Capítulo 2

-Ningún trabajo me ha quedado grande, menos lo será un club para saciar los deseos más secretos y reprimidos del hombre - frunció el ceño-. Supongo que acá es donde almacenará las bebidas, los insumos que sobren y... ¿los aparatos sexuales? -carraspeó.

Sonreí ladeado, viéndola directamente a los ojos.

-No - negué-. Estas serán las cavernas donde el amo podrá someter a su sumisa.

Si antes se encontraba colorada, su rostro explotó junto a sus ojos.

-¿Qué tanto le sorprende? ¿Nunca ha escuchado del BDSM? - inquirí-. Solo he dicho lo que me pidió.

-No, ¿Qué es eso? Mejor ni me lo diga. Nunca he oído hablar de esos términos tan extraños en mi vida - sacudió la cabeza, centrando la vista en el espacio-. La piedra granito quedaría perfecto para las paredes de este lugar, ¿le parece? -cambió de tema.

-Me parece bien.

-Perfecto - anotó varias cosas en su tableta.

Si sigo diciéndole más cosas la pobre se va a quedar sin cabeza. Regresamos a la oficina y cerramos el contrato de remodelación. Antes de irse volvimos a estrecharnos las manos, dando por cerrado el trato que acabamos de firmar. Sentir su contacto me trajo una corriente que me subió por todo el brazo. Carol apartó la mano rápidamente, terminando con la electricidad que me brindó por un instante su mano.

-Mañana a primera hora estaré viniendo con mis trabajadores para empezar - sonrió-. Me gustaría que estuviera presente para que esté por enterado de lo primero en que se va a trabajar.

-Cuente con mi presencia.

-Muy bien, entonces, ¡hasta mañana, Sr. Blaze! Le deseo un buen resto de tarde - salió de la oficina, mostrándome lo bien que contonea la cadera.

Será una interesante remodelación, y más al tener a semejante monumento pasearse y moverse por cada pasillo.

Después de haber dejado completamente vacío el club, me dirigí hacia mi apartamento. Me sorprendió mucho encontrarme a June en el pasillo, pues es rara la vez que viene a visitarme. Apenas me vio se abalanzó sobre mí, rodeando mi cuello y recostando la cabeza en mi pecho.

-¡Por fin llegas, Kilian! - chilló.

-¿Qué pasa? ¿Qué haces a esta hora aquí? - la tomé por los hombros y la separé de mí-. Porque has estado llorando -afirmé.

Se quedó viéndome fijamente sin decirme palabra alguna. La guie al interior del apartamento y la senté en barra que divide la cocina. Sus ojos se encuentran cristalizados y no deja de mover las piernas inquietamente.

-¿Qué te sucede, June? - le entregué un vaso de agua y apoyé los codos sobre la barra-. Sabes que puedes confiar en mí, hermanita.

-Lo sé - sonrió triste-. Es complicado. Creo que cometí un grandísimo error, Kilian -rompió en un llanto incontrolable.

CAROL

A lo largo de estos dos años que llevo trabajando como diseñadora de interiores, nunca me había topado con una persona que estuviera tan mal de la cabeza. El Sr. Kilian Blaze no tiene bien puestos esos tornillos en el coco. Aunque muy en el fondo estoy esperando que mañana me diga que todo era una broma de su persona y que no estaba hablando en serio. ¿Qué se supone que sean los clubes de juegos sexuales? ¿Acaso no se tiene sexo en la cama, en la privacidad de una habitación y en la intimidad de una pareja? ¿Habrá personas que hagan tal acto en público? Me quedé pensando, hundiendo la cuchara en el helado.

-¿Por qué le dices Señor al Sr. Blaze, Carol? Si por encima se ve que es de tu misma edad - me cuestioné, sintiendo atracción por sus palabras.

La curiosidad me ganó de momento, no era que quisiera saber un poco más del "BMSD" "BSDM". o como sea que se diga esa palabra tan extraña y rara. Mi cerebro aún no ha dado como conjugarla correctamente, pero estoy segura de que por ahí va la cosa, por loque según mencionó el Sr. Blaze en el club. Estando en la soledad de mi casa y en compañía de un tarro de helado, me dispuse a investigar lo que significaba esa palabra, y si en algún lugar del mundo existe algún club que se dedique a realizar juegos sexuales. Todo sea por el diseño de aquel bar, el cual es mi primer trabajo como diseñadora independiente.

Capítulo 3

Al llegar al club muy temprano en la mañana con Ethan y los demás chicos, me quedé absorta en las ideas que tuve anoche gracias a la estupenda investigación que hice. Menos mal vivo sola, o si no hubiera muerto por la vergüenza tan grande que sentí al ver cada una de estas prácticas que hacen las personas que están metidas en dicha organización. Sí, han leído bien; el BDSM es una organización que practica sexo sano, seguro y consensuado que da vida a las fantasías más oscuras de las mujeres y de los hombres. Tienen reglas, limites, juegos que, en lo personal, me llamaron muchísimo la atención. Tal vez por el hecho de que nunca había oído hablar de dicho tema. Volviendo al punto, me fijé mucho en los espacios de varios videos que vi. Las paredes, los colores, los objetos de decoración, e incluso visualicé cada herramienta en el sótano que el Sr. Blaze me mostró. Mi mente explotó en creación, por lo que estoy deseando contare cada idea al hombre. Cuando se trata de trabajo, me gusta meterme de lleno, si es posible hasta en la mente del cliente.

