Capítulo 2

Capítulo 2

Pero que grosero...

Narrado por Amy

Cuando me acerqué al gran salón, el ruido me molestó y decidí no entrar todavía, sino que me dirigí al jardín. Respiro hondo, me encanta ese aroma que emanan las flores, el campo hasta donde alcanza la vista, los hermosos árboles frutales que tenemos por toda la propiedad. Al fondo se ve el establo e incluso un poco más lejos se ve el riachuelo que pasa veloz y siempre con prisa. Retrocedo un poco y miro la enorme mansión frente a mí, aquí es donde nací, aquí es donde crecí, aquí es donde murió mi querida madre.

Bajo los ojos y cae una lágrima. Levanto la vista de nuevo y me limpio la cara con cuidado. Decido caminar un poco, pero mis sandalias de taco alto se hunden en la tierra, me las quito y las llevo en la mano, ahh, así mejor.

Cuando me acerco a un manzano, veo que las manzanas están listas para recoger, sonrío y me estiro, pero no llego.

Miro la manzana y digo:

-No creas que no te voy a pillar- Me río para mis adentros por hablarle a la manzana, loca kkk.

Me subo un poco al árbol pero el vestido me quita los movimientos habituales, suelo hacer esto, pero con ropa normal.

Mientras me estiro un poco más, escucho una voz que me sobresalta y me hace caer.

-¿Qué haces colgado ahí como un mono? - dice la voz sonando como un trueno.

Mientras caigo, mi cola golpea el suelo y mi vestido se eleva muy por encima de mis rodillas. Tumbada en el suelo con las piernas expuestas y descalza, soy una figura bonita.

El hombre frente a mí también recoge la manzana caída.

Es muy alto, un buen 1,90 cm, cabello castaño claro y ojos verdes, es guapo, muy guapo, oh mierda, demasiado guapo.

Me levanto rápidamente y me arreglo el vestido y el cabello.

Amy: -¿Era necesario asustarme de esa manera? - digo mientras le arrebato la manzana de las manos.

-Sabía que me iba a asustar -dice el hombre- Estaba colgado ahí.

Amy: -Y me llamó mono – digo indignada – que falta de modales.

Me mira con reproche.

-La niña carece de modales – dice enojado – ¡donde ya se ha visto andando colgada de los árboles!

Ese hombre me está volviendo loco.

Amy:-Eres muy grosero en verdad – Empiezo a alejarme de ese idiota. ¿Quién se cree que es para hablarme así? Petulante es lo que es.

Una vez en el jardín, me limpio el polvo de los pies y me vuelvo a poner las sandalias de tacón y finalmente me dirijo a la fiesta.

La presentación no va bien...

Narrado por Amy

George: -Pero donde has estado Amy? – pregunta mi padre enojado.

Amy: -Ay papá, sabes cuánto me aburren estas fiestas – digo mientras tomo un sofá – cuanto más tarde llego, menos tiempo me quedo.

George:-Amy, te he dicho miles de veces que estas fiestas son necesarias, tanto para negocios, bodas, conocidos, además que tu madre siempre quiso que estas fiestas siguieran, incluso después de que ella se fue, era uno de sus deseos que Quiero cumplir en memoria de ella, lo sabes y también sabes que en ausencia de tu querida madre, tienes que acompañarme. ¿Y donde estas? En todos lados menos aquí – dice molesto – tengo que tener una buena conversación con Nani.

Amy:-No es culpa de Nani, me mandó a tiempo, yo fui la que pasó por el jardín, y te cuento más, tienes invitados muy maleducados… -No termino la frase porque soy interrumpido.

-Amigo Jorge – un hombre muy bien parecido, abraza efusivamente a mi padre, parece que se conocen muy bien.

George:-Ilustre amigo James- dice mi padre mientras le devuelve el largo abrazo.

Ahh, son muy buenos amigos, toda mi vida he oído hablar de mi amigo James Harrison y su bella esposa Grace, quienes también estuvieron presentes en el lecho de muerte de mi madre.

Grace:-Pero, ¿quién es esta hermosa y maravillosa joven? – pregunta una hermosa mujer mientras se acerca.

Finalmente, los hombres han dejado los abrazos y mi papá me mira y nos presenta.

George:-Esta, mis queridos amigos Grace y James – mira a cada uno de ellos mientras dice sus nombres – es mi querida y adorable hija Amy – dice, poniendo sus manos sobre mis hombros.

De repente me siento incómodo, no puedo explicar por qué.

Grace:-Dios mío George, es realmente hermosa, es perfecta – dice Grace, mirando a su esposo con una gran sonrisa.

Me siento como una yegua a punto de ser comprada.

Saludo cortésmente a la pareja amistosa de mi padre.

