Capítulo 2

Salvatore De la Rosa.

Empuñó su mano y miró la hora, y junto a ese Rolex, tenía algo tan simple pero de mucho valor sentimental para él.

Ese pequeño caracol que le unía a ese hermoso episodio de su pasado. Las vacaciones en Hawái.

Parado frente al ventanal de su oficina mirando las luces de la ciudad.

Eran las diez de la noche, mientras el bebía su whisky, y sus pensamientos lo llevaron al pasado.

Flash Back.

A paso lento y con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón caminó y se acercó a ella en el momento que de sus manos se caían algunos caracoles. Aquel joven recogió uno muy hermoso que estaba a sus pies, era de color dorado casi brillante y  se acercó.

— ¡Hola! Pequeña sirena.

— Toma, es el más hermoso que vi. — Amaranta dió un hermoso caracol siames

— Tú, ten este será nuestro hilo del destino, cuando vuelvas los juntaremos.

Dijo el joven dándole el caracol dorado.

Fin Flash Back.

Cinco años pasaron, cinco años en los que Salvatore era el nuevo CEO del conglomerado JAMCAVDROS.

Se había convertido en un hombre frío y arrogante y de mirada gélida.

Llevaba en su interior el recuerdo de esos años de ver sufrir y llorar a su madre, lo marcó profundamente y solo tenía una meta fija, vengarse de la mujer que según él, hizo sufrir y humilló a su madre.

" El tiempo a llegado, es hora de que paguen por todas las lágrimas que mi madre derramó por culpa de Ella. Pagará con lágrimas de sangre .

— ¡Luisa! Preparame un viaje a Italia, y concreta la reunión con el CEO de las empresas COSMOMAGIC. Adrián Alonzo Pierre. No se cuánto tiempo me quedaré allá.

— Si señor enseguida preparo todo, ¿Será en uno de los penthouse o una mansión en la que se quedará?

— En un penthouse, Luisa,

— Enseguida señor.

Salvatore seguía con las manos en los bolsillos parado frente al ventanal mirando la gran ciudad de Madrid.

sus pensamientos volvieron a años atrás.

" Mi sirena, perdóname, pensarás que te olvidé pero nunca ni un solo momento lo hice.

Ese día Salvatore se despedirá de España.

Fue al aeropuerto subió a su jets y viajó, llegó a Roma donde tuvo un encuentro que lo dejó algo distraído.

Vio irse a esa pelinegra de ojos azules y labios carnosos.

Una forzada sonrisa se dibujó en sus labios, sacó su teléfono y le llamó a su detective privado.

— Pietro. ¿Tienes la información que te pedí?

— Tenemos que vernos. — Respondió el detective.

Pietro dio la información a Salvatore y este fue al restaurante donde ya lo esperaba.

Salvatore llegó, bajó de su Bugatti Veyron, y fue directo a él.

Con semblante serio y arrogante, lo miró, y sin saludar preguntó.

— Dame toda la información contenida.

— No hay rastros de la sirena, no me das el nombre real.

— Para eso te busqué, por algo eres detective.

Su respuesta fue algo grotesca.

— ¿Y de la familia Pierre?

— Esa familia es poderosa, no hay información de ella en ningun lado, y nadie habla.

— Pues eres muy malo para tu trabajo, yo no soy detective y tengo cita con el CEO de COSMOMAGIC. Xander Dominick Pierre.

— ¿Xander Dominick?

Salvatore lo miró con frialdad.

Pietro se aclaró la garganta y continuó, estaba quedando muy mal con su cliente.

— Hay tres médicos en el hospital general GEMELLI

Recientemente se incorporó el doctor Xander Dominick Pierre.

— Pero el es CEO de ese conglomerado.

— Es su hermano gemelo, Adrián Alonzo. Y supe eso por casualidad mi hijo sufrió de una apendicitis aguda y lo llevaron a ese hospital, y las doctoras también gemelas hicieron la intervención quirúrgica.

Aquí están los datos de ellas

Salvatore tomó la carpeta y miró cada información con fotos incluidas, miró a las gemelas idénticas con la única diferencia entre ellas el color de sus ojos.

Amaranta Cristea tenía ojos expresivos de azul profundo y los de Adara Raphaella eran café.

— Es ella. — Susurró para si mismo.

Cogió los documentos y sin despedirse salió del restaurante.

Subió a su auto y fue directo al hospital general. No podía perder tiempo, entre mas pronto, mejor.

