Capítulo 2

Le eché un vistazo a mi muñeca.

Las nueve y media.

"Señora, por favor apague su teléfono celular. El avión está a punto de despegar", dijo la asistente de vuelo con su voz angelical.

"Sí, deme un minuto", respondí mientras le lanzaba una mirada de disculpa.

Después de asentir con la cabeza, ella se alejó.

"Mamá, debo colgar. Ya llevo dos advertencias".

"¡Bien, de acuerdo! Ya no te molestaré más. Como sea, vendrás a verme en algunas horas. ¡Te estaremos esperando afuera del aeropuerto cuando aterrices!". La emoción goteaba a través de su voz mientras una repentina nostalgia llenaba mi mente. Habían pasado dos años desde la última vez que los vi.

"Mantén a ese chico a un brazo de distancia", escuché gritar a papá en el fondo.

Sacudiendo mi cabeza, no pude evitar soltar una risita. "¡Muy bien! Los veré en el aeropuerto".

"¡Te amamos, cariño!", dijeron ambos al unísono.

"¡Yo también los amo!".

Después de dar un suspiro, miré por la ventana. Otro avión despegó de la pista y voló alto en el cielo. Esa escena siempre me había fascinado, aunque siempre luché conmigo misma para no voltear durante los despegues.

De pronto una figura se desplomó a mi lado, obligándome a girar la cabeza. Dejando escapar un bufido, él se acomodó contra el asiento.

"¿Cómo está tu estómago?", le pregunté mientras veía el sudor en su frente y sus mejillas enrojecidas.

"Nada bien. No debí haber comido los macarrones sobrantes anoche. ¡Dios! ¡Lo prometo! No volveré a tocar las sobras de comida", gimió.

¡Pobre hombre! Incluso a pesar de esa crisis accedió a acompañarme a mi casa.

"Lo siento mucho, Warner. No debiste viajar conmigo en este estado. Deberías haberte quedado, ¿sabes?".

Él me lanzó una sonrisa juvenil. "No tienes que disculparte. Fue mi propia decisión acompañarte incluso después de saber cómo estaba esta mañana".

"Pero fui yo quien te pidió que me acompañaras", dije mientras la culpa se apoderaba de mí.

"No seas tonta. Haría lo que sea por ti. Este no es más que un viaje un poco incómodo. Y todo pasará después de un día. Ya he tomado medicamentos". Él tomó mi mano, entrelazando sus dedos con los míos, ante lo cual sonreí agradecida.

"Te amo", afirmó mirándome a los ojos.

Mi sonrisa amenazaba con desaparecer, pero me las arreglé para mantenerla y a cambio apreté su mano con más fuerza. El anuncio de la asistente de vuelo para que cada pasajero se abrochara el cinturón de seguridad me salvó de otra situación incómoda.

Hemos estado saliendo durante seis meses y nos conocemos desde que me uní a la universidad. Al principio solo fuimos buenos amigos. Después de mis varios intentos fallidos de salir con un chico durante más de una semana, dejé de intentar cualquier tipo de relación con nadie, pero cuando Warner un día me invitó a salir en la reunión de un amigo, no pude menospreciarlo.

Él era todo lo que una chica buscaría en un novio ideal. Era guapo, inteligente, humilde y honesto. Y lo más importante de todo, me conocía muy bien. A fin de cuentas llevábamos tres años de amistad. Entonces, cuando me pidió que fuera su novia, acepté de inmediato.

Pero aunque había confesado sus sentimientos miles de veces ante mí, no he podido obligarme a corresponder a su amor de la misma manera. No es que no me gustara. Él era un gran tipo. Era solo que tal vez necesitaría más tiempo para tener sentimientos más profundos por él, y yo estaba esperando ese día.

"Señora, ¿le gustaría tomar un café?". La voz de la azafata me sacó de mi trance.

"¿Tienen té?".

***

Después de unas largas cuatro horas y media, finalmente aterrizamos en California, donde encontré a mis padres justo donde me dijeron que estarían. Mientras sostenía en sus manos un cartel que decía 'bienvenida a casa', mamá me recibió con un abrazo más entusiasta de lo habitual, en tanto que papá tenía una mirada de satisfacción en sus ojos ahora que finalmente había llegado a casa. No obstante, solo estaría ahí por dos semanas antes de tener que volver.

