Capítulo 2

Después de aquel almuerzo y despedir a su jefe que ahora se había auto invitado a comer en casa de Derek, la chica preguntó

—¿Qué vamos a hacer ahora?

— No tengo ni idea, se supone que ésta historia duraría sólo una hora, pero ahora qué el jefe desea comida hecha por tus manos, debemos alargar el trato, además de eso, necesitas ayuda y prometí dartela, vamos a casa.

— ¡Puedo limpiar, lavar trastes, cuidar niños, ayudar en todos los oficios domésticos, cocinar, pero no me deje sola! .

— ¿Por qué no me hablas de quién eres? Cuéntame todo de ti— exigió Derek, mientras regresaban a la casa de él.

Ella empezó diciendo:

—Soy Megan, era una niña feliz hasta que cumplí doce años, mis padres fallecieron en un accidente de auto, eran profesores en una escuela de adolescentes, era su única hija, por lo tanto tenía muchos privilegios por no tener hermanos.

— Tenía juguetes, ropa, todo lo que el sueldo que obtenían lo disfrutaba yo, era muy consentida, pero me daban una educación en rectitud. Cada vez que iban de vacaciones, obviamente no me iban a dejar sola en casa, me llevaban con ellos, estuvimos por dos semanas disfrutando de unas merecidas vacaciones.

—Ya veníamos de regreso, cuando un conductor ebrio, nos embistió por la parte trasera del auto, enviándonos contra la defensa de la autopista, el auto dió tantas vueltas que nadie se explicó, como yo

salí sin un hueso roto, solo rasguños y aporreos.

— Mis padres no corrieron con la misma suerte, fallecieron días después, quedé huérfana, a cargo de un hermano de mi papá, quien vivía siempre de viaje y de la esposa de él quién es mi tía, pero ella me trataba muy mal. Solo erala sirvienta de la casa, todos los oficios eran adjudicados a mí, me pagaba los estudios, pero debía hacer todas las labores de la casa; lavar, planchar, fregar los trastes, limpiar los pisos.

— Mis tíos tenían una hija, mi prima Clara, quién era mi peor pesadilla, derramaba líquidos y decía y entonces imitó la voz de la chica, Derek sonrió al escuchar.

—¡Megan, limpia esto! ¡Todo está sucio!

— Acabo de limpiar— decía yo—¡Tú derramaste eso, limpialo!

—¡Me estás diciendo mentirosa! — exclamaba Clara—entonces, llamaba a mi tía quejándose.

—¡Mamá, Megan está con flojera y no desea limpiar!

—¡Tía, no es cierto, Clara, está mintiendo, ella derramó el jugo!— me defendía yo—Mi tía nunca me creía y obviamente defendía a su hija atacandome a mí con una gran vara, y golpeaba mí espalda diciendo.

— ¡Deja de meterte con mí hija! ¡Clara no es ninguna mentirosa!

— Al final terminaba haciendo doble trabajo y adolorida por los golpes de mí tía con su vara. Cuando mí tío estaba en casa, la primera vez cometí el error de contarle y le reclamó a mí tía, ella lo negó. Cuando él se fue nuevamente de viaje, la descarga de la vara fue implacable para mí. Después aprendí a permanecer callada; descansaba un poco, cuando mí tío estaba en casa, pero él nunca pasaba más de dos semanas con la familia.

— Yo en mí corta experiencia de vida, pensaba que eso era el peor infierno para mí, la vida me demostraría muy pronto lo equivocada que estaba. Soñaba con cumplir mis dieciocho para emanciparme e irme de la casa de mis tíos, fueron los seis años más largos según mí mente de niña boba, de mi vida.

—Pronto llegó mi cumpleaños de emancipación, en la escuela tenía un amigo que había sido compañero de clases, pero no terminó, siempre hablaba de tener amigos empresarios y que podría conseguir trabajo si ellas querían. El amigo empresario, necesitaba personal femenino, una secretaria, yo me interesé en el trabajo y empecé a averiguar qué requisitos pedía y mi amigo me dijo un día:

— El paga muy bien, solo requiere que seas mayor de dieciocho, y virgen.