Manejó metido en sus cavilaciones, en el encuentro que tuvo con Amaranta Cristea.

" Lo siento, no me fijé. De verdad lo siento.

— Si estás pegada al celular, y no ves por donde vas.

— Te estoy pidiendo disculpas.

— Ya cuando me tiraste al suelo y haciendo manchar mi traje.

— Eres un imbécil. ¿Sabías?

De pronto y sin darse cuenta del rojo de semáforos se vio chocando el auto que estaba delante de él.

El destino estaba juntando dos almas en estados diferentes

Salvatore salió del auto, y con las sangre rodando de su nariz, se acercó a mirar al conductor de auto colisionado por él.

— ¿Se encuentra bien? — Interrogó Salvatore.

La mujer levantó la cabeza con una gran lesión que sangraba en su frente.

— ¿Tu?

Dijeron al unísono, muy sorprendidos por la casualidad.

Amaranta Cristea salió de su auto muy furiosa y en el momento que trató de sostenerse en pies su mundo giró y fue a caer a los brazos de Salvatore.

— Vamos, te llevaré al hospital para que revisen esa herida.

Amaranta estaba algo mareada y recargó su cabeza en el pecho de Salvatore.

Escuchó ese corazón con los latidos acelerados y esa melodía la dejó adormecida.

Salvatore caminó al auto con ella en brazos la acomodó en el asiento de copiloto, y corrió bordeando el auto para subir lo más pronto.

Condujo muy de prisa, llegó a emergencias y corrió para sacarla del asiento.

— ¡Una camilla rápido! — Gritó desesperado.

Los médicos corrieron al ver de quién se trataba, pues era la dueña y directora del hospital la que traían inconsciente

 — ¿Que sucedió con mi hermana? — Esa voz lo hizo girar para quedar frente a Xander Dominick.

— Nuestros autos colisionaron y ella se llevó la peor parte.

— ¡Pronto! Lleve La a revisión, hay que realizar exámenes radiológico para saber si tiene lesiones internas.

Pasaron a Amaranta, realizaron lo pedido por Xander, una hora después Amaranta estaba en la habitación recuperándose.

Xander salió a emergencias donde aún encontró a Salvatore.

Se acercó a él, miró un rastro de sangre en su frente.

— ¿Ya te revisaron esa herida?

— No, estaba esperando para saber de la joven que no fuera algo mayor la lesión que le causé.

—  No, no lo es, fue superficial.

— Que bueno, entonces me retiro.

— Ven, vamos a revisar tu herida.

Salvatore caminó junto a Xander, para limpiar suturar la lesión en su frente.

— ¿Puedo ver a tu hermana? Eso escuché que era. Tú hermana.

— Por su puesto, después de que salga de observaciones.

— Xander salió del consultorio, fue a donde estaba Amaranta ya recuperándose.

— ¿Como está la consentida del mundo?

Amaranta giró despacio lo miró sonrió.

— Un tren me paso por encima, me y duele la cabeza y todo.

Xander se rió a carcajadas por lo exagerada que fue su hermanita consentida.

— Alguien quiere verte. ¿Lo hago pasar o no?

— ¿Quién? — Interrogó muy curiosa y algo inquieta por saber del hombre del aeropuerto.

— Por favor, hazlo pasar.

Xander salió de la habitación y fue al consultorio donde estaba Salvatore.

Mientras Xander estaba con Amaranta.

Salvatore miró detenidamente la fotografía familiar que están sobre el escritorio.

— Así que tú eres Pierina D'Alessio.

Delineó a cada uno de ellos y su dedo se detuvo en el rostro angelical de Amaranta Cristea.

— Tu, tú serás la paga a tantos años de dolor y lágrimas de mi madre.

Miró y señaló a Pierina.

— Y tu llorarás por el sufrimiento de tu consentida.

Escuchó que se acercaban, la dejó en su lugar.

— Vamos ya despertó. — Xander abrió la puerta para invitarlo a salir.

Caminaron por el pasillo, llegaron a la habitación de Amaranta.

— AmiCris, alguien vino a verte.

Amaranta volteó lentamente y se encontró con esos ojos negros que la cautivaron.

— ¡Hola! Siento mucho mi distracción.

Salvatore se disculpó y jamás se esperó tamaño de respuesta.

— Bien que te cobraste mi distracción   del aeropuerto. ¿Verdad? Ves que también eres un distraído y por tu culpa me quedará este cicatriz en mi frente.

Salvatore abrió y cerró la boca queriendo disculparse nuevamente.

