Capítulo 3

Ayla

Sabía que ese tal Jeff era un mujeriego de primera, tenía toda la pinta de serlo al ser alto como de 1.88, musculoso, guapo, arrogante, con una sonrisa de lado que te hace temblar de pies a cabeza, salvaje, se notaba que no podía controlar muy bien su carácter, muy rudo, con unos fuertes brazos que te gustaría que te estrujaran completamente… en conclusión: estaba buenísimo.

De repente me encontré mordiendo mi labio mientras fantaseaba unas cuantas escenas sexuales en mi mente pensando en Jeff, ya había visto un poco de su cuerpo en el momento en que su ropa se pegó a este por el café derramado, no tenía nada de malo pensar en eso, soy mujer y puedo fantasear con cualquier chico que me guste, no me culpen por la perversión que está en mi mente, no lo puedo evitar.

Aparte, no podía culparme por pensar eso, tenía más de un año sin novio porque el patán de mi ex novio se había enrrollado con la hermana menor de mi mejor amiga de ese entonces, por culpa de Rita (así se llama la chiquilla pronta), mi mejor amiga Alexa se alejó de mi cuando encontré a su hermana menor alias la chiquilla pronta de nombre Rita y a mi ex novio en su casa de él desnudos en la cama donde solíamos hacer el amor, me alteré bastante mientras les aventaba todo lo que había encontrado en la habitación.

¿Qué puedo decir? También soy un poco inestable cuando me hacen enojar, es que simplemente no soy yo la que me controla en esos momentos, exploto contra lo que esté enfrente de mi teniendo la desgracia de soportar mi ira, aunque en esa situación no me arrepiento de haber lanzado su x-box por la ventana a mitad de mi rabieta, él tenía la culpa, llevábamos saliendo un año y medio que tiró a la basura por una niña que era 5 años menor que yo.

Volviendo a la realidad, no tenía mucho que hacer ahora, mi sitio favorito de la Universidad era la biblioteca que se encontraba en remodelación, las canchas estaban siendo profanadas por la pronta de Meg, mis dos lugares favoritos del campus han sido descartados de mi lista por el día de hoy.

Así que estuve vagando un buen rato hasta que llegué a la cafetería a tomar un refrigerio ligero que constaba en un jugo de toronja, una manzana y huevos revueltos.

Al menos había matado un poco de tiempo y ya era hora de llegar a mi segunda clase dónde podría ponerme al día gracias a la ayuda de mi mejor amiga Cassie que es todo lo opuesto a mi definitivamente.

Ella era alta de 1.75, un poco llenita, no mucho, pero destacaba que tenía unas curvas muy bien pronunciadas lo cual muchas envidiaban, pelirroja, pero su cabello lo tenía a la altura del hombro, era muy alocada por naturaleza, aunque ella quisiera tener cientos de novios, de un faje no había pasado mi hermosa amiga, los asustaba cuando se ponía nerviosa y no paraba de hablar ni un segundo, para ser honesta, nunca dejaba de hablar, parecía que tuviera todo grabado en la mente puesto que para todo tenía una respuesta espontánea que te sorprendería bastante tener una conversación con ella.

En cambio, yo soy bajita al medir 1.55, podría considerarme delgada pero no lo suficiente para tener un cuerpazo de muerte como las modelos, simplemente era delgada, pero con unas cuantas curvas, mi cabello largo negro que podía tornarse azulado de repente sin ninguna explicación aparente y claro había tenido relaciones con varios de los novios que he tenido en el pasado, aunque yo sea muy tranquila he tenido más novios de los que me gustaría contar, esos son secretos que toda chica debe mantener para sí misma, además de que no todos fueron tan importantes.

Encontré a Cassie en el pasillo corriendo directamente hacia mi muy emocionada como de costumbre, aunque tuviera un mal día, ella nunca perdía su buen ánimo para todo, eso era lo que me encantaba de ella, era la amiga perfecta para cuando estás deprimida porque te hace reír con cientos de locuras y básicamente te obligaba a divertirte porque tiene un corazón tan puro que no soporta ver mal a las demás personas, juro que ella es un amor de persona y me enorgullece ser su amiga.

- ¡Amiga! No sabes lo que tengo que contarte –me dijo jalándome para caminar a un lugar más privado– pero primero, ¿Por qué no entraste a la primera clase?

He aquí el momento incómodo donde solo piensas en escapar de tu mejor amiga, pero sabes que es imposible hacerlo ya que ella necesita respuestas que tu no quieres dar, le tengo mucha confianza a Cassie, después de lo que pasó con mi ex novio, gran parte de mis compañeros de clase se volvieron en mi contra porque la persona a la que llamaba “mejor amiga”, para ser más específica Alexa, comenzó a inventar rumores de que yo me había acostado con media Universidad, eso no era verdad porque si lo fuera entonces tendría que llamarme Meg.

Pero Alexa es bastante influyente así que muchos le creyeron y mi reputación se hizo un infierno, nadie quería estar conmigo en los equipos, muchos menos las chicas que tenían novio por miedo a que se los fuera a quitas, una gran tontería, pero no puedo negar que en esos momentos me sentí muy mal.

Cassie fue la única que se acercó a mí en todos los trabajos en equipo, nos hicimos grandes amigas y nunca me juzgó por lo que todos decían, ella si creía mi versión de la historia que era lo importante, claro que esa mala reputación aún sigue y la he aprovechado para salir con chicos guapos, pero nunca en una relación, eso es más dañino que tomar veneno.

Demonios, ahora tendría que decirle a Cassie porque me retrasé y me regañara como siempre por estar fantaseando con un chico malo.

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Miedo de estar solo

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