Amy:-Estoy encantada de conocerte por fin, mi padre habla mucho de ti – le digo sinceramente. .

James: -Nos fuimos prácticamente justo después del… -Sr. James se queda de repente en silencio.

Amy:- No tienes que molestarte en hablar de eso, sé que tuvieron que volver a Francia justo después de la muerte de mi madre.

Grace:-Sí, fue algo triste – dice la señora Grace – éramos tan buenas amigas y verla partir tan temprano todavía me duele hoy – dice bajando la mirada.

Amy:-Entiendo – digo – pero disfrutemos de la fiesta, después de todo para eso vinieron – digo para cambiar de tema.

Se miran el uno al otro un poco incómodos.

Pero qué extraño.

James:-Si por supuesto- dice el Sr. James un poco avergonzado - Ah, finalmente estás aquí - levanta los brazos mientras habla con alguien detrás de mí.

Me doy la vuelta lentamente y veo que es ese asqueroso del jardín.

Pongo los ojos en blanco molesto y voy a insultar a ese imbécil, cuando el Sr. James lo presenta rápidamente.

James:-Este es nuestro hijo Alexander- dice en vano.

Oh mierda, no quiero creerlo.

Me mira con desdén en sus ojos y yo le devuelvo la mirada de la misma manera. Pero que idiota.

George:-Hola chico, soy George- se presenta mi padre todo emocionado, me entraron ganas de gritar de rabia.

El chico Alexander finalmente sonríe.

Alex:-Que gusto tengo por fin conocerte- dice muy amable, ya ni parece el mismo estúpido de antes- mis padres hablan mucho de ti y de tu hija, que por cierto he escuchado por aquí en la fiesta dice que es hermosa – le da a mi padre una gran sonrisa.

Me sonrojo de pies a cabeza.

George:-Oh mi cabeza – dice mi padre – Te presento a mi hermosa hija – vuelve a tomar mis hombros – Amy.

Me mira sorprendido.

Alex:-Me gusta Amy – dice, tratando de disimular lo nervioso que está. Se acerca a la mía para estrecharme la mano.

Pero como soy un malhablado de lengua afilada, no perderé la oportunidad de castigarlo.

Amy:-No te molestes en saludar a un mono – dicho esto, me alejo de ellos, triunfante en la vida kkk.

Capítulo 3

Capítulo 3

una sorpresa más

Narrado por Alejandro

llego al Sr. Thompson con mis padres, han sido amigos durante muchos, muchos años, pero nunca llegué a conocerlo.

Dicen que es un gran señor, muy rico, muy conservador.

Conozco bien el propósito de esta fiesta, sabía que este día llegaría, tarde o temprano.

Es mi destino, y como soy un hombre que cumple con sus deberes, este también lo cumpliré, por supuesto.

Estoy perdida en mis pensamientos, cuando veo unas piernas encima de un manzano, por cierto son perfectas. Pero, honestamente, ¿qué diablos está haciendo esa chica loca en un árbol?

Alex: -¿Qué haces ahí colgado como un mono? digo asombrado.

Ella cae y golpea su cola contra el piso y sus piernas están casi todas expuestas, recojo la bendita manzana que cayó con ella, y disimuladamente contengo una risa.

Se pone de pie tan rápido como una flecha y se alisa el vestido y el cabello.

Amy: -¿Era necesario asustarme de esa manera? - dice irritada.

Y me arrebata brutalmente la manzana de las manos.

Alex: -Sabía que me iba a asustar – le digo – estaba colgando ahí.

Amy: -Y me llamó mono -dice ella- que descortés.

La miro de reojo.

Alex: -Falta de modales tiene la chica – digo ya enojada – donde se la ve, andando colgada de los arboles!

Amy: -Eres muy grosera, así es - dicho esto, se aleja apresuradamente, descalza, con las sandalias en la mano.

Pongo los ojos en blanco, pero qué locura.

Pero una chica bastante loca, piernas perfectas, rubia, con hermosos ojos verdes, carita de ángel… ahhh, carita de ángel pero con un toque de diablo, que loca me eh.

Ya dentro de la fiesta tengo otra sorpresa, la hija de un amigo de mis padres está así de loca, ay que suerte tuve, no necesitaba nada más.

Alex: -Me gusta Amy - le digo por educación. Extiendo mi mano para saludarla apropiadamente, pero ella no pierde la oportunidad de molestarme.

Amy: -No te molestes en saludar a un mono.

Y vete dejándome ahí como un tonto. Esto va a ser muy difícil.

Su padre ve a su hija alejarse asombrado, mira a mis padres igualmente asombrados, murmuro una mierda entre dientes, estoy cabreado.

George rompe el incómodo silencio que se cierne sobre nosotros cuatro.