Desde el día en que decidí mudarme a Nueva York para estudiar la escuela preparatoria, él tuvo que cargar con un mundo de preocupación por mí sobre sus hombros. Y también mamá. No fue fácil para mí estar tan lejos de ellos, pero hubiera sido más difícil quedarme aquí, en esta ciudad, puesto que necesitaba tiempo para sanar. Y la distancia era necesaria. Tan pronto como los recuerdos de esa noche comenzaron a inundar mi cerebro, apagué mi mente, enterrándolos en el fondo, tal como lo había hecho durante los últimos siete años.

Desde entonces he seguido adelante.

"¡Bienvenida a casa, ratoncito!". En el momento en el que atravesé el umbral, fui atrapada por un abrazo aplastante. "¡Solo mírate! ¡Cuánto has crecido!".

En ese momento puse los ojos en blanco. "Me viste apenas hace dos meses".

"Sí, pero se siente como una eternidad desde la última vez que te irrité", replicó él con los ojos cálidos por la nostalgia.

No pude evitar sonreír. A decir verdad lo echaba de menos a pesar de que me visitaba a menudo en Nueva York debido a sus viajes de negocios.

"¡Te lo advierto de una buena vez, será mejor que mantengas tu estúpido trasero lejos de mí!", le advertí fingiendo una mirada seria.

Él se rio entre dientes antes de que su mirada se posara en Warner, cuyo rostro se veía azul debido a su maratón hasta los baños cada diez minutos. Parecía que se desmayaría en cualquier momento. Él se mostró extremadamente avergonzado cuando tuvo que correr hacia el baño antes de que pudiera siquiera estrechar la mano de papá.

¡Vaya manera de dejar una impresión en mis padres!

Yo quería que su primer encuentro fuera bueno, pero a papá ya no le podía desagradar más después de eso.

'Es demasiado bueno para ser verdad', le dije una vez a papá por teléfono. Yo no sabía por qué, pero él no lo aprobó en el mismo momento en que escuchó que estábamos saliendo.

"¡Hola, Warner! ¡Qué bueno verte, hombre!", Tobias lo abrazó de costado. "¿Estás bien? Pareces estar enfermo".

"No es nada serio, es solo una infección estomacal. Es bueno verte también". De repente, el joven se retorció como si alguien le hubiera dado un puñetazo en el estómago. "Eh, si no les importa...".

"Es a la derecha y después hacia arriba, la primera puerta. Ahí encontrarás la habitación de huéspedes", indicó papá en tono disgustado.

Lanzándole un rápido 'gracias', él corrió adentro mientras yo soltaba un suspiro.

Tendré que hablar más tarde con papá sobre esto. Aunque Warner no se dio cuenta de su tono en ese momento, pronto lo haría.

"Pobre muchacho", murmuró mamá, enviándole a papá de manera sutil una mirada de reprimenda, la cual él ignoró mostrándose orgulloso antes de entrar. Sacudiendo la cabeza, mi madre me miró. "Cariño, ¿por qué no vas a tu habitación y te aseas? Mientras tanto, te prepararé algo rápido".

Recibiendo un asentimiento de mi parte, ella fue tras papá. Definitivamente le iba a dar un sermón.

Tobias me rodeó con su brazo mientras subíamos las escaleras. "¿Y entonces? Te vas a quedar con este, ¿eh?".

Al igual que a papá, a él tampoco le agradaba mi novio. Sin embargo, mientras papá se mostraba abiertamente reacio al respecto, él era más sigiloso.

"Es un buen muchacho, Tobias. Y la mejor parte es que es mi mejor amigo".

"¿Eso es todo? ¿Te quedarás con él solo porque es un buen tipo y tu amigo?", me cuestionó levantando la ceja.

"¿No te parece suficiente?".

Él se encogió de hombros. "¿Y los sentimientos? No veo que lo mires como solías mirar a A...".

Yo le cubrí la boca evitando que terminara la frase. "Me gusta. Y creo que eso es suficiente para mantener una relación con él. Deberías estar feliz por mí, ¿no?".

Yo detecté un brillo en sus ojos que no pude descifrar, y entonces sonrió. "Si eso es lo que te hace feliz, está bien Em".

Mis labios se curvaron ante sus palabras. "Gracias por entenderlo".

