Capítulo 2

Esperen un momento las lágrimas no me permiten continuar, tengo que hacer uso de la poca fortaleza que queda en mi mallugado ser para no quebrarme cada vez que rememoro a mis amorosos padres solo puedo preguntarme ¿Aún estarán con vida? ¿Me estarán buscando? ¿Me extrañarán? ¿Se habrán dado por vencidos? ¿Pensaran que me fui con alguien por mi propia voluntad? Los extrañó tanto. Quiero volver a verlos y decírselos en persona o al menos que a pesar de que mi cuerpo no se encuentre en este plano puedan si quiera leer este escrito, tan cuál como el padre de la fuerte Ana y así tener todas las piezas del rompecabezas, además de no dejar que mi nombre sea olvidado.

Divago sé que lo hago, pero siento que cada día que pasa estoy un paso más cerca de la muerte y más lejos de mi libertad, pero no sé preocupen de salir a la luz está oda a la locura que sale de mi roto corazón pasara por varias ediciones que los harán comprender de una manera más lógica lo que mi confundida mente no puede expresar, el encierro enloquece.

Volviendo a mi relato allí me encontraba yo en lo que creía era la intimidad de mi cuarto rechazando mentalmente a ese ser cibernético, estaba convencida de que no tenía nada que aportar a mi agitada agenda. Caso contrario estaba otra persona que me agradaba mucho, me ponía muy nerviosa cuando nos topábamos en los pasillos de la casa de estudios, su cabello siempre revuelto, sus lentes siempre empañados, su sonrisa franca y delicados modales me hacían imaginar lo mucho que podía adornar mis días. Era lo contrario a el modelo de perfección de la época vivida, pero había tanto de humanidad en él, era lo que pocas personas son ahora un hombre bueno. Precisamente lo que necesitaba, quería y soñaba.

No éramos íntimos amigos, no compartíamos en mismo grupo, ni cursamos las mismas materias, pero estaba ansiosa de ingresar a su círculo cercano. Aunque deseaba hacerlo sutilmente. Supongo que tarde demasiado, nunca tenía las fuerzas para cruzar más de tres palabras, quizás eso sea de lo que más me arrepiento esa es la razón por la que estoy convencida de que no le habrá afectado en lo más mínimo mi desaparición y hasta familia tendrá a estas alturas.

De qué estoy hablando es mejor así no quiero que sufra, mientras menos personas mejor menos culpa para mis incompetentes planes de escape, debí ver más programas de supervivencia, practicar karate o alguna otra arte marcial, defensa personal, tener porte de armas algo, es increíble que aún no acepte mi condición quizás es bueno porque en el fondo considero que está estadía no será permanente

En este orden de ideas el hombre interesado por demás en mí no se conformó con los mensajes no respondidos jamás, que me enviaba hasta tres veces al día y que lejos de levantar sospechas o encender alarmas ignore sin más al igual que muchos detalles que ahora añoro. Cómo la luz del sol colándose por mi ventana y que en su momento me hacía rabiar ya que significaba el fin del descanso e inicio de una fuerte jornada, sentir dichos rayos en la piel hacían que está independientemente el protector solar que usará cambiará de tono es por ello de mi palidez actual. Como olvidar el canto de las aves hace años que no percibo nada. Ningún ruido ni perros ladrando, ni las risas de los transeúntes, ni los niños jugando, ni las cornetas de los carros,

Nada, acá no veo y escucho nada de lo que era mi cotidianidad en ese momento, contrario a ello hay solo un escaso bombillo en el techo que de cuando en vez se daña y es reemplazado por otro de la misma calidad, el sótano, este lugar fue adaptado a mi llegada sus paredes fueron fuertemente acorazadas para evitar escapes o posibles conversaciones con el exterior. El piso a prueba de túneles, y el techo inalcanzable para alguien de mi estatura, con respecto al mobiliario considero que hay personas sin techo con más posesiones que las que se me otorgaron. Solo hay escasos libros, que en momentos de lucidez leí y de dónde saque el material con el que expongo estás atemorizantes vivencias

Todos colocados en pilas en el suelo carentes de un lugar acorde, es injusto, tanto como mi estadía en este lugar. Adicional a los libros que pensó como única distracción posible para no poner en riesgo su plan. Hay una esterilla como esas en las que se hace yoga en las que aparte de tratar de dormir pasan cosas infames en las que solo puedo poner a volar mi alma para que está no sufra junto con el cuerpo, la dejo salir de esa prisión ver los árboles, las flores, las nubes ella camina por las calles disfrutando de su libertad y de los pequeños detalles intrínsecos en la existencia.

