Capítulo 2
Después de una larga jornada de trabajo voy en el auto junto con Paulo a la mansión, estaba cansado y un poco irritado ya que me costó mucho cerrar un negocio muy jugoso, pero lo logré nada es imposible para mí.
— ¿Y? ¿despertó? —pregunté sin tanto rodeos a Paulo
—¡no amigo! el doctor dijo que dormiría bastante pero no pensé que tanto la verdad.
—Ojalá despierte rápido, no me siento bien sabiendo que hay una desconocida en mi casa. —Rosita siempre tan atenta y cariñosa nos recibió tomo mi saco y mi portafolio
—El Chef ya le servirá la cena mis niños vayan al comedor
—Gracias rosita—dijimos al mismo tiempo — ¿y la bella durmiente cómo está? —pregunta Paulo
—¿Bella durmiente? ¡vamos amigo! de bella no tiene nada pero sí que duerme —dijo Arturo con una sonrisa amarga
—¡No seas malo! — lo reprende rosita —ella es una niña y por cierto muy hermosa
—Bueno eso no lo voy a discutir tengo hambre y la cena está deliciosa.
Arturo está sumamente cansado que no duda en irse a dormir, pero más malas pesadillas invadieron su tranquilo sueño haciéndolo despertar. Baja a la cocina por un poco de agua su corazón estaba acelerado cuando se voltea ve una mujer, pensó que era un espanto y aunque no es de creer en esas cosas, la verdad se pegó un susto de mierda. Tanto que dejo caer el vaso de agua
— Disculpa no quería asustarte, lo lamento te ayudaré —se apresura hablar una dulce voz en idioma inglés —¡retírate! —le dijo en seco Arturo, ni tan siquiera quería mirarla — Disculpen señor, es que estoy desubicada no sé dónde estoy —habla la chica con nervios —Estas en mi casa y que bueno que ya despertaste así sigues tu camino —Hailey se quedó mirándolo, como un hombre tan guapo , es tan amargado y machista —Entiendo señor, gracias por dejarme quedar en su casa , ya que desperté me siento mejor gracias a usted
—¡A mí no! fue mi amigo Paulo así que no me des las gracias
—ok, me retiro en este momento, señor disculpe la incomodidad que le ocasione . —¿Eres tonta o te haces? no ves que es de madruga vuelve a tu habitación y mañana te largas. Hailey sé que muda ante las palabras de él. Solo vio como paso por su lado y ella pudo sentir su aroma haciéndola sentir una extraña sensación lo vio subir las escaleras y desaparecer. Pero no le agrado su comportamiento, es muy mal educado aunque agradeció que la dejara quedar por esa noche, ella no tiene a donde ir y de aseguro a esa hora le podría pasar algo aún que se sabía cuidar sola. Hailey volvió a la habitación de dónde había salido estaba sola gracias a Dios. Había un ventana, se veía el jardín y la nieve caer, sintió nostalgia empezó a llorar siendo las 6 AM rosita despertó y fue a verla, la encontró dormida en el sillón que estaba cerca de la ventana sintió felicidad por qué entonces ya había despertado, pero también tristeza de verla tan vulnerable .
—Buenos días chelsito ¿cómo amaneciste? —dijo rosita con cariño
—Buen día rosita de maravilla, haciendo un gran desayuno para el jefe sabes que me gusta sorprenderlo —lo sé chelsito , ¿tienes algo ya listo? es que la niña ya despertó y deberá tener hambre —claro rosita mira, llévale este caldo de pollo , tostadas, hay café echo también estoy picando un fruta — Rosita se dispuso a poner todo en una bandeja y se dirijo a la habitación donde estaba Hailey. Rosita dejo la bandeja, camino hacia Hailey y tocó su hombro —¡Niña , niña despierta! —Hailey abrió los ojos de golpe—no sabes la alegría que me da que hayas despertado niña, mi nombre es Rosita soy la ama de llaves de la casa ¿cómo te llamas? —Hailey Melnyk señora Rosita.
—Oh solo Rosita, sé que tienes hambre pequeña he traído esto para ti. —Rosita gracia por su gentileza, es usted un ángel.
—Gracias mi niña. —Hailey empezó a llorar nuevamente después de días de sufrimiento alguien era amable con ella. Rosita se acercó a ella y la abrazo. —No estás sola mi niña.
