ¡Todos son iguales! ¡A nadie le importo!

ELLA LLORA. ÉL SUSPIRA.

Él: Bueno... No me voy... ¿Me querés contar qué te pasa?

Ella: ¡Se murió mi marido! ¡¿No te parece suficiente sufrimiento?!

Él: ¡Ah, claro...! ¿Y tenían hijos?

Ella: ¡¿Hijos?! ¡¿Estás loco?! ¡No, la herencia me quedó para mí sola!

Él: Sí, te entiendo... Yo me quedé sin pareja desde que mi ex me cambió por un psicólogo que le "hizo entender" que "se merecía algo mejor"...

Ella: ¿Cómo que me entendés? ¿Te dejó la mitad de su fortuna?

Él: ¡No, si no tiene un peso partido al medio! ¡Justamente, por eso se fue con el psicólogo! ¡El tipo estaba forrado en plata!

ELLA SE RÍE.

Ella: ¡Que guacha!

ELLA LLORA.

Ella: ¡Pero eso no me sirve de nada! ¡No tengo por qué vivir!

Él: ¡Pero todo tiene solución!

ELLA LLORA.

Ella: ¡No tengo por qué vivir ni dónde vivir!

Él: ¡¿Cómo?! ¡¿Te quedaste sin casa?! ¡¿Te echaron?!

Ella: ¡¿Qué?! ¡¿De qué me estás hablando?! ¡Si el baboso del dueño me tiene unas ganas...!

Él: ¡Entonces no te entiendo! ¡¿Cómo es que te quedaste sin casa?!

Ella: ¡Estoy viviendo en una pensión! ¡¿A vos te parece que a eso se le puede llamar casa?!

Él: ¡Pero la cuestión es que tenés dónde vivir!

Hila: ¡¿Y a vos le parece que yo puedo vivir ahí?!

Él: ¡¿Y adonde querés vivir?! ¡¿En una mansión?!

Ella: ¡¿Y por qué no?! ¡¿Si ahora puedo pagarme una?!

Él: ¡Y bueno! ¡Compráte una! ¿No querés vivir en una mansión?

Ella: ¡No. en una mansión, no; en una casa! ¡¿Vos tenés una casa, no?! ¡Bueno, yo quiero una casa también!

Él: ¡Bueno, conozco una casa donde vive un muchacho muy apuesto y en la que podría bien entrar una chica linda como vos!

Ella: ¿Ah sí...? ¡Qué solución! ¿Y cuando consiga novio? ¿A ese muchacho apuesto le va a molestar que lo lleve a la casa?

Él: ¡Ejem! ¡También podría ayudarle en eso! ¡En todo le puedo ayudar!

Ella: ¿En serio? ¿Me conseguirías un chico lindo?

Él: ¡¿Y qué le parece?!

Ella: ¿Y sabe cocinar ese muchacho?

Él: ¡Todo lo que quieras, sabe cocinar! ¡Te vas a chupar los dedos!

Ella: Bueno... No solo los dedos... ¿Sabe hacer masajes ese muchacho tan apuesto?

Él: ¡Por supuesto que sabe hacer masajes! ¡Masajista profesional! ¡Vas a disfrutar del trabajo de un profesional, mi amor!

Ella: ¿Y ese muchacho se querrá casar conmigo, si todo va bien?

Él: ¡Seguro que sí! ¡Siempre estuvo buscando sentar cabeza!

Ella: ¿Y hasta cuándo voy a tener que esperar por ese masaje de....tu "amigo"?

Él: ¡No te preocupes, que ya lo llamo! ¡Es el hermano de mi ex! ¡Vive acá enfrente!

Ella: ¡¿Qué?! Pero...

Él: ¿Qué?

Ella: ¡¿El hermano de tu ex?!

Él: Sí. ¿Por qué?

Ella: No... Por nada. ¿Y es lindo, al menos?

ÉL SUSPIRA.

Él: ¡Ay, síííí!

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