Percibo el ruido de los candados y cadenas al ser retirados para acceder a mi lugar de permanencia, escondo rápidamente mis escritos, parte importante de que sean encontrado en un futuro es que no sean vistos por él, dudo mucho pueda gustarle la proliferación de evidencias en su contra que respalde los casi inenarrables hechos que se suscitan a diario.

—Buenos días chaparrita —Dijo él, mientras bajaba por las escaleras llevando una bandeja con alimentos —Traje la comida de todo el día, estaré trabajando mucho y no deseo que pases hambre —Expresaba con una sonrisa mientras colocaba los platillos en el suelo cerca de la esterilla donde me hallaba sentada.

Mi silencio y una mirada de desagrado fueron las únicas respuestas obtenidas de su contradictorio actuar, por una parte, trataba de ser amable y amoroso, sin duda una careta de los demonios alojados en su interior. Esta acción de rebeldía según él, provoco a su escasa paciencia, levantando mi rostro fuertemente con una de sus manos para obligar un contacto visual.

—Te la vas a comer toda y te vas a portar bien hasta que yo llegue … ¿Verdad? —Grito con enojo mostrando su verdadera personalidad.

—Si —Alcance a responder sintiendo tanto terror que dificultaba el control de mis esfínteres, en sus ojos se podía observar claramente la maldad, el odio y la locura unidos en un coctel de desesperanza.

—No sé por qué tienes que comportarte de esa manera tan despectiva, lo único que he hecho es tratarte como una princesa desde que te conocí —Inicio un debate que solo era fidedigno en su trastornada psiquis.

Este era el circulo corrosivo de esta situación, el fingía comportase bien con mi persona, la cual claramente lo desprecia y no puede actuar pensando ningún aspecto positivo de su ser, me recuerda a los excelentes modales de Ted Bondi, al descubrirse todos sus crímenes. Hay acciones que manchan, corrompen y destruyen cualquier imagen o característica buena, que de seguro tenga, ninguna persona es completamente mala ni rotundamente buena, tenemos matices, sin embargo, cuando las negativas son las influyentes, no se visualiza nada más. Al volver de mis pensamientos en los que estuve sumergida unos segundos el continuaba con su monologo de insatisfacción y tristeza.

—Es frustrante intentar a diario ganarme tu amor y respeto… Nada de lo que hago te importa… Nada tiene valor para ti… En ocasiones siento que pierdo por completo mi tiempo… Pensé que esto sería más rápido, como en aquella famosa película… Que notarias mis verdaderos sentimientos y… —Detuvo tajante su exposición de motivos volviendo a mirarme.

Yo no cometí el mismo error de minutos antes, estaba viéndolo fijamente pensando en algo más agradable para que no notase mi creciente odio, al darse cuenta que en teoría estaba atenta a su discurso continuo con el mismo.

—No todo está perdido… Lo siento… Es más, tengo la certeza de que en el fondo me amas, pero eres una mujer difícil de conquistar solo necesito tiempo… Te prometo que a medida que note cambios positivos en tu actitud te daré más libertades, más comodidades…Yo puedo darte todo lo que quieras —Concluyo al fin su dialogo al observar la hora en su reloj de pulsera —Ya es hora de irme… Al volver paso por aquí, no me gusta estar tanto tiempo alejado de ti —Decía esto mientras se agachaba para ponerse a la par con mi cuerpo.

Esboce la más falsa de todas las sonrisas, solo deseaba que se fuera, su presencia me era repugnante, su olor causaba nauseas en mi ser, su rostro alimentaba mi rabia, sus manos instrumentos mortales. Me había caracterizado hasta el momento de mi secuestro de ser una persona amable, cariñosa, con una gran capacidad de perdón. Todo esto se había acabado, fue asesinado en el momento que inicio mi presidio.

