Capítulo 2

Una joven de belleza envidiable, pero al mismo tiempo de aspecto débil y enfermizo se encuentra en su cómoda cama, ya que enfermo gracias a la partida de su hermano al campo de batalla. Con solo pensar que este podría morir hace que la joven quiera volver a vomitar sangre, la preocupación es demasiada para su débil cuerpo.

Toda su familia incluyendo su padre trata de subirle el ánimo para que mejore, algo que ella agradece cada vez que los ve, puesto que sabe que para sus padres y hermanos es igual o peor a lo que ella está sintiendo. Su padre, el conde más importante y su madre la condesa no nada más tienen en su mente su primer hijo, quien será el futuro heredero, sino también en ella, su hija que cada vez que cae enferma su cuerpo se debilita al tal punto de no poder moverlo. Además, debe sumarle la responsabilidad que conlleva la guerra.

Sus hermanos mayores tienen el mismo caso que sus padres. Temen perder en cualquier momento a Enrique, y a su pobre hermana.

La joven del nombre Lyssca aburrida en su cama trata de ver hacia fuera para apreciar la hermosa vista que su balcón le da y es que da justamente hacia el jardín, el cual se encuentra lleno de hermosas rosas de diferentes colores. Estas fueron plantadas por órdenes de su hermano mayor un día en que se le era imposible mover su cuerpo, recuerda que le dijo “—Me gustaría dar un paseo por el jardín de mamá, pero siente que si me muevo mis huesos se romperán.” Al cuarto día después de ese comentario su hermano llego bastante feliz, la tomo entre sus brazos y la sentó sobre una cómoda silla que tiene en el balcón y le dijo “—No es un paseo por el jardín de mamá, pero aunque estés enferma podrás ver las hermosas rosas”.

Los hermosos ojos azules de Lyssca se vuelven borrosos gracias a las lágrimas.

—Desearía ser tan fuerte como tú Enrique, así habría ido contigo al campo de batalla para protegerte. —Dice desde su cama en un intento fallido por mirar hacia fuera.

Cansada por el esfuerzo físico que su cuerpo no puede hacer estira su mano hacia el pequeño mueble que tiene al lado de su cama, abre el cajón para tomar la última carta que su hermano le envió.

“Mi querida y amada Lyssca.

Nuestros padres me comentaron que te encuentras otra vez enferma, algo que me llena de tristeza el corazón, ya que deseo estar a tu lado cuidándote como la princesa que eres. Sin embargo, con tal solo pensar que es gracia a mí hace que me siente culpable, es por eso que te pido que confíes en tu hermano mayor y en que nada malo me sucederá, te prometo que volveré a casa sano y salvo.

No quiero que esta carta sea de algo que nos entristezca a ambos, es por eso que quiero recordarte que eres lo más importante para mí y para que tú vivas tranquila quiero terminar con toda esta guerra, así que espera un poco más.

Te prometo que al volver pediré permiso a nuestros padres para darte un paseo por el pueblo, por lo tanto, mantente sana hasta que vuelva. Quiero que comas todas tus comidas y bebas tu medicina, sé que no te agrada pero hazlo por tu bien.

Deseo decirte tantas cosas, pero no tengo suficiente papel querido hermana, es por eso que me tengo que despedir. Recuerda mantener sano tu delicado cuerpo o me enfadaré contigo.

Tu amado hermano, Enrique.”

Para Lyssca es una carta bastante hermosa y puede sentir los sentimientos junto con el aroma de su hermano, algo que le ayuda a tranquilizarse bastante, ya que en el pasado, cuando era mucho más pequeña su olfato era bastante débil y no lograba diferenciar los aromas. Sus padres se aprovecharon de ese defecto para darle cartas falsas de su hermano solo para no preocuparla.

—¡Señorita! Es hora de su baño.

—Pueden pasar.

Tres mucamas entran a la habitación y acercan la silla de ruedas a la cama, algo bastante normal sabiendo de las recaídas constantes que tiene Lyssca la dejan demasiado débil como para usar las piernas.

—Si no es demasiada molestia me gustaría estirar las piernas, me siento mejor.

—Lo que usted ordene señorita, pero si siente algún dolor por favor díganoslo de inmediato.

—Lo haré, no se preocupe.

Lyssca logra caminar sin demasiada dificultad hasta llegar a su baño personal, sus mucamas como siempre la ayudan a bañarse, algunas veces piensa que le gustaría hacerlo sola, pero por órdenes de su padre tiene prohibido hacer cualquier esfuerzo que él considere innecesario, algo que va empeorando con cada recaída.

