Capítulo 2
Ava lloró. Lo hizo hasta sacar el dolor y el amor que podía sentir dentro de su alma. Se hacía preguntas que no parecían no tener una respuesta y murió en un segundo. Dando así la oportunidad de revivir a una nueva Ava. Una mujer que cerrará su corazón a los sentimientos que la mantienen débil y dejará el mismo espacio para la venganza.
Ella no supo qué tan rápido transcurrió el tiempo, pero cuando se levantó de su miseria, escuchó el auto de Louis llegar. Ella corrió y cerró con seguro la puerta, tomó una ducha y borró de su rostro todo rastro de amargura y dolor, pues estaba más que segura de que no valía la pena.
Él entró satisfecho y sin mirar a ningún lado fue a su habitación y se quedó dormido, ya que había llegado borracho.
Al siguiente día se dirigió a la habitación de Ava, quería insistir en que filmará el divorcio para poder quedarse solo en su mansión. Tocó la puerta y esta se abrió sola, así que entró y encontró una nota sobre la cama.
Nota: Te dejó en libertad y me voy. No olvides que tenemos un trato, si lo cumples, en un mes te firmo el divorcio.
Él asomó una sonrisa en su rostro y en seguida se marchó con su hermano para darle la buena noticia.
—¿Tú por aquí? Pensé que continuaba de viaje.
—Ya no más viajes. Tengo la mansión solo para mí y ahora me pondré serio con las obligaciones de la empresa.
Steven lo observó con una ceja anclada —¿De verdad? No lo creo.
Él se acercó y se sentó en el viejo banco junto a su hermano que estaba en su silla de ruedas. —Quedé sin un centavo.
—¿Qué? ¿Te gastaste todo el dinero que tenías en placeres?
—No vengas a reclamar. Ellos me impusieron a una mujer, y yo no sigo órdenes.
—Era tan fácil como darle un nieto a nuestros padres y hacerlos felices.
—Nooo. Estoy empezando a vivir y me interesa seguir saciando los deseos de mi cuerpo. Aún no quiero tener una responsabilidad para toda mi vida.
Steven colocó los ojos en blanco —¿Qué sigue, señor placeres?
—Ya tengo la mansión solo para mí. Así que mañana regreso a la empresa para poder seguir manteniendo mi costoso y delicioso ritmo de vida.
—Aunque la palabra placeres no sale de tu boca, estás pensando en trabajar y eso es bueno.
—¡Vendrás conmigo!
Él se asombró y sus mejillas se sonrojan —Para nada. Yo te puedo asistir desde este lugar.
Louis lo miró con una ceja anclada —Te informo y no te pregunto ¿Pasarás toda la vida encerrado?
—¿Qué haré si solo soy un invalido inútil?
Louis se acercó y lo miró a los ojos —No. Eres una persona brillante que no puede caminar. Tienes un súper poder que admiro y cambiaría mi movilidad por poseerla.
—No digas cosas para hacerme sentir bien. Siempre intentas darle color a mi vida, pero yo no estoy ciego y puedo saber lo que te propones.
—¡Ah sí! ¿Fuí yo quien te hizo sentir bien cuando te dejé a solas con esa chica en tu habitación? Recuerdo que ella salió tres días después.
—Yo, al contrario de tus gustos, buscaría a alguien que me amará. Una compañera de vida.
—Perfecto, pero estoy seguro de que no la encontrarás, si continúas encerrado en esta enorme y solitaria mansión.
Steven se sentía ansioso de solo pensar que estaría acompañado de más personas, pues odiaba que las personas sintieran lástima por él —¡No lo sé!
—El lunes iniciamos a trabajar, y es cuando le daremos forma a ese auto que dibujaste hace ya un año.
Él se mostró sorprendido —¡Lo recuerdas!
—¿Cómo olvidarlo? Tenemos un nuevo trabajo y es solo ponerlo a caminar. Recuerda que debemos tener a nuestro padre orgulloso —término guiñando un ojo.
—No estoy seguro de ésto. Insisto que puedo ayudarte desde aquí.
