Capítulo 3

Janiya no podía mirar a su padre a los ojos y no dijo nada porque no podía mentir. Aunque no le había robado el novio a nadie, lo que había pasado en el club Pasión no podía borrarlo.

Jedidiah se sintió triste al mirar que su hija permanecía en silencio. "Niya, sé que eres una chicuela aún, sin embargo, ¿sabes cuánto afectará a tu reputación lo que ha pasado? No voy a obligarte a hacer nada. Sin embargo, voy a pedirle a la familia Morrison que se haga cargo de lo que ha sucedido".

"Por favor, no lo hagas papá. No sabes lo que haces en realidad. Lo que pasó fue mi culpa. Yo... yo fui quien entró en la habitación equivocada", murmuró Janiya en voz muy baja, pero Jedidiah la escuchó con claridad.

Este la miró con incredulidad. Lo único que sentía era lástima por su querida hija.

El día anterior él le había mostrado fotos de los jóvenes talentos de la ciudad Asopool. Aden había sido, sin duda, uno de ellos. Si Janiya hubiera mostrado interés en él, habría organizado todo para que hubiesen tenido una cita. Sin embargo, ella se negó al mirar su fotografía. Sentía que quería tener la libertad de poder elegir a su propio novio. Sin embargo, no se esperaba que aquel accidente tuviera lugar.

"Niya, ¿qué vas a hacer para lidiar con eso?". Jedidiah sabía muy bien lo orgullosa que era su hija. En esos momentos, quería escuchar qué era lo que pensaba al respecto.

"Papá, por favor olvídalo. Todo lo que sucedió es mi culpa, sin embargo, quiero que te quede claro que nunca fue mi intención el robarle el novio a nadie. Además, Aden no me interesa en lo absoluto". Janiya solo deseaba que todo terminara lo antes posible.

"Niya, tienes que saber que, en el campo empresarial, Aden es una estrella en ascenso. Si te gusta, puedo crear oportunidades para ustedes. Pero si no te gusta, haré lo posible por suprimir las noticias. Así que no te preocupes. No permitiré que nadie te lastime".

"Muchas gracias, papá. Pero, de verdad, espero poder tener libertad a elegir yo misma al hombre correcto", Janiya había sido muy clara en ese punto. Su mayor deseo era casarse con un hombre que la amara con locura y viceversa.

Mientras tanto, en la villa de los Morrison, Mason Morrison miraba sonriendo a Aden, quien estaba de pie frente a él. "Entonces, Aden, tal parece que en quien estás interesado es en la hija del señor Hamilton. No me extraña que no te interesaras en ninguna de las mujeres que invité. ¿Por qué no me lo dijiste antes? Quiero que la traigas a cenar alguna noche".

Aunque Mason no conocía a Janiya, conocía a su padre y eso era suficiente. La esposa de Aden sin duda tenía que pertenecer al mismo estrato social que la familia Morrison.

Ante esto, su hijo frunció el ceño y dijo: "Papá, no tengo nada que ver con Janiya. Gianna es la única en quien estoy interesado y lo único que quiero es casarme con ella".

"¿Así que no tienes nada que ver con Janiya? Entonces, ¿qué significan estas fotos? Ella pertenece a la familia Hamilton. ¿Crees que puedes quitártela de encima tan fácilmente? Déjame decirte una cosa. A mí no me importa si tienes o no una relación con Janiya, ella es la única que puede ser tu esposa. En cuanto a Gianna, sabes que nunca permitiré que se case con un miembro de nuestra familia".

Mason apoyó los antebrazos en la mesa y se le quedó viendo a Aden muy serio. Segundos después, le dijo en tono firme: "Llamaré al señor Hamilton de inmediato. Si no te casas con Janiya, me encargaré de que Gianna desaparezca. Además de eso, una persona que no tiene una mente firme definitivamente no puede llevar una empresa. Le pediré a Weston que tome tu puesto".

Aden miró a su padre con incredulidad, tenía los ojos llenos de ira. "No me voy a casar con Janiya. Si haces desaparecer a Gianna, me encargaré de que Janiya desaparezca también. Sabes que lo único que quiero es casarme con Gianna".

Mason se levantó y le arrojó encima los documentos que tenía a mano. "Idiota, ¿cómo te atreves a ir en contra mía? ¿Entonces vas a deshacerte de Janiya? Si lo haces, al día siguiente habrá otra mujer que elegiré para ti".

