Capítulo 2

"En las aguas profundas y calmadas de la mente, el lobo acecha."

F. T. McKinstry

-Es mucho lo que se ha dicho sobre nosotros durante más de dieciséis siglos. Escuchar cada mito y cada leyenda que se cuenta en noches de luna llena donde nos hacen ver como simples seres malditos, temibles e incluso diabólicos. Adjudicarle a nuestra capacidad licantrópica el adjetivo de castigo o maldición del Gran Zeus, es simplemente bizarro. Estamos aquí porque somos poderosos, no somos hombres lobos. Somos lobos que nos vimos obligados a mimetizarnos como simples humanos para evitar que nuestra raza se extinguiera a manos de ellos. Absurdos humanos no saben cual es nuestro verdadero poder. -Sigmur golpea con el puño el escritorio y sus ojos se vuelven puntos rojos centelleantes, mientras sus grandes y filosos colmillos, afloran.

Suena el timbre de salida, Daciana se levanta de su asiento y sale del salón de clase, afuera la espera Kurt sonriente y con su mirada perversa.

-¿Qué tal la clase del Alfa Sigmur?

-Genial como siempre, ¡es el mejor!

-¿Vamos al gimnasio o prefieres experimentar en el laboratorio de anatomía? -Incita Kurt a la hermosa Daciana a un breve encuentro sexual.

-Dónde prefieras, sabes que contigo voy a donde sea.

-Vamos al laboratorio, me encantará ver tu sexo contraerse como planta carnívora a través del telescopio.

-Me fascina esa creatividad perversa que posees.

A dos metros de ellos, están reunidos el grupo de los deportistas, Greco es el alfa de la manada Starmoon. Su aversión hacia Kurt tiene una única razón, el amor de Daciana. El alfa siempre estuvo enamorado de ella, pero Kurt se atravesó en su camino y ahora es su acérrimo rival.

Un auto se detiene justo frente al portón principal de la Hight school "Johan Wolfgang Von Goethe". La chica vestida con sudadera y capucha gris, baja del lujoso vehículo Aston Martin V6 color plata aperlado. Detrás de ella, un hombre alto, fornido, elegantemente vestido, ambos entran al colegio. Kurt siente una rara atracción por aquella chica humana, su olfato rastrea el aroma ferormónico de la joven pelirroja.

-¡Hey! Tonto, ¿qué miras? -reclama Daciana, dando un codazo en el costado de su alfa.

-Nada, deja los celos, vamos a lo nuestro. -pasa su brazo sobre el cuello de su omega Kira y camina junto a ella rumbo al gimnasio. Eventualmente él voltea hacia atrás para ver hacia donde se dirige la chica de la sudadera gris.

-Pensé que querrías que fuésemos al laboratorio, eso me excita más. -replicó ella.

-No quiero que te oigan gritar el resto de los chicos -le da un guiño.

-¡Ufff! Veremos que tan cierto es lo que dices. -le da un beso escueto.

-Sabes que no soy de hablar por hablar, ¡lo dicho, hecho! -sonríe con malicia.

En tanto, en la oficina de la directora, entra Boris Hamilton en compañía de su hija Kira.

-Bienvenido Boris, puedes sentarte -sonrió Accalia Rollin estrechando con firmeza la mano del hombre.

-Accalia, ella es Kira, mi hija y quiero que comience hoy mismo en esta institución. Prácticamente perdió un año en el otro colegio donde estaba.

-Por supuesto, ¿En que nivel está? -se coloca los lentes de lectura y revisa en la carpeta con los documentos de la joven.

-Es su último año -responde Boris.

Daciana en tanto, permanece en silencio, sus brazos cruzados a la altura del pecho y con el rostro hacia abajo.

-Muy bien, entonces puede quedarse hoy mismo, si deseas. Sugiero que entre al salón de clases al terminar el receso, mientras llenamos su ficha. -Kira levanta el rostro y voltea hacia su padre en respuesta de desaprobación.

-Es lo mejor hija. -dice colocando la mano sobre el hombro de Kira, quien reacia se mueve para apartarse de él- Yo traeré tus cosas luego.

Justo en ese momento suena el timbre de entrada. Sin modular ni una sola palabra Kira, sale de aquella oficina para enfrentarse al nuevo grupo de estudiantes de su nuevo colegio.

Ante la mirada de sus compañeros, ella irrumpe en el salón. Todos la observan risueños. Greco murmura a Keith:

-Carne nueva. -el otro chico asiente con una sonrisa maligna.

-Bienvenida Srta Hamilton -la recibe Sigmur, ella se sorprende de que aquel hombre sepa su nombre acabando de llegar- Espero que logre adaptarse al grupo de chicos lo antes posible. -apoya las manos sobre el escritorio y observa al resto de los estudiantes- Como también espero que ustedes reciban de la mejor manera a su nueva compañera.