— Serás loca, no lo hice a propósito.

Se defendió y miró a Xander que sonreía mientras los miraba uno al otro, levantó las mano a forma de disculpa.

— Parece que aquí, tres son multitud.

Nadie prestó atención a Xander.

— ¡Loca! — Dijo Salvatore sin pensarlo.

— El loco aquí eres tú, ¿Donde compraste el permiso para conducir?

Por qué eres un peligro rodante.

— ¡Mira niña!. — Salvatore quedó con el dedo índice levantado.

— ¡Niña tu experiencia al volante! No quiero que vuelvas a cruzarte en mi camino nunca más en tu vida, serás mi perdición.

Salvatore la miró fijamente, y un pensamiento cruzó por su mente, mientras apretaba sus dientes tan fuerte que sentía dolor.

'Jamás te dejaré, jamás me alejaré de ti niña, eres la persona que necesito para mi propósito".

Las puertas se abrieron e hizo acto de presencia Pierina y Stéfano.

Pasaron sin mirar a Salvatore.

— ¡Hija! Como estás, vinimos lo más pronto posible, estábamos en la hacienda. — Expresó Pierina muy preocupada.

— Tranquila mamá, no pasó a mayores, solo es un ligero corte.

— Te lo dije mujer, Xander es muy sobre protector con AmiCris. El exagera en todo, cuando se trata de ellas. — Manifestó Stefano mirando y sonriendo a su hija.

— Te llevaremos a casa hija, no estarás sola en ese departamento.

— ¡Mamá! Estoy bien, solo fue un rasguño no más. — Protestó Amaranta mirando a su padre.

— Pieri, amor, déjala ella está bien.

— Entonces que vaya con ella, su Nana, Sofía ya está de regreso.

— Está bien mamá, nana Sofía vendrá conmigo.

Las mejillas de Amaranta se tiñeron de rosa intenso al darse cuenta de que Salvatore aún estaba en la habitación. Lo fulminó con la mirada al verlo con un gesto de burla en su rostro.

— ¿Aún estás aquí? ¿Te puedes ir de mi habitación?

Capítulo 3

Salvatore miraba fijamente a Pierina, mientras le hablaba a su hija.

La escena le pareció tan dulce que por un momento no creyó que fuera esa mala mujer que hizo sufrir y humilló a su madre. A su mente llegó el recuerdo de aquellas palabras que escuchó de su madre.

" Padre lo poco que me faltó fue arrodillarme ante ella, pedí perdón por mi equivocación, ella ya no es la amiga que conocí, es fría y arrogante, su aptitud me desconcertó. Pierina D'Alessio ya no es la misma mujer tranquila, y sencilla que conocí."

Apretó sus puños tan fuerte que sus nudillos se tornaron blancos, su quijada se tensó, y fue Amaranta quien lo sacó de su trance.

Se aclaró la garganta, y se acercó.

— Espero te mejores pronto, yo también me tengo que ir, me disculpo por todo, espero me perdones y podamos ser amigos y si tú no lo deseas, aún así mi deseo es de volver a verte.

Amaranta abrió y cerró la boca, sus palabras se atraganta ron, en su garganta, miró a sus padres y luego a Salvatore.

— Tranquilo joven, todo estará bien. - Habló Pierina, sonriendole.

Salvatore sintío una extraña sensación en su corazón.

" ¿Como puede ser amable una mujer fría y arrogante que humilla a las personas ?" - Se cuestionaba mentalmente, mirándola.

Pierina y Stéfano llevaron a Amaranta a su penthouse, ubicado en uno de los edificios de su propiedad.

A distancia moderada y sin ser visto Pietro los seguía.

— Señor De la Rosa, están en el Center de Roma, y...

Salvatore lo interrumpió.

— Quiero un departamento ahí en ese edificio. Investiga.

— Si señor, enseguida. — Responde el detective.

Una hora después Salvatore estaba haciendo la transferencia a la agencia de mobiliario, por el piso frente al de Amaranta.

Llegó al departamento con sus padre y, ya nana Sofía esperaba por ella.

— Mi niña, ya todo está listo, ven ..

— Nana. ¿Tú también me vas a minimizar? Es solo un rasguño en la frente, mañana estaré bien y podré ir a trabajar.

— Lo que tú digas mi niña, pero hoy descansa, y olvida el trabajo.

Salvatore ya instalado en el departamento, empezó a realizar llamadas, trasladaría parte de su empresa a Roma, vio que su estadía sería a plazo largo..