George: -Yo… ¡No sé qué le pasó! - se disculpó.

Alex: -Lo sé – le digo – ya nos habíamos conocido afuera.

En pocas palabras les cuento lo que pasó afuera, cerca del manzano.

Mi padre me da una palmada en la nuca.

James: -De verdad eres un imbécil – me regaña – dónde lo has visto, hablando así con una joven.

Alex: -Ay papá, eso dolió – me quejo mientras me ponía la mano en la nuca.

El contrato …

Narrado por Amy

Regreso a la biblioteca y me echo a reír.

Su cara cuando le di esa respuesta fue hilarante, se puso de todos los colores.

Amy: -Jajaja, bien hecha para aprender - digo en voz alta.

Soy demasiado divertido, al menos la fiesta sirvió para divertirse a costa de ese idiota kkk.

Me quedo quieto riéndome y decido que no voy a volver a esa estúpida fiesta.

Aquí es donde estás bien, solo, con la chimenea crepitando y calentita.

He estado sentado allí durante unos buenos 10 minutos leyendo mi libro cuando se abre la puerta. Entran mi padre y los Harrison con la rudeza de su hijo justo detrás de ellos.

Oh, Dios mío, ni siquiera tengo descanso aquí.

George: -Me alegro de que estés aquí – exclama mi padre al entrar – Iba a mandar por ti.

Amy: -Ni siquiera puedo tener paz aquí- murmuro en voz baja.

Jorge: -¿Qué dijiste? – pregunta mi padre, rebuscando entre unos papeles encima del escritorio.

Amy: -Nada papá, nada – suspiro en voz alta mostrando mi molestia – qué es lo que quieres de mí después de todo.

Miro de soslayo a ese travieso hijo de Harrison.

Jaime: -¡Alejandro! – llama a James, su padre – ¡te estamos esperando! - dice impaciente.

Se acerca a mí muy a regañadientes.

Permanezco sentada, lo que me hace levantar la cabeza para enfrentarlo.

Alex: -Por favor acepta mis más sinceras disculpas por haberte ofendido de alguna manera – se disculpó con altivez.

Me cruzo de brazos, no se lo pondré fácil.

Amy: -Eso es sincero o es porque te lo dijeron - Lo miro directo a los ojos desafiándolo.

Alex: -Un poco de los dos - admite mirando para el costado

“Um, al menos es sincero” – pienso.

Amy: -¿Y si no acepto tus disculpas? - señalame.

Alexander se pone rojo de rabia.

George: -Amy – regaña a mi padre – pero ¿qué te pasa, son estas formas de tratar a los invitados?

Amy: - Tampoco tenía modales cuando me insultaba en el jardín - digo molesta.

Alex: -Qué gracioso, si no recuerdo mal, también me ofendió, y todavía no la escuché disculparse por eso- ataca.

-¡¡¡Alejandro!!! – reprendieron sus padres al unísono. – pero ¿cuáles son estos caminos?

Alexander resopló y caminó hacia un rincón de la biblioteca con los brazos cruzados.

Después de un breve silencio, habla.

Alex: -¿Puedo volver a la fiesta? – pregunta inesperadamente.

-NO- respondieron sus padres y mi padre al mismo tiempo.

Encuentro esto muy extraño. Pero, ¿qué está pasando aquí de todos modos?

Amy: -Pero, ¿qué está pasando de todos modos? – pregunto sospechosamente.

George: -Bueno – dice mi padre, caminando detrás de su escritorio, abre uno de los cajones que siempre está cerrado y saca un documento.

El señor. y la Sra. Harrison sonrió.

Y yo, cada vez encuentro esto más raro.

George: -Sugiero que todos se sienten - continúa mi padre.

Después de que todos estén sentados, comienza a hablar de nuevo.

Jorge: -Como todos sabemos aquí, somos descendientes de duques, condes y vizcondes- dice muy orgulloso.

Pongo los ojos en blanco.

“Qué aburrido” – pienso.

George: -Y tenemos las antiguas tradiciones de nuestros ancestros muy arraigadas en nosotros, está en la sangre, sangre real- sonríe para sí mismo.

Mi padre está tan hinchado de orgullo que tengo la sensación de que va a estallar en cualquier momento.

Me río de mi pensamiento y el padre inmediatamente me mira furioso.

Jorge: -Bueno – carraspeó – así que no es de extrañar que sigamos cumpliendo con las tradiciones, y para eso tenemos este documento tan importante – levanta la hoja en el aire – que fue firmado la noche en que mi querida esposa y tu mamá nos dejó – se gira hacia mí y eso me hace temblar, mi boca se seca de repente y tengo un mal presentimiento sobre toda esta conversación.

Amy: -¿Y qué documento es este? Pregunto con miedo.

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Matrimonio forzado.

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