Capítulo 2
Con mucha incertidumbre ante la epidemia declarada por la OMS en varios países, Jeremía, el capitán del Crucero, decide quedarse al frente de la isla de puerto rico.
En ese instante, Jeremía se comunica con Curazao y la ciudad de Cartagena. Solicitando atracar en esos lugares, pero obtuvo una negativa.
En seguida el capitán coge una bocina y le dice a toda la tripulación del Crucero la esperanza:
— Como ya saben, la situación actual que está pasando en este momento en varios países asiáticos, por precaución a esta epidemia, el crucero se quedara aquí esperando a que los médicos de puerto rico, suban aquí y hagan unos exámenes, no se preocupen por comida, el Crucero esta abastecido para aguantar muchos días.
En ese instante, Elena se asusta y abraza a Steven, el cual le dice:
— No te preocupes amor, esto pasara pronto.
— ¿Y si no pasa?, ¿y si morimos aquí?... no quiero morir aquí.
Steven pone sus dos manos en el rostro de su esposa, y le dice:
— No seas fatalista amor, tengo entendido que la epidemia está en Asia, esto pasará pronto.
— Bueno, tengo fe que así será, esto debe ser una pesadilla, la que muy pronto despertaremos.
Diecisiete días después, Steven y Elena se encuentran haciendo ejercicio cerca de la piscina junto a varias personas.
Elena para de hacer sus abdominales y se levanta, para luego recostarse en una baranda para observar el mar.
Steven va a donde está su esposa, y le dice:
— ¿Qué te ocurre?
Elena comienza a llorar y en su llanto le confiesa a su esposo:
— ¡Estoy cansada!, ¡estoy muy estresada!... tengo mucha incertidumbre por el resto de mi familia, vivo pensando y pensando en esta situación, esa enfermedad se ha extendido a muchos países. Y los médicos que iban a entrar a examinar a toda la gente, no han venido, aún no sabemos si hay alguien aquí contaminado con ese virus... estoy muy asustada, quiero estar ya en Colombia, ya no quiero estar aquí.
Steven se conmueve y abraza a su esposa, diciéndole.
— Cálmate, quiero que te calmes, porque si no lo haces, no vamos a poder salir de estas.
Elena se aferra a su esposo y deja de llorar. Controlándose un poco.
Steven al ver que su esposa está más tranquila, le confiesa:
— No creas que yo no tengo miedo, como bien sabes, mis padres están solos en Bogotá, pero anoche reflexioné, e hice algo que nunca había hecho.
— ¿Qué hiciste Steven?
— Mientras estabas dormida, me arrodille. Y le pedí a Dios que me perdonara todos mis errores, y que protegiera a nuestras familias.
Elena se sorprende al escuchar eso. Y le dice a su esposo:
— Qué lindo, ya me subiste el ánimo amor.
En ese instante, Elena comienza a toser varias veces. Haciendo que Steven se alarme un poco.
Steven le dice a su mujer:
— ¿Te sientes bien?
— Sí, ya paso, me quiere dar gripe.
En ese momento, pasa una pareja y escuchan lo que dijo Elena. Y la quedan mirando.
Steven se enfurece y de inmediato le dice a la pareja:
— ¿Que están viendo?
Elena coge del brazo derecho a su esposo, y le dice:
— No le hagas caso, no le prestes atención a la gente.
En ese momento, Steven se lleva a su esposa a la pista de carrera, la cual pasan varias horas en el circuito divirtiéndose. Y olvidándose de la epidemia.
9:02 pm, Steven se sienta en la cama y se prepara para dormir. Cuando escucha en el baño de la habitación a su esposa toser aún más fuerte.
Steven entra al baño y toca la espalda de Elena. Diciéndole:
— Amor, esto ya me tiene preocupado.
— No te preocupes, tú sabes que a mí toda la vida me ha dado muy fuerte la gripe.
— Bueno, pero mañana de todas formas serás examinada por los médicos del Crucero.
— Está bien.
En la mañana siguiente, Elena despierta a Steven desesperadamente, diciéndole:
— Amor, amor, tengo mucha fiebre y me duele todo el cuerpo.
Steven le toca el cuello a su esposa, y le dice:
— Sí, estas ardiendo, voy a buscar un médico, no te muevas.
En ese momento, Steven se viste y sale de la habitación. Cuando se entera que veinte médicos de Puerto rico, están en el Crucero examinando a toda la tripulación...