Me extrañó un poco ese requisito de ser virgen, pero como yo lo era, solo pregunté:

— ¿Y cuándo podemos ir a la entrevista?

— Cuándo tengas dieciocho, cariño— me dijo mi amigo.—

Una semana después me decía, al verme indecisa de ir a la entrevista.

— Megan, mi jefe me dice, que si deseas cuando tengas tu mayoría de edad, te puede ayudar a buscar un lugar para que vivas y seas totalmente independiente.

—Eso fue como música para mis oídos, le dije: "en solo una semana iremos a la entrevista, me saldré de la casa de mis tíos y nunca más sabrán de mi".

Derek la dejó hablar todo ese tiempo sin interrupción, se veía que ella estaba ansiosa por hablar de su vida

— ¿Qué pasó con ese trabajo?— preguntó él.

— Todo fue un fraude, un vil engaño.

Ella empezó a llorar y él sólo la miró y colocó una mano en su rostro para limpiar las lágrimas qué resbalaban por las mejillas de ella, un sentimiento de ternura le invadió el pecho, pero ya habían llegado al edificio donde él vivía.

— Todo va a estar bien, no te va a pasar más nada que te haga llorar como ahora.

— Gracias Derek, de verdad es un infierno lo que he vivido por cinco años, salir de casa de mi tía fue la peor decisión que he tomado.

— Ya no pienses en ese lado oscuro de tu historia, estás ahora acá y prometí ayudarte—dijo él muy serio— mi departamento es de una sola habitación, nunca he necesitado ayuda doméstica, pero en vista de que ahora vivirás en mi casa, debo buscar otro sitio donde vivir más amplio, mientras dormiré en el sofá.

— No creo que sea justo, yo dormiré en el sofá.

— Eres mi invitada y ya dije quién dormiría en el sofá, como tengo la tarde libre, empezaré a buscar un departamento más grande, quedas en tu casa, más tarde estoy de regreso.

Ella caminó como animal enjaulado en el pequeño departamento, aprovechó que él la dejó sola para ver qué podía ordenar, cuando Derek llegó vió todo reluciente y sonrió complacido.

— ¡Vaya si eres buena ordenando una casa, pensé que yo tenía todo en orden, pero ahora veo que no, te felicito Megan!

—Es lo menos que podía hacer después de todo lo que has hecho por mí.

Él sonrió y dijo:

— Tengo un departamento para mudarnos, así que ayúdame a empacar mis cosas y nos mudamos hoy mismo, así no pelearemos por quién dormirá en el sofá.

De inmediato los dos buscaron maletas y algunas cajas que él mantenía almacenadas en el maletero y pronto estuvieron listos para cambiarse al nuevo lugar de residencia.

— ¿Cómo conseguiste un lugar tan rápido para cambiarte?

— Un as bajo mí manga, tengo un papá muy influyente, un día me compró un departamento, nunca quise usarlo hasta hoy, por ser muy grande, así que para allá nos iremos a vivir.

— ¿Por qué nunca deseaste recibir ese regalo?

— Orgullo tonto diría yo, mí padre es una buen hombre, siempre soñó verme al frente de sus empresas pero siempre quise ganar mí dinero por mí propio esfuerzo.

— Vaya qué si eres extraño, yo me hubiera quedado con mí padre, en vez de engrandecer a otro, escuché a tu jefe decir que le habían encantado tus estrategias de negocios.

— Si, quizás tengas razón, pero en el momento que salí de casa, solo veía que me querían obligar a caminar por un camino que yo no había escogido, ahora veo que fuí un tonto.

— No digas éso, piensa que solo necesitabas crecer, por éso estás viviendo esas experiencias.

— Hablas con mucho optimismo, es extraño viniendo de alguien que vivió un infierno según tú.

— El mantener el optimismo en mí mente, fue lo que me mantuvo con las esperanzas de que un día escaparía, por éso lo logré.

Capítulo 3

—Me gustaría que un día me hablaras de  tu infierno, Megan. 

— Si que sea otro día, ya hablé demasiado de mí. 