Aden se quedó helado. Al parecer, así estaba la situación, él solo quería a Gianna. Sin embargo, sabía que incluso si Janiya desapareciera, Mason le buscaría otra candidata para que fuera su esposa. A su padre no le importaba en realidad con quien se desposara, mientras la familia de esa mujer fuera tan poderosa y rica como la familia Morrison, y pudiera ayudar a hacer crecer su negocio.

Una vez que salió de la residencia de los Morrison, Aden se sintió más que frustrado. Entonces, se subió a su coche y condujo sin rumbo fijo por la ciudad. Iba recordando lo que había sucedido el día anterior en el hotel y llegó a la conclusión de que Janiya lo había orquestado todo. Definitivamente, lo que buscaba era molestarlo y atraparlo para que se casaran. Por un momento, había creído que ella era una persona valiente y con personalidad, sin embargo, al parecer se trataba de una mujer calculadora y cruel.

El joven tenía que encontrar la forma de salir de su situación, así que llamó a la única persona en la que confiaba. "Lachlan, quiero que todas las noticias sobre mí y Janiya desaparezcan de inmediato, no me importa lo que tengas que hacer para lograrlo".

Una vez que colgó el teléfono, Aden condujo hacia su casa. Gianna debía estar preocupada, ya que lo había estado llamando. Tenía que hablar con ella y aclararlo todo.

Tan pronto como llegó, se quitó la corbata y el saco. Gianna se sentó en el sofá de la sala y lo volteó a ver con los ojos llenos de lágrimas. Al hombre se le rompió el corazón al verla sollozar del dolor.

"Aden, pensé que jamás regresarías". A él se le rompió el corazón al percatarse de sus ojos llorosos y al escucharla sollozar, por lo cual se sentó junto a ella y la tomó entre sus brazos; la besó en la cabeza y le susurró: "No seas tontuela, ¿a dónde podría ir si no es aquí? Deja de pensar en tonterías, ya estoy aquí y me encargaré de todo. Solo recuerda un par de cosas. Tú eres la única mujer en mi vida y te casarás conmigo".

Aden hizo bastante hincapié en sus palabras. En ese momento, no supo si lo que había dicho era para tranquilizar a Gianna o solo se estaba tratando de convencer a sí mismo.

"Me siento tan aliviada de escuchar lo que me dices. Te amo, Aden". Entonces, lo miró y le preguntó: "¿Qué hay de esa noticia...? ¿Es verdad lo que dice sobre ti y la señorita Hamilton...?".

Pero antes de que pudiera terminar su oración, el otro la interrumpió diciendo, "Deja de hacerte ideas. Ya es muy tarde. Es hora de que te vayas a tu habitación para que descanses".

A pesar de que Gianna estaba decepcionada, no lo demostró. Ella lo conocía bien. Le quedaba muy claro lo que podía preguntarle y lo que no.

En realidad estaba muy intrigada y celosa en el fondo. Después de todo, Janiya era miembro de la familia Hamilton, que era tan poderosa como la familia de Aden. Además de eso, era una mujer deslumbrante, ya que tenía rasgos muy finos y una figura perfecta. Janiya era sin duda alguna, más hermosa que ella, y era precisamente por ello que Gianna no podía dejar de estar preocupada y de sentir celos al respecto. Sin embargo, ella había sido bastante habilidosa para ocultar sus emociones.

"Cariño, quiero que me lleves cargando a mi habitación". Al decir eso, la chica extendió los brazos, hizo un puchero y actuó como una niña malcriada.

Al mirarla, Aden se rio, entonces la cogió y se la llevó al dormitorio.

Gianna hundió su rostro entre los brazos de su novio. Fue hasta ese momento que se sintió segura y pensó: '¡Aden, me pertenece!'.

Ellos dos habían sido compañeros en la universidad. Gianna venía de una familia pobre, sin embargo, Aden pertenecía a una familia muy poderosa. Todo apuntaba a que no había posibilidad de que se llegaran a conocer, pero un día ella lo salvó de un accidente. A partir de entonces fue que se enamoraron.

No habría tenido oportunidad de estar a su lado, de no ser porque ella había arriesgado su vida para salvarlo.

Por otro lado, los planes de viaje de Janiya se habían arruinado repentinamente. Así que decidió quedarse en casa todo el día para no ser acosada por los reporteros acampados fuera de su domicilio. Porque, a pesar de que estos reporteros eran muy atrevidos, jamás osarían meterse en la villa de los Hamilton.

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