Una vez que me dejó en mi habitación para asearme, les dejé un mensaje a Casie y a Beth sobre mi llegada y me preparé para un largo baño tibio. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que las vi, pero antes solíamos pasar mucho tiempo juntas. Ellas querían irse conmigo para estudiar la universidad, pero Beth no pudo hacerlo porque su novio estaba aquí. Y Casie, bueno, ella dejó los estudios por su carrera como modelo.

Al menos su decisión terminó siendo la correcta, puesto que ahora era una modelo sumamente exitosa y yo no podía estar más orgullosa de ella.

Durante la cena, Warner se veía mucho mejor que esa mañana. Esa noche fue nuestra cena familiar, por lo que los deliciosos platillos hechos por mamá fueron la especialidad. Si durante todos esos años hubo algo que me perdí de mi familia, fue la cocina de mamá.

Cuando ella colocó un plato de tartas de manzana delante de mí, la miré boquiabierta y, mi rostro se partió en una sonrisa codiciosa. "¡Mi favorito!".

Riendo, ella se sentó en su lugar al lado de papá.

Cuando Tobias trató de tomar una tarta, le aparté la mano de un golpe. "No te atrevas a tocarlas, son todas mías".

Él frunció el ceño ante eso. "¡Eso no es justo! ¡A mí también me encantan!".

"Tobi, deja que tu hermana tenga lo que quiera. Tú tuviste todos estos años para ti solo, así que ahora es su turno", lo reprendió papá.

"¡Están siendo muy parciales!", se quejó mi hermano nuevamente, haciéndonos reír a todos. Los ojos de mamá brillaron al vernos bromear como en los viejos tiempos. En ese momento su mirada se posó en mi muñeca izquierda.

"¡Qué hermoso brazalete! ¿Cuándo lo compraste, cariño?".

Yo bajé la mirada para verlo mientras una sonrisa involuntaria se formaba en mis labios. Era una fina cadena de oro decorada con esmeraldas y diminutos diamantes relucientes en forma de rosas.

"Alguien me lo regaló el día de mi graduación", fue mi respuesta. Aún sigo recordando ese día. Mamá y papá no pudieron asistir porque su vuelo fue cancelado debido al mal tiempo. De hecho, nadie de mi familia asistió. Cuando regresé a mi apartamento esa noche con el estado de ánimo decaído después de una fiesta salvaje con mis amigos, encontré una pequeña caja tirada frente a mi puerta.

Era de alguien anónimo, pues no había una nota ni tenía escrito ningún nombre. Aunque al principio no quería conservarlo, no pude resistirme. Me enamoré de esa joya a primera vista.

"¿Quién?".

Yo me encogí de hombros. "No tengo idea. No había ningún nombre escrito en la caja".

"Princesa, no deberías aceptar regalos de desconocidos. Eso puede resultar arriesgado. ¿Y quién te daría un brazalete tan caro sin revelar su nombre?". La frente de papá se arrugó mientras hablaba.

"Podría haber sido Tom. Estoy seguro de que es él quien te envía rosas en cada cumpleaños", exclamó Warner.

"¿Quién es Tom?". Mamá me volteó a ver y me interrogó.

Yo suspiré. "No es nadie, mamá. Es solo un chico de mi universidad que una vez me invitó a salir".

"¿Que no es nadie? Él literalmente te acechaba por todas partes hasta que algo sucedió y desapareció sin dejar rastro. Debe haberse tomado en serio mi amenaza de entregarlo a la policía", comentó Warner con expresión sombría.

"¡Un acosador!", chillaron al mismo tiempo mamá y papá.

"¿Por qué ni siquiera consideraste informarnos sobre ello?", me regañó papá mirándome con disgusto y decepción.

Warner se movió con incomodidad en su silla ante mi mirada. Tenía que abrir su gran boca.

"¡Tranquilízate, papá! Él desapareció antes de que yo pudiera tomar ninguna medida".

"¿A dónde se fue?".

"No lo sé. Un día simplemente... Se esfumó", expliqué encogiéndome de hombros, "Tal vez se dio cuenta de que no me interesaba y se rindió".

"Incluso desapareció de la universidad", murmuró Warner antes de recibir una nueva mirada de mi parte.

Honestamente, no me importaba lo que hubiera sido de ese tipo. Ni tampoco creía que hubiera sido él quien me dio este brazalete. Era imposible que una idea tan hermosa se le ocurriera a un psicópata.

