Capítulo 2

Ser abandonada en el altar podría ser lo peor sin duda, pero ser abandonada un día antes de la boda era mucho peor, si te dejaban en el altar las personas tenían pena de ti, pero si lo hacían antes de la boda era culpa tuya, o al menos eso pensaba la familia del novio que después de leer la nota de Nick empezó a criticar a Adeline, todo lo había hecho mal según la familia Brown, y ni bien se habían librado de los invitados la echaron a la calle. Su padre no había dicho una sola palabra, su madre no podía evitar sentirse escandalizada, estaba agradecida de ser hija única porque de otra manera probablemente también sería juzgada por alguien más, apenas pudo juntar lo poco de dignidad que le quedaba para no llorar ante todas las acusaciones que le habían lanzado los familiares de Nick

- Hija....

- Ahora no mamá, no puedo soportar otro sermón

- Adeline, necesitamos hablar de lo que pasó ¿en verdad solo te dejó una nota?

- ¿Qué quieres decir?

- ¿No te dio otras señales de que no quería casarse?

- ¿Señales?

- Sí, lo típico

- Mamá él me pidió en matrimonio, yo no lo presioné, si no quería sacarse ¿por qué me lo pediría?

- No lo sé, debe haber alguna razón 

- ¿Tú también crees que es culpa mía?

- No he dicho eso, pero pienso que debió suceder algo entre ustedes

- ¡Ya basta!, suficiente he tenido con la maldita familia Brown

- No le hables así a tu madre — finalmente había hablado su papá

- Me está culpando por lo que pasó — le espetó

- Es tu culpa, te dijimos que era muy rápido, que era imprudente — ella le miró desolada, lo último que necesitaba ahora era que sus padres le echaran un sermón

- Si tanto les molestaba que me casara con él ¿por qué estuvieron de acuerdo?

- Nunca lo estuvimos — le afirmó su padre, sabíamos que ese joven tenía un comportamiento extraño, no confiábamos en él — ya no pudo soportar la presión y explotó

- ¿Y esperan hasta ahora para decírmelo?, ¿esperaron hasta que me abandonara para advertirme?, ¡qué clase de padres son!

- Cálmate Adeline — rogó su madre

- ¡Maldita niña malcriada!, tú nunca escuchas, estabas enamorada, tan ciega y ahora ¿es culpa nuestra?, asume las consecuencias de tus decisiones

- Eso es lo que haré, es obvio que aquí nadie me dará consuelo — tomó su bolso y se dirigió a la puerta

- ¿A dónde crees que vas? — gritó su padre

- ¡A cualquier lugar en donde no me juzguen!

- Hija espera.... — gritó su madre, pero ella ya había salido por la puerta

Se dirigió sin rumbo por las calles, no tenía un plan, solo quería alejarse de todo lo que rodeaba en este momento, se supone que sería un día especial, pero Nick la había abandonado en la boca de los lobos, no solo la había dejado prácticamente en el altar, sino que también se había ido dejando que ella cargara con toda la culpa, y ella era inocente, no había hecho nada malo, ahora que lo pensaba mejor ella había sido un ángel, nunca protestó, ni siquiera cuando su suegra ahora ex-suegra — se recordó — la había excluido de todas las decisiones sobre la fiesta de su boda, ni cuando le dijo que tenía que perder peso para verse como una verdadera lady o lo que mierda quisiera decir eso, a ella nunca le había preocupado su peso, era una mujer curvilínea y estaba orgullosa de ello, pero al parecer eso le había parecido vulgar a su suegra. Terminó llegando a lo que parecía ser un bar, entró sin ninguna ceremonia y se sentó en el taburete.

- Hola, quiero un wiskey — el camarero la miró con incredulidad y le dijo:

- Su identificación por favor

- Ya tengo 22 años — afirmó indignada

- Cariño te ves de 17 

- ¡Me han dejado hoy!, tenía que casarme mañana — agregó, el hombre la miró con pena

- En ese caso la primera dosis es por cuenta de la casa

- ¡Gracias! — dijo al tiempo que se tomaba de una solo trago la bebida, empezó a toser, el hombre le miró serio 

- ¿Es tu primera vez? — cuando terminó de toser ella respondió

- ¡Ajá!