Capítulo 3

Los alimentos otorgados por mi secuestrador distaban de ser desagradables de hecho todo lo contario, estaban elaborados con dedicaciones, se notaba en ellos el esmero por la presentación, pero no había cosa alguna proveniente de ese ser que pudiera ser de agrado para mí, por lo menos en este momento, no siempre fue así, no iniciamos a conocernos con la privación de la libertad, no siempre su presencia me resulto tan insultante, de hecho, comenzó casualmente, en una conversación por la aplicación antes mencionada, me encontraba exhausta de todo un día repleto de obligaciones cumplidas, en ese momento estudiaba idiomas modernos en una prestigiosa universidad por las mañanas y en las tardes me dedicaba a ser cajera de un supermercado, llevaba una doble vida, pero mis intenciones no eran altruistas necesitaba el dinero para alivianar las cargas monetarias de mis progenitores, los cuales aunque me apoyaban moral y económicamente sus ingresos le eran insuficientes para cubrir todas las necesidades.

—Hola ¿Qué tal? —Inicio la conversación mi nuevo amigo cibernético —Disculpa si te molesto es que revisando en tu perfil me percate que eres de origen colombiana y como en unos días voy a estar por allá para visitar a unos amigos… Me preguntaba si podíamos conocernos en persona.

La razón fundamental por la que los jóvenes no cimentamos nuestras ilusiones en personas conocidas por la red es que en el mayor de los casos no son quienes te dicen ser, se hace llamar María una chica de dieciocho años, estudiante de medicina, amante de los animales y practicante de deporte extremo, pero esto es solo una creación para atraer a hombres tontos y obtener beneficios en su mayoría extrayendo unos cuantos ceros de sus cuentas bancarias. En el caso de las mujeres colocan fotos de hombres atractivos, millonarios y atentos siendo en realidad viejos, amorfos, dependientes de una escasa quincena y hasta casados. El miedo de caer en uno de estos nefastos engaños te coloca en un estado de alerta permanente, algo que caracteriza a estos farsantes es la imposibilidad de concertar una salida, colocando pretextos distintos hasta que el engañado presume su error alejándose tajantemente de esa ilusión y sin pensar en todo el tiempo, atenciones, dinero y planes perdidos por una imprudencia, en el peor de los casos, se opta por relaciones a distancia basadas en mentiras que al desvelarse causan un impacto profundo en el ser.

Es por los antes expuesto que esa conversación iniciada por este chico no causó en mí el disparo de ninguna alarma roja, me parecía era un chico como cualquier otro de ese país, que viajaría y deseaba hacer nuevas amistades en ese paseo. Me intrigo una salida con ese apuesto muchacho, no sería tan incauta unas amigas guiarían mis pasos, lejos de esto

—¿Que podría pasar? —Pensé ingenuamente, mientras estructuraba mi contestación.

—Hola. Yo estoy bien, gracias por preguntar … Colombia es un país hermoso desde sus costas, picos, parques y valles, hasta su comida y habitantes… A pesar de estar tachados de ser uno de los más peligrosos de Latinoamérica, por lo menos en la capital que es donde resido, los índices de pobreza y delincuencia son bajos… El país es muy grande y con todas las ocupaciones que me atañen en este preciso momento si no te acercas a Bogotá me sería imposible conocerte — Respondí emocionada, tratando de sonar interesante.

Me gustaban los hombres inteligentes y comedidos a la hora de seleccionar pareja, a estos no les agradaría tener ni de amiga a una chica que no estuviese a la altura de las circunstancias, me enojaba sobremanera la mentalidad machista de mi tierra en la que se afirmaba que el hombre no podía elegir con quien estar, solo aprovechaba a la mujer que deseara su compañía sin importar edad, contextura, rasgos, gustos, capacidad cognitiva o si él ya se encontraba en una relación con otra mujer, si se presentaba la ocasión y cito textual ¡De cucaracha para arriba todo es cacería! Yo no estaba de acuerdo con muchos preceptos que intrínsecamente se enseñan desde chicos, siendo estos los causantes de muchas discusiones y rupturas amorosas. Mi creencia se cimentaba en la igualdad, respeto, cooperación y el combustible que movería ese tren es el amor.

No puedo dejar de afligirme al rememorar que aún no ha llegado el amor a mi vida, tuve un noviazgo bastante bueno y largo, con mucha comunicación y atenciones sin embargo no estábamos comprometidos con los pasos necesarios para que una relación pasara a un siguiente nivel, no hablo de matrimonio ni hijos, sino de algo menos visible, la realidad es que nos apreciábamos pero nunca avanzo hacia el amor, supongo que estábamos en un riel distinto y a pesar de convenirnos a ambos esa unión, la falta de apego emocional nos alejó y sin hacer preguntas pasamos de todo a nada.

Volviendo a mi relato mientras levantaba el desorden de mi alcoba, ingreso la respuesta a lo antes expresado, en lo cual no estaba ni negando ni afirmando desear un encuentro.