"Aun así, debiste habérnoslo dicho, princesa", repitió papá sacudiendo la cabeza.

"Todo está bien, señor Hutton. Yo estaba allí con ella", intervino Warner.

Papá observó su falta de musculatura y volvió a comer. Al mismo tiempo, los labios de Tobias se movieron a un lado con diversión. Él sabía lo de Tom, pero no les informó a mis padres porque sabía lo inquietos que solían ponerse por cada pequeña cosa.

Los ojos de mamá estaban fijos en la puerta. Mi hermana aún no había llegado. Como siempre, seguramente tenía cosas más importantes que hacer que cenar con su familia.

Justo cuando acababa de tomar un pastel de manzana y me lo llevaba a los labios, un sonido de tacones contra el piso de baldosas llegó hasta mis oídos.

Ella tenía una gran sonrisa en su rostro mientras se acercaba. "¡Hola a todos! Lo siento, me quedé atascada con algo".

Vestido informal amarillo, tacones de aguja altos, cabello rubio liso hasta los hombros, ojos azules y un maquillaje perfecto. Impresionante y sofisticada como siempre.

"¡Hola, hermanita!", ella se sentó a mi lado mientras besaba ligeramente mis mejillas, "Mírate, luces más hermosa de lo que recuerdo la última vez".

Mis labios se curvaron en una sonrisa apretada. "Gracias. ¿Cómo te ha ido?".

"¡Oh, muy bien! ¡Más que bien, en realidad!", exclamó, su piel brillando bajo la luz.

Cuando su mirada se posó en Warner, ella lo reconoció de inmediato. Aunque no estaba mucho en contacto con ella, aparte de mi visita ocasional de uno o dos días, Tobias la mantenía actualizada sobre mí con regularidad a pesar de que ella no estaba interesada.

Después de que terminamos con nuestra cena, el postre fue servido.

"¿Entonces, Em? ¿Ya sabes sobre la fiesta de mañana por la noche?", me preguntó Tess.

Mamá se puso tensa ante la mención de esa fiesta, y yo levanté las cejas.

"¿De qué fiesta hablas?".

"¿No te lo han dicho? La fiesta en la casa Valencian". Ahora era mi turno de ponerme tensa, en tanto que sus ojos brillaron de emoción. "Se dará una fiesta en celebración de la llegada de Valencian Corp a la revista Forbes. Ahora esa compañía domina el mundo empresarial del país. ¿No te parece genial?".

Tobias tenía una mirada de preocupación en su rostro, al igual que mamá. Yo solo asentí con la cabeza ante la pregunta de Tess.

"Sí, ese joven ha trabajado duro para estar ahí. Después de su padre, él comenzó a manejar todos sus asuntos sin ayuda", comentó papá con admiración.

"Por supuesto. Después de todo es mi mejor amigo", comentó Tess.

Destellos de esa noche flotaron en mi mente mientras mi mano se apretaba alrededor del cristal.

"¡Una cosa más! Anunciaré algo realmente importante ante todo el mundo en esa fiesta, de manera que todos deben asistir".

Cuando estaba a punto de abrir la boca para negarme, mamá jadeó.

"¿Ese es un anillo en tu dedo, Tess?".

Una nueva sonrisa se extendió por sus labios mientras levantaba tímidamente la mano para que todos lo vieran. "M... Me propuso matrimonio anoche. Mañana anunciaremos nuestra fecha oficial de compromiso".

El asombro se dibujó en el rostro de todo los presentes mientras yo sentía que algo se revolvía en mi estómago.

"¿Cuándo pasó todo eso? Pensé que lo suyo no era serio", preguntó mamá.

"Lo sé, hemos tenido nuestras altas y bajas. Ha habido algunos problemas entre nosotros. Especialmente de su parte, ya saben, después de lo que le pasó a su familia. ¡Pero finalmente se armó de valor y me propuso matrimonio anoche! ¡No puedo explicar lo feliz que me siento!". Los ojos de mi hermana brillaron con lágrimas de felicidad.

Entonces mi mirada se posó en la letra que estaba grabada en su anillo.

"¿Qué significa la 'V', Tess?". Mis ojos estaban clavados en esa letra. Mi mano se apretó aún con más fuerza alrededor del cristal.

Ella siguió mi mirada. "Oh, es la 'V' de 'Valencian'. ¿No es hermoso?".