Al terminar aquel baño perfumado las mucamas la visten con un hermoso vestido de color amarillo, y a diferencia del estilo que se suele usar en la nobleza este es igual de cómodo que un simple pijama. Sin embargo, hay veces que Lyssca le gustaría utilizar el típico coser que utilizan las jóvenes de su edad o al menos poder ir a su presentación en la alta sociedad algo que se ha retrasado dos años.

—¿Quiere llevar el cabello suelto o le hacemos un peinado? Su padre le envió varias joyas para el cabello.

—Déjelo suelto, por favor. —La mucama únicamente la peina para después colocarle un broche de “esmeralda roja” para que el cabello no se le vaya hacia la cara. — ¿Podríamos dar un paseo?

—Tendré que preguntarle a su madre para que llame al doctor.

—Está bien, no te preocupes. Me quedaré en mi habitación por hoy.

Cuando las mucamas se van Lyssca aprovecha para caminar sola hasta llegar al balcón y sentarse en su silla. Le habría gustado caminar por el jardín, pero como siempre tendrían que molestar a su madre y después esperar a que llamen al médico de la familia únicamente para examinarla para dar un paseo. Lo malo de esos exámenes es que queda exhausta y cuando termina no siente ganas de nada.

La pequeña brisa que corre es bastante relajante, cierra sus ojos e inhala y exhala de forma tranquila. Después de hacerlo siente un peso menos sobre sus hombros, confiará en la palabra de su hermano.

Lyssca estuvo casi todo el día sentada en su balcón hasta que las mucamas la fueron a buscar para poder cenar, después de varios por fin podría cenar en el mismo lugar que su familia.

—Buenos días, querida, ¿Cómo te sientes hoy? —La duquesa al ver a su hija se acerca felizmente y le da un beso sobre la mejilla para después llevarla hasta el sitio que tiene en la mesa.

—Hoy me siento mucho mejor.

—Llamaremos al médico mañana para asegurarnos de eso y para que te recete tus medicamentos.

Le comenta el duque de forma tranquila, pero de igual forma Lyssca no puede evitar poner una mueca, sus medicamentos no son los mejores del mundo ni los más baratos. En realidad, para su gusto son demasiados amargos y cada vez que los toma siente ganas de vomitar todo lo que ingirió en el día.

—Está bien. ¿Han sabido algo de Enrique?

—Nada, solo esperemos que se encuentren bien.

El resto de la cena fue bastante incómoda para Lyssca y pudo librarse gracias a la excusa de sentirse un poco cansada, sus padres como es de esperar dejaron que fuera a descansar. Ya en la habitación sin saber que hacer, ya que se encuentra sola y sin nada que hacer decide ir de nuevo al balcón.

Ese lugar es demasiado especial.

Su cabello largo se mece gracias a la cálida brisa que corre, las estrellas brillan llevándose así la atención de cualquier que sepa apreciar la belleza. Todo parece ir perfectamente, pero hay algo extraño o mejor dicho, se empieza a sentir extraña.

La brisa que antes sentía como si fuera un delicado beso en la mejilla empieza a volverse pesada, brusca y con un aroma bastante extraño a su parecer, ya que le produce una sensación de tristeza y angustia.

Lyssca cierra los ojos tratando de reconocer aquel aroma y se levanta bruscamente cuando descubre que es el de su hermano, pero en este hay algo totalmente diferente a lo normal. Es su sangre, la misma naturaleza le está anunciando la muerte de hermano.

Sin poder creerlo corre con bastante dificultad hasta la habitación de sus padres. Entra sin avisar y ve cómo su madre llora desconsoladamente sobre el suelo.

—¡Mi niño! ¡Mi bebé, está muerto! —A Lyssca le causa una extraña sensación al ver a su madre tan destrozada y débil, nunca la había visto de aquella forma. —No, ¿por qué?

Los padres de la joven aún no se dan cuenta de que su hija menor sigue observando sus angustiosos gritos, algo que Lyssca aprovecha para irse corriendo fuera de su hogar y llegar hasta el jardín. Corre entre las flores cayéndose así varias veces, ahora tiene varios moretones que decoran sus piernas y un par de raspones en sus manos que no sanaran hasta que pase un largo tiempo.

Ya no tiene fuerzas para nada, y tampoco quiere fuerzas, solo quiere a su hermano de vuelta. A su querido hermano mayor, su guía, su primer “amor”, ya que cuando era nada más que una pequeña cachorrita soñaba con casarse con su hermano hasta que creció y se convirtió en su tipo ideal.