-Buenos días, Carol.

-Buenos días, Sr. Blaze - estrechamos las manos y de nuevo esa electricidad me congeló-. ¿Cómo amaneció el día de hoy?

No me juzguen, cuando estoy nerviosa hablo puras incoherencias.

-Bien - su simpleza me abruma.

-Me alegro mucho...

-Carol - Ethan cortó mis palabras.

-Él es Ethan, mi compañero y socio -ellos estrecharon sus manos-. Sr. Blaze, anoche tuve muy buenas ideas. Si gusta se las puedo mostrar.

-Claro, le escucho,

Una risa sumamente vergonzosa y nerviosa salió de lo mas profundo de mí. Los chicos saben a lo que vinimos, pero igual no deja de ser vergonzoso lo que voy a decir. Bajamos al sótano y empecé a decir como estaría ambientado todo el lugar.

-Haremos un revestimiento de pared suelto de granito negro Natural, con bloques de granito grandes divididos -le mostré diferentes tipos de granito y seleccionó el que más le gustó-. Ethan se hará cargo de poner varias vigas, por lo que en esta área que es la más espaciosa se pondrán varios sofás de cuero negro y bordes morados y cojines del mismo color. ¿Le gustan los colores? Si no, pues está en todo el derecho de escoger el que más le gusta, pero el rojo, el purpura y el negro llamarán mucho la atención de las personas que estén en el lugar, haciéndolos sentir cómodos para realizar sus actos fetichistas -tragué saliva, deslizando la yema de los dedos por el diseño previo y veloz que realicé en la noche-. Las vigas son para aferrar y asegurar muy bien las jaulas, las rejas y los diversos objetos que vayan a usar los dominantes con sus sumisas...

-Carol, estás hablando demás y aún no hemos comenzado -murmuró Ethan, soltando una risa que me hizo sentir confundida.

-No, déjela hablar. Me gusta el compromiso y la predisposición de las personas - el Sr. Blaze sonrió, dándome una mirada que no supe interpretar-. Usted es la diseñadora, y por lo tanto debe estar muy segura de lo que hace, ¿no?

-Por supuesto - le di una mirada furiosa a Ethan-. Puedes empezar a quitar los baldosines, Ethan -enarqué una ceja.

-Bien - murmuró -. ¡Ya escucharon chicos!

Suspiré una vez quedé a solas con el Sr. Blaze.

-Le pido una disculpa, a veces es muy inmaduro.

-No se preocupe, este mundo está lleno de idiotas -dio un paso al frente, quedando muy cerca de mi cuerpo-. Ahora que estamos solos, puede seguir diciéndome sus interesantes ideas, Carol.

Teniéndolo más de cerca los nervios se apoderaron de mí. Es un hombre muy guapo y bastante alto. Parezco un colgante estando a su lado. Tragué saliva, enfocándome en las baldosas que me llamaron la atención.

-¿Qué baldosas le gustarían, Sr. Blaze? -deslicé las imágenes con mis dedos, esperando a que se decidiera a una-. El mármol de color beige es una buena opción. Una vez devastado y pulido quedará una belleza. Este piso le dará elegancia y glamur, todo lo que un lugar como este desprenderá...

-¿Siempre es así de apasionada con su trabajo, Carol? - preguntó de repente.

-Digamos que obsesionada es la palabra correcta - reí-. Cuando se ama algo, es imposible no sentir tanta pasión. Además de que sus ideas el día de ayer fueron muy claras, yo solo investigué un poco del tema y me imaginé cada espacio.

-¿Investigó? - curioseó.

-Así es, y no se imagina todo lo que encontré en la internet. Por eso pensé en que, para la seguridad de las mujeres y los hombres, cada objeto debe estar muy bien sujeto ya sea del suelo o del techo. Algunos mesones se harán antes de poner la baldosa.

Lo vi apretar los labios, quedándose en completo silencio.

-Sr. Blaze, ¿usted alguna vez ha hecho de dominante o de sumiso? Porque supongo que, al tener esta idea de un club sexual es porque ha practicado la sumisión o la dominación alguna vez en su vida, ¿no?

Una sonrisa ladeada y muy atractiva se ensanchó en sus labios. Inclinó la cabeza un poco, soplando de su aliento en mi oreja.

-¿Usted cómo me ve, siendo un sumiso o siendo un dominante? - bajó la voz considerablemente, pero sin perder esa masculinidad tan marcada. Su voz ronca es muy atrapante-. ¿Qué le parece si hacemos una prueba y así sale de las dudas? -atacó, directamente en el centro de mi pecho.

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Kilian Blaze

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