Amaranta empezó a recibir cada día un girasol y una nota que decía.

" Para que cada día, ilumine tu hermosa sonrisa "

— ¿Siguen llegando girasoles? Nana.

— Si mi niña, una cada día, tienes un admirador anónimo.

— Talvez ya sea hora de darme una oportunidad con alguien real, Tritón fue solo una ilusión de niña, algo sin importancia para el, por qué olvidó nuestra promesa.

— Así es mi niña, este admirador dejará de ser anónimo.

Amaranta Cristea cogió la flor y como todos los días la puso en un Jarrón.

Una semana pasó entre ir y venir, Salvatore y Amaranta no coincidían, en las horas de llegar al departamento.

— ¡Oh por dios! Las llaves, las llaves no están en esta cartera, llegaré tarde.

Amaranta en un momento de Confusión se llevó la cartera equivocada,

Pidió al ascensor, y en el momento en que las puertas de la caja metálica se abrieron.

— ¿Tu? ¿Pero que haces aquí? — Preguntó algo confusa.

Salvatore fingió estar sorprendido.

— Yo vivo aquí. ..

Amaranta no creía lo que escuchaba.

— Que extraño, no te vi antes y nadie me...

— Tengo una semana aquí, el día que chocamos en el aeropuerto, recién llegaba a este país en busca de nuevas oportunidades de trabajo.

— ¡Oh! Llegaré tarde y sin tengo que ir por mis llaves, me disculpas.

Amaranta trató de seguir, pero Salvatore la detuvo.

— Si deseas te puedo dar un aventón, sería mi modo decir discúlpame por todo los problemas que te causé últimamente.

Amaranta lo miró, y por un momento quiso negarse pero terminó aceptando.

— Está bien, acepto pero por favor date prisa voy tardísimo.

Salvatore le abrió la puerta del auto para que suba, y luego lo hizo el.

— ¿Desde cuando vives el este edificio?

— Desde que empecé mi trabajo en el hospital, soy cirujana pediatra.

— Hermosa Carrera. ¿Te gustan los niños?

— Mucho, en mi familia hay muchos niños, hijos de mis hermanos y mis primos .

— En verdad me quiero disculpar por cómo me porté en el aeropuerto. Aceptaría una cena como recompensa a mi mal proceder?.

Amaranta sonrió y terminó aceptando.

Llegaron al hospital, Salvatore bajó del auto para abrirle la puerta.

— Entonces te llamo y nos ponemos de acuerdo para nuestra cita. - Salvatore guiñó un ojo y le brindó una seductora sonrisa.

— Claro que si, estaré pendiente. — Respondió también sonriendo.

Se despidió y caminó de prisa para llegar, pues tenía que prepararse para una cirugía.

Salvatore la miró irse y pudo ver como un hombre alto de cabellos oscuros la saludó muy efusivamente, apretó el volante tan fuerte al igual que sus dientes.

— Serás mia AmiCris. — Dijo con tono hostil, salió del parqueadero del hospital y fue directo a las oficinas del emporio Pierre, donde Adrián Alonzo lo esperaba para la junta, donde lo presentaba como nuevo accionista.

Amaranta:

Se despidió de Salvatore y caminó de prisa, y Emiliano llamó su atención.

— ¿ Otra vez tarde mi sol?

Amaranta lo miró y sonrió, se saludaron con un abrazo, sin darse cuenta de que a lo lejos los miraban.

— ¡Hola Emi! Por lo visto tu también llegas tarde.

Rieron y entraron para realizar sus trabajos cada uno en lo suyo.

Amaranta, realizó la cirugía y pasó revisión a sus pacientes.

Cuando llegó a su consultorio encontró una rosa blanca encima del escritorio.

Amaranta cogió la flor, y un pensamiento llegó a su mente.

" Será Salvatore, que ... No, no creo que sea él. ¿Será Emiliano? Ay no. ¿Será que tengo dos admiradores o será el mismo?

Colocó la Rosa en un vaso con agua y continuó en su trabajo.

Estaba concentrada en sus datos que un toque en la puerta llamó su atención.

— ¡Adelante! — Emiliano hizo acto de presencia.

— Te invito a almorzar, veo que no trajiste tu auto

— Si, bueno no, me trajo un amigo por que no tenía mis llaves.

— Entonces te llevo luego. Ahora nos vamos almorzar.

Amaranta quitó su bata blanca cogió su cartera y salió en compañía de Emiliano.