—No. Yo te necesito a mi lado y siendo mi apoyo total.
Louis no le dejaba muchas salidas a Steven, pues había decidido sacarlo de la oscura soledad e intentar encaminarlo al mundo exterior. Deseaba que se hiciera fuerte y decidiera enfrentar los obstáculos y el temor de ser señalado. Él era su hermano y el dueño absoluto de su corazón, así que cualquier impulso de llevarlo a la felicidad sería un gran regalo.
Ellos siempre hacían cosas juntos y terminaron jugando ajedrez y tomando una copa de vino seco.
Mientras Ava llegó con Yuli. Llevaba su maleta, su corazón roto y los ojos hinchados de tanto llorar —¿Estás bien?
—Solo estoy en el proceso, pero ya no me lo tendrás que repetir. Aprendí la lección.
—Ava yo…
Ella la detuvo colocando la mano al frente —Ayer él me pidió el divorcio y se fue con una puta. ¡Sí! Me lo dijiste y seguía como una tonta, pero ahora pienso diferente y solo quiero continuar enviando el dinero a mis padres antes de que se enteren de mi divorcio.
—¿Cómo piensas hacer eso? —ella quería ayudar a su amiga aunque no estaba de acuerdo de que llevara esa responsabilidad.
—¿Consiguiendo un trabajo?
—¡Ay amiga! No entiendo y nunca entenderé tu obsesión por ayudar a tus padres.
—¡Yo veré! No pienso quedar mal por el estúpido precoz de Louis.
—Yo no entiendo, pero igual tienes todo mi apoyo.
—¿Me podré quedar contigo? —ella la miró sintiendo un gran susto, pues de no recibirla, estaría en la calle. —En la tarde tengo una entrevista de trabajo.
—¡Claro que sí! Aquí no tendrás la comodidad que tenías en tu enorme mansión, pero eres bienvenida.
Ellas entraron y Yuli la instaló de inmediato en una habitación polvorienta que nunca utilizó.
—Gracias amiga, prometo que te ayudaré con los gastos.
—No puedo creer lo descarado de ese hombre. Te deja en la calle alegando que se quedó sin dinero.
—Te pediré un gran favor. No lo menciones. —De solo escuchar su nombre sentía como una herida punzante en su pecho.
Ella se colocó de pie, tomó la tarjeta y llamó a la mujer que había conocido la noche anterior.
—¡Sí, buenos días!
—Soy la chica a la que le entregaste la tarjeta anoche ¿Cuándo puedo postularme para el puesto?
—¿Ya leíste todo lo que detalla el brochure?
—Sí. Solo necesito dinero y también me interesó mucho el sueldo.
—Siendo de esa manera, podrás venir a las 6:00 para ver de lo que eres capaz.
—Ahí estaré puntual.
Ella cerró la llamada y miró a su amiga. no podía negar el susto que tenía en ese momento, pero la decisión estaba tomada y ella se mantenía muy firmé.
—¿Qué te han dicho?
—Tengo una entrevista a las 6:00 ¿Puedo dormir un rato? Te confieso que no he podido dormir nada.
—¡Una entrevista de trabajo en la noche! ¿No piensas decirme de qué trata?
—No hasta que tenga el trabajo, y solo te puedo adelantar, que se trata del inicio de un plan. Ahora deseo dormir, siento que mi cabeza va a explotar.
Ella durmió y se despertó una hora antes de la cita. Se presentó frente al espejo, maquilló su rostro, pintó sus labios, vistió un hermoso y coqueto vestido beige. Después tomó algunas cosas que sabía que podía necesitar y se marchó dejando a su amiga sorprendida, ya que ella parecía otra persona.
Ava envuelta en su decisión parecía no querer retroceder, y allí estaba, frente a un night club. Todo para convertirse en lo que al parecer llenaba las expectativas de su adorado tormento.
—¿Qué desea señorita? —la detuvo un hombre alto vestido negro, cuando intentaba ingresar. Parecía un escolta de ese lugar.
—¡Buenas noches! —ella sutilmente entró la mano en su bolso y le presentó la tarjeta que le había entregado la elegante mujer la noche anterior. —Me han citado a esta hora.
