Capítulo 2

Mientras Alice lloraba desconsoladamente en la entrada del restaurante, Francesco tardó varios segundos en reaccionar, estaba solo sentado en la mesa donde se enteró de que sería padre y aunque definitivamente no estaba listo para serlo, empezó a sentirse muy mal por cómo la había tratado.

Sintiéndose cómo un verdadero idiota se levantó para buscar a Alice, pero fue en vano, ya ella no estaba, ¿Acaso no podía ser un verdadero hombre y hacerse cargo de su hijo?

Desesperado y sin saber cómo remediar está situación decidió volver al interior del restaurante, le daría algo de tiempo a Alice para que llegara a su casa y luego iría a buscarla para pedirle perdón de rodillas, decirle que sí la amaba con todo su corazón y que su reacción había sido de pánico sin saber el por qué.

Mientras terminaba de tomarse la última copa de vino que le quedaba, no dejaba de pensar en que ella era una mujer increíble y aunque su madre nunca la aprobó a él no le importaba lo que ella pensara. Según Marlene, la madre de Francesco, él debía casarse con una mujer proveniente de una familia poderosa, pero lo que no sabía era que él estaba perdidamente enamorado de Alice y quería quedarse con ella por el resto de su vida, cosa que empezaba a ver difícil luego de su estúpida reacción.

Francesco sabía que había bebido mucho, pero necesitaba conducir hasta la casa de Alice para buscarla, encendió el motor de su auto y con alguna dificultad salió del estacionamiento del restaurante, él no estaba acostumbrado a manejar ebrio y sabía de su imprudencia al hacerlo.

— Contesta Alice, por favor, contesta.— rogaba Francesco al llamarla, pero la llamada nunca cayó, al parecer había problemas con la señal de su móvil.

Esto provocó que Francesco acelerara un poco más, debía solucionar todo lo que había hecho lo mas rápido posible y cuando estaba a menos de diez minutos de llegar hasta la casa de Alice, notó que un auto lo estaba siguiendo.

Hace unos meses intentaron secuestrar a su hermano Luke, la ciudad se empezaba a poner peligrosa y su familia era blancos deseados para secuestrarlos y pedir grandes sumas de dinero.

Esto lo hizo acelerar a toda capacidad de su auto para tratar de perderse de sus perseguidores, pero cuando ya casi no los veía perdió el control del volante y casi choca a otro auto, cosa que evitó saliéndose del camino.

La mente de Francesco se apagó por completo después de dar varias vueltas en la autopista, había logrado perder de vista a sus perseguidores, pero ahora estaba a punto de morir sin tener la oportunidad de pedirle perdón a la mujer que amaba y de decirle que no se preocupara por nada, solo había sido pánico lo que sintió hace un rato en el restaurante.

Mientras tanto, la madre de Francesco se alistaba para ir a dormir, había tenido un día muy largo en la empresa y necesitaba descansar para mantener su rostro perfecto y fresco como siempre.

Al meterse a la cama sintió algo en su pecho, su instinto de madre le decía que algo había ocurrido y no sabía cómo ni a quien, pero uno de sus hijos estaba en aprietos. Llamó a Luke, su hijo menor y el más problemático, él estaba bien, con su chica como siempre, luego llamó a Mike y también se encontraba a salvo, al llamar a Francesco su primer hijo, su corazón se aceleró, este no contestaba y aunque le vino a la mente que estaba ocupado con la tonta de Alice, por alguna razón desconocida o cosas de madres sabía que algo no estaban bien.

Bajó apresuradamente a la sala para contactar a Lilian la asistente de Francesco y así saber a qué restaurante él había ido a cenar, ella tampoco atendía la llamada y ya estaba entrando en pánico. Habían pasado unos minutos y ya llevaba tres cigarrillos, hábito que había dejado hace mucho, pero que en momentos como este lo retomaba para tratar de bajar la ansiedad.

En ese momento sonó su teléfono, el corazón le comenzó a latir con mucha fuerza al percatarse de que se trataba de un número desconocido.

— Hola ¿Quién habla?— dijo al contestar, generalmente no atendía este tipos de llamadas, pero con la preocupación que empezaba a sentir lo hizo sin pensarlo mucho.

— ¿Señorita Marlene Rucci?— preguntaron de vuelta del otro lado, ¿Por qué esta persona sabía su nombre? Se preguntó, definitivamente algo había pasado.

— Si ella habla, ¿Qué se le ofrece?— mascullo, ya con tono de desesperación.

