Capítulo 2

Soy Caín Abel Escobar, soy una persona que a sus 27 años ya supera una fortuna de mas de cien mil millones de dólares.

Me consideran un hombre bastante raro, se dice que soy quisquilloso, así me tachan mis más cercanos, pero así somos las personas, nacemos con nuestros propios demonios y cualidades que nos hacen ser únicos.

De por si mi vida ya colisiona con mis propios principios y al trabajo al cual me dedico.

No elegí la vida a la que estoy sometido, porque cuando comprendí la vida yo ya estaba en medio de todo esto.

Estoy en una guerra sin defender las fronteras de algún país, lo que defiendo es mi propia vida y el dominio que adquirí de manos de mi Padre, quien también había heredado este imperio mortal de su padre, mi abuelo.

El mundo en la que estoy y formo parte nunca se sacia la necesidad de mantener el poder y el control, sobre todo la avaricia y la traición son parte de lo cotidiano de este mundo.

Para ningún capó de la Mafia es suficiente las riquezas adquiridas, sin importar cuánto sea la cantidad de riqueza, nunca será suficiente para esta organización. Y he aquí que siempre debo estar en una guerra constante, así mostrar mi fuerza y mi supremacía, soy la cabeza de la organización, aunque soy joven, debo plantarme como lo que ya soy, "El jefe de la Mafia"

Si sigo analizando, diré que muchas veces en este trayecto pierdes la vida o pierdes lo mas preciado, la libertad.

Lo que me dedico dista mucho de mi propia esencia personal, pues odio ver a tanta juventud perdida, personas inescrupulosas andar del timbo al tambo.

Donde el porvenir de muchos es oscuro y las familias viven su declive incesante.

He auto analizado sobre el trayecto que llevo en este mundo de la Mafia, todos nos llamamos la gran familia, pero cuando sabemos de alguna traición, rodamos cabeza sin pensarlo dos veces, sin apego a la empatía o al perdón.

Es importante que mencione que soy el Jefe de esta misma Organización a la cual describo.

Un lugar donde puedes aceptar ser parte y entras vivo, pero muy probablemente salgas muerto, por que es un lugar donde no hay lugar al arrepentimiento, a decir, "cambio de vida" me dió la gana.

Por que de ella sales en un ataúd y luego metido bajo seis metros bajo tierra, pero nunca vivo para permitirte ir a vivir tu supuesta nueva vida regenerada. No existe la palabra arrepentimiento en el vocablo de los mafiosos.

Me pregunto, ¿Cual es el beneficio de ser tan rico, y nisiquiera poder dar un paseo, como una simple caminata sin poner en riesgo tu existencia?

¿Porque que teniendo tantos recursos monetarios debo seguir de avaricioso buscando mas?

Esa es la vida en este mundo, por que debes seguir imponiéndote, debes seguir mangoniando el brazo de la mano de hierro, porque nunca será suficiente, siempre tendrás que seguir hacia adelante, por que si te duermes en los laureles, habrán otros listos para reemplazarte.

No me queda de otra que vivir buscando mas, así como si la avaricia me colapsara los intestinos mis intenciones deben ser las mismas, cuando para mí ironía ni siquiera puedo disfrutar de lo ganado, o mejor dicho, cuando nisiquiera se da el tiempo de usar toda esa riqueza a mi antojo y disposición.

He aquí otro de las caras de la mafia, deberé cuidar mi espalda siempre, aún de mis mas cercanos, sí, siempre se debe cuidar las espaldas de todos, cuidarte de tus propios enemigos e incluso de tus amigos, o de los de tu círculo cercano, por que en esta organización entre mafias siempre habrá alguien que desee tu lugar, tus cosas y tu misma vida.

Es entonces cuando pienso, ¿cual es el sentido a mi vida?

¿Cual es mi trayectoria, sería como el de mi padre, mi abuelo y el padre de éste, todos murieron a tan temprana edad.

Y es cuando seriamente me cuestiono acerca de la vida y de mis propios intereses, mi padre murió a la edad de 44 años, nunca supo a ciencia cierta qué era ser rico y despilfarrar su grandiosa fortuna.