—Gracias rosita.
Rosita le dijo a Hailey que se bañara y se vistiera bien para ser presentada con los jefes minutos después Hailey salió del baño, y sintió pena vestirse delante de rosita
—Ya veo eres una niña pura ¿verdad? tranquila estamos entre mujeres mi niña pero me voy a girar para que puedas vestirte tranquila.
Minutos después Rosita y Hailey se acercaron al comedor. —Buenos días—dijo Rosita, Paulo se quedó mirando a Hailey , a diferencia de Arturo que la miro y siguió desayunando.
—Que bueno que hayas despertado—hablo Paulo muy gentil
—Gracias y mucho gusto, mi nombre es Hailey Melnyk quiero agradecerles por haberme ayudado , no quiero incomodar . Algún día les devolveré el favor
—No tienes por qué niña —dijo Paulo con aprecio
—Bien , fin de la charla, creo que ya fue suficiente. Paulo te dará un dinero ya que no tienes nada, así puedas seguir tu camino —dijo Arturo con arrogancia sin mirar a nadie, solo se disponía a desayunar
—De hecho niño Arturo ella puede trabajar aquí, una de las empleadas de oficio le di descanso ya que ella está ya en su etapa final de embarazo o si no, bueno, me tocará trabajar a mi—hablo Rosita para convencer a Arturo
—Tonterías rosita, tú no estás para eso —dijo Arturo molesto. El miro a Paulo y este sintió con la cabeza —Bien contrátela y le deja la habitación donde está o como sea, espero que no me des dolores de cabeza ¿ok?, además de vez en cuando irás a limpiar mi departamento ya que la otra era la que se disponía a limpiar. Espero que sirvas al menos para eso — Hailey quería maldecirlo pero se quedó callada, no podía desaprovechar la oportunidad. —¿que haces ahí parada? ve a limpiar —dijo Arturo con maldad.
Rosita le fue enseñando a Hailey a limpiar y está le fue agarrando el ritmo, estaba un poco cansada ya que limpiar piso y más esto no es fácil. Lavo los baños de la planta baja mientras que la otras dos chicas se ocupan de la segunda planta. Era la hora del almuerzo. Hailey lo comparte con los empleados, almorzando en armonía hasta que la puerta de la cocina sonó y todo se pusieron de pie, era Paulo llamo a Hailey aparte. —Señor Paulo ¿vienen almorzar ?—pregunta Hailey, quiere atenderlo bien —Bueno vine a traerte estás cosas, como no tienes nada aquí, traigo lo básico para ti —Señor Paulo no se hubiera molestado ya ha hecho mucho por mi—dijo ella sonrojada —No me molesta absolutamente. —Lo recibiré por qué lo necesito, pero no quiero que tenga ninguna intención conmigo señor. Disculpe si soy clara. —Eres una niña para mí Hailey, solo me compadezco de ti.
— Me deja más tranquila señor Paulo —dime Paulo nada más —Dijo con una sonrisa —¡está bien! guardaré estás cosas ¿desea comer con nosotros?
—Claro.
Todo iba bien, hasta que Hailey recibió una orden que no le agrado mucho —Hailey tienes que ir hoy al departamento del niño Arturo
—¿y eso?
—Para la limpieza, es fin de semana y a él le gusta tener todo en orden —¡Entiendo!
— El chófer te va a llevar
—Gracias rosita
—Otra cosa, llévate esto para que cenes allá. No aguantes hambre — Hailey le dio un beso en la frente de Rosita y le agradeció.
Al llegar al departamento casi no dejan entrar Hailey ya que es de suma seguridad, afortunadamente el chófer intervino por ella. Llego al departamento y se quedó helada al ver lo espectacular que era, pero se dispuso a limpiar todo, entro a una habitación la cual el señor Arturo tenía sus perfumes y por alguna razón loca ella los olió, asimismo también observo la ropa y la colección de los zapatos —Si que es perfeccionista—pensó ella. Dejo las tonterías y limpio la habitación aunque no había mucho por hacer. Estando en la sala de estar, se abrió la puerta principal, ella se puso nerviosa, entro el señor Arturo manoseando a una rubia por todas partes, Hailey no sabía qué hacer. Arturo estaba perdido en su momento, pero la rubia le hizo señas de ahí había compañía, así que fue discreto se acomodó el traje y dijo:
—¿Qué haces aquí? — indagó fulminando a Hailey con la mirada
—Buenas noches señor Arturo! la señora Rosita me dijo que viniera, pero haga como si no estuviera, de hecho ya estoy terminando
—Tú no te vas, ya que estás aquí nos atenderás, lleva un vino y dos copas a mi habitación pero ya—ordeno él.