— La llamo de la clínica Sanitas Medical Center, su hijo Francesco Rucci fue ingresado de emergencias luego de sufrir un accidente automovilístico.— el cuerpo de la señora Rucci se paralizó por completo, dejando caer el teléfono al suelo y sintiendo como se le nublaba la vista y con su cabeza a punto de explotar.— señora Rucci, ¿Sigue ahí?

— Señora Marlene pensé que estaría durmiendo, ¿Está bien?— fue lo último que escuchó antes de desmayarse, había entrado a la sala John el jefe de seguridad que contrató.

Mientras en la mansión Rucci, la madre de Francesco caía desmayada, del otro lado de la ciudad, en su cuarto mucho más humilde, Alice seguía llorando desconsoladamente por haber perdido al amor de su vida, si él no estaba con ella y para su hijo, esto significaba el fin de su relación.

— Mamá, despierta, ¿Estás bien? ¿Qué te ocurrió?— dijo Luke el hermano de Francesco al acercarse hasta su madre, había llegado después de la llamada de John y la ayudaba a recostarse en el sillón.— llegué lo más rápido que pude, me dijo Jonh que te desmayaste, vamos a emergencias a qué te revisen.

— Francesco está internado, sufrió un accidente.— gritó Marlene, al mismo tiempo que un gran sollozo salía de su boca, ya había perdido a su esposo en un accidente de avión y pensar en que perdería a uno de sus hijos la destrozaba en su interior.

Salieron hacia la clínica donde se encontraba Francesco internado y en el camino Marlene no dejaba de pensar en que todo esto era culpa de Alice, sin tener detalles de lo ocurrido, el odio que ella sentía por su nuera era suficiente para culparla.

— Vengo a ver a Francesco Rucci.— gritó Marlene en recepción, estaba desesperada y necesitaba noticias de su hijo con urgencia.

— Señora cálmese, su hijo está siendo operado en estos momentos, así que tendremos que esperar a que los doctores terminen de operarlo para que salgan a dar noticias de su estado.

Sin importarle nada Marlene se derrumbó en el piso, a pesar de ser de la alta sociedad, en estos momentos poco le valía que todos la vieran en ropa de dormir mientras lloraba con mucha fuerza por su hijo. Dicen que no existe el hijo favorito, pero Francesco era su primogénito y el único que siguió los pasos de su padre y se encargó de la mayoría de los negocios de la familia, él heredó la astucia e inteligencia de los Rucci para los negocios, así que no podía evitar sentir más aprecio hacía él.

Habían pasado un par de horas y aún no salía ningún doctor para avisar nada y a pesar de los calmantes que le habían dado las enfermeras a la madre de Francesco, seguía muy ansiosa y preocupada al no saber nada de él.

— ¿Familiares del señor Rucci?— preguntó un doctor al incorporarse en el pasillo.

— Yo soy su madre doctor, dígame ¿Está bien? ¿Mi hijo está bien?—saltó desesperada Marlene.

— Su hijo sufrió muchas lesiones graves, fue una operación bastante difícil, pero logramos estabilizarlo. No le puedo decir si quedó todo bien hasta que despierte, así que debemos esperar unas horas más.

— Doctor haga todo lo que tenga que hacer, el dinero no es ningún problema.— pidió Marlene entre lágrimas.

— Hicimos todo lo que estaba en nuestras manos, en estos momentos solo nos queda esperar.— concluyó el doctor, alejándose de ellos, mientras Marlene solo se dejó caer en la silla en la que había estado esperando.

Alice seguía totalmente desolada, el hombre al que consideraba el amor de su vida le había insinuado qué abortara a su bebé, ¿Cómo se atrevió a hacerle esto? ¿Acaso todo el amor que Francesco decía tenerle no era verdadero?

¿Qué voy a hacer?

¿Cómo les diré a mis padres, que parecían odiarme, qué iba a ser madre soltera?

Todas estas interrogantes rondaban por la mente de Alice, mientras que pasaban los minutos y se iba quedando sin fuerzas para llorar, seguía sin perder las esperanzas con Francesco y aunque estaba a punto de amanecer ella estaba segura que en cualquier momento él aparecería.

Con menos fuerza cada vez para tener sus ojos abiertos Alice llegaba a pensar en si sería correcto tomarle la palabra a Francesco y abortar a su bebé, pero esos pensamientos se disiparon de inmediato, ella no podía ser capaz de hacer algo como eso y no lograba entender cómo Francesco si pudo pensar algo así.