Igual sucedió con mi abuelo y el padre éste, entonces me pregunto, cual es el chiste de llevar una vida en la mafia, si yo mismo estoy deseando no estar en la posición en la que estoy.

A veces tan solo quisiera ser alguien simple y ordinario, caminar por las calles y hacer mis cosas como cualquier otro.

En cambio, yo siempre estoy rodeado al menos de veinte a treinta hombres entre visibles e invisibles.

Al menos 500 metros a la redonda, ellos están pendientes de mi y de mi seguridad, pero ¿es eso vida?

Se dice que nadie elige a la familia ni en que entorno nacer, eso la vida te la impone. Conozco muy bien esos detalles tan del destino, tan imponentes.

La gente...

La personas suelen juzgar rápido y sin pensar, ellos gustan de decir entre dientes, concientes o inconcientes, "Oh mundo cruel" pero ¿es el mundo responsable de la crueldad que hay en el ella o son sus habitantes los que la convierten en un lugar cruel?

El mundo en si no es un mal lugar para vivir, son las personas que la habitan los que hace de un lugar malo para vivir o agradable.

Mi persona...

Soy o me consideran un ser solitario, un gélido líder de esta organización, que es la que se encarga de los negocios nocturnos, de esas que alegran al corazón y a los ojos, pero terminan en banalidades y espejismos.

Mato, hiero a la gente, veo la sangre correr, pero lo hago con los que considero malos.

En mi mundo, el amor no existe, te hacen un punto débil a tu favor, un arma que usarían hacia ti mismo.

No por eso no he elegido alguna mujer en especial, todas para mí me sirven para producirme placer corporal, luego se van fuera de mi vista, para lo que considero que sirven.

Mi vida y el amor...

Vi en mi madre y mi padre que el amor no sirve, estoy muy bien así como soy sin complicar la vida que tengo.

Mi madre lloró mucho por las infidelidades de mi padre, y mi padre nunca pudo ser un hombre de una sola mujer. Viendo ese ejemplo, prefiero ser un hombre libre sin compromiso y follar mujeres sin faltar el respeto a alguna mujer, sencillas formas de llevar una vida sin estrés, y así cumplo con no romperle el corazón a ninguna chica.

Mi opinión de los demás...

Veo a las personas y me pregunto si casi todos tienen una doble moral.

O podría decirlo con todas sus letras, que son de doble vida, me consta que esas personas que hablan del buen comportamiento, acerca de las reglas, son los primeros en romperlas.

Ellos son los que apuntan con el dedo, rechazan y sentencian los actos bajos, pero son los que usan esos servicios las cuales yo proveo, son las excentricidades de esas mismas personas.

Ellos son los mismos a quienes yo los llamaría los principales consumidores de dichos servicios tachados de destructivos.

Se pondría decirse que mi trabajo y a todo cuanto me dedico a producir es despreciado y mal visto a la vez deseado.

Vicios, prostitución, juegos al azar, adquisición de armas, anfetaminas, productos ilícitos, todo eso negado su uso por la ley, eso es lo que ellos anhelan tener, y no veo de dónde recae la doble moral, en el día con sus sacos y corbatas, son padres de familias, son madres, y cuando cae la noche, se dejan desbordar sus deseos mas íntimos.

Por que ellos, esos que están llenos de vicios son los primeros a la hora de juzgar, son los primeros en dar rienda suelta a sucumbir en sus mismos deseos, que sociedad tan doble moral son.

Siempre he dicho que quien mas encara algo o a alguien, es porque lo tiene metido en su carne, en su sangre y en su corazón.

En el depósito...

Al llegar a mi depósito, me sale a recibir mi leal hombre, Tiropin.

Un hombre al cual años atrás le salvé la vida, es de esos hombres que nunca me dejaría atrás, por que me debe la vida.

Me habla resuelto.

—¡Jefe, me traje a su hembra! —Es una chiquillada. Uf ese vejete comiéndose carnita tierna. —Se refiere al viejo Emilio Casillas, un hombre contemporáneo de mi padre, pero que osa hostigar al día de hoy.

—¿Quieres verla? Intentar sacarle información? —Miro unas carpetas con información y le respondo sin mirarlo.