—No puede estar muerto… —Susurra con sus pocas fuerzas mientras intenta levantarse. —Prometiste que volverías, me diste tu palabra.

Ya cansada por el golpe de adrenalina, el cual causa en ella una fuerte fiebre cae desmayada entre medio de aquel jardín lleno de hermosas rosas.

Lyssca no recuerda algo que le haya dolido tanto como la muerte de su querido hermano, ni tampoco recuerda cuánto tiempo ha estado desmayada gracias a que su cuerpo terminó colapsando. Intenta moverse, pero una mano se lo impide.

—No lo hagas cariño. —Es la voz de su madre.

—¿En dónde estoy? —Lyssca a diferencia de su familia y posiblemente a la mayoría de los cambia formas que existen no puede diferenciar ni ver cosas en la oscuridad, sus sentidos son iguales que los de un humano común y corriente.

—Estamos descansando en las celdas que se encuentran bajo nuestra casa. —Le responde su hermano mayor.

—¿Qué hacemos acá?—Un silencio incómodo se hace presente.

—Atacaron nuestra casa, y padre me ordenó llevarlas hasta el palacio del emperador para nuestra seguridad. Después de eso la idea es irnos lo más lejos que se nos permita.

Lyssca se queda analizando las palabras de su hermano.

“—Sí padre dio la orden significa que sigue dentro de la casa, y es imposible que pueda con los soldados del imperio del norte. Padre, por favor, no mueras tú también…”

—Ahora que despertaste será más fácil irnos.

La joven como es de esperarse aún se encuentra bastante débil y confundida por toda la situación, solo siente como su hermano mayor se transforma a su forma lobuna y como su madre y hermana la deja sobre el lomo de este para después también transformarse.

“—Si solamente transformarme no me llevara al borde la muerte ya estaríamos a salvo. Si nos atrapan seré la única culpable.”

Empiezan a correr tratando de no llamar demasiada la atención, pero justo cuando logran salir del ducado sienten un par de patas corriendo tras ellos, sin saber que hacer siguen su camino con la esperanza de salir vivos. Pero, el hermano de Lyssca no es demasiado rápido si la lleva sobre su lomo; su hermana no está entrenada y su madre es demasiado mayor como para ganarle a un soldado.

Fueron atrapados y encadenados, y Lyssca se lamentó al ver como su hermano Joshe lo terminaron golpeando por tratar de defenderlas. Después de eso fueron arrastrados hasta el ducado, ella sin saber por qué al entrar de nuevo a su hogar siente un aroma extraño, un aroma protector.

[... Capítulo 000…]

Sin saber por qué aquel hombre de aspecto tosco, piel un poco morena, cabello hasta los hombros y ojos de un color café que para cualquier lo vería como algo completamente normal, pero para ella es demasiado intenso y misterioso. Para Lyssca el rostro lleno de cicatrices del hombre cuenta una historia, no le desagradan, pero eso no significa que su miedo sea nulo porque sabe de lo que este podría ser capaz.

—¡Naji! Ponle a nuestra invitada algo digno de un esclavo, y nos marcharemos por la madrugada. Le avisaré a mi hermano que esta familia ahora es parte de su imperio.

—Como usted diga líder.

Después de aquello Lyssca se encuentra caminando junto con otros posibles esclavos dirigiéndose hacia el imperio del norte, un lugar que se caracteriza por ser bastante frío y que carece de alimentos como los vegetales. No la dejaron despedirse de su familia, tampoco llevarse alguna de sus cosas tampoco le sorprende, pero le habría gustado llevarse algún recuerdo de lo que era su hogar.

A lo lejos puede ver aún su preciado balcón, será la última pieza de su hogar que podrá apreciar. Quiere guardarlo en su memoria, para que cuando muera poder recordarlo con gran amor y cariño.

Lyssca, la hermosa joven que Aukan piensa que es una Ninfa no puede creer como es que su vida cambió tan drásticamente.

Su cabello medianamente ondulado se mueve con el viento, y con un último suspiro aprieta su mano, levanta su cabeza, se da la vuelta lista para recibir lo que el destino quiera para ella.

SIGNIFICADO:

[... Capítulo __…]: Esto significa que sucede en el mismo tiempo que tal capítulo, es un complemento de pensamientos nada más.