Capítulo 3

Se escuchó un golpe contra la puerta. "¿Estás lista, cariño? Tu papá está esperándote abajo".

"Sí, mamá. Sólo dame un minuto", respondí mientras miraba mi reflejo en el espejo.

"Está bien, no tardes".

Entonces pasé la palma de la mano por el material rojo adherido a mi piel, el cual se sentía suave. Todo era perfecto: el maquillaje natural, el sencillo cabello largo con raya lateral, el vestido de hombros descubiertos con escote en forma de corazón y una abertura relativamente alta al costado. Todo estaba en su lugar.

"Estoy lista", susurré

antes de tomar mi bolso negro, alisar mi cabello una vez más y bajar por las escaleras.

Warner me esperaba en la puerta. Su boca se abrió mientras observaba mi cuerpo de pies a cabeza con sus ojos azul claro. "¡Demonios! Te ves…", intentó decir sacudiendo la cabeza, "No tengo palabras para expresarlo".

Yo sonreí. "Gracias. Tú no te ves nada mal".

Él se veía muy bien con su traje de tres piezas y su corbata.

"¿Nos vamos?", le pregunté.

"¡Claro! Dios sabe que nadie podrá quitarte los ojos de encima esta noche". Sonriendo, me ofreció su brazo y lo tomé.

Una vez afuera, nos encontramos con la imagen de mamá ajustando la corbata de papá mientras él gruñía algo en voz baja. Su rostro se volvió sombrío al vernos juntos. Después de que mamá halagara efusivamente mi apariencia y se enorgulleciera de parecerme a ella, todos nos amontonamos en el auto.

Ella había intentado preguntarme sutilmente si me sentía bien después de dejar la cena a la mitad la noche anterior usando como excusa la diferencia horaria. Yo sabía que quería asegurarse de que estuviera bien, no física, sino emocionalmente.

Todo el mundo había evitado hablar del compromiso ante mi presencia tanto como les fue posible. Ellos pensaron que podría molestarme porque tenían una idea de la angustia que había sentido hacia siete años. No obstante, no lo sabían todo. No sabían lo que había pasado exactamente esa noche.

Y tampoco sabían que yo ya no era la misma quinceañera inocente de ese entonces.

Iba a ver cara a cara al hombre que me rompió el corazón en aquel momento, y lo iba a ver anunciar su compromiso con mi hermana ante el mundo. No tenía importancia. Ya habían pasado quince años. Yo tenía novio y me había mudado.

Después de la noche anterior, todavía no la había visto. Y honestamente, no quería hacerlo. Incluso si ya no me importaba, no podía evitar sentir la ira y la traición que sentí aquella noche. A pesar de saberlo todo, ¿cómo pudo venir y anunciarme su compromiso como si nada hubiera pasado?

¿Cómo pudo...?

Entonces sacudí la cabeza queriendo olvidar el pasado. Ahora era una mujer más fuerte, el pasado debía quedar en el pasado. Era mi deber estar feliz por ella.

A fin de cuentas ya habían pasado muchos años. Ya había superado el pasado, así que ya no me afectaba. En absoluto.

El coche se detuvo con un chirrido, al igual que mi corazón. Mamá y papá salieron primero y Warner los siguió.

Estábamos ahí.

"¿Em?", me llamó este último, quien me esperaba afuera.

Yo respiré hondo, mis manos apretando mi vestido a la altura de las rodillas. Con el corazón palpitando dentro de mi pecho, mi boca se secó mientras una gota de sudor corría por mi nuca.

Mi compostura estaba tambaleante. El semblante aparentemente tranquilo estaba escapando de mi control.

"¿Cariño? Vamos, Tessa nos está esperando dentro", sondeó mamá.

Puedo hacerlo. Eso no fue nada. Ya lo he superado.

Asintiendo con fuerza, apreté los dientes y salí con las rodillas temblorosas. Después cogí el brazo de Warner con un gran apretón mientras mis ojos se posaban en la enorme mansión, la cual no recordaba la última vez que la había visitado.

"¿Todo está bien? Te ves un poco pálida", preguntó Warner cuando cruzamos el umbral.

Esa era la línea que no debía cruzar.

"Estoy bien". Mis uñas se clavaron en mis palmas al responder.

"¿Estás segura?".

Yo asentí con la cabeza, sujetándolo con más fuerza. Él hizo una mueca, pero no hizo más preguntas. Y yo estaba agradecida por eso.