Hailey sintió ganas de tirarle el trapo en la cara pero solo agachó la cabeza y dijo: —¡Si señor! — Ella se debatía si entraba o no la habitación, tocó la puerta varias veces pero no hubo respuesta alguna, así que entro y la rubia estaba sentada encima de él y mientras que Arturo toca el cuerpo de la mujer, parecía un pulpo. Hailey se puso roja de ver esa escena.
— Disculpe señor — pero Arturo seguía besando a la rubia, abrió los ojos e hizo señas de que le sirviera el vino. Está asintió y apenas lo sirvió se retiró de la habitación. Escuchaba los gritos y los gemidos de esa mujer sintió curiosidad de cómo sería si ella estuviera en el lugar de la rubia, pero no solo eran pensamientos tontos, él nunca estaría con una mujer desaliñada como ella, además él era muy grosero.
Hailey estaba que se quedaba dormida en el sillón.
—¿Qué haces ahí sentada?—pregunta Arturo ella lo voltio a mirar y se paró de tope del sillón, al verlo sin ropa, solo una toalla blanca como la nieve enrollada en su cintura miro al piso inmediatamente llena de vergüenza
—Señor, si mi trabajo ya terminó puedo retirarme por favor
—¿Eres tonta o qué? trabajas para mí, yo te digo a qué horas te vas buena para nada. Prepárame la cena tengo hambre
—No sé si le gustará señor —responde ella nerviosa
—Eso lo diré yo, ahora hazlo y luego limpias mi habitación
—Sí, si señor Hailey — sintió como sus ojos se pusieron llorosos ¿cómo era posible que la humille tanto?, cuando ella en Ucrania vivía bien, no rica, adinerada, pero si bien con el amor de sus padres, popular en la universidad, pero debería someterse a eso, por un tiempo para sobrevivir.
Luego de media hora Hailey había hecho la cena, lo dispuso en la mesa y volvió a tocar la puerta del cuarto del señor Arturo, sentía rabia por qué no disimulan sus gritos de mucho sexo. Luego de unos minutos salieron la rubia estaba con una bata color roja que la verdad se le veía hermosa. Hailey se retiró para arreglar el cuarto mientras ellos cenaban, eran las 12 de la noche. —¡Delicioso! cocina bien tu empleada —dijo la rubia
— Es una buena para nada ,come y te vas
—Tú no cambias mas —dijo la chica con desánimos
—No lo haré por ti, ni por nadie. Así soy y lo sabes
—Cálmate galán, se el juego. Más bien, gracias el sexo estuvo genial
—¡Soy el mejor! —dijo todo presumido.
Capítulo 3
Hailey no podía creer como revolvieron de la nada toda la habitación, almohadas en el suelo y lo peor, tres condones usados por él, sintió asco solo de higienizar. Empezó a organizar la habitación, después de hacerlo echo rocío aventador para que oliera bien , cuando termino salió de la habitación, y estaba el señor Arturo solo, sentando en el sillón con lentes mientras escribía en su laptop. Hailey lo ignoro y se dispuso a lavar los platos, los ojos no le daban más, estaba que se dormía.
— Señor disculpe por interrumpir, ¿me puedo retirar? ya es tarde y he hecho mi trabajo —dijo ella sin mirarlo a los ojos. Arturo le dio un vistazo y la vio cabizbaja.
—10 minutos — solo eso se limitó él, en responder.
Ella vio como él fue a la habitación y salió en 5 minutos con ropa normal, un sudadera tenis y una camisa deportiva. Hailey se mordió el labio, pues su jefe se veía sumamente guapo. Arturo estaba de mal genio.
— Te piensas quedar ¿o qué ? muévete no tengo toda la noche .