Capítulo 3

Dos semanas es el tiempo aproximado que se estima en lo que alguien tardaría en llegar al imperio del norte desde el imperio del sur. Es algo bastante razonable teniendo en cuenta que el camino es bastante duro y para hacer el viaje lo más recomendable es tener las condiciones físicas adecuadas o al menos el poder suficiente para pagarlo y hacer que otros hagan el trabajo pesado. Como es de esperarse Lyssca no cumple con ninguno de los requisitos.

Lyssca hacia la falta de sus comodidades y estado delicado no puede evitar sentirse débil y perdida, es consciente de que si estuviera viajando de forma cómoda no sentiría que sus pies sangran, la fiebre posiblemente no existiría y su apetito sería lo que ella considera“normal”. A la joven le gustaría creer que si tuviera un poco de su medicina que dejó en su casa se sentiría mejor aun sabiendo que estas son solo para calmar sus dolores y poder mantenerse estable, no para sanarla. Por lo tanto, en los diez minutos que tienen para descansar siempre trata de hacerse a la idea de que posiblemente muera antes de llegar al imperio del norte, porque siente que su cuerpo en cualquier momento podría colapsar por los tres días que ha estado caminando. Además, de que sus únicas comidas son; Avena que es más agua y pan duro con una pequeña porción de carne.

Al llegar la noche Aukan da la orden para darles de comer a los esclavos como siempre, Lyssca cada vez que lo escucha siente una corriente en su cuerpo. Los soldados le dan su trozo de pan y un pedazo de carne que es un poco más grande que el de los demás, no dice nada, ya que piensa que lo hacen por su enfermedad y quieren que llegue viva.

Después de cenar los dejan ir al baño, para la joven es algo bastante incómodo y difícil. Al terminar los soldados los amarran a un árbol como las veces pasadas, y como si fuera un bucle Lyssca se queda mirando el cielo.

Su hermano siempre le decía "—Cuando te sientas sola o tengas miedo, mira hacia el cielo por la noche y ve las estrellas. Verás que aunque todo se encuentre oscuro ellas siempre están para iluminarte, aunque su luz sea débil."

Con ese recuerdo en su mente cierra sus ojos lentamente, y a su vez siente aquella mirada que la ha estado observando todo este tiempo.

[…]

Por la madrugada el grupo emprenden su viaje otra vez. Sin embargo, Naji que es la mano derecha de Aukan ha notado a este un poco extraño desde que salieron del imperio del sur, ya que por las noches se queda cerca de los esclavos y un poco antes de que salga el sol lo ve escabullirse hacia el bosque. El metamorfo no le daría tanta importancia si no fuera porque no es normal que Aukan case osos o venados todos los días que han viajado, puesto que es un desperdicio de carne y atrae a más animales salvajes.

Para el “joven” de piel morena, cabello de color marrón; ojos de color gris, pero que usa un parche de color negro en el derecho, de contextura delgada y lleno de marcas rojas en sus antebrazos y cuello que son símbolos de protección que su tribu le hizo cuando se fue para ser un soldado. Las acciones de su líder le recuerdan cuando un metamorfo quiere cortejar a su pareja, la caza es una de esas maneras que tienen para demostrar lo que puede ofrecerle. Además, también es una forma de demostrar que podrá cuidar de los cachorros que podrían tener de los depredadores, este instinto siempre es guiado por esa parte de lobo y muchas veces es inconsciente.

Naji sabiendo todo eso se niega a creer que ese sea el caso, no hay nadie en el grupo que tenga una apariencia llamativa a excepción de la hija del conde quien es alguien de una belleza casi fantasiosa y que ha llamado la atención de casi todos los soldados. La hija del conde cautivo tanto a estos que muchos han pensado en comprarla en la subasta de esclavos.

—¡Descansaremos aquí! —Anuncia Aukan repentinamente. —Naji. Sígueme. —Naji aunque es uno de los pocos que no le teme a Aukan no significa que no haya momentos en los que se siente intimidado de cierto modo por su amigo, después de todo él mismo ha visto cuando este se descontrola. — ¿Hay algo que quieras decirme?

—Bueno, hay algo. —Naji traga un poco de salida y suspira esperando que Aukan no le dé importancia. —Has estado actuando de forma extraña en estos días, necesito saber qué es lo que te sucede.

Aukan está al tanto de su actitud extraña mejor que nadie, sabe que solo debería de casar lo necesario para sus soldados y cuando se esté agotando ir de nuevo por comida, pero él tampoco sabe por qué actúa de ese modo. Lo único que ha notado es que su cuerpo se mueve solamente cuando su mirada cruza con aquella Ninfa de cabello dorado y ojos azules, es como si una parte de él gritara y tomara el control.

