Capítulo 2
Después de encontrarse de nuevo abandonado el pequeño John, vuelve a tratar de comunicarse, el hambre empieza a manifestarse y necesita todo el apoyo que alguien, le puede brindar, a lo lejos las persona cantan sus alabanzas y hacen sus plegarias, esa multitud de personas empiezan hacer, interrumpidas por un pequeño llanto, que viene de un lugar donde se ven las bancas, sin personas todos empiezan a rumorar, que es ese sonido, quien lo provoca como si no supieras quien hace ese ruido, pero las personas a veces, pecamos de más, pero para su buena suerte, una joven ve al pequeño cubierto, hasta su cuello y cerca de unos pañales y una pequeña latita de leche, la joven lo mira, con mucho asombro y lo levanta preguntando, si es de alguien, pero ella sabía que nadien deja a un bebé así, solo por una razón, ya no presta más atención y sabe que el bebé. Necesita, Comer se dispone a pedir ayuda a todos, los presentes y las manos empiezan a tratar de ayudar, en lo más posible al fondo, se escucha una voz que dice yo puedo, darle pecho pero necesito acercarme a el, préstamelo, y sin más demora, el bebé empieza a tomar de una joven madre, de dos hijos, John empieza a sentir que el hambre, se va y que ese pezón produce la mejor comida, que haya probado, de repente un sacerdote se acerca, a la joven madre, le pregunta con voz firme, si el pequeño es de ella, pero ella le dice que no, que solo lo está alimentando, para que no llore y con sus manos, señala a sus hijos el sacerdote pregunta, si alguien sabe de dónde salió el pequeño y nadie contesta, solo la joven que lo encontró, dice dónde estaba, todos saben que lo abandonaron, es más que evidente, el sacerdote manda a buscar a una de las madres de la iglesia y le encomienda, que avisé a el orfanato más cercano, para que puedan dar asilo a un bebé, que alguien a abandonado y de paso a las autoridades, la madre dice que si, que este momento se hace la diligencia cuando, a lo lejos se acerca una mujer llorando, era una guapa señora, muy bien arreglada se veía elegante, pero se le empezaba a correr el maquillaje, la mujer se acercó al pequeño pidiendo poder cargarlo, la joven madre que le daba pecho se lo entrega y las personas la quedan mirando, lo abrazó con mucha ternura y empezó a decir : ( tal vez es la oportunidad que me fue arrebatada, tal vez las cosas tuvieron que ser así, si ustedes me permiten conservarlo, lo voy a cuidar y lo amaré, a él no le faltará nada y crecerá sin saber de esto, nunca en su vida, si ustedes me dejan, el conocerá la felicidad como ningún otra ) el sacerdote pregunta, hija mía, acaso este bebé es tuyo, eres tú su madre, la mujer le queda viendo y le comenta ( si yo soy este es mi hijo y prometo que no volverá a pasar esto discúlpenme) una hombre adulto se acerca a la mujer y la abraza se podía ver la tristeza en el hombre, se veía vacío como si sus ojos no hubieran tenido más luz, le dice: querida mía, el nuestro jamás regresará ya, an pasado tres meses y este bebé no cambiará el hecho de que el tuyo se fue, debemos aceptarlo, la mujer se lo queda viendo y le dice, acaso no tengo derecho de ser madre, por que A mi no se me permite tener esa dicha, este bebé necesita una madre y yo estoy llena de amor por el, no me niegues esta oportunidad, por favor te prometo que jamás te pediré nada, nunca escucharás quejas de mi pero, déjame quedarme con él, es lo único que pido, las personas podían ver que la mujer se desgarraba en llanto su tristeza se podía palpar, el sacerdote tomó al pequeño y le dijo él será llevado a un orfanato, allí hay muchos hija, que necesitan tu amor, pero sobre todo, necesitas encontrará paz, para ti, la mujer le dice al sacerdote: ( no por favor, no me lo quité, a este pequeño, nadien lo quiere y yo que se los pido, me lo niegan, qué daño le puede hacer mi amor, déjenmelo les juro que les daré lo que quieran, dinero, joyas, casas, dígame qué quieren, pero no, me lo quiten yo acabo de perder a mi tercer bebé, no e podido traer al mundo a ni uno, no se por qué alguien abandona, a un ser, tan maravillosos yo que lo deseo con todo mi ser, la vida se empeña en negármelo, por eso, ahora que puedo déjenmelo, yo lo cuidare por favor no me lo quiten), la mujer se desgarraba llorando casi pidiendo de rodillas que le dejaran quedarse lo, pero la policía había llegado y se lo tenían que llevar su marido de la señora solo la abrazaba sin decir una sola palabra, a veces la vida se empeña mostrar la cara más dura de ella y otras nos da la felicidad a manos llenas pero la ley no siempre nos favorece y se podría pensar que a John la felicidad no iba hacer inmediata, pareciera que tenía que luchar desde abajo, para así tal vez procurar ser feliz, pero a tan corta edad uno no decide que es bueno, siempre habrá aquellos quienes decidan, con el corazón y otros con la ley, así que una vida de orfanato, le había sido impuesta a John, no era mala, ya era un comienzo se veía un cambio favorable, de estar en la calle, a estar en un orfanato parecía, un cambio de vida muy significativo, lastima que no se lo dieron a la señora rica, que mala pasada del destino.