—Después.

—Está bien. Esa chula está llore y llore como una Magdalena. —Dice en su habitual forma de referirse a sus cosas.

Levanto mi cabeza y miro a la habitación donde tienen a la mujer de mi enemigo, solo logro ver la silueta de una mujer agachada y con la cabellera revoltosa caída en su cara tapando su rostro.

Sigo con lo que hago y doy la vuelta. como ha sido mi naturaleza todo este tiempo, no hay mujer que me gane, mejor dicho, me gusta estar con mujeres, pero no ligarme a ellos sentimentalmente.

Es algo creo tan absurdo, para mí concepto de mujer es, aunque digan, "eres un machista" ir al grano, follarnos y ya.

A lo que voy y ya. Sus coños, no obstante, nunca he tenido la necesidad de esperar extrañar a una mujer en especial, pues ellas solas me buscan, tanto así que me topan con sus cursilerías de amor.

Esta vida es así, tomas lo que necesitas y sigues adelante. Las cosas funcionan mejor de esa forma creo, y hasta ahora a mi me ha ido muy bien de esa manera, nada de complicarse la existencia de relacionarte con alguna mujer, el estar pendiente de ella y esas cosas, creo que me aburriría muchísimo.

Además que en el mundo de la Mafia, tener esposa, hijos, es una debilidad en tu contra.

Capítulo 3

Caín conoce a la joven Liona

Una hermosa joven de tez clara, cabello rubio cenizo se encontraba en postura con la cabeza agachada e inerte.

Tiropin me dijo :

—Jefe, la chica es bella, sobre todo, una jovencita.

—Ese viejo cada vez es mas pervertido, se busca a las jovencitas desde la cuna.

Me dice mi mano derecha Tiropin. —El color de los ojos de esa joven es hermoso —escucho mencionar a mi subordinado.

—Si, vaya suerte para lo que le ha servido ser bella, es la mujer de un asqueroso hombre. —Digo apretando la quijada.

—Es linda, aún así desmayada, ¿no la han maltratado demasiado, verdad? —Cuestiono.

—No tanto —Me responde, Tiropin.

—Se ve demasiado inocente, pura, pero si algo he aprendido en este asunto es que nada es a como parece y que se debía temer a esa clase de personas, esas que parecen no romper un plato. —Digo de manera desdeñosa.

Mi imaginación estaba nublada, mi corazón estaba molesto, era al verla a ella junto a un hombre como Emilio Casillas, ¿qué la motivo acercarse a él?

Sería su mala fama como el tal llamado Bad boy?

Me pareció que era una chica movida por el interés, quizás era pobre y quería sentirse deslumbrada.

Como se equivocaban las jóvenes, buscar una vida fácil, al final pagaban con creces sus decisiones.

La odié por eso, y lo hice sin llegar a fondo de la verdadera razón detrás de su historia.

Quizás ella era de esa clase de personas, que le gustaba lo fácil, me dije a mi mismo, y entre susurros le hablé regañándola.

Ella no me oía, pues seguía desmayada, así que me fuí a la otra sala para seguir con el trabajo que vine a hacer.

Mientras seguimos ordenando y revisando el inventario de distribución y ventas de las anfetaminas, escucho un grito ensordecedor del otro lado. Me asomo y era la Chica de Emilio Casillas, ella al parecer se ha vuelto loca.

Escucho sus palabras, tiene una voz llamativa a mis oídos, pero presto más atención a sus palabras.

—Déjenme ir, ya les he dicho a ustedes, yo no sé nada de ese hombre malvado.

—Apiádense de mi, él me obligó a casarme con él, obligó a mi familia, dijo que los mataría si no me casaba con él.

—Por favoooor.—Dice llorando y maullando como una linda gatita, así me sonó su llanto, la de una gatita tierna.

Mi corazón se estrujo como si alguien la oprimiera con ámbas manos.

Me acerqué y ella volvió para mirarme, fue la mirada mas hermosa que pude haber visto en mi vida, sus ojos color ambarino, lo llamaría tono café claro o miel claro, me impactó.