Ella camino rápido y lo siguió, hasta subir al ascensor. Él pudo ver atreves del espejo los ojos cansados de ella ,no dijo nada a pesar de que ella le causaba inquietud, solo esperaba que las puertas se abrieran. Una vez que sucedió, el salió primero y luego ella, llegaron a las camionetas junto con los guardaespaldas que la custodiaban. Ella fue con Luis, el chófer y Arturo en su auto escoltado.
Al día siguiente día Rosita la despertó ya se estaba pasando la hora .
— Niña, niña despierta se te está haciendo tarde. —Hailey se despertó pero se sentía muy agotada —¿no dormiste bien ?
—El sr. Arturo me tuvo trabajando hasta la 1am
—¡¿Que?! ¿cómo es posible?
—No le digas nada Rosita, dame un momento ya me ducho y salgo a mis labores
—está bien mi niña. . .
—Que mala noche tuve, no pude dormir ni mierda ¡todo por culpa de esa niñita —se quejó Arturo en la mesa.
—No me digas que ella te desvela — se burló Paulo
—¿Que mierdas dices Paulo?, ¡claro que! no es mi tipo. Es una desaliñada para mí, solo que ayer me irrito verla
—Me haces pensar malas cosas Arturo, no será que ella te gusta y no lo quieres aceptar Arturo lo miro con cara de pocos amigos
—Dices puras estupideces amigo
—Solo no la lastimes— dijo Paulo muy serio. Arturo no dijo nada al respecto, Hailey se acercó al comedor, ayudo a Rosita a servir el desayuno.
—Buen día Rosita —dijo Arturo
—Buenos días, Rosita, buen día Hailey— saludo Paulo
—Buenos días mis niños —los saludo Rosita
—Buen día señor Paulo —habla Hailey
—¿Te encuentras bien?, te veo como pálida —dijo Paulo observándola —Estoy bien señor buen provecho. Ellas se retiraron
—No puedo creer Arturo que la hayas puesto a trabajar ayer tanto
—Tampoco tanto ...
—Bueno que va a hacer hoy el jefe?
—Como te dije pasaremos el día acompañados, ya mañana descansaremos bien . . .
Siendo fin de semana, Paulo y Arturo se encontraron cada quien con a la chica que querían. Estando Arturo con su acompañante en la habitación, para tener intimidad la chica empezó a besar Arturo y a tocarlo pero él no sentía nada, se imaginó ver a Hailey limpiando, se maldijo por eso .
—¿Que pasa cariño no te gusto? —pregunto la chica desconcertada
—Lo mejor es que te vayas —dijo el alejándose de ella —¿es enserio? tanto para no pasar nada —Vete por favor — La chica salió muy molesta, tanto que hizo un gran ruido al cerrar la puerta.
Él le dio un puño a la pared, tenía mucha rabia. Se sirvió un trago, no quería interrumpir a Paulo “él se merece su descansó” pensó.
Luego de algunos minutos llegó a la mansión. Fue directo al bar que estaba al lado de la cocina, se sirvo un trago y por razones que él no entendía se acercó a la habitación de Hailey y no la vio. Lo cual era extraño, iba a ir a su habitación pero sintió la intriga de saber dónde estaba o quizás no soporto las humillaciones de él y se marchó.
Inquieto recorrió varias áreas hasta que la encontró en la biblioteca con un libro en su pecho y profundamente dormida. Él se acercó a ella y observó su rostro, su pequeño rostro Angelical. Cuidadosamente hizo a un lado el libro y no pudo evitar mirar sus piernas.
La cargo entre sus brazos y la llevo a la habitación, la acostó pero ella entre dormida lo tomo a el del cuello de la camisa El al estar tan cerca de ella, la beso, pero se separó de ella, sintió rabia. Salió de la habitación en busca de la botella de whisky y la llevo a su habitación. Hailey despertó por el sonido de la alarma que Rosita puso. No entendía como llego a su cama, solo recordaba que estaba en la biblioteca. Rosita le indica a Hailey que debe ir al departamento de Arturo, ya que por ser fin de semana era seguro que llevo alguna chica y está todo hecho un desastre otra vez. Aunque Hailey no quería le tocó hacerlo, después de todo es su trabajo.
Al llegar vio que nada más había un vaso de whisky sucio y se le hizo extraño.