— Ayúdame a bajar éstas maletas, ya vienen unos chicos para ayudar a cargar las cajas con los libros. 

Salieron y él le abrió la puerta del auto y colocó las valijas en el maletero del vehículo, mientras tres chicos en una  camioneta cargaban las demás pertenencias. Derek Ardern miró hacia el edificio que fue su hogar por tres años, lo había comprado con sus ahorros, se había sentido orgulloso, ahora volvía a uno que se lo había regalado su padre. 

Recordó la conversación que tuvo con él hacía dos horas atrás. 

—« ¡Hola papá! ¿Cómo estás? 

— ¡Derek! ¡Qué sorpresa!  A ver, ¿a que debo él honor? 

— ¿Recuerdas el departamento que me regalaste cuando cumplí 18 años? 

—¿Cómo olvidarlo? Nunca quisiste vivir en él. 

— ¿Está disponible? 

— ¿Qué pregunta es esa? ¡Claro que lo está! Cada semana una mujer lo limpia y lo mantiene para cuando desees aceptarlo. 

— Entonces llegó el momento de aceptar ese regalo papá. 

— ¡Ya, era hora! ¿Qué sucedió que se realizó el milagro? 

El decidió decir una verdad a medias. 

— Tengo una pareja y deseo algo más grande que el cuchitril en dónde vivo. 

— ¡Vaya, vaya! ¡Ya quiero conocer a esa  chica! 

— ¡Otro día, lo prometo! 

El padre de él fué por un manojo de llaves y se lo entregó con una espléndida sonrisa en los labios. 

— Espero y hagas buen uso del lugar y pronto vea a un nieto venir. 

— Creo que estas volando papá, por los momentos estoy bien así.»

Había salido sin más explicaciones, visitó el lugar donde se encontraba su nueva residencia, su padre siempre exagerado en todo, era un Penthouse de dos niveles, de cuatro habitaciones, con todo el lujo que se pudiera alguien imaginar, después de verlo, se arrepintió de aquella decisión, pero ahora que se acercaba con Megan a su lado, pensaba que ya era tiempo de disfrutar de lo que su padre le obsequiaba. 

— ¡Wow! ¡Esto si que  es un lugar exclusivo!— exclamó ella sin poder contenerse. 

Pronto estuvieron subiendo las pertenencias que había traído Derek, ella entendió porque él no llevó más nada. 

— ¿Te gusta? 

—¡Que si me gusta! ¡Esto es un palacio, Derek! 

— Tampoco es para tanto. 

— ¡Yo jamás había visto una casa tan bella! 

—Bueno me alegra que te guste, acá tendrás tu propia habitación, espero que puedas sentirte segura. 

— Mientras no tenga que salir a la calle, me sentiré protegida. 

— Pensaba invitarte a comprar algo de ropa, solo tienes lo que llevas puesto. 

— Ve tú, demostraste que sabes de tallas, me compraste éste y me quedó muy bien, mientras voy a preparar la cena. 

— No se si esa despensa tenga alimentos, no tengas miedo, andas conmigo, además con ese nuevo corte de cabello y maquillaje te ves muy diferente. 

— Está bien salgamos a comprar algo creo que contigo no tengo porqué temer. 

Él tenía razón, había atravesado todo un estado para escapar de aquel infierno, la verdad no tenía idea del porque se le había ocurrido hablarle a éste desconocido llamado Derek, fue un impulso y le había resultado bien. 

Allí estaba en la casa de él sin siquiera conocerlo, haciéndose pasar por una esposa de emergencia, que historia tan extrañas le sucedían a ella. Se veía que el hombre tenía dinero, quizás él podría ayudarla a vengarse de aquel desgraciado que le había arruinado la vida. 

No quería recordar esa parte de su vida tan oscura, caminaba al lado del hombre sumida en sus pensamientos, entraron en un almacén y buscaron ropa para ella, pantalones, blusas, ropa íntima, zapatos, nunca nadie le había hecho sentir tan bien. 