Entonces dejé que me arrastrara a través de la multitud de personas vestidas con ropa sofisticada y de marca. El vasto salón era suficiente para tragarse a la multitud sin ayuda. Todo estaba decorado a la altura de una de las familias más influyentes: de manera elegante y deslumbrante al mismo tiempo.

Cuando pasamos junto a la multitud que charlaba y bebía, vimos a Tess de pie junto a algunos de sus amigos. Al vernos, ella se disculpó y corrió hacia nosotros arrastrando la cola de su brillante vestido plateado detrás de ella. Tobias hizo lo mismo.

Si todos sus amigos estaban ahí, eso significaba...

Zafando mi mano del brazo de Warner, di un paso hacia atrás. Mis ojos miraron a mi alrededor. Mis piernas me instaban a salir corriendo de ahí y regresar a la seguridad de mi habitación donde esa persona no pudiera alcanzarme. Esa persona a la cual ya había enterrado en el pozo de mis recuerdos.

"¡Oh Dios mío! ¡Mira a mi bebé, te ves tan hermosa!", se escuchó la voz de mamá mientras miraba a papá, "¿En qué momento creció tanto nuestra hija, Wilson? Mírala con su anillo de compromiso", sollozó.

Yo aparté la mirada de su anillo y tomé una copa de vino de un camarero que pasaba. Mi mano tembló al hacerlo.

Papá frotó la espalda de mamá mientras Tess ponía los ojos en blanco. "Mamá, solo anunciamos nuestra fecha oficial de compromiso. ¡No me casaré esta noche!".

"No te preocupes por tu madre, es solo que se puso un poco emocional. Como sea, ¿dónde está tu prometido?", preguntó papá mientras echaba un vistazo a su alrededor.

"¡Oh, está por allá!", respondió mi hermana señalando cerca de la barra. Yo me quedé congelada.

Lenta y gradualmente, seguí la mirada de todos. Había cuatro hombres parados juntos, y uno de ellos estaba de espaldas a nosotros.

¿Es...? ¿Él?

Siete años. Después de siete años, finalmente me enfrentaría a él cara a cara. Me veré obligada a mirar esos ojos grises tormentosos...

Dejé escapar un suspiro tembloroso. Necesitaba aire, necesitaba salir de ahí.

Justo cuando estaba a punto de escabullirme de ese lugar, Tess lo llamó.

"¿Caleb?".

Mis pasos se detuvieron en ese momento ¿Caleb?

Miré en esa dirección en el instante preciso en el que ese hombre se dio la vuelta y una amplia sonrisa iluminó su rostro. Después de acercarse, él besó la mejilla de mi hermana y saludó a mamá y a papá.

Sus brazos estaban entrelazados mientras se veían a los ojos con cariño… Yo parpadeé y un jadeo silencioso se escapó de mis labios.

Eso significaba que era Caleb con quien Tess se había comprometido. ¿No era el primo de Achilles?

Ahora esa 'V' en su anillo cobraba sentido. 'V' de Valencian. Caleb Valencian.

Una presión en mi pecho desapareció de repente, llenándose de aire. Ellos no eran pareja.

"¿Em? ¿Emerald? ¿Eres tú?", me preguntó Caleb, parpadeando mientras sus ojos marrones me reconocían. "¡Oh Dios mío! ¿Es la infame Emerald Hutton, quien ni siquiera ha llamado a este pobre hombre abandonado en todo este tiempo?".

Yo me las arreglé para formar una sonrisa. "Hola, Caleb".

Él me envolvió en un abrazo de oso, y yo no pude evitar devolverle su demostración de cariño, ya que él era como un hermano mayor para mí. No obstante, cuando decidí distanciarme de ese hombre, corté lazos con toda la familia Valencian.

Él se apartó y puso sus manos sobre mis hombros. "¿Alguien te ha dicho que te has convertido en una hermosa mujer?".

Riendo, negué con la cabeza. El agarre alrededor de mi vaso se mantuvo firme.

"Si ya terminaste de coquetear con mi hermana, ¿puedo abrazarla ahora?". Tess miró a su prometido enarcando una ceja.

Sonriendo, él le dio un beso en la sien. "Sabes que solo tengo ojos para ti, ¿no es así?".

Poniendo los ojos en blanco, ella lo apartó y me dio un abrazo. "¡Te ves preciosa!".