—De aseguro su habitación está echa un desastre— se dijo a si misma, sin embargo al ingresar se quedó sorprendida, todo está bien organizado, de modo que solo limpio por encima y barrio repaso la cocina y saco las cosas del refrigerador que no servían. Cuando la puerta se abre, ella siente un escalofrío recorrer su cuerpo, ella se giró y era Arturo…
—¡Buen día sr Arturo! — Él no la saludo si no que dijo de una vez
—Prepara el almuerzo
—Disculpe señor Arturo pero no sé cocinar muy bien, el Chef va a preparar almuerzo le puedo llamar
—¿Estás sorda, o qué? te he dado una orden ¡obedece y rápido! porque vendrá una amiga. Hailey se voltio, reviro los ojos y dijo: “imbécil” en voz baja.
—¿Que has dicho? —dijo el con la voz aguda muy molesto
—No, no, nada señor — el corazón de ella estaba que se salía del susto. Fue a preparar el almuerzo, hasta que timbre sonó y recibió a una preciosa mujer, cada vez era una distinta.
—Guapo que rico verte —saluda la mujer de manera descarada
“Cómo quisiera que me mirara así, bueno de manera amigable nada más, pero solo me odias.” Fue el pensamiento de Hailey.
Cuando el almuerzo estuvo listo Hailey le dijo a su jefe
—Señor, ¿le sirvo ya?
—¿Tienes hambre bella? — le pregunto él a la mujer.
—Si papi y mucha, pero más de ti —hablo toda coqueta.
Y así de la nada Hailey observa que se levantan y se retiran a la habitación, no dijo ni una sola palabra pero tenía mucha, pero mucha rabia.
Y otra vez, esos malditos gemidos que odiaba escuchar llegaron a sus oídos como eco. Molesta, intento concentrarse en limpiar la cocina y luego de media hora salieron por fin.
—Señor ¿les sirvo el almuerzo? —consulto sin mirarlo a los ojos.
—¡No! iremos a comer a un restaurante prestigioso —respondió Arturo con arrogancia.
“Es enserio maldit@ infeliz” dijo Hailey en sus pensamientos.
—Limpia mi habitación — fue lo último que le ordeno y se marchó. . .
Al llegar a la mansión Hailey se despidió de Luis y fue a su habitación. Tomo un baño para relajarse y luego de tanto estrés Rosita le aviso que están pagando el sueldo. Hailey se puso un vestido de girasoles que Paulo le regaló, tocó la puerta del despacho y escucho una voz
—Adelante. —oyó. Al ingresar era Paulo y menos mal
—Hola señor Paulo ¿cómo está? —saludo ella sonriente
—Bien Hailey toma asiento, te ves muy linda.
—Muchas gracias, señor.
—¿Cuándo dejaras de decirme señor?
—Bueno será cuando esté a su altura o por respeto a su edad
—Me ofendes— dijo el sonriente
—No lo malinterprete señor, lo lamento, no era mi intención ofenderlo.
—Tranquila, dime ¿cómo te sientes trabajando aquí?
—Bueno para ser sincera ni bien, ni mal señor, pero estoy muy agradecida.
—Ten Hailey es tu sueldo —expreso extendiendo el dinero, Hailey abrió los ojos como platos.
—¡Es bastante señor! —exclamo ella asombrada
—¡No! eso es lo que te corresponde, son adicionales por limpiar el departamento de Arturo.
—¡No lo sabía! gracias— dijo sumamente agradecida sacando la mitad de su sueldo—tenga señor, no sé cuándo vale lo que compro para mí, pero quiero pagárselo poco a poco
—Eres una niña desobediente Hailey, fue un regalo para ti.
—Usted ya hizo mucho por mí, por favor me siento más tranquila y útil que reciba el dinero
—Está bien niña, si lo pides así lo aceptare — Hailey sonrió.
—¿Qué piensas hacer esta tarde Hailey? —pregunto Paulo intrigado
—Quiero conocer un poco la cuidad señor Paulo, caminar y bueno, pensar un poco
—Está bien niña, si necesitas al chófer lo puedes llevar.
—De hecho también es su descanso y el me acompañará
—Está bien, diviértete.
Hailey salió entusiasmada y busco al otro extremo de la mansión a Luis, que era el lugar donde se quedan los de seguridad. Ambos al encontrarse se saludaron amistosamente y caminaron en direccion a las rejas salir de la mansión, Hailey reía mucho por las ocurrencias de Luis, sin embargo su sonrisa se borró al ver Arturo…