Es a como dijera, yo acostumbraba tener muchas mujeres, una hoy, otra mañana, no me acordaba ni de sus rostros, pero si algo iba a estar seguro desde hoy, es que yo no olvidaría eso ojos, su mirada.

Se dirigió a mí y me dijo.

—Señor, por favor, señor, ¿usted podría ayudarme?

—Ellos están equivocados conmigo, soy víctima en todo esto, fuí forzada a estar con ese señor, soy estudiante todavía.

Ella me llenó el aura de un miedo, alguien como yo, que arriesgaba casi a diario el pellejo, no tenía miedo a nada, tenía un temple salvaje e indomable, pero ella me estaba haciendo sudar un frío descomunal y desconocido.

—¿Eres su puta barata no? —Resoplé furioso.

—¿Eres de esas chicas que apenas si terminan de desarrollar y ya andan en busca de un hombre? —Ella me miró con ojos incandescentes.

Se veía su molestia por todos lados. Hasta mi pequeño general Tiropin me miró con la quijada resuelta.

Sabía que parecía raro, lo raro a lo que me refiero es que yo parecía estar recriminando de el porqué ella estaba con alguien como mi enemigo, y a tan temprana edad, no parecía que querría sacarle información que necesitaba.

La miré con saña, quería ser duro con ella, zarandearla, a la vez, al verla llorar asi, solo quería dejarla tranquila.

Al final dije.

—La dejo en manos de ustedes, no soportaba verla solo lloriquear, yo era un hombre ocupado, las lágrimas de mujeres débiles me hacían sentir repulsión.

—Sr. ¿usted no tiene hijas? —No le gustará ver que a su hija la traten así —Dijo aquella chica vulgar.

—Wow, entonces me estás confundiendo con un hombre mayor —Dije en un tono molesto.

—No señor, yo solo digo que nada de lo que me acusa es, usted no debe juzgar a la ligera a los demás.

—Tampoco sé nada de lo que me preguntas, por favor ¿podrían dejarme ir?

—Usted es la dama de compañía de ese viejo idiota, asesino, usted pagará por él.

Ella lloró desconsoladamente. Cuando lo hizo me dio dolor en mi pecho, una sensación nunca antes sentida por la situación de alguien. ¿creerle? ¿le estaba creyendo acaso?

Yo era un hombre arbitrario, sobre todo con quien se merecía, ¿Se lo merecía ella?

La verdad es que nada de eso estaba seguro que era así, yo sabía, solo sabía que mi corazón se inquietaba al verla, creí justo ahora que eran por meras consecuencias del odio que traía hacia Emilio Casillas y su banda.

—Sácale la verdad, solo no te propases tanto. —Ordené a Tiropin mi hombre al que encargaba asuntos de esta índole.

—Si señor, enseguida señor —Dijo Tiropin.

Salí de ahí, me sentía en verdad agotado, casi enfermo. ¿acaso me estaba enfermando? No solía enfermarme.

Afuera me esperaba Agustín, mi hermano del alma y corazón. Quizás no llevábamos la misma sangre, pero nos habíamos criado juntos.

Él era el hermano que nunca tuve, y mi confíanza estaba en él, me miró de reojo, yo sentí su mirada y pregunté.

—Y... ¿que pasa? —El sonrió de medio lado y dijo.

—Nada, creo que si no supiera que no tienes apego a ninguna mujer, que tienes a esta joven que te trae arrastrando la cobija. —Dijo entre risas.

—¿Que sabes tu del amor? —Le recriminé, entonces él me respondió.

—Mas que tú. Por ejemplo que yo diría que estás enamorado de alguna mujer que te trae loco.

—Jajaja —Me reí escandalosamente. Luego lo miré con fijeza y dije.

—¿Habla el que se guarda su primera vez para su chica hermosa, la única, el verdadero amor?

—Si, el hecho que no me halla enamorado, no quiere decir que no sepa como es el amor, acaso no crees que no sé cuáles son sus características? me los sé todos. Agustín funfuronea y continúa.

—Tu estás padeciendo ahora mismo—Lo dice riéndose.