Capítulo 3

Los minutos se convirtieron en horas y Francesco nunca apareció, Alice tampoco recibió ningún mensaje ni ninguna llamada, era el fin de su relación, ya había pasado el tiempo suficiente para que él se arrepintiera de sus actos y definitivamente él si creía que lo único correcto era abortar al bebé.

Al darse cuenta de eso Alice solo pudo seguir llorando con mucha más fuerza.

Sin darse cuenta ella se quedó dormida, era tanta su tristeza que cayó inconsciente en algún momento de la madrugada y fue lo mejor, ya no podía seguir llorando de la forma en que lo estaba haciendo.

— Amiga, ¿Estás bien?— pudo escuchar Alice al atender una llamada, aún estaba aturdida, ¿Quien llama tan temprano?

— ¿Quién habla?— atinó a preguntar, seguía somnolienta y parecía que esto era un sueño.

— Alice soy Roxana.— gritó está otra en tono de contrariedad, en ese momento Alice terminó de abrir los ojos completamente.— ¿Estás bien?— volvió a preguntar Roxana, ella era la mejor y única amiga de Alice.

— Sí, estoy bien, ¿Qué ocurre? ¿Por qué estás tan airada?— preguntó Alice, en ese momento se dio cuenta que algo no está bien y sintió un vacío en su pecho sin saber el por qué.

— ¿Estuviste anoche con Francesco? ¿Ayer no era su aniversario?— preguntó Roxana rápidamente.

— Si amiga, tengo mucho que contarte al respecto de eso.— respondió Alice alicaída, volvía a sentir mucha tristeza al recordar lo que había ocurrido la noche anterior.

— Alice, Francesco esta en estos momentos luchando por sobrevivir.—sentenció Roxana, mientras que Alice al escuchar esto sintió cómo si alguien le hubiera atravesado un puñal en el pecho, al mismo tiempo que sus piernas perdieron toda su fuerza, cayendo arrodillada al piso.— Alice, ¿Sigues ahí?

— ¿Cuándo ocurrió eso? ¿Dónde esta Francesco?

— Estoy saliendo para tu casa, no tengo más noticias sobre lo que ocurrió, solo sé que está internado en la clínica donde trabaja mi mamá, estoy en tu casa en cinco minutos.

Alice duró varios segundos paralizada en el piso de su habitación, temblaba descontroladamente, había pasado toda la noche recriminando a Francesco, esperando que él fuese a buscarla y ahora estaba internado luchando entre la vida y la muerte. No sabía lo que hacía, caminaba de un lado a otro buscando cualquier cosa que ponerse y en eso llegó Roxana, Alice corrió hasta su auto y sin mediar palabra arrancó el motor hacía la clínica donde Francesco estaba.

— Alice, ¿Qué ocurrió?— preguntó Roxana luego de unos minutos en la carretera.

— No te puedo contar nada por ahora, necesito saber cómo está Francesco primero.— Roxana había entendido la situación y siguió manejando para llegar lo más rápido posible a la clínica.

El auto no había terminado de detenerse y Alice se lanzó al pavimento, parecía ser experta en hacer eso dado que apenas y perdió un poco el equilibrio.

— Por tu culpa maldita sanguijuela.— se oyó retumbar en la sala de espera de emergencias, al entrar Alice la madre de Francesco se puso de pie de inmediato.— ¿Cómo te atreves a venir hasta acá?

— Madre déjala, no es momento para discusiones.— intervino Luke, uno de los hermanos de Francesco y el único de la familia Rucci que no trataba siempre con hostilidad a Alice.

— ¿Cómo la voy a dejar tranquila?— preguntó Marlene en otro gran grito.— por su culpa mi Francesco esta en cuidados intensivos, te fue a dejar a tu horrible casa y de regreso sufrió un accidente. Tú debiste estar en ese auto y morir, no mi Francesco que ahora está al borde de la muerte, por tu culpa cazafortunas inmunda.

— Señora yo no tengo la culpa de lo que.

— Calla, aléjate de mi hijo, olvídate de él y de que algún día lo conociste.— sentenció Marlene, su cara se había vuelto roja como un tomate.

Alice permanecía inmóvil pensando que ella no era la culpable de lo que le ocurrió a Francesco, pero sin importar lo que ella dijera Marlene no le creería.