"Tú también", respondí. Nuestras miradas se cruzaron. Algo parecido al arrepentimiento brilló en sus ojos, y después percibí algo más que no pude descifrar.

"Emerald, yo...".

"¡Bueno! Es hora de bailar", interrumpió Caleb. La mirada que le dio a Tess no me pasó desapercibido. ¿Qué estaba pasando? "¿Bailamos?".

Parpadeando, mi hermana se aclaró la garganta, sonrió, puso su mano sobre la de Caleb y juntos saltaron a la pista de baile. Mamá y papá comenzaron a conversar con otra pareja.

El teléfono de Warner sonó, interrumpiéndolo cuando estaba a punto de decir algo. Excusándose conmigo, se alejó para atender la llamada.

Tobias notó mis miradas cautelosas alrededor del salón. Él sabía que estaba muy intranquila. "Relájate, todo estará bien".

"¿Qué? ¿Por qué dices eso?", lo cuestioné fingiendo estar confundida.

Él suspiró negando con la cabeza. "Por nada. ¿Quieres otro trago?", entonces apuntó con la barbilla a mi vaso vacío.

No, prefiero que te quedes aquí conmigo. Quería decirle eso, pero decidí no hacerlo. "Claro".

Con un asentimiento, él se dirigió al bar a conseguir bebidas.

Yo no necesitaba a nadie que me apoyara. Podía lidiar con eso sin ayuda de nadie. Ya no era esa adolescente ingenua que se tambaleaba con solo una mirada.

De repente, el pelo de la nuca se me erizó y se me puso la piel de gallina.

Entonces me giré para observar mi entorno. No parecía haber nada inusual.

Entonces, ¿por qué razón sentía que alguien me estaba mirando?

Mientras las luces de colores se movían alrededor de la masa de gente que charlaba entre sí, mi mirada se dirigió al primer piso y se quedó fija allí. En la esquina más alejada, detecté una figura cuyo rostro estaba oculto bajo una sombra. Con las manos en los bolsillos, permanecía inmóvil, su cuerpo en mi dirección. Incluso si no podía ver su rostro, sabía que me estaba mirando, y por alguna razón, eso me puso nerviosa. Pero ni siquiera eso hizo que apartara mi mirada.

¿Quién era él?

"¿Em?".

Después de pegar un salto me di la vuelta.

"¡Guau! ¡Guau! Relájate, soy yo", dijo Warner levantando las manos.

Yo exhalé un suspiro de alivio y me volví nuevamente, pero ya no estaba ahí.

"¿Estás bien?".

"Sí, lo estoy. Me asustaste", respondí humedeciendo mis labios.

"De acuerdo. ¿Bailamos?", solicitó ofreciéndome su mano.

Entonces busqué a Tobias. Y ahí estaba, riendo con unas chicas con los dos vasos aún en la mano.

Yo sacudí la cabeza hacia él y le lancé a Warner una pequeña sonrisa antes de tomar su mano.

No quería estar sola.

Una vez en la pista de baile, comenzamos a balancearnos bajo las tenues luces y la música lenta, y fue en ese momento cuando volví a percibirla. Esa mirada, una mirada ardiente mirándome desde lejos, siguiendo cada uno de mis movimientos.

Warner colocó un mechón detrás de mi oreja, pero mis ojos ardientes buscaban algo entre la multitud.

"¿Em? ¿Segura que estás bien? Pareces estar un poco perturbada desde anoche", me cuestionó él frunciendo el ceño.

"Sí, todo está bien. No te preocupes. Es solo el desfase de horario", le mentí. No quería hacerlo, pero no podía decirle la razón por la que mis nervios se habían vuelto locos desde que llegamos a esa fiesta.

"Está bien. Si tú lo dices. Pero sabes que puedes decirme cualquier cosa y te escucharé, ¿cierto?".

Esta vez le dirigí una sonrisa genuina y asentí con la cabeza. "Lo sé".

Sus labios se curvaron mientras tomaba una de mis manos y la besaba en el dorso.

Entonces escuché a alguien aclararse la garganta a mi espalda. "¿Podría cederme la oportunidad de bailar con esta hermosa dama?", preguntó una voz profunda y dura con un distante acento griego.

Al instante me puse rígida.