- Entonces debiste pedir algo menos fuerte

- Quiero emborracharme

- Eso no es buena idea

- No necesito otro sermón

- Jajaja, no intento darte un sermón, a mí me conviene que bebas mientras puedas pagarlo —ella le miró seria, sacó su billetera y le tiró en la encimera una cantidad sustancial de billetes

- No suelo preocuparme por mis clientes, pero pareces una buena chica, ¿debería llamar a alguien?

- ¿No quieres el dinero? — el miró la cantidad de billetes y sonrió

- De acuerdo, pero si te quedas inconsciente deberé llamar a alguien

- Si me quedo inconsciente puedes llamar a este número — dijo al anotar en un papel un número de celular, él tomó el papel y luego preguntó:

- ¿Qué quieres beber?

Dos horas y muchos tragos después Adeline apenas si podía mantenerse consciente, todo le daba vueltas y no podía enfocar su mirada, se le acercaron varios hombres que en un principio ella pudo dispensar, pero luego ya estaba demasiado embriagada para deshacerse de ellos

- ¡No quiero!

- Vamos bella, solo quiero beber contigo

- ¡Déjame en paz!

- ¿Porque te haces de la difícil?

- Ya déjame — gritó al notar que el hombre le sujetó por el codo intentando estirarle a otro lugar

- Suéltala — dijo el mesero

- Amigo esto no es tu problema, así que no te metas 

- Es mi bar, así que es mi problema, la chica no quiere ir contigo, ¡suéltala!

- ¡Haz la vista gorda y ya!

- Es menor de edad — mintió — ¿no querrás que llame a la policía verdad? — el acosador lo miró serio y luego soltó a Adeline — eso pensé — agregó sarcásticamente

- Ven chica, creo que ya es hora de ir a casa

Tomó el número que le habían proporcionado y llamó al celular, le atendió una mujer

- Hola ¿quién habla?

- Hola llamó del bar irish, una chica me dio este número, está muy borracha

- ¿Quién?

- No sé, un segundo… ¡oye chica! ¿Cómo te llamas?

- Yo... soy Adeline

- Dice que se llama Adeline

- ¡Dios mío! ¿Qué diablos hace ella en un bar a estas horas?

- No sé, necesito que vengan por ella

- Entiendo, iré por ella

- De acuerdo — colgó y miro a la pobre mujer que apenas se sujetaba en la barra, era muy joven pensó 

Media hora después Jenny llegaba al bar irish, encontró a su amiga hecha una mierda, después de lo que le pasó, pensó que ella estaría en casa llorando ríos de lágrimas, sin embargo estaba en un bar como si hubiera tenido dos días de despedida de soltera

- Adeline ¿me escuchas? — le dijo sujetándola por los hombros

- ¿Jenny?.. Oh Jenny ¿qué haces aquí? ¿También te botaron?

- ¿Qué?

- No dice nada coherente ya hace un buen tiempo — escuchó que mencionó alguien a su espalda, se giró y quedó estupefacta

- ¿Tú eres quién llamó? — preguntó cuándo se recuperó de la impresión

- Sí, soy el dueño del bar

- Ahhh, ¿qué bebió?

- Hummm, de todo un poco, quería emborracharse.

- Creo que su plan resultó, Soy Jennifer Wilson — le extendió la mano

- Mattew Morrison — respondió al darle la mano — tu amiga necesita ayuda para llegar a casa — agregó al ver que Adeline se balanceaba

- Me encargaré de ella, muchas gracias

- Sin problemas

- La cuenta...

- Ya está pagada, pagó por adelantado — agregó

- Típico de ella 

- Creo que no está acostumbrada a beber

- No, pero no la culpo

- Sobrevivirá — dijo él seriamente

- ¿Qué?