Greco quien suele ser espontáneo y muy expresivo comenta:

-Por supuesto que le dare–mos un excelente recibimiento a la Srta Hamilton ¿no es así chicos? -los silbidos y gritos eufóricos del grupo de Greco, perturban a Kira.

-Gracias, profesor -responde parcamente, se sienta intentando contenerse, tratando de no explotar y mandarlos a todos al mismo infierno.

-Bien, continuemos con el tema que dejamos a medias en la hora anterior. ¿A ver, Daez, cuál fue el tema que te tocó leer?

-Profe el tema de licantropía.

-Te escuchamos.

La joven de cabello negro corto, con aspecto un tanto varonil, se pone de pie, saca el libro y comienza a leer el texto.

-"Licaón era un rey culto y religioso, muy querido por su pueblo, al que ayudó a abandonar la vida salvaje que habían llevado hasta entonces. Fundó la ciudad de Licosura, una de las más antiguas de Grecia, y en ella erigió un altar a Zeus Liceo. Pero su apasionada religiosidad le llevó a realizar sacrificios humanos, lo que degeneró su posterior metamorfosis. El escritor Ovidio afirma que llegó al punto de sacrificar a todos los extranjeros que llegaban a su casa, violando así la sagrada ley de la bendita hospitalidad. Habiéndose enterado de tal aberración, Zeus se hizo pasar por un peregrino y se hospedó en el palacio de Licaón. Esté se preparó para matar al peregrino, pero, alertado por algunas señales divinas, quiso asegurarse antes de que no era un dios, como afirmaban los temerosos súbditos. Para ello hizo cocinar la carne de una de sus víctimas o de un esclavo, y se lo sirvió a Zeus. Este montó en cólera y transformó a Licaón en lobo, e incendió después el palacio que había sido testigo de tanta crueldad." De allí proviene el término licantropía que proviene del griego significa lýkos (lobo) y anthrōpos (humano).

-¿De dónde extrajo la información Daez?

-De woolfinpedia, profe. -interviene en tono burlón Valkyria y el resto comienza a reírse.

-Retírese y espéreme en mi cubículo Srta Fergunson.

La chica, mastica con movimientos pronunciados su goma de mascar, la saca de su boca y la arroja al cesto de basura mientras sale del salón con absoluta parsimonia ante la mirada fría de Sigmur.

-Bien, los escucho. ¿Quiénes pueden opinar sobre lo leído por su compañera? -el hombre dirige la mirada hacia todos los asientos notando la ausencia de uno de sus estudiantes.

Justo en ese momento irrumpe Kurt en el salón, un tanto sudoroso.

-Permiso, profe. ¿Puedo entrar?

-¿Dónde rayos estaba usted Kurt? -pregunta con severidad y el chico le da un guiño a su padre.

-En el gimnasio, practicando un poco para el campeonato de fin de semana, profesor.

-Entre y siéntese. -le ordena.

Kurt entra y rápidamente ve a la chica pelirroja sentada del lado contrario a su silla, de pronto una extraña sensación recorre su cuerpo y su espíritu protector surge, haciéndole saber que su conexión con Kira es inequívoca.

Capítulo 3

"Bajo la luz de la luna, los enamorados encuentran refugio."

Autor desconocido.

-Pensé que nunca volvería a verte Boris. -espeta la mujer.

-También lo pensé, Accalia -se reclina del asiento y con la mano colocada en su mentón comenta en un tono sarcástico- o debo llamarte madre.

-A pesar de que no desees hacerlo, nada cambiará tu origen. Eso es irrenunciable, hijo.

-No pensaba volver a la manada nunca -asevera con rigidez-, pero debo proteger a Kira del resto de los humanos y este es el único lugar donde puede estar sin correr riesgos. -sus palabras están cargadas de inminente resignación.

-¿Ya lo sabe? ¿Sabe quién soy y sabe quién es su abuelo? -cuestiona Accalia.

-No, no lo sabe. Sospecha sobre su naturaleza, pero no le he confesado la verdad. No sé cómo podría reaccionar.

-No sé que esperas para decirle que es uno de los nuestros.

-Si todo fuese tan sencillo como lo dices, te aseguro que lo habría hecho ya, madre.

-Todo es tu culpa. Si hubieras desistido de esa idea de follarte a una humana, Kira sería una más de la manada "Clair de lune".

-No me arrepiento de nada, mucho menos de haber amado a Alexa. Sé que para ti, todo fue parte de un instinto animal, pero no, te equivocas Accalia. Cuando decidiste que debíamos ser como el resto de los humanos, también me condenaste a sentir y vivir como ellos. No sabes cuanto me pesa esta eternidad. Si hubiese muerto junto a ella, dolería menos. Pero que sabes tú lo que es amar. -esgrime tratando de mover emocionalmente a la incólume mujer.