—Bien —Dije, mi mente voló y de manera descuadrada volvió a la celda, recordando a esa mujer de un chico malo, que chico digo, de un viejo mal enraizado.

—Agustín, investiga la vida de esa chica.

—¿Que quieres saber? —pregunta sin tanto interés.

—¡Todo!

—¿Todo? ¿No es demasiado?

—Ella miente, y quiero saber por qué. —Le doy como respuesta a mi orden.

Agustín es de origen Brasileño, llegó a casa por que mi padre lo rescató, él llegó junto a su madre y nunca se fue de mi vida, lo considero mi familia.

Crecimos juntos, papá lo había traído con el detalle que creía que traía a un amigo incondicional para mí.

Desde pequeño él fue callado y respetuoso, muy inteligente, mi padre le pagó los estudios en las mejores universidades, no es que no me los diera a mi.

Pero Agustín era como mi ayuda por si yo me metía en algún problema, él estudió derecho y se convirtió en abogado, es quien lleva toda la parte legal y las finanzas de los negocios.

Un hombre de carácter intachable, no es ambicioso, cuida de mi de muchas maneras, también me hace el rol del hermano, el que me presta el hombro, me da consejos, me advierte, me juzga, al único a quien le permito.

...

Dos días después, Tiropin me llamó desde el depósito.

Él me dijo.

—Jefe, te pasaré a Túmbala.

—¿Si? —Dije.

—King, esta jovencita es inocente.

—¿Por qué aseguras eso? —Cuestiono mientras dejo los documentos que reviso. —Ella hace una pausa por lo que le digo en broma.

—¿Acaso le pasaste un detector de mentiras? —A lo que Túmbala al fin me responde.

—Con esa paliza que le acabo de propinar, ella hubiera vomitado hasta lo que hizo el año pasado. —Me responde.

—Bien, Pásala a otra habitación con cama y dele analgésico para el dolor.

—Ya no la golpeen mas. —Ordeno.

Salgo de mi oficina, quedó pensativo, estos últimos días había estado tan ocupado que no me dió tiempo de volver al depósito.

Túmbala me dice.

—Ya que no es de interés, podemos ir a dejarla a alguna parte de la Ciudad —Propone.

—No —Respondo rápidamente y sin pensarlo dos veces.

Después que cuelgo la llamada, quedo pensativo, ¿por qué estoy actuando así?

Estoy tan ocupado con los negocios de los mil vicios que no me permito irme a ver a la jovencita que tengo en una de las celdas de mi propio depósito.

Aún no estoy tan seguro para que quiero tener a esa mujer bajo mis órdenes, está claro que no me dará ninguna información valiosa.

Justo entonces me llama Agustín y me dice :

—Caín, ya la investigué y es justo lo que ella dijo que le hizo ese vejete delincuente. —Aprieto mis dientes.

Solo necesitaba una mínima razón para saber que era una víctima para volcarme a su cuidado.

—Ordena que la pongan en una habitación más decente, que me den de comer bien y que la doctora la revice. —Dije mientras resoplaba de disgusto.

Agustín responde a mi orden que si, pero queda algo silencioso sin decir algo mas.

—Habla —Le ordeno, se que tiene algo que decir.

—Ya no es de nuestro interés, ¿por qué la quieres mantener en cautiverio? —Me pregunta, Agustín es como una especie de conciencia para mí.

Hago silencio. Entonces él me dice.

—Te trae arrastrando la cobija, babeas por ella? Jajaja —Se ríe de mi.

Pronto me doy cuenta que mi ánimo se ha caldeado, no tengo ni la mas mínima intención de continuar, Agustín mi hermano se da cuenta de ello y me dice.

—¿Que pasa Caín? Esa Chica te ha pegado directo al corazón —Arrugo el entrecejo y hago un ruido visceral, mi mirada es inquisidora.

—¿Que pasa Agustín, te has vuelto loco? —Le recrimino.

—No. Quien se está volviendo loco eres tú, solo analízate.

—Agustín, tu me conoces, sabes que ninguna mujer me ha movido el piso a cómo supones. Nadie me roba la tranquilidad —Digo en tono molesto.

—Entonces, demuéstralo —me reta.

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La muñeca del rey mafioso

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