- Sobrevivirá a lo que le haya pasado, cuando ella lo decida — profetizó

Jenny no supo que responder a eso, tomó a su amiga y ayudándola a apoyarse en sus hombros salieron del bar, la subió a su auto a duras penas

- La próxima vez que decidas beber, asegúrate de contratar un chofer — le dijo intentando recuperar el aliento

- ¡Maldito! — espetó 

- ¿Quién?

- ¡Malditos todos! — agregó

- En eso estamos de acuerdo

Al día siguiente despertó en la habitación de Jennifer ¿Cómo había llegado hasta ahí?, no recordaba nada, bueno recordaba muy poco, miró el reloj eran las 11 de la mañana, en una hora sería su boda, mejor dicho tendría que haber sido su boda, apretó su cabeza contra la almohada, no era un sueño, realmente la habían dejado, Nick ya no era parte de su vida, él se fue y no le dejó ninguna explicación, tendría que sobrevivir, pero no sabía cómo.

- Buenos días— entró Jenny a la habitación con un vaso de agua y una caja de medicinas

- ¡No es necesario que grites!

- No he gritado, estás muy sensible al parecer

- Me duele la cabeza

- ¿Tienes idea de lo que te pasó ayer?

- No recuerdo mucha cosa

- Tienes suerte de que no te hayan violado, o algo peor

- ¿Cómo llegué hasta aquí?

- El dueño del bar me llamó para ir a buscarte

- ¿El dueño?

- El hombre endemoniadamente atractivo que atiende en el lugar

- Hummmm, ¿el alto?

- Jajajaja, ¿es todo lo que notaste?

- Disculpa pero estoy en lo que las personas llamaría de un "duelo amoroso", no me voy por ahí fijándome en el primer hombre que se me cruce por la calle.

- ¡Tranquila! no es para tanto, solo quería señalar que ayer estabas totalmente borracha y sola en un bar, eso fue muy estúpido por tu parte

- Ya veo, no estaba en condiciones de tomar buenas decisiones, me peleé con mis padres y huí, fue el primer lugar que encontré, yo solo quería olvidar lo que me había pasado

- Ya sé, debiste llamarme, sabes que siempre estoy para ti en cualquier hora

- No tenía planeado salir, solo pasó, yo... —ella empezó a llorar

- Adeline, Nick es un cretino, no te merece, debes olvidarte de él

- Lo sé, no entiendo por qué me hizo esto

- Solo Dios sabe lo que tenía en la cabeza cuando decidió dejarte

- Mamá insinuó que era mi culpa — su amiga la miró sorprendida

- No puedo creer que ella haya pensado eso, es tu madre

- Lo sé, papá dijo que ellos nunca confiaron en él, que fue un error desde un principio

- Amiga... tranquila todo estará bien — la abrazó

- No sé cómo encarar esta situación, todos sabían que me casaría hoy, ¿qué le diré a la gente?

- Tú actúa normal, no le debes explicaciones a nadie

- No entiendo lo que pasó

- Créeme que yo también quiero una respuesta, si alguna vez llego a cruzarme con ese maldito...

- Se fue, y algo me dice que no volverá

- Más le vale — agregó Jenny con evidente cólera

La primera semana después de su abandono Adeline se quedó en casa, ni siquiera salía de su habitación para no tener que ver a sus padres, ella había vuelto sin darles ninguna explicación y se dedicó a dormir, comer y llorar durante 7 días, su padre no le dirigía la palabra ni por error, su madre que era más comprensible trataba de hacer las paces con ella, pero le dolía que ellos no le hubieran apoyado cuando ella más necesitó, la familia Brown la había humillado y sus padres terminaron por darles la razón, ella quería el apoyo de su propia familia, se dio cuenta de lo mal de la situación cuando los escuchó hablar en una mañana

- Tiene que madurar

- Cariño es solo una niña y ha pasado por mucho

- No podemos tolerar esto por más tiempo, está echando a perder su vida

- Eres su padre, debes ser más comprensivo

- Hemos sido muy tolerantes con ella, ya tiene edad para sobrevivir por su cuenta

- Ella lo superará, dale tiempo

- ¿Hasta cuándo?, ni siquiera nos respeta, vive de nosotros y no da la cara hace casi una semana