— No puedo alejarme de él, yo lo amo con toda mi alma, además de que es el padre de mi futuro bebé.— estas palabras paralizaron a la madre de Francesco por completo, ella era malvada y aunque decía que todo lo hacía por el bien de su familia Alice sabía que no era así.

Este accidente era la oportunidad de Marlene para tratar de alejar a Alice de Francesco para siempre.

— ¿Qué acabas de decir?— preguntó

Marlene después de unos segundos, se sostenía del brazo de Luke para no perder el equilibrio.— ¿Crees que te creeré que estás embarazada de Francesco? ¿Con cuántos tipos millonarios te acuestas al mismo tiempo?

— El bebé que llevo en mi vientre es de su hijo, es el único hombre con el que he tenido relaciones en mi vida y no necesito que usted me crea, él sabe quién soy yo y también me ama.

— Alice, mejor salgamos de aquí, no es el momento de dar ninguna explicación.— intervino Roxana tomándola del brazo, Alice siempre era muy calmada, pero que la tildaran de una cualquiera la estaba sacando de sus casillas.

— Sí, mejor váyanse y ya sabes no te quiero volver a ver por acá ni en ningún lugar buscando a Francesco.

Sin más remedio Alice salió de la clínica con Roxana, por más que quisiera confrontar a Marlene, ella no le creería nunca y ahora tenía otro motivo para odiar de su relación. Para Alice esto no era importante en estos momentos, solo necesitaba estar cerca de Francesco y saber en primera persona como evolucionaba luego de su accidente.

— Si quieres podemos ir a mi casa y pasas el día ahí, hoy no tengo trabajo y así podemos hablar todo lo que ocurrió.—rompió el silencio Roxana cuando llegaron al auto y Alice solo asintió, Roxana era una de las personas que mejor la conocía y entendió de inmediato todo lo que estaba sufriendo y que no era el momento para hablar de lo que había ocurrido hasta estar en otro lugar.

Camino a la casa de Roxana, Alice no dejaba de pensar que si el accidente había sido cerca de su casa eso significaba que Francesco había querido ir a hablar con ella.

Esto convertía a Alice en la culpable, o al menos eso era lo que empezaba a atormentarla y sus lagrimas empezaban a caer sin para ante la mirada confundida de Roxana.

— Bien Alice, necesito que me expliques que fue lo que ocurrió.— sentenció Roxana cuando entraron en su casa, ella vivía sola en la que era la casa de sus abuelos, era su única nieta y ellos le heredaron casi todas sus pertenencias.

— Ayer le dije a Francesco que estoy embarazada.— respondió Alice simplemente con la mirada perdida, sentándose en el sofá.

— Entonces si estás embarazada, no era la forma en la que me hubiera gustado enterarme.— interrumpió Roxana tomando asiento a su lado.

— Él no lo tomó de buena manera, entró en pánico, dijo que no era el momento de tener un bebé.— Alice hizo una pausa al recordar la noche de ayer y la petición de Francesco de abortar a su bebé.— no entendí su reacción, además, insinuó en que debía abortar.— decir esto terminó de quebrarla.

— Ay amiga.— susurró Roxana y la abrazó muy fuerte por varios segundos.— entonces supongo que te fuiste del restaurante en ese momento.

— Si, me dolió mucho su actitud, yo lo amo y esperaba que con una noticia como está él estuviera feliz de consumar nuestro amor, pero ahora veo que cometí un gran error al irme, él se arrepintió de inmediato y quiso ir por mí, su madre tiene razón, por mi culpa está al borde de la muerte.

— No permitiré que digas eso, no tienes la culpa de nada, fue un accidente, tú solo hiciste lo que debiste hacer e irte de ahí. Estoy segura de que Francesco también te ama. Así que te volveré a repetir, no fue tu culpa, estas cosas ocurren y te aseguro de que cuando él despierte te buscará y volverán a ser la pareja que han sido en este último año.

Alice se dejó caer en el hombro de su amiga nuevamente, agradeciendo enormemente el poder tenerla en estos momentos.

Ahora tocaba una de las cosas más difíciles para Alice, darle la noticia a sus padres de que sería madre y sin tener noticia de Francesco aún, debía confesarles que muy probablemente sea una madre soltera. Con una noticia como esta ellos la echarían a la calle, Alice no era su hija predilecta, en realidad su hermana Alison tampoco, pero al ser Alice la hija mayor le tenían un especial resentimiento.

Continu

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La Mujer Olvidada del CEO

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