Capítulo 2

Al día siguiente cuando despertó Sienna Samantha, No se percató que un hombre estaba dormido a su lado, al ver su torso desnudo se espantó, gritó despavorida.

—Oh Por Dios, quién eres!

Ji despertó sofocado y asustado miro a la mujer, y dijo casualmente.

—Ah, Ya despertaste. Ahora ver a hacerme un té y dos huevos enteros así me gustan medio crudos.

Sienna  estaba tan molesta que empujó al hombre fuera de su cama, al caerse de nalgas Ji se sobó su trasero mirando a su mujer, una inocencia tal que a la mujer le dio risa.   

—¿Quien eres y qué haces aquí en mi habitación ? Seguro eres un pervertido sexual que anda deambulando.

—Oh no, yo soy Ji de las tierras ancestrales de los induistas monjes, soy tu Marido.

—Pero ¿que esposo? Yo no tengo ningún esposo, te has vuelto loco? Si no te vas ahora, llamaré a las autoridades de esta localidad.

—Mira esas fotografías que pediste sacar a noche, te comportaste como la mujer más enamorada del planeta. Eres muy exigente y demostrativa, me gusta así tu manera de ser.

—Ah, me tocaste…

—Yo a ti, no lo hice, pero tú, tú a mi me manoseaste todo. Ahora si me dejaras ya seré un hombre mansillado. Debes hacerte cargo de mi.

—¿Yo? ¿Tocarte a ti? ¡Nunca! Si no aclaramos esto ante las autoridades, estarás muerto hoy antes de que anochezca de nuevo.

—Bien, puedo esperar.—Dice Ji hoy, mientras da la vuelta para conciliar el sueño de nuevo.

Sienna mira a este hombre que lejos de asustarse al mencionar a las autoridades simplemente esperará dormido, no actúa como el culpable usual piensa.

Al acercarse ella a la pila de fotografías, se da cuenta que tuvo una noche loca de ensueño, a ella le da pena sinceramente verle la cara al hombre que solo le ve su espalda bien ancha y musculosa, hermoso el marido que ella consiguió al parecer.

En todas  fotos sale de forma explícita, ella es la exigente en esas fotos, la que abraza, besa, manosea, vuelve a mirar la espalda del hombre y siente que su corazón está por reventar  en su pecho.

Capítulo 3

Baja a la cocina y encuentra a su empleada, quien lleva años trabajando para ella, ella está algo distraída, no sabe como actuó a noche y no sabe que papelón hizo.

—Señora Mica, ¿puede decirme que estupidez hice anoche?—La señora sonríe sin mas.

—Yo, le agradecería si me viera como antes.

—¿Como la veía antes ?

—Nunca la vi como ayer, Tan feliz, tan mujer.

—Usted y su esposo hacen una linda pareja. Viva su vida, su amor.

—¡Que dirá la gente, no lo ves. Ese hombre es joven, es un briboncito.

—Un bribón con quien se casó.—Sienna se asusta y pregunta.

—¿Como sabes que nós casamos?

—Llegastes feliz demostrando toda tu felicidad y alegría a todos

—¡Oh, estoy muy avergonzada!

—Hija, no tienes que sentirte mal. Eres una mujer al fin y toda mujer desea ser amada y amar a un hombre que esté a su lado, por favor, no estés así de triste.

—¡No, no lo estoy! Ya estoy bien, solo que ya sabes, nunca había estado cerca de un hombre así, me siento rara.

Sienna termina de preparar una sopa de algas, una sopa de fideos, echó tomatitos en rodaja, cebollines, chitomas, y mucho sabor y sazón, olía tan rico que pronto el vapor del olor se elevó y subió hasta la habitación y entró en las fosas nasales de cierto hombre comelón.

El hombre sonrió con satisfacción, abrazó más a la almohada, no sabía por que, pero hayaca reconfortante el olor de la mujer en sus sábanas.

Después de que se lavara, rápido bajó hacia el comedor, allí Sienna ya estaba por sentarse a comer, pero sin que ella lo adivinara Ji Hiu ya estaba sentado y arrasando con todo lo servido.

Después  solo levantó su cabeza para mirar a Sienna y decirle:

—Eres la mejor. Espero siempre ser tu esposo y que me cuides así. —Sienna estaba enojada hace un momento, pero con lo que acababa de decir, se le fue olvidó todo.

 Dos horas después, Sienna ya estaba lista para irse a la empresa a trabajar, Ji la siguió y y la tomó del brazo.

—¿Esposa me dejará solo?—Los ojos de Ji estaban tristes, Sienna pensó que él tenía actitud de niño pequeño.

—Debo ir al trabajo. ¿Tu no trabajas? Todo adulto trabaja.—Aclaró a Ji.

—¿Puedo ir a trabajar contigo? —Pregunta Ji

Ante esto Sienna lo piensa. Mientras que Ji la observa espectante.

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Mi amado Doctor

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