- Está deprimida es normal

- No va a superar nada si se encierra como un gato asustado, la vida no es color de rosa, y cuando antes lo aprenda mejor

Subió por las escaleras sin hacer ruido, lo que escuchó le rompió el corazón, pero sus padres tenían razón en algo,  debía volver a la realidad, no podía seguir perdiendo clases, su vida seguía y ella tenía que vivirla. Despertó un lunes y se preparó para ir a la universidad, su madre se sorprendió al verle despierta tan temprano, y arreglada

- ¿Irás a la universidad?— preguntó cautelosamente

- Ya es hora

- Entiendo…

- Mamá... me mudaré con Jennifer

- ¿Qué?

- No puedo seguir viviendo aquí

- ¿Por qué no?

- Ya no seré un estorbo para ustedes

- ¿De qué hablas?

- Sé lo que piensan de mí, ya estoy cansada de ser una carga, me mudaré y encontraré un trabajo de medio tiempo

- No necesitas hacerlo

- Es lo mejor para mí, tengo que cambiar mis rutinas o me volveré loca

- Hija, somos tus padres, lo que sea que necesites te lo daremos

- ¡No!, no puedo seguir así, quiero tener algo que hacer, distraerme, seguir aquí solo me trae malos recuerdos

- Adeline, ¡tú no sabes cómo es la vida fuera de estos muros!

- Sea como sea, yo lo afrontaré por mi cuenta y sobreviviré — le afirmó con total convicción, sin tener idea de que pronto se arrepentiría de sus propias palabras.

Capítulo 3

Ni bien llegó a la universidad se tropezó con un montón de personas que habían sido invitados a la boda, ¡maldito Nick!, era muy popular y todos sus amigos estudiaban en la misma universidad

- Querida me enteré de lo que pasó — le dijo una rubia que siempre acosó a su ex, ella quiso ignorarla, pero la mujer insistió — supongo que no fuiste lo suficientemente buena para él y te dejó un día antes de la boda para que lo supieras

- ¿Qué estás insinuando?

- Lo obvio, supongo que quiso una mujer más madura — señaló apretando sus pechos

- Eres una vulgar — le espetó Adeline sin poder controlar su ira

- Apuesto a que no sabes lo que le gusta en la cama

- Me da igual, Nick ya es pasado

- ¿En serio?, entonces ¿por qué me da la impresión de que vas a llorar en cualquier momento?

- Ya déjala Francesca — gritó otra joven que se apiadó de Adeline

- Apenas estoy empezando, esto es muy divertido

- ¡Vete a la mierda!

- Quién diría que debajo de esa fachada de angelito se escondía una vulgar callejera

- ¡Eres una maldita! — se abalanzó sobre Francesca y empezó el desastre

La tiró al piso y la arrastró del cabello, todos estaban escandalizados y otros grababan mientras se reían de la situación, cuando la rubia reaccionó ya estaba echa un desastre, le abrazó con las piernas y Adeline cayó al suelo, golpeando la cabeza con la acera, quedó inconsciente de inmediato. Cuando despertó estaba en el hospital, Jenny estaba sentada a su lado muy preocupada

- ¿Qué paso?

- Gracias a Dios estás despierta, pensé que nunca abrirías los ojos

- ¿Qué paso? — volvió a insistir

- Te diste un buen golpe, llamaron a emergencias y te trajeron aquí

- ¿Dónde estoy?

- En el hospital Saint Joseph

- ¿Cómo te enteraste?

- Tus padres

- ¡Oh no! ¿estuvieron aquí?

- Ellos vinieron ayer

- ¿Ayer?

- Sí

- ¿Cuántos días llevo inconsciente?

- Dos

- ¿Se enteraron de lo que pasó en la universidad?

- Adeline…. no sé cómo decirte esto…

- ¿Decirme que?

- Estas en redes sociales

- ¿Qué?

- Te grabaron cuando agrediste a Francesca

- Yo solo me defendía

- Diste el primer golpe, cuando ella reaccionó ya habías hecho todo un escándalo

- ¡Ella me ofendió!