Capítulo 3
Ya han pasado cuatro meses desde la llegada al orfanato, los hábitos han cambiado mucho ahora hay horarios, para comer, horarios para llorar y reír la vida, empieza a tener sentido y a veces huele hasta mal, pero empezaba hacer más buena, que mala. El pequeño John se desarrollaba lo más rápido que podía, porque el tiempo era su mayor enemigo, en ocasiones a veces sólo, comió una vez muy desafortunadamente. El orfanato no contaba con todos los recursos, para poder ayudarlo pero no era malo, al final de cuenta viéndolo desde una perspectiva era algo positivo, al menos comía y alguien lo cuidaba así pasaron los años y ya empezaba a tener un carácter fuerte, dejó de llorar, ya tenía cinco años, veía sus amigos que crecían con él y veía las personas encargadas del orfanato, como seres protectores que en ocasiones, por muy difícil que apareciera también que eran como carceleros, de vez en cuando un golpe tal vez para aprender, algo nuevo o para no hacer nada, aún así John sentía que la vida era buena, hasta que. El orfanato perdió a su mayor benefactor empezaron a ver escasez de todo, incluso hubo gente que visitaba. El orfanato comentando que el inmueble se tenía que vender, el pequeño John sólo miraba en silencio, no es que deseara nada sólo se preguntaba qué pasaba en la mente de esas personas, algunas llegaba muy molestas otras se iban llorando, era cosa de todos los días, pero también un día en el que el pequeño, John se le baño, se le puso la mejor ropa, que hubiera y le dijeron en donde tenían que pararse, le comentaron que no tenía que hablar, sólo tenía que estar ahí parado mientras, a él y a sus amigos los llamaban, para ver a unas personas, desafortunadamente eso duró muy poco, lo único que pudo recordar fue que escuchó a alguien decir que no era lo que esperaban, que ellos tenían deseos de tener a alguien, pero no como ellos, no es que, no fuera el indicado tal vez, será cuestión de gustos y estilo así pasaron 4 meses, más hasta que un día las puertas se quedaron abiertas, parecía que las personas encargadas, no estaban y las pocas que se quedaron se quedaban calladas, esa vez el hambre empezó a hacer de las suyas, pero John no sabía dónde estaba la comida, él sólo sabía que había una señora que siempre se acercaba a ellos, con un platito de comida, ese día la mujer estaba en el pasillo llorando, John no sabía que le había causado eso, es dolor se dijo a sí mismo ( tal vez es hambre, tal vez usa el mismo sistema, que uso yo, para pedir comida ) pero la mujer estaba sobre una silla, muy vieja y parecía que no deseaba ver a nadien algunos niños empezaban a salir por la puerta, John podía ver que aquellos niños cruzaban la puerta caminando sin que nadie los pudiera detener, todo parecía nuevo, todo parecía interesante, se miraba un mundo lleno de sonidos y colores, se podría decir que era mágico mientras la mujer, lloraba inconsolablemente, alzó la mirada y pudo ver qué algunas personas estaban paradas viendo, como salían los niños, pero esta vez nadien, los detenía, después de mucho pensarlo. El pequeño John avanzó hacia la puerta, caminó lo más tranquilo posible mirando a todos lados, porque todo se veía increíble, todo era nuevo, paso a paso pasaron las horas, hasta que los pies empezaron a cansarse, ya era hora de comer y estaba muy lejos, de donde generalmente comía, pudo escuchar a alguien atrás de él decir ( qué haces aquí no deberías estar por aquí, es un lugar terrible para una persona como tú ), qué voz tan, más fuerte tenía esta persona, John se lo quedó viendo, de pies a cabeza y pudo ver qué le costaba mucho trabajo caminar, se veía algo mal vestido y con un olor desagradable, era la primera vez que sentía, que una persona no olía bien, pero esa persona metía, su mano temblorosa en una de sus bolsas, de su abrigo ( toma le dijo, es un caramelo quítale lo que lo cubre y podrás disfrutar de él, es lo único que te puedo dar por el momento, come despacio no hay más ) aquello era la cosa más extraordinaria que John pudo haber probado su sabor era inigualable, pero se terminó tan rápido, que apenas pudo sentir el sabor, el hombre se quedó mirando, al pequeño y le dijo hoy podrás dormir aquí, mañana vete si tú quieres, la noche empezaba a mostrarse y sí parecía una noche diferente.