— AmiCris, llevo mucho tiempo conociéndote y nunca te vi con el hombre que te trajo. ¿Quién es el?

Amaranta parpadeo y respondió.

— ¿Me estás vigilando? .

— No, no, no es eso, es solo que nunca antes lo vi y fue casualidad por qué justo yo también llegaba cuando el auto se estacionó.

— Disculpa, no fue mi intención acusar te, de esa manera, pero es un amigo, más bien un vecino vivimos en el mismo edificio.

— Mm bueno, me quedo más tranquilo sabiendo que ya lo conoces hace rato

Amaranta no lo contradijo.

Llegaron al restaurante y como todo un caballero Emiliano abrió la puerta para que Amaranta salga de él.

— Muchas gracias — Expresó Amaranta Cristea con amabilidad.

Emiliano ofrece su brazo para seguir.

— Fräulein, bitte. — Pronunció en alemán.

(Señorita, por favor)

— Danke, Sir. — Respondió sonriendo.

(Gracias, caballero)

Caminaron al interior del restaurante donde los recibió la anfitriona y llevarlos a la mesa reservada.

— Su mesa reservada señor Stoffers D'Lion.

— Gracias señorita. — Respondió muy amable.

— Enseguida les traigo la carta, señor.

La anfitriona salió del lugar, Emiliano miró a Amaranta y cogió su mano.

— Me encanta verte siempre sonreír, te ves hermosa.

— Gracias Emiliano, y si, siempre dicen que soy la dueña de una sonrisa loca y soñadora de todos mis hermanos.

— Hermosa y soñadora si, pero loca, no lo creo.

Juntos rieron y fueron interrumpidos por la mesera que entregó la carta.

— Señores la carta.

— Gracias — Respondieron al unísono.

Y justo en ese momento una voz llamó la atención de Amaranta.

— Que casualidad, también nos encontramos aquí.

Amaranta sintió un vuelco al corazón, al momento de girarse y verlo en compañía de esa hermosa mujer.

Si, que casualidad que siempre estás donde estoy yo. — Expresó Amaranta mirando a la mujer.

— Les presento a Jisso Sánchez.

— Mucho gusto Amaranta Pierre, y es es Emiliano Stoffers D'Lions.

— El gusto es mío, al fin te co...

Jisso se quedó en silencio a verse descubierta, Amaranta Cristea la miró extrañada. ¿Como que Salvatore le habló de ella, si apenas tenían tres encuentros?

— ¿Que al fin que? — Preguntó Amaranta mirando a Salvatore.

— Le conté a Jisso los dos malos encuentros que tuvimos y le dije que saldremos a cenar para saldar mi error en el aeropuerto, y el accidente del auto.

— Si, por eso digo al fin te conozco, cosa locas del destino. ¿Seguimos Salvatore?. — Preguntó para seguir.

— Claro, vamos a nuestra mesa. Nos vemos otro día AmiCris, bonita tarde.

— Gracias igualmente para ti.

Amaranta lo siguió con la mirada, y un mal sabor de boca le dio ver cómo Salvatore agarraba la fina cintura de Jisso.

— Tierra llamando a Marte. — Expresó con sorna Emiliano.

Amaranta lo miró e hizo una mueca de sonrisa.

Salvatore y jisso siguieron y se ubicaron en la mesa frente a donde estaba Amaranta y Emiliano.

— Es muy hermosa, Salvatore, tiene una mirada limpia, y una sonrisa genuina, ¿Serás capaz de dañar ese corazón?

La mirada de Salvatore era oscura, apretó sus dientes tan fuerte, mirando a Amaranta reír con Emiliano.

— Ya no es culpa si es ella, ella se atravesó en mi camino, sin yo buscarla se atraviesa en mi vida.

— Y no crees que es mejor olvidarte de esa venganza y tratar de ver la vida de otro modo.

Salvatore miró a jisso y respondió.

— Tu sabes lo que viví en mi infancia, mi adolescencia, crecer y escuchar a mi madre y verla sufrir siempre por lo que le hizo esa mujer, la madre de esa niña de papi que tengo de frente.

No Jiss, no lo dejaré pasar, si el destino la puso a ella en mi camino , pues ella será. Yo no la busqué, ella llegó a mi, entonces el destino está de mi parte.

Jisso lo miró e hizo un gesto de negación al ver a Amaranta mirar a Salvatore y si reír con el, mientras él tenía un gesto sombrío en su rostro.

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La víctima del CEO

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