- Imagino que te dijo algo muy grave para que reaccionaras de esa manera, pero ese no es el punto, el decano vio el video y te expulso por agredir a una alumna

- ¿Qué? ¿me expulsaron?

- Sí, tus padres están muy molestos

- ¿Molestos?, ¡deberían estar de mi parte!

- ¡Cálmate Adeline!

- ¿Por qué diablos no están aquí? ¡son mis padres!

- A principio ellos no sabían del escándalo, pero cuando el decano los llamó y les mostró el video para darles la mala noticia… bueno ellos…

- ¿Ellos que?

- ¿De verdad quieres saber lo que dijeron? Creo que ahora es una pésima idea…

- ¡Ya dime!

- Ellos se han desentendido de ti, me dijeron que enviarían tus cosas a mi casa.

- ¿Qué?

- Tu padre quiere darte una lección, tu madre le contó que querías vivir conmigo, y al parecer él ha decidido que es una excelente idea, pero eso no es lo peor

- ¡No me digas que hay más aún!

- Francesca te ha demandado, al parecer no está contenta con que te hayan expulsado, hoy llegó la misiva, debes comparecer para declarar

- Esto es una pesadilla ¿verdad? en cualquier momento voy a despertar y todo estará como antes

- Lo siento Adeline, no es una pesadilla

- En qué infierno me metí, mi vida era tan perfecta antes de Nick, desde que ese maldito me abandonó parece que arrojaron una plaga sobre mí — se sacó las intravenosas, empezó a sangrar, Jenny se asustó y gritó pidiendo ayuda

- ¡Enfermera, auxilio, alguien por favor!

Entró una joven enfermera sujetó de los brazos a Adeline y apretó el botón de emergencia, en seguida apareció el médico y otro enfermero, le aplicaron un sedante, Jenny quedó en shock por la situación no pudo sentir más que impotencia y rabia al ver en lo que le estaba pasando a su mejor amiga.

Al día siguiente Adeline salió del hospital, estaba más tranquila, había aceptado su situación, ahora tenía que resolver su problema legal, no podía creer que esa maldita la había denunciado, cuando fue ella la que terminó inconsciente y fue a para en un hospital, ser rico tiene sus ventajas, probablemente había movido sus contactos para que la arruinaran de todas las formas posibles, tenía que limpiar su nombre y ver cómo sobrevivir después de eso, oficialmente era una mujer adulta, sus padres ya no la ayudarían en nada, incluso a librarse de la denuncia en su contra. Cuando llegó a casa de Jenny sus cosas ya estaban allí empacadas en cajas, empezó a abrir las cajas y los recuerdos invadieron su mente, encontró un oso de peluche que le habían regalado por navidad, era su favorito, lo tenía desde los 8 años, su infancia fue tan buena como cualquier otra, pero cuando creció y sus padres perdieron a su hermano mayor en un accidente automovilístico todo cambió, empezaron a exigirle en todo, su padre se obsesionó con que ella no fallara en nada, debía ser perfecta, incluso prácticamente la habían forzado a estudiar contabilidad para seguir los pasos de su padre, ese iba ser del destino de Jack, pero al fallecer prematuramente había dejado un vacío en la vida de la familia Howland, un espacio que ella nunca podría llenar no importaba cuánto lo intentara nunca reemplazaría a su hermano, ahora que sus padres la habían abandonado a su suerte comprendió que ella solo había sido el reemplazo, uno que fracasó desastróficamente, concluyó que su vida ya era un desastre antes de que Nick entrara en ella, que le abandonaran antes del día del casamiento solo afloró lo que ya estaba mal en su vida, no pudo evitar las lágrimas que caían como cataratas por su rostro

- Adeline…. ¿qué sucede cariño?

- Nada, solo acabo de darme cuenta de lo miserable que ha sido gran parte de mi vida

- ¿A qué te refieres?