Warner echó un vistazo por encima de mi cabeza y sus ojos se abrieron un poco. Al reconocer a la persona, sus ojos brillaron y una educada sonrisa tiró de sus labios. "Claro". Haciéndose a un lado, me miró. "Te esperaré en el bar", dijo antes de desaparecer de la pista de baile.

¡No!

Eso es lo que le quería decir, pero no pude moverme ni pronunciar palabra.

Ni siquiera podía darme la vuelta. No me atrevía a hacerlo. Mi corazón comenzó a latir con fuerza dentro de mi pecho cuando sentí su calor detrás de mí. Un par de grandes manos callosas cubrieron las mías, colocándolas juntas frente a mí, sus brazos envolviéndome. Un grito ahogado escapó de mis labios ante la electricidad que corría en ondas por mis venas.

Como no me moví, él tomó el control y comenzó a balancearme con su enorme cuerpo a mi alrededor en movimientos lentos. La embriagadora combinación de su exótica colonia mezclada con el humo abarrotó mis sentidos.

Siempre sucedía lo mismo.

Mi cerebro dejó de funcionar y su aliento tibio me hizo cosquillas en el cuello, debilitando mis rodillas. Una grosera miríada de emociones se estrelló contra mí. Algo apretó mi pecho en el momento en el que un tembloroso aliento salió de mis labios.

Ambos permanecimos en silencio mientras nos balanceábamos bajo la suave música. Todo lo que podía escuchar era la música, mi respiración profunda y los latidos de mi corazón. Mis manos se estremecían bajo las suyas.

No podía hacerlo. ¡Era imposible! ¡Tenía que irme de ahí!

Alejando sus brazos, traté de irme, pero él tomó mi mano y me hizo girar, tirándome hacia adentro. Mi pecho chocó contra su cuerpo. Cuando finalmente lo miré, estaba jadeando...

Mi respiración estaba atascada en mi garganta.

Esos ojos grises tormentosos.

Después de siete años, los estaba viendo nuevamente, y eso era lo que más temía. Me tenían cautiva, tal como solía ser hacía años. Esos estanques grises se asomaron a mi alma, obligándome a quedarme. Su rostro estaba a solo unos centímetros del mío.

Sin aliento, observé sus demás rasgos y me quedé sin palabras.

Mandíbula fuerte y cincelada, mentón prominente, una hermosa nariz afilada, labios firmes y deseables, y una amplia frente. Ni siquiera un mechón de su cabello negro azabache estaba despeinado. Lo llevaba largo, los extremos tocando su cuello. Era como un dios griego.

Su encantadora mirada juvenil había desaparecido, y ahora todo en él gritaba hombre. Y no cualquier hombre, sino uno rudo y poderoso.

Yo me quedé sin aliento, sin poder apartar la mirada de su rostro. No tenía idea de que los años hacían a la gente más hermosa. No, esa no era la palabra. Las palabras no bastaban para describir a Achilles Valencian.

Era... De otro mundo.

Levantando una mano, él apartó un mechón de mi cara provocándome un escalofrío, el cual no sentí cuando Warner hizo lo mismo antes. Su mirada recorrió cada centímetro de mi rostro, como si estuviera memorizándolo. Parecía estar en una especie de trance. Como si no pudiera evitarlo, él rozó sus nudillos contra mi mejilla. Un murmullo entrecortado que no pude descifrar salió de sus labios.

Inconscientemente, me incliné para mantener su contacto sin apartar los ojos de su rostro. Mi piel pedía más, ya que solo esos fuertes brazos a mi alrededor no eran suficientes. Mi corazón anhelaba algo más mientras disfrutaba bajo su mirada abrasadora.

La mirada por la que moriría para que me deseara aunque fuera por un segundo. Mi visión ardía debido a las emociones que se arremolinaban en mi pecho.

Mi Ace...

Pero entonces su voz rompió con mi trance, devolviéndome a la realidad del presente.

"¿Seguirás sin hablarme, capullito de rosa?". Sus ojos grises enganchados con los míos color turquesa.

¿Capullito de rosa? ¿Acaso todavía recordaba que alguien a quien solía llamar así existía en su vida?

Eso significaba que también debía recordar el dolor que le provocó hacía muchos años.

Lee la historia completa ahora
Apoya al autor e inspíralo a crear más historias increíbles en Moboreader
Desbloquear todos los capítulos

La Trampa De Ace

Capítulo 2
Capítulos
Personalizar
Siguiente capítulo