Capítulo 3
Steven le toca el cuello a su esposa, y le dice:
— Sí, estas ardiendo, voy a buscar un médico, no te muevas.
En ese momento, Steven se viste y sale de la habitación. Cuando se entera que veinte médicos de Puerto rico, están en el Crucero examinando a toda la tripulación.
De inmediato, Steven se acerca a un médico, y le dice:
— Mi esposa... mi esposa se encuentra muy mal, por favor atiéndanla.
— Cálmese señor, todos van hacer atendidos, ya que está aquí, prepárese para hacerle el test.
Steven se asusta y le dice al médico:
— No, yo me siento extraordinariamente bien, es a mi esposa, que tiene que examinarla.
— Todos en el Crucero quieran o no, serán sometidos a la prueba del Covid-19, así que venga.
En ese instante, le realizan la prueba a Steven y también a su esposa.
10:24 pm, Los médicos duran un todo el día realizando la prueba a cada uno de los pasajeros del Crucero, mientras en la habitación, Steven le dice a Elena:
— Mañana, sea cual sea el resultado de esas pruebas, tú y yo estaremos juntos por siempre.
Elena no le gusta la forma en que hablo su esposo, y le dice:
— Te noto asustado amor.
— No... bueno si... sí estoy asustado, muy asustado de saber que te puedo perder, tengo miedo. Y en estos momentos estoy temblando de tan solo pensar, en que esas benditas pruebas pudieran salir positivas.
Elena se sienta en la cama y luego le expresa a Steven:
— Se supone que tú eras el que me estaba dando fuerzas y aliento para pasar mis miedos, pero veo que estas más asustado que yo.
Steven también se sienta en la cama, y le dice a su esposa:
— Estamos detenidos en el caribe, en la espera de una noticia que puede ser devastadora, perdóname... no quise mostrar mi flaqueza.
Elena abraza a Steven, y le dice:
— Eres humano, tener miedo es natural.
En ese instante, Elene comienza a sentir mucho ardor en la garganta y de inmediato le dice a Steven.
— Cada vez me estoy sintiendo peor.
— Elena, tratemos de levantar el ánimo, porque si estamos triste se nos baja las defensas.
— Está bien.
Steven se levanta de la cama y comienza hacer abdominales, y le dice a su esposa:
— Vamos, hagamos ejercicio.
— Ya es muy tarde amor.
— No importa, ven, tenemos que hacer ejercicio antes de dormir.
Elena se baja de la cama y también se pone hacer abdominales junto a su esposo.
11:17 pm Elena se cansa de hacer diferentes ejercicios y le dice a su esposo:
— Amor, ¿no crees que Ernesto con lo mal jefe que es, te echara del trabajo por no haber llegado a la empresa el día acordado?
Steven para de hacer sus ejercicios. Y le explica a Elena:
— Hace tres días cuando estabas en el bar, hable con él. Y le dije que estaba en cuarentena en el mar caribe.
— ¿Y en que quedaron amor?
— Todo normal, Ernesto entendió el problema. Y me dijo que cuando termine esta cuarentena, puedo volver a mi trabajo en Colombia.
Elena queda más tranquila y se va al baño y se echa agua en la cara. Cuando siente un terrible mareo, y grita:
— ¡STEVEN!... ¡STEVEN!, ¡AYÚDAME!
En ese preciso momento, Steven entra al baño y carga a su esposa hasta la cama.
Elena le dice:
— Estoy mareada.
De inmediato, Steven se acuerda que su esposa siempre trae limones en su bolso, y rápidamente coge el bolso y saca un limón.
En seguida, Steven con una navaja parte el limón y en un vaso desechable con poco de agua, saca todo el zumo de limón. Y se lo da a Elena.
En minutos, el mareo de Elena se le quita con el zumo de limón, y se recuesta en el tablero de la cama.
En ese instante, Elena le dice a Steven:
— Gracias amor, no sé qué haría sin ti.
Steven la abraza, y le dice:
— Trata de descansar, yo también lo haré.
El día siguiente, 11:05 am, cinco médicos de la isla suben al Crucero y les informan a todos, que ochenta y siete de los tripulantes dieron positivo al Covid-19.
Steven y Elena se encuentran en la popa del Crucero. Cuando uno de estos médicos, les informa con una lista en manos, que ellos son portadores del virus...