- A mis padres, ellos nunca me quisieron, no como a Jack, y cuando murió, yo fui solo un reemplazo, ahora que sus planes están arruinados, ellos me abandonaron a mi suerte

- Lo siento amiga, sé cuánto te duele la pérdida de Jack, tus padres no tienen perdón de Dios por querer convertirte en el hijo que perdieron

- Tú lo sabias ¿verdad?

- Siempre sospeché que no te gustaba la contabilidad

- Jajaja… ¿era así de evidente?

- Querida a ti siempre te gustó artes, moda y literatura

- Mi padre quería que siguiera su legado

- Lo que más me molesta es que tu madre nunca haya intervenido en esta locura

- Ella es muy anticuada ya sabes

- Deberías dejar de ponerle escusas para todas las cosas horribles que te hace

- Lo sé, debo aceptar la realidad

- Sí, cuanto más temprano lo hagas lo superarás más rápido

- Gracias por abrirme las puertas de tu casa

- Siempre serás bienvenida aquí — prometió

Era el día D, cuando llegó al juzgado para responder ante la denuncia que presentaron en su contra pensó que no podría haber nada peor, sin embargo allí le esperaba Francesca muy contenta para ver uno de los momentos más humillantes de su vida

- ¿Qué haces aquí?

- ¿Qué crees? yo te denuncié, así que vine a prestar mi declaración de los hechos

- ¿Por qué hiciste eso? ¿no te bastó con enviarme a un hospital?

- No tienes idea de lo que te espera maldita

- ¿Por qué me odias tanto?

- ¿Aún lo preguntas? — ¡Tú lo arruinaste todo!

- No sé de qué hablas, ni siquiera te conozco bien

- Con Nick, él era mío, y ¡tú me lo robaste!

- ¿Todo esto es por culpa de ese maldito?

- Tú no lo conoces, él y yo somos de la misma clase, pero tú eres una sosa, no tengo idea del por qué te eligió a ti, pero me alegra que haya recapacitado a tiempo

- Ese maldito me arruinó la vida, ¡puedes quedártelo!

- Ya es tarde para eso, tú lo alejaste, ahora ya no tendré mi oportunidad con él, y pagarás por ello

- Francesca de verdad no es culpa mía que él se alejara de ti, debes dejar aún lado el odio que sientes por mí, yo quiero resolver esto por las buenas — ella la miró maquiavélicamente

- Las personas de nuestra clase no resuelven las cosas con simples disculpas

- Francesca…

- Señorita Adeline Howland, Francesca Lennon pueden pasar — llamó la asistente de la audiencia preliminar, ambas se miraron y entraron en silencio

El ambiente estaba muy tenso, el juez leyó los cargos en su contra, el abogado de Francesca solicitó que se aplicara todo el peso de la ley para dar el ejemplo pero que estaba dispuestos a negociar, ahora era el turno de la defensa que presentó su argumentación, el juez le pidió a Adeline que diera su versión de los hechos, ella no negó lo que había pasado, era imposible, tenían videos que probaban la agresión, le preocupaba lo serena que estaba Francesca algo le decía que no era un buen augurio

- Señorita Howland puede usted hablar ahora — le permitió el juez

- Su señoría solo quiero aclarar un punto de la acusación, yo no empecé este conflicto, la señorita aquí presente — dijo controlando toda su rabia— fue quién me insultó en un principio, me humilló en público y me hizo perder la compostura, yo solo estaba pasando por allí cuando empezó a provocarme en frente de todos.

- Comprendo… — dijo seriamente el juez — pero eso no justifica la agresión

- Por supuesto, solo queremos que se tenga en consideración las circunstancias atenuantes del caso — respondió el abogado de la acusada

- ¿Cuál fue la causa de la discusión?

- ¿Necesito decirlo aquí en público? — preguntó Adeline evidentemente consternada

- Está detallado en nuestra petición — mencionó su abogado, el juez revisó el papeleo

- Ah, entiendo, bueno tendré en cuenta esto, pero la señorita debe tener claro que si considero este argumento tendrá que asumir las consecuencias de mi sentencia.

Adeline se acercó más al abogado y preguntó en su oreja

- ¿De qué consecuencias habla el juez?