Suspiró agradecida de haber tenido buen tino al acercarse a aquel hombre, en alguna ocasión había escuchado que las casualidades tenían un propósito, ojalá existiera uno bueno para ella, estaba dispuesta a fregar los pisos de aquel apartamento, pero no iba a volver a ese sitio de horror y podredumbre. 

— Estás muy callada, ¿sucede algo? 

— Nada, solo que nunca desde que fallecieron mis padres nadie me había comprado tantas cosas. 

— Bueno si vas a ser mi esposa por un tiempo  debes vestir de manera que lo parezcas. 

—¿Por qué no te has casado? Tienes edad para tener una esposa. 

— ¿En serio? ¿Y qué edad  crees que tengo? 

— No estoy muy segura pero estas cerca  de los treinta, deberías tener hasta hijos.

El no pudo aguantar las ganas de reír y soltó una carcajada espontánea al oír el razonamiento de ella tan simple. 

— No me he casado porque aún no consigo a una mujer para mí. 

—¿Y como es esa mujer? 

— Realmente no lo sé aún, pienso que cuando la conozca sonará una alarma que me indicará que esa es. 

—¿En serio? Si tu no sabes cómo es esa mujer, dudo mucho que la encuentres, uno debe saber que es lo que quiere para poder buscarlo, porque si no nunca vas a encontrar nada. 

—¡Buen punto! Debe ser entonces que no se donde buscar. 

— Yo creo que es que aún no te has enamorado, si no ya no hubieras tenido la necesidad de pedirme que te hiciera ese favor de ser tu esposa por un momento. 

— La verdad nunca imaginé que mi jefe me pidiera querer conocer a mi supuesta esposa, casi que me descubre si tu no apareces en mi camino; Por cierto, nunca vi  quien te perseguía.

—Realmente no ibas a ver que nadie me estuviera persiguiendo, porque detrás de  mí no había nadie, aunque deben estar buscándome, vengo del estado vecino, vi la oportunidad y me vine. 

Ya habían salido del almacén y regresaban a casa, él le dijo:

— Cuéntame como te escapaste de ese lugar. 

— Por favor no me hagas recordar ese lugar en éste momento, hoy no deseo recordar nada de ese infierno, mejor me ocuparé de preparar algo  de comer, ya son casi las siete de la noche. 

— Tienes razón, no voy a torturarte con esos recuerdos, te voy a ayudar a preparar la cena. 

— ¡No, quiero que te sientes tranquilo en aquel sofá, esta noche quiero atenderte bien, en honor a haberme ayudado. 

Él sonrió, obediente se fué al lugar que ella le indicó, la dejó sola en la cocina, un rato después un olor delicioso inundaba sus fosas nasales, aquello que ella estaba preparando olía demasiado bien. 

En una hora ella tenía todo dispuesto, le indicó que se sentara a la mesa y lo atendió como si él fuera un personaje muy importante. 

— Siéntese señor, la cena es en su honor. 

—¡Oh pero que amable, déjame entonces descorchar un buen vino, estoy seguro que mi padre tiene algo guardado por acá. 

Fue hasta una despensa donde parecía haber reservas de licores y allí encontró lo que buscaba. 

— Hagamos un brindis Megan, ya que te tomaste la molestia de cocinar para mí. 

Ella sonrió y dejó que él llenara su copa a la mitad. 

Los dos alzaron sus copas chocando suavemente el cristal, Derek dijo:

— ¡Por una bonita relación de amigos entre nosotros Megan! 

— ¡Salud! —dijo ella. 

Empezaron a comer en silencio, pero unos minutos después el dijo:

— Ésta comida está deliciosa, eres una excelente cocinera, creo que me saque la lotería contigo como esposa. 

— Recuerda que no soy tu esposa de verdad, solo soy una fachada para ese quisquilloso jefe tuyo. 

— No te preocupes lo tengo presente, ¿te gustaría ver una película? Veamos lo que hay en la televisión. 

— Tengo muchísimo tiempo sin ver una película, será una nueva experiencia para mí. 

— ¡Ay Megan, qué terrible ha debido ser tu vida todo éste tiempo!

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La prostituta y el Ceo

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