—¡Bienvenida! Debes entrar por el área Vip y allí estarán los camerinos.
—¡Muchas gracias, joven!
Ella caminó tongoneando sus caderas y llamando la atención de todos. Pues estaba claro que el trabajo arduo en el gimnasio durante tres años había dado resultados. Ella entró y al llegar a los camerinos se encontró con esa mujer que se había quedado con Louis la noche anterior. Sintió celos y mucha rabia, pero solo le dedicó una mirada y siguió su camino hasta donde se encontraba Susy.
Está la miró de arriba abajo algo sorprendida, pues la noche anterior las ropas holgadas ocultaban toda su esbelta y perfecta figura.
—¡Qué bueno que te has presentado!
La chica Cindy, misma que estuvo con Louis la noche anterior se acercó y las volvió a interrumpir. —Ya no hay cupos. Acabo de reunirme con el jefe, y él contrató a mi amiga Pamela.
Ella miró a Ava con indiferencia, pues debía admitir que era muy hermosa y eso solo sería una competencia que no le convendría en ese momento.
Ava sintió un salto en su pecho, pues estaba necesitando el empleó. —¡Qué mal!
Susy la observó con el rabillo del ojo —No te he preguntado.
En ese momento sonó el celular de Susy y ella después de terminar la llamada asomó una sonrisa —Ava. El jefe quiere verte bailar. Es hora de que demuestres lo que tienes y que si mereces un cupo en este lugar.
—¡Muchas gracias!
—Aún no agradezcas y ve a vestirte. Tienes diez minutos.
Ella se alejaba y se les escuchaba murmurando a las chicas que quedaron en el camerino
—¿Igual se va a presentar?
—¿Ella es nueva?
—¡Es muy bonita y joven!
—¿El jefe lo ha ordenado?
—No puedo creer que el jefe lo pidiera.
Ava las ignoró, se vistió de conejita, colocó dos moños grandes que luego decoró con las grandes orejas, maquilló su rostro, ruborizó sus mejillas y justo a los diez minutos estaba lista para su primera prueba.
Angel. El dueño del lugar, tomó asiento y quería ver cuál era el talento que poseía la interesante y hermosa dama.
Las demás chicas también se quedaron pendientes y Ava sintió la presión de las miradas.
—Levanta la cabeza y da tu mejor número. Te cuento que no es normal que el jefe esté tan pendiente de una chica.
Ella solicitó un pieza, la música con la que siempre practicó. Fue de esa manera que se olvidó del público y solo dejó que el ritmo se metiera en sus venas.
Así que empezó a bailar y se adueñó de aquel tubo, lo hizo como nadie. Ella movía con sensualidad sus caderas y llamó la atención incluso de las chicas, cada movimiento era mejor que el anterior, vivió el ritmo y se trasladó a otro planeta, dando su mejor número.
En cuanto terminó se escucharon unos aplausos. Ángel se hipnotizó con la chica y muy rápido lo hizo saber a todos los presentes.
—¡Bienvenida a Blue Club!
Ella lanzó una sonrisa, estaba aún agitada, pero feliz —¡Muchas gracias!
—Mañana deberás pasar por la oficina para hablarte de todo los requisitos, y te felicito, muy buen número. —él no podía dejar de admirar su belleza mientras se dirigía a ella. Sus ojos se volvieron curiosos y no dejó escapar una parte de su cuerpo.
Las chicas se llenaron de envidia por la atención que recibió del jefe, ese era un privilegio que pocas habían tenido desde su ingreso a ese lugar. Así que desde ese momento sintieron envidia y pensaban darle una advertencia muy pronto.
Ava no podía creer que lo había logrado, y aunque deseaba hacer contrato esa misma noche, Ángel tenía pendientes que no podían esperar. Así que le tocó cambiarse y regresar a casa.
—¡¿De bailarina en un night club!? ¿Te has enloquecido?
—Le mostraré a mi esposo que yo puedo ser una puta y lo mejor es que en el proceso ganaré dinero…
—¡Ay amiga! Estás muy loca.