- He alegado que estás emocionalmente inestable debido a los últimos acontecimientos sucedidos en tu vida

- ¿Le dijiste que estoy loca? — ella estaba estupefacta.

- Era eso o 6 meses de cárcel, el abogado de la señorita Howland fue quién sugirió esta alternativa disque para resolver las cosas en paz — ella quedo congelada, la mera idea de ir a la cárcel le daba pánico

- ¿Y bien? — insistió el juez, Adeline movió la cabeza en señal de aceptación — de acuerdo, teniendo en cuenta la acusación, las pruebas presentadas y la argumentación de la defensa declaro a la señorita Adeline Howland culpable de agresión en primer grado consecuente de su inestabilidad emocional y se le sentencia a terapia para el control de la ira por 6 meses con revisiones mensuales

Cuando el juez terminó de sentenciarla Francesca tenía una sonrisa radiante en el rostro, comprendió que ella había logrado su objetivo, además de dañar su futuro estudiantil, había logrado que la declararan mentalmente inestable, su vida estaba arruinada. Cuando terminó la audiencia su abogado le dijo:

- Ha salido mejor de lo que esperaba

- ¿Qué? me han humillado y me declararon como una loca

- No es cierto, y podría haber sido peor, la familia de esa joven es muy poderosa, si hubieran querido te habrían mandado a la cárcel directamente

- ¿Debería agradecer a esa maldita por no estar en una celda?

- Tranquila, si cumples con la terapia, dentro de 6 meses ya estarás libre de esta situación, podrás seguir con tu vida como si nada

- ¿Vida? ¿qué vida?, a causa de este drama he perdido todo lo que tengo

- Siempre puedes empezar de nuevo — dijo él con seriedad

- Me temo que no me queda de otra, ya no tengo familia, estudios, ni recursos

- Si necesitas de un empleo te puedo ayudar a encontrar algo

- ¿Crees que alguien me contratará sabiendo que tengo antecedentes?

- Tu caso es más común de lo que piensas, además tu delito es menor, nada grave

- Necesitaré toda la ayuda que pueda tener, gracias señor Kane

Se despidió del abogado y fue a la casa, Jenny estaba cocinando el almuerzo cuando llegó

- ¿Y bien como te fue?

- Fue traumático

- ¿Qué paso?

- ¡Esa maldita estaba allí!

- Es lógico, ella es la que te acusó

- Fue solo para vanagloriarse de mi desgracia

- Lo siento, ¿que dictaminó el juez?

- Fui declarada culpable, pero eso ya me lo esperaba, lo que no esperaba era ésta sentencia

- No me digas que irás a la cárcel

- No, este es mi primer delito y hubieron circunstancias atenuantes, así que…

- ¡Ya dime!

- Ellos querían mandarme a la cárcel por seis meses

- ¿Qué?

- Sí, la muy perra quería meterme a la cárcel por una estupidez

- ¿Y qué paso?

- Era evidente que el juez se dio cuenta de la situación después de que mi abogado diera su alegato

- ¿Así que estuvo de tu lado?

- No precisamente, pero me pidió dar mi versión de los hechos, mencioné que Francesca me había provocado intencionalmente

- ¿Y?

- Preguntó sobre las razones, mi abogado le dio detalles de las circunstancias

- Oh no lo siento

- No, todo bien, el juez tuvo la decencia de verlo discretamente

- ¿Y después?

- Yo pensé que me darían servicio comunitario

- ¿Y no lo hicieron? — dijo ella aliviada

- Fue peor — agregó Adeline haciendo una mueca

- ¿Peor?

- Me declaró emocionalmente inestable y me sentenció a seis meses de terapia para el control de la ira

- ¿Qué?

- Exacto, esa mujer además de hacer que perdiera todo lo que tenía, hizo que me declaran loca

- ¡No estás loca!

- Claro que no

- Entiendo que estés molesta, pero no es tan horrible si lo piensas mejor

- Sé que pudo ser peor, pero no puedo estar contenta con los resultados

- Todo mejorará ya verás — afirmó su amiga sin saber que su pronóstico estaba totalmente equivocado

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