-Siempre hablando como humano. Entiende que era necesario. No pienso explicarte lo que significa para nosotros la preservación de nuestra especie. Ustedes los humanos se divierten matándose unos a los otros, presos de sus propia inconciencia y supuesto raciocinio. Mientras, nosotros en cambio, tenemos un espíritu libre e incontrolable. Lamento que no lo hayas entendido nunca, Boris.

-Nunca llegaremos a entendernos, madre. -se levanta de la silla, arregla su corbata y su saco- Pero por ahora no puedo negar que eres mi única opción. Iré a buscar las cosas de Kira para traérselas y por favor, dile a mi padre que seré yo quien le cuente la verdad a mi hija.

-Como quieras. -se pone de pie y camina hasta su hijo colocando su mano en su hombro y susurrando - A pesar de todo, siempre vivirás en mi corazón, la sangre que bombea dentro de tus venas, es mi misma sangre.

-Hasta pronto, madre -Boris sonríe con ironía y sale de la oficina enojado. La sola presencia de su madre lo perturba y lo llena de frustración.

Luego sube a su auto y conduce fuera de los Chalets de la R-66 rumbo a la ciudad de La Sierilla donde vive desde hace dieciocho años y donde trabaja en su propia empresa de tecnología digital.

Veinte minutos después llega hasta su lujosa mansión. Baja de su auto, saca las llaves del bolsillo de su pantalón, abre la puerta y entra. Sube las escaleras, camina por el largo pasillo, pasa frente a la puerta de la habitación que él mismo clausuró desde la muerte de Alexa.

Ya han pasado dieciocho años de aquel duro momento.

Algo dentro de él, lo impulsa a entrar en aquel lugar saturado de recuerdos inolvidables. Lentamente abre la puerta, solo ver el cuadro que él mismo dibujó de su amada Alexa, lo envuelven como en un transportador del tiempo al momento en que llegaron a esa casa.

***

Boris cubre sus ojos con sus manos, mientras la conduce dentro de la habitación.

-¿Lista para ver donde estamos? -Alexa asiente. Él descubre sus ojos.

-¡Oh por Dios! -exclama ella- esto es hermoso. -le dice visiblemente emocionada.

-¿Te gusta? -pregunta él sujetándola por la cintura.

-Claro que me encanta -se gira de frente a él y lo besa apasionadamente.

-Esta será nuestra habitación.

-Me encanta, me encanta -contesta sonriente. Se aparta de él y va hasta la ventana. Desde allí puede ver el enorme jardín que rodea aquella casa.

-Nos vendremos a vivir, después del matrimonio. -susurra él a su oído, rodeándola con sus brazos desde atrás.

-Estoy ansiosa de estar junto a ti, de ser tu esposa, tu mujer, de amarte sin límites. -dice ella y se gira hacia él, enlazando sus brazos en su cuello, lo mira fijamente.

-Yo también te deseo. No imaginas todo lo que he tenido que aguantarme para no devorarte entera.

-¡Uyy! Que salvaje, eso me excita. ¿Tienes hambre? -lo mira provocativamente.

-Sí, estoy hambriento, ¡Grrrff! -gruñe como perro- pero hambriento por devorarte a ti.

-Bajemos a comer, compre algunas cosas, sabía que tardaríamos arreglando nuestra nueva casa.

Ambos bajan las escaleras con una sonrisa en sus labios hasta llegar a la cocina. Alexa saca de las bolsas de papel algunos enlatados y envases de comida congelada que compró en el trayecto. Boris la ayuda a destapar los enlatados y en diez minutos ya tienen la mesa servida. Después de almorzar, regresan a la habitación a terminar de arreglar los muebles.

Para Boris es tentador saber que su amada está en celo, puede olfatear a metros sus feromonas, pero él mismo se ha propuesto evitar al máximo todo contacto sexual con ella, no desea poseerla sin antes confesarle su atroz verdad. Llevan tres meses de noviazgo y su deseo y amor es tan intenso, que sin dudarlo le pidió matrimonio.

Alexa, es una chica muy espiritual, fue criada en un hogar rodeado de naturaleza, es vegana y pertenece a una familia con una cultura indígena, arraigada. Respeto y amor por la pachamama, es su principio; así como su conexión con los animales y las plantas, es incondicional.

Aunque ambos piensan que su encuentro fue producto de una mera casualidad, lo cierto de ello es, que estaban destinados el uno al otro por designios de la Luna Selena; y que a pesar de que Alexa era una humana, estaba unida a Boris como su Luna y compañera de misión. A través de ellos nacería la futura niña Alfa que dirigiría a Clair de Lune, en muy pocos años.

Sin darse cuenta y sin imaginarlo, aquel primer encuentro entre ellos no es casual, realmente nada lo es...

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KIRA "La Lobezna del Alpha"

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