—Soy una nueva Ava. Se acabó la inocencia.
Capítulo 3
Había amanecido y los pensamientos de Ava la mantenían confundida ¿Sería malo ser una buena persona? Las preguntas llenaban su cabeza y aunque decía controlarlo todo dolía. Pensaba en las noches cuando cenaba sola y en los días que deseaba un simple abrazo de afecto. Nada parecía tener la respuesta que necesitaba y esto solo le generaba más ansiedad. Ella tomó su celular para ver la hora y fue cuando se percató de la llamada entrante.
—¡Sí, Buenos días!
—Necesito que te presentes en una hora para firmar el contrato y puedas iniciar a trabajar desde esta misma noche.
—¡Perfecto! Estaré puntual.
Le sorprendió la manera tan directa de la llamada, pero al final tenía un trabajo y era lo que estaba necesitando. Ella se arregló y organizó todo para un nuevo inicio. Vistió casual y decidió no usar tanto maquillaje. Así que después de volver a pasar por la mirada interrogativa de su amiga, se marchó en un taxi.
Estaba algo nerviosa, pero decidida en ese nuevo paso.
—¡Buenos días! —se presentó con Ángel y aquel hombre se la comió con la mirada.
—Pasa adelante.
Ella agradeció, e inició a leer el documento que encontró sobre el escritorio, algunos puntos no eran de todo su agrado y esto lo dio a conocer de inmediato mediante gestos. —¿Podemos hablar sobre alguno puntos o solo debo aceptar sin cuestionar?
—Claro que puedes hablar y podemos arreglar las cosas que no te hacen sentir cómoda. Aquí no las obligamos a nada.
Ella buscó en el documento y escribió en una nota tres punto que no podría cumplir
•Striper.
•Sexo con los clientes.
•Privados.
—Aqui dejas claro que solo deseas hacer presentaciones y no vender tu cuerpo, pero cuestionó el punto número tres, pues te informo que en los privados es donde más dinero podrías ganar, y esto no implica sexo, a menos que lo permitas.
Ella tomó el bolígrafo y tachó la número tres —Entonces sí, aceptó y tengo una última petición.
Angel de inmediato elevó una ceja, pues aquella chica parecía más una mujer de negocios que una bailarina de pole dance, eso le parecía muy interesante —Te escuchó.
—Quiero esconder mi verdadera identidad y mi nombre sería cambiado a “la perla”
—¿Solo eso?
—Solo eso. No sexo y no revelar mi identidad.
Terminando esas palabras colocó su ID sobre el escritorio y firmó de inmediato. Los nervios habían invadido su cuerpo y esto era muy notorio.
—¡Bienvenida, señorita Perla! Me ha encantado su actitud y la gran determinación que muestra.
Ella tendió su mano y cerró el inicio de su nuevo y elegido estilo de vida. Esa misma noche empezó a bailar en aquel lugar y desde su inicio fue la favorita de los clientes VIP y la más odiada por sus compañeras.
Ángel le entregó un camerino solo para ella, lo hizo y no se arrepintió, pues desde su llegada, el lugar tenía más concurrencia y solo para ver a esa diosa mover su hermosa y perfecta silueta alrededor del tubo. Nunca eran todos complacidos con los privados, ya que siempre estaban llenos.
Esa tarde de domingo, Ava estaba frente al espejo y su amiga la observaba con una gran suma de dinero en la mano. Ava le dió ese dinero como un aporte y agradecimiento por mantenerla en ese lugar.
—Esto es mucho dinero Ava. Solo llevas tres semanas en ese lugar y tienes un auto nuevo y todo este dinero.
—Ya te había dicho que ganaría muy bien. Creo que para la próxima semana me mudaré a un nuevo apartamento.
—¿Qué? No sabía que de prostituta se podía ganar dinero a manos llenas.
Ella se dio vuelta y la miró —No soy una prostituta. No me acuesto con ellos y aún soy virgen. Soy bailarina de pole dance en un club nocturno y me molesta que sabiendo el motivo que me llevó a esto, intentes señalarme.
—No conozco los motivos y no creo que esto llevé a ningún lado.
—Solo con no juzgarme me ayudas.
Ava no prestó más atención a su amiga, ella sentía frustración, pues había ingresado a ese club para llamar la atención de Louis y parecía no estar resultando. Lo más preocupante en ese momento, era que solo quedaba una semana para no faltar a su palabra y filmar ese divorcio.
Mientras Louis estaba sumergido en los negocios, quería recuperar fuerzas y lo único que le perturbaba, era seguir casado. Fue una semana muy fuerte para él, pero los resultados fueron excelentes y tenía motivos para celebrar.
—Estoy orgulloso de mi hermano, pero también asombrado —expresó Steven mientras observaba el rendimiento de menos de un mes de trabajo.
—Esto es solo el resultado del trabajo duro. ¿Crees que merezca salir a festejarlo?
—Esta vez lo mereces.
—Por fin tengo tu aprobación ¿Me acompañas?
—No. Yo mejor me sigo encargando del diseño de interiores y terminaciones. Estoy enamorado de nuestro proyecto.
—Me encanta tu nuevo ánimo y así quiero que permanezcas siempre.
Cómo el día de trabajo había concluido, él se aseguró de que su hermano estuviera en casa y luego se dirigió a su apartamento. Esa noche él se perfumó, lució una camisa blanca de seda fina. Algo casual y cómodo, pues ya sabía que no la llevaría por mucho tiempo. Después de aprobar su imagen en el espejo, salió y abordó su Audi deportivo, ese era el auto que usaba en las noches de clubes para sentirse más libre al golpear el aire en su rostro.
Al llegar al night club enseguida fue flechado por aquellas grandes caderas que se movían al ritmo de la música, eso captó toda su atención y fue atraído a ella.
Ava sentía su cuerpo estremecer, pues era la primera vez que tenía su atención y logró esa mirada ardiente que la hizo sentir el primer latido entre sus piernas.
—¡Señor Morgan! —se acercó Ángel cómo de costumbre.
—¿Quién es ella? No la había visto antes por aquí.
—Ella es la sensación de la noche, y sí, lleva solo unas semanas.
—¡Deseó un privado! —él no apartaba la mirada de ella y Ava bailaba para dejarlo impresionado.
—Lamento decirte que ya está apartada, lo siento, alguien se te ha adelantado.
Louis lo miró —Nunca he aceptado un no como respuesta y hoy no será la primera vez.
Ángel no estaba dispuesto a dejar que Louis profanara el cuerpo de Ava —Debo informarte que ella tiene sus reglas y solo baila.
—Tú envíala al privado que suelo utilizar y yo me encargaré de lo demás.
Él sacó dinero en efectivo, le pagó incluso más de lo que ella pedía por los privados y se marchó a esperar su show sin decir una palabra más.
Ángel apretó el dinero y se estremeció al sentirse obligado a enviarle a quien ya le había puesto el ojo para él.
—Susy. Envía la perla al privado 004.
—¿Ya la ha pedido el señor Morgan? ¿Le habló sobre las cláusulas que ella misma impuso?
—Enviala al privado 004 —repitió algo alterado.
—Si, señor.
Ava acababa de salir del escenario cuando fue interceptada por las chicas celosas. Cindy, era quien las estaba comandando y fue la primera en hablar.
—¿Quién diablos te crees? ¿La dueña del lugar?
—No quiero problemas, aquí todas conocen al dueño y yo solo trabajo.
Cindy se acercó e intentó intimidarla —Debes hacer lo que te digamos o…
Ava la llevó a la pared apretando su cuello —Ninguna mujer vendrá a intentar intimidarme y abusar de mí. Y si osan siquiera a pensarlo, les advierto que no le irá para nada bien.
—Cof, Cof, Cof —Ella no podía respirar y en ese momento llegó Susy.
—¿Qué sucede aquí? —Nadie dijo nada. —Si no hablarán no seguiré perdiendo el tiempo. Perla dirígete 004 en 10 minutos.
Cindy se llenó de rabia, pues sabía bien que era el VIP que solía frecuentar Louis. Así que solo la miró con rabia y se juró a sí misma hacerla pagar por el desplante.
Mientras Ava estaba algo nerviosa después de ver a Louis, pero no tenía tiempo de pensar ya que debía hacer su próximo show privado. Ella tomó sus cosas y se trasladaba al VIP cuando Ángel la detuvo.
—No tienes que hacer nada que no desees hacer. Ya conoces los códigos de seguridad.
Ella solo asintió y siguió caminando, ya que estaba algo retrasada. Al entrar dejó sus cosas en el sofá e inició el show, fue hasta entonces que se percató de que se trataba de él, no lo podía creer. Aunque sus piernas temblaban se mantuvo firme, pues se había presentado el momento que tanto había esperado.
—¡Baila para mí perlita!
Ella tomó el control del tubo y bailó como solía hacerlo. Él quedó deslumbrado con su perfección, cada movimiento era atrevido y excitante para Louis, tanto, que decidió aflojar su camisa en el área del cuello. Había pasado mucho tiempo desde que una silueta lo enloquecía de esa manera.
—Baila sobre mí.
Ella negó con el dedo y acariciaba su cabellera mientras lo seguía provocando. Él empezó a llamarla hacia él con su dedo y ella se dejó llevar.
—¡Baila! —él sacó dinero en efectivo y lo lanzó sobre ella.
Ella se acercó y frotó su trasero mientras él estaba sentado, bailó y lo rozó provocando una erección, cosa que disfrutaba, pero también le transmitía miedo.
—¿Qué le hacemos perlita? —sacó aquel gran y erecto falo.
—Resolverlo —respondió humedeciendo sus labios y llevándolo a su boca.
Él estaba enloquecido con todas las sensaciones que le transmitía aquella lengua traviesa, pues ella aprovechó el momento para poner en práctica todo lo que aprendió durante los tres años de espera y parecía estar dando resultados. Esto lo confirmó al observar sus gestos, él estaba derretido con su toqué y muy pronto sintió que la colocaba de pie para dar el siguiente paso. Cosa que ella no permitió y volvió al tubo.
—¡Traviesa! ¡Me encanta!
Ella no le respondió y solo continuó bailando.
—¿Striper? —ella asintió y él se deleitó.
Sin dejar de bailar, sacó toda su ropa y se quedó con las medias finas, una sexy y diminuta tanga y su antifaz.
Él quitó su pantalón y se acercó a ella con intención de poseerla, pero ella negó.
—Esto no está permitido.
—Regálame solo una noche, ya conozco las restricciones y esto quedará entre los dos.
—No. —respondió con una risa traviesa
Él sacó más dinero y lo entró en el pequeño bolso que ella había llevado —¡Será nuestro secreto!
—No, yo…
Ella empezaría a hablar cuando él llevó sus dedos a su vagina y la encontró húmeda y contraída. Esa sensación lo dejó peor que al principio y fue cuando por primera vez en tres años besó sus labios. Más que dinero y cualquier otro ofrecimiento, ella perdió ante el dulzor de ese beso.
Él no deseaba esperar más y acomodando ese hermoso cuerpo en la espaciosa cama que estaba allí adentro. Intentó entrar y lo encontró todo cerrado, pero esto no lo detuvo y besando sus senos y su cuello entró en ella, tomando su pureza.
—¡Ahhh! —ella sintió cómo entró.
Él no se detuvo, pero tampoco soportó tanto placer y terminó casi de inmediato.
—Aún no terminamos.
Ava continuó poniendo en práctica lo que había aprendido, las posiciones, los movimientos y los trucos al entrar y salir hicieron que Louis perdiera ante ella.
—¡Qué rico! —gritó en voz alta.
Ella se colocó de pie, tomó sus ropas, fue al baño, guardó tres de los preservativos usados y de regreso le entregó un documento.
Él no entendía lo que estaba sucediendo, fue cuando ella quitó el antifaz y volvió a besar sus labios.
—Es divorcio querido Ex esposo. Ya lo he firmado.
Él quedó estupefacto ante lo que había vivido ¿Qué diablos acaba de suceder?