—Estoy bien, nada más tengo ganas de cazar más de lo normal.

—Si tú lo dices.

Ambos vuelven hacia donde los demás se encuentran descansando, ya que se sumergieron un poco dentro del bosque para poder hablar de manera tranquila. Sin embargo, él ambiente en general lo sienten extraño y quedan bastante confundidos cuando notan que todos se encuentran alrededor de alguien. Aukan como líder se acerca rápidamente para saber qué es lo que sucede, pasa entre sus soldados de manera brusca y se queda sorprendido al ver a Lyssca en el suelo y con sangre en su boca.

—¿Qué sucedió? —Pregunta tratando de sonar tranquilo, el pulso de la chica es débil, pero aún es suficiente fuerte para que él lo escuche.

—La chica empezó a toser, la saliva empezó a salir con sangre y después de eso se desmayó. —Aukan se queda pensando qué pudo ocasionar el estado de la joven, lo más normal sería haber sido envenenada, pero no huele nada extraño en ella. Se acerca, se pone de rodillas para pasar su mano por la cara de la joven.

“—Ella en la casa de su padre me dijo que su cuerpo es débil, nunca creí que sería tanto como para colapsar. Puede que por esa razón preguntó sobre la seguridad de su familia por si ella muriera.” —Es lo que supone Aukan ante la situación.

Aukan toma a la joven entre sus brazos sin importarle manchar de su sangre su ropa de soldado, sus soldados al verlo lo primero que creen es en “la va a matar” un pensamiento normal por las experiencias con otros esclavos que se han desmayado. Sin embargo, el metamorfo no tiene esos planes en su mente e incluso no se le ha pasado por la mente.

Le da una pequeña mirada a Naji provocando que este entienda de inmediato lo que quiere decirle, y rápidamente este le trajo el caballo que normalmente usa.

—Sujétala por un momento. —Aukan se sube al caballo y recibe de vuelta a la mujer. — ¿Sabías que el estado de esta mujer era así de delicado?

—La mayoría de los que viven en el imperio del sur saben que el estado de la hija menor del duque es muy delicado e incluso tiene que tomar una medicina, pero pensé que era de esas enfermedades que se inventan los aristócratas cuando sus hijos son un desastre. Ya sabes, para que al momento de estar con los demás estirados no los dejen en vergüenza.

—Hay un pequeño pueblo cerca, ve por medicina y nos alcanzas.

—¡Si señor!

La marcha continua.

Aukan se siente extraño tener a la mujer pegada a su cuerpo, en especial porque siente como la delicada mano de esta, le aprieta débilmente parte de su antebrazo. El líder de la tropa con una sola mirada hace que todos sus soldados empiecen a caminar a su par, y mientras el tiempo pasa se siente cada vez más extraño.

Al estar cerca de Lyssca puede sentir mejor su aroma y aun así no sabe muy bien a que huele, para Aukan el aroma de la mujer es como un conjunto de todo lo que le gusta, pero a su vez no es nada que conozca. Es una sensación extraña y satisfactoria.

De vez en cuando pega su nariz en el cabello de la joven, pero siempre son un par de segundos para no ser descubierto por sus soldados, ya que tiene suficiente con las pequeñas teorías que están creando.

Al paso de dos horas Naji llega en su forma de lobo, a simple vista se le puede notar bastante cansado por haber corrido tanto sin descanso alguno. Cuando vuelve a su transformación humana queda completamente desnudo, y sin importarle demasiado ese detalle le da la medicina.

—¿Cómo sabes que es esta?

—Solo tuve que decir que la hija del duque Sallow necesita medicina, no tardaron demasiado en dármelo e incluso dijeron que lo sumarian a la cuenta del mes.

—Está bien. —Aukan recibe la medicina con cuidado para que la chica no se lastime o se caiga del caballo. Abre aquel pequeño frasco, lo pasa por debajo de su nariz para que tener una idea de que está hecho, pero no huele a nada. — ¿Para qué sirve esta medicina?

—Según lo que explico el hombre es un analgésico bastante fuerte, está hecho a base de maná*.

—¿Maná? Cuando lleguemos quiero que investigues eso.

—Si señor.

SIGNIFICADO DE PALABRAS:

El maná: Es una forma de energía que existe en la naturaleza y dentro de las personas. Es la fuente de todos los hechizos mágicos.

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La novia de la BESTIA

Capítulo 2
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