—Claro entiendo, este es un mundo muy exigente, parte de mi viaje es precisamente para evaluar mi fututo, así que comprendo tu falta de tiempo, sin embargo, no tienes muchas excusas ya que voy a radicarme provisionalmente en la capital… Voy a hospedarme en casa de una tía y a visitar unos amigos… Pero con lo apretada de tu agenda mejor aún no hagamos planes, tengo vuelo para el lunes… Después que me instale y tome mi descanso planificamos ¿Te parece?

Me gustaba su forma de expresarse, no era asfixiante, tenía planes a futuro por lo cual de gustarle mucho podría permanecer un tiempo más para conocernos mejor, meditaba antes de pensar en una posible respuesta, faltaban escasos tres días para su ingreso al país eso me ponía nerviosa.

—Me parece muy bien. En cuanto estés tranquilo me avisas y te hago un espacio en mi agenda —Respondí haciéndome la importante, mientras mi corazón se descontrolaba como un tropel de caballos.

—Ja ja ja —Rio el ante mi arrogancia —Seria para mí todo un honor conocerte en persona —Escribió seguidamente, causándome un rubor en las mejillas.

No respondí cosa alguna ya eran las once de la noche no podía seguir perdiendo el tiempo, debía dormir, mañana me esperaba otro día de obligaciones, la vida de adultos posee más sobresaltos que satisfacciones, lástima que solo se observa cuando llegas a ella. Me fue difícil conciliar el tan requerido descanso y al hacerlo mis sueños estaban inundados de posibles escenarios creados por mi mente de ese tan esperado encuentro, recree desde el más idílico hasta el más horrendo, lamentablemente mi joven e inexperto ser se quedó corto con las verdaderas consecuencias que tuvo el alimentar su frenético ímpetu, ni en la peor de mis pesadillas imagine ni por poco la magnitud de lo que aún me está ocurriendo.

En ocasiones me pregunto y sin necesidad alguna, estoy consciente, pero ¿A quién no le gusta torturarse de vez en cuando? Si yo hubiese ignorado para siempre sus mensajes, si sus intentos de acercamiento hubieran sido franqueados por mis tropas de la indiferencia ¿Qué hubiese ocurrido? Si no le hubiese dado la oportunidad de conocerme o la impresión de que podía llegar a tener una relación con el ¿Estaría ahora mismo en esta precaria situación? Nadie puede saberlo, ya que me entere por su propia boca que antes de buscarme por la red social ya me había seguido meses atrás en mis rutinas y quehaceres, así que, para no sentirme peor, le digo constantemente a mi consciencia que no había acto que pudiese realizar que lo alejara por completo de mí. Ya me encontraba en su mente, ya me había convertido en el objeto de su obsesión desde antes de estos insensatos intercambios.

Lamento dar una visión tan negativa de mi coprotagonista, en los escasos escritos realizados antes del suceso jamás lo había hecho de esta manera, incluso era capaz de plasmar las dos caras de la moneda, las escalas de sus emociones. Pero si ustedes se encontraran privadas de su libertad, en escasos cuatro metros cuadrados, con una iluminación pobre, constantes torturas físicas y psicológicas infringidas en su totalidad por ese compañero de historia. ¿Cómo se expresarían de él? ¿Tendrían algo bueno que decir? Estoy casi completamente segura de que no serían nada bondadosas, cuando un ser se empeña en dañar de manera personal y deliberada la totalidad de tu mundo, es difícil defenderlo, ya en este punto dejaron de impórtame sus motivos, traumas, miedos o enfermedades que lo arrastraron a este hecho, solo deseo salir de acá y no verlo jamás.

¿Qué es eso que escucho? ¿Sera que ya llego? En ese momento me percate que no había tocado la bandeja traída por mi captor, me levante del suelo escondí mis escritos entre los libros y comí todo lo que pude y lo que no lo enterré en una esquina del cuarto., todo justo a tiempo después de este último acto se escuchó a pesada puerta entreabriéndose, me coloque en la posición más normal que pude fingir, el bajo con un balde de agua y un bolso lleno de instrumentos con doble función de aseo personal y tormento.

Lee la historia completa ahora
Apoya al autor e inspíralo a crear más historias increíbles en Moboreader
Desbloquear todos los capítulos

La Obsesión de Abinadab

Capítulo 2
Capítulos